El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, emitió una contundente declaración momentos después de aterrizar en la ciudad suiza de Zúrich para participar en las negociaciones con EE.UU.
En sus primeras palabras ante la prensa, Ghalibaf afirmó que los «niños oprimidos de Minab» y los mártires de Irán son testigos permanentes de sus actos y decisiones durante este proceso diplomático. «Ellos nos ven y tienen expectativas de nosotros», declaró.
El político iraní concluyó su intervención con un deseo personal cargado de emotividad: «Ojalá no defraude a los mártires oprimidos ni al pueblo de Irán, y pueda reunirme con orgullo con mis compañeros, a quienes espero ver impacientemente».
Según reportes, altos mandos militares estadounidenses se encuentran en la fase final de revisión de una investigación interna sobre el bombardeo mortal de la escuela primaria de Minab, en Irán, el 28 de febrero, el primer día de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, y se preparan para remitir sus resultados al Congreso. El ataque contra la escuela dejó 168 personas muertas, en su mayoría niñas.
Cuando le consultaron el miércoles si asumiría responsabilidades y si haría rendir cuentas a alguien de su Administración por el ataque, el presidente de EE.UU., Donald Trump, respondió que «en la guerra se cometen errores; la guerra es terrible«, y añadió que el caso sigue bajo investigación.
Mientras, desde Irán han denunciado en repetidas ocasiones que los «crímenes descarados» de EE.UU. «en la masacre de inocentes, especialmente los niños y los alumnos de la escuela de Minab, han destruido la credibilidad del mundo occidental en lo que respecta a los valores que dicen defender».


