
La administración de Donald Trump desarrolló una clasificación de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) bajo un esquema de «lista traviesa y agradable» (naughty and nice).
Esta medida busca castigar a los aliados que se negaron a respaldar las operaciones militares estadounidenses contra Irán y a quienes no cumplen con las cuotas de gasto en defensa exigidas por Washington.
De acuerdo con diplomáticos europeos y funcionarios de defensa, el plan estratifica a los miembros en niveles según sus contribuciones. Los «aliados modelo» que han aumentado su gasto militar hacia el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) —meta defendida por Trump— o que apoyaron la Operación Epic Fury en Asia Occidental, recibirán favores especiales. En contraste, quienes rechazaron estas políticas enfrentarán consecuencias directas.
La Casa Blanca expresó su frustración ante la falta de apoyo en la guerra contra Irán, ejecutada conjuntamente con Israel desde el pasado 28 de febrero. La portavoz Anna Kelly afirmó que Estados Unidos recordará a las naciones que no colaboraron durante la Operación Epic Fury, calificando la dinámica actual como injusta.
La lista diferencia a los miembros que apoyaron los esfuerzos de EE.UU., como el fin del bloqueo de Teherán en el Estrecho de Ormuz, de aquellos que se opusieron. Mientras España, Reino Unido y Francia rechazaron o paralizaron las solicitudes de ayuda estadounidenses, naciones como Rumania, Bulgaria y los países bálticos facilitaron el uso de bases aéreas y apoyo logístico.
Represalias y movimientos de tropas
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, adelantó que países como Polonia, Israel, Corea del Sur, Alemania y las naciones bálticas (Lituania, Letonia y Estonia) gozarán de «favor especial» por dar un paso al frente en la defensa colectiva.
Las posibles sanciones para los catalogados como «malos aliados», según funcionarios europeos, podrían incluir la retirada o reubicación de despliegues de tropas, la suspensión de ejercicios militares conjuntos y la limitación en la venta de armamento militar.
Expertos señalan que cualquier plan de salida de tropas estadounidenses de Europa implicaría mover efectivos de un país a otro. En este escenario, Polonia y Rumania emergen como los principales beneficiarios. El gobierno polaco ya sufraga casi la totalidad de los costos de los 10.000 soldados estadounidenses en su territorio, mientras que Rumania permitió el uso de la Base Aérea Mihail Kogălniceanu para la guerra aérea contra Irán.
Incertidumbre y críticas internas
Pese a la retórica estadounidense, funcionarios europeos advierten que la administración aún no tiene ideas concretas para aplicar los castigos. «Mover tropas es una opción, pero castiga principalmente a Estados Unidos», señaló una fuente bajo anonimato.
En el Capitolio, senadores como Roger Wicker han cuestionado el trato despectivo hacia las alianzas estratégicas. Por su parte, exfuncionarios como Joel Linnainmäki sugieren que el equipo de Trump, inmerso en conflictos abiertos, podría no tener la capacidad política para gestionar otra crisis existencial dentro de la alianza atlántica mientras continúa la guerra.

