Una familia devota de la fe católica libra una batalla judicial contra el Departamento de Niños y Familias (DCF) de EE.UU. para recuperar la custodia de su hija, de 17 años, y evitar que el Estado de Massachusetts la autorice a un tratamiento de altas dosis de testosterona, recoge Fox News.
La menor fue apartada de su hogar en diciembre de 2024, cuando tenía 15 años, luego de que sus padres, Joseph y Arlene Kutzko, se negaran por motivos religiosos a reconocerla como varón, una identidad de género respaldada por el personal de la escuela secundaria Algonquin Regional High School.
La pérdida de la custodia ocurrió a pesar de que las acusaciones de presunto abuso físico atribuidas al padre fueron declaradas infundadas por las autoridades. No obstante, el DCF emitió una orden de restricción permanente contra los padres y cortó abruptamente la comunicación con la menor, debido a la negativa de la pareja a utilizar nombres y pronombres masculinos para dirigirse a su hija.
Durante una intervención en el pódcast Lighthouse Faith, los padres y su abogada, Vernadette Broyles, denunciaron que las autoridades estatales alojaron a la joven en un dormitorio masculino, le retiraron el acceso a la misa dominical, privándola de sus prácticas religiosas, y la sometieron a fármacos psiquiátricos y anticonceptivos.
Mientras la familia exige una evaluación psicológica exhaustiva para Sophie y lucha en los tribunales para frenar la administración de hormonas, su representación legal busca impulsar medidas legislativas ante el Congreso para evitar que la negativa de los padres a la transición de género de sus hijos sea catalogada legalmente como «abuso infantil».

