
Este miércoles 16 de septiembre, el exlíder político y militar del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) Hashim Thaci, que llegó a ser presidente del país desde 2016 hasta 2020, fue sentenciado a 25 años de prisión, declarado culpable de crímenes de guerra por detenciones arbitrarias, tratos crueles, torturas y asesinatos cometidos hace treinta años, durante la guerra entre los separatistas kosovares y el ejército yugoslavo de Slobodan Milosevic (1998-1999) que según la ONU dejó 13.000 muertos. La guerra culminó con la intervención de la OTAN contra Serbia.
La Sala declaró a Thaci, de 58 años, culpable por su contribución a «una empresa criminal conjunta» dirigida contra personas consideradas opositoras al UCK y le absolvió de los seis cargos de crímenes de lesa humanidad que afrontaba.
Después de Hashim Thaçi, sus tres coacusados se levantaron uno tras otro para escuchar la sentencia: Jakub Krasniqi, ex portavoz de la guerrilla, también condenado a veinticinco años de prisión; Kadri Veseli, el jefe de espías del joven ejército separatista que recibió dieciocho años; trece años para Rexhep Selimi, exjefe de operaciones.
En una explanada en La Haya, a unos pocos kilómetros del Tribunal, cientos de kosovares se concentraron para mostrar su apoyo a Thaci, con pancartas en las que afirman declararle «inocente» de los crímenes por los que se le ha juzgado.

