Entre el 26 y el 30 de mayo tendrán lugar en Vigo los actos por el Día de las Fuerzas Armadas de 2026. Estos actos se producen en un contexto de crisis general del modelo de producción capitalista, que en el bloque occidental se encuentra en su fase más decadente, la imperialista. Caminamos hacia una compleja realidad multipolar que se expresa ya en una confrontación directa militar entre los bloques imperialistas, por un lado, y, por otro, China, Rusia e Irán. De esta manera, las burguesías del Estado español están jugando su papel.
En primer lugar, es necesario denunciar el alarde armamentístico que cada año realizan las Fuerzas Armadas españolas, cuyo objetivo es mantener en la esfera de la cotidianidad la militarización de la sociedad. Estos actos son la guinda de un pastel de campañas informativas para infundir miedo en la sociedad, de utilización de bots e inteligencia artificial para que el mensaje belicista cale en el imaginario de la juventud a través de las redes, o de propaganda directa en los centros educativos. Además, este alarde contribuye a dar una imagen de servilismo ante los Estados Unidos y, así, justificar su predisposición a seguir contribuyendo a la dominación unipolar a través de la OTAN.
El Estado español está cada vez más implicado en la guerra imperialista y estas políticas son el caldo de cultivo para que la sociedad vaya aceptando progresivamente la idea de recuperar un servicio militar obligatorio, como está sucediendo en otros países europeos, como Alemania, así como para justificar el gasto militar en detrimento de los servicios públicos. Además, la doctrina del miedo favorece la vigilancia, que ya no será puramente estatal, sino a través de grandes monopolios como Amazon o Palantir, lo que nos conducirá a un aumento de la fascistización si la clase obrera no se opone frontalmente. La ley Mordaza, la ley de Extranjería, la ley Antiterrorista o el Estado de alarma son herramientas jurídicas que pueden usarse para implantar un progresivo Estado de guerra. El Estado español avanza hacia el rearme.
En segundo lugar, el hecho de escoger Vigo como ciudad para estos actos no es una casualidad. El Estado español, como Estado burgués, tiende a la centralización político económica en torno a su oligarquía, la UE y la OTAN, y eso lo convierte en una cárcel de pueblos. En unas circunstancias marcadas por la guerra, la centralidad de las fuerzas represivas es irrenunciable y eso agudiza las contradicciones con las naciones que hoy conforman el Estado. En este caso, cuentan con la predisposición de la burguesía gallega, que ha renunciado desde hace décadas a constituir un proyecto nacional.
El Estado español, como Estado imperialista, es una amenaza para los pueblos del mundo. Sigue teniendo relaciones con el ente sionista, las bases de Rota y Morón sirven a Estados Unidos como escala para sus agresiones contra Irán y El Líbano, y abandona al pueblo saharaui en su lucha por una autodeterminación reconocida por la ONU desde 1960.
Pero también amenaza la soberanía y la integridad de los pueblos del Estado español. En el caso del pueblo gallego, imponiendo la nación la economía extractiva de la madera (plantaciones masivas de eucaliptos) y, especialmente de minerales. A este respecto, destacar que la única mina de coltán de Europa del sur está en Viana do Bolo (Ourense), pero también posee litio (Doade Beariz), oro (Miño y Montefurado), tierras raras (Monte Galiñeiro), y estaño y wolframio (Beariz). Todos ellos, minerales indispensables para industria de la muerte. Asimismo, recordar que el Arsenal militar de Ferrol es un enclave militar estratégico al servicio de la OTAN.
Desde el Comité Central del PCPE, rechazamos los actos de las Fuerzas de la Muerte españolas, que no están al servicio de «la ciudadanía» ni de la «democracia», sino que son la fuerza bruta que sostiene el imperialismo español y el Régimen del 78. A medida que se profundiza su crisis, todavía con más fuerza la clase obrera debe organizarse en un Frente Mundial Antiimperialista.
¡OTAN NO, BASES FUERA!
¡PAZ, TECHO, TRABAJO!


