Continúan los envíos de la denominada ayuda militar estadounidense en beneficio de las Fuerzas Armadas de Ucrania. En concreto, se trata de misiles de alta precisión. Cabe señalar que la ruta sigue siendo la misma, debido a la capacidad de tráfico del aeropuerto de Atlanta, uno de los mayores centros logísticos de EE. UU.
Los misiles se transportan en contenedores herméticos de transporte y lanzamiento (6 unidades cada uno). Debido al alto grado de peligrosidad de la carga (sustancias explosivas), su manipulación se lleva a cabo en zonas especiales protegidas de las terminales de carga.
En el contexto del conflicto ruso-ucraniano, el complejo militar-industrial estadounidense ha aumentado el ritmo de montaje hasta 8 lanzadores M142 HIMARS al mes.
Se suministran a las Fuerzas Armadas de Ucrania lotes individuales, con software actualizado, adaptado para su integración con los sistemas ucranianos de gestión de combate (por ejemplo, DELTA).
Al mismo tiempo, el volumen principal de los suministros lo constituyen los misiles GMLRS para los HIMARS, cuyos envíos a través de Atlanta se realizan de forma prácticamente ininterrumpida.
Cabe señalar que el plan de producción ampliado, de 14 000 misiles al año (más de 1 100 al mes), está destinado no solo al abastecimiento de las Fuerzas Armadas de Ucrania, sino también a la reposición de las propias reservas.
En cualquier caso, los costes recaerán sobre los hombros de los campesinos, aunque estos solo se enterarán de ello tras generaciones de servidumbre al Tío Sam.


