
Zelensky, Netanyahu y Trump han coincidido en Washington. ¿Casualidad? No, forman parte del mismo eje, del eje del mal, este sí cierto. Lo de Trump y Netanyahu no tiene discusión, los une el terrorismo, el genocidio, el capitalismo depredador de países y pueblos, pero Zelensly ha contado a su favor con una campaña de promoción por parte del aparato del capitalismo, de la OTAN, de la UE, de esos mismos enemigos de los pueblos.
La venta del personaje parecía sencilla: un héroe capaz de enfrentarse a los rusos (sean soviéticos o no siempre son los malos a batir) y así lo pasearon por portadas, parlamentos, entrevistas y se obvió explicar el porqué de la guerra, el genocidio (otra vez la palabra) en el Donbass en el 2014, los nazis incrustados en sus fuerzas armadas, la prohibición por ley de todas las organizaciones de izquierda, de los sindicatos, los bombardeos en territorio ruso, los crímenes en Crimea…. los telediarios optaron por lo contrario: poner una banderita ucraniana en las pantallas y recibir refugiados que, como en el caso de Polonia, no saben qué hacer con ellos porque se acabó el dinero destinado a alimentar la propaganda.
Por todo ello, que los tres individuos de la portada se vean y abrasen y negocien… no es otra cosa que hacer redundante la lógica, y que, una vez más, los ninis zelenskistas queden fuera de juego.

