Al reparto de los negocios tras la guerra lo llaman «Conferencia para la Recuperación de Ucrania»

El sentimiento antiucraniano en Polonia es gigantesco —por ejemplo, según una encuesta de Ibris publicada el jueves 25 de junio, el 59,7% de los polacos se opone al ingreso de Ucrania en la Unión Europea—,  a esto se suma el recuerdo de la masacre de Volinia perpetrada por las milicias nazis del Ejército Ucraniano (UPA) entre 1942 y 1944. Estas matanzas cobraron la vida de 80.000 civiles polacos. La decisión de Volodymyr Zelensky, el 27 de mayo, de nombrar a un batallón del ejército ucraniano «Héroe del UPA» provocó una gran indignación en Polonia, pero reflejó a la perfección la verdadera ideología del títere de la OTAN, Zelensky.

En este comntexto y en la ciudad polaca de Gdansk se han reunido capos políticos y económicos de países capitalistas para aocrdar el reparto de los negocios tras la guerra. Lo han llamdo «Conferencia para la Recuperación de Ucrania (URC 2026), y se inauguró con un eslogan encubierto «qué hay de lo mío», El dinero público invertido en la guerra en apoyo de Ucrania es hora de recuperarlo y ahí están los mega empresarios para llevarse su respectiva tajada del día después. Carreteras, edifcios, tierras raras, informática… en la agenda para que sus empresas sigan ganando. El pastel ucraniano es apetitoso.

Von der Leyen describió un fondo de inversión respaldado por la UE para la reconstrucción de Ucrania —apoyado por la UE, Francia, Alemania y Polonia— como «listo para funcionar», con potencial para movilizar alrededor de 500 millones de euros este año mediante mecanismos de reparto de riesgos para atraer capital privado. Un paquete público inicial de hasta 220 millones de euros (o superior según algunos informes) tiene como objetivo reducir el riesgo de las inversiones.

El canciller alemán Friedrich Merz reiteró la necesidad de la participación privada, señalando que la financiación pública por sí sola es insuficiente y que invertir en Ucrania significa invertir en el futuro de Europa. La reconstrucción total de Ucrania se estima en aproximadamente 588 mil millones de dólares durante la próxima década, según evaluaciones conjuntas del Banco Mundial, la ONU, la Comisión Europea y el gobierno ucraniano.

Los medios de comunicación empiezan a cerrar el grifo de las noticias sobre el clima

La ola de calor que padece Europa está dando una impresión engañosa porque, a pesar de que los medios de intoxicación han vuelto a la carga, el cambio climático ya no vende. Durante años han saturado las portadas con pronósticos climáticos que nunca se han cumplido y los espectadores se han hartado.

 

Aunque hubiera noticias climáticas, no se publicarían porque los grandes medios de comunicación han despedido a los redactores que se encargaban del medio ambiente, los combustibles fósiles, el deshielo del Ártico, la descarbonización y demás.

Durante mucho tiempo el Washington Post fue pionero en la cobertura de las noticias meteorológicas más alarmistas y las nuevas políticas energéticas. Ahora ha acabado con el equipo editorial que estaba dedicado exclusivamente a este área informativa. Han ido al paro 13 periodistas, alrededor de dos tercios de la sección.

A finales de mayo, la radio pública estadounidense NPR también disolvió su equipo editorial climático y despidió a diez reporteros, encargados exclusivamente de informar sobre los desastres climáticos. También despidió a su redactora jefe, Neela Banerjee, y repartió a los demás periodistas del área en otras secciones.

El año pasado el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo clausuró la Red de Periodismo Climático. El sitio web Context de la Fundación Thomson Reuters también ha cerrado (1).

En materia climática, Politico había ido mucho más allá, creado toda una serie de medios filiales sobre política energética y medio ambiente: E&E News Daily, Greenwire, Climatewire, Energywire y E&E News PM. A principios de junio, el medio llevó a cabo una reestructuración que acabó con ellas.

Los medios especializados eran parasitarios; vivían de las subvenciones públicas. Por ejemplo, Político cobraba más de 8 millones de dólares anuales por mantener vivas las noticias climáticas. Trump ha cerrado la puerta y los suscriptores no pagan por ese tipo de informaciones porque su papel es puramente pasivo.

No hay suscriptores y la asistencia a conferencias, cumbres y demás festejos ha bajado ostensiblemente. Así, este mes la ONU ha vuelto a convocar a los medios para asistan a los debates anuales sobre el clima de Bonn, en Alemania, donde la asistencia ha caído en picado. Solo 135 representantes de los medios de comunicación se registraron para participar (2).

Pero lo más significativo son los ausentes, que incluyen pesos pesados mundiales como Reuters, Bloomberg y la BBC, que son la fuente de referencia para la mayor parte de las noticias climáticas.

Ninguna cadena de televisión estadounidense envió corresponsales a la reciente conferencia de Santa Marta sobre la transición energética.

El número total de informaciones sobre el clima ha disminuido drásticamente en el último año. De enero a mayo de este año se difundieron poco más de 17.000 reportajes, lo que representa una disminución del 48 por ciento desde el pico de más de 34.500 publicaciones de 2021.

(1) https://www.niemanlab.org/reading/the-thomson-reuters-foundation-shuts-down-its-news-brand-context/
(2) https://www.climatechangenews.com/2026/06/11/fewer-journalists-register-for-bonn-talks-as-cuts-to-climate-reporting-bite/

Voces del Congreso

Wennys Díaz Ballaga y Susana Antón Rodriguez (Granma).— La secretaria del Buró Sindical del Tribunal Supremo Popular, Silvia María Jerez Marimón, destacó el papel del movimiento sindical en la implementación de las transformaciones económicas y sociales, y afirmó que corresponde a los dirigentes sindicales preparar a los colectivos para asumir los cambios que acompañarán la actualización del Código de Trabajo.

Subrayó que las medidas deben trascender los centros laborales y llegar a las comunidades, donde también el sindicato tiene responsabilidades en el acompañamiento de proyectos sociales y en la atención a personas en situación de vulnerabilidad.

Consideró necesario revisar los convenios colectivos de trabajo a la luz de las modificaciones que tendrá la legislación laboral, para que reflejen las nuevas facultades, responsabilidades y derechos de los trabajadores en el actual contexto.

«El sindicato tiene un rol fundamental que cumplir en estos momentos» que es acompañar las transformaciones en el país, enfatizó.

La doctora Ana Bárbara González Espinosa, especialista de Cardiología y secretaria del Buró Sindical del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, señaló que la actualización del Programa de Gobierno constituye un reto para todos los sectores, especialmente para la Salud, al tiempo que llamó a llevar estas medidas a todos los escenarios laborales y comunitarios.

Alertó que, si bien las disposiciones han generado expectativas positivas, también existen preocupaciones e incertidumbres sobre su implementación práctica, en particular en el sector presupuestado. En su análisis, consideró que no todas las soluciones pasan por incrementos salariales, ya que estos, sin otros ajustes estructurales, podrían impactar en la inflación y en el poder adquisitivo de trabajadores y jubilados.

Explicó que el Sistema de Salud enfrenta hoy una elevada presión asistencial, marcada por el envejecimiento poblacional y el incremento de los factores de riesgo, en un contexto de déficit de personal médico, de enfermería y de servicios auxiliares, lo que repercute en la calidad de la atención.

No obstante, destacó el compromiso de los trabajadores sanitarios, quienes mantienen su labor con entrega en medio de limitaciones materiales, y valoró como positivo el acompañamiento de las principales instancias del Gobierno en la búsqueda de soluciones a problemas logísticos, constructivos y de abastecimiento de medicamentos.

En ese sentido, insistió en la necesidad de fortalecer la atención integral al personal de la Salud, no solo desde el punto de vista salarial, sino también mediante mejoras en las condiciones de trabajo, el bienestar cotidiano y la gestión de recursos básicos.

Asimismo, cuestionó la excesiva burocracia en determinados procesos laborales y la falta de reconocimiento en algunos trámites vinculados a la actividad del sector, al tiempo que llamó a revisar y actualizar los procedimientos administrativos para adecuarlos al esfuerzo real de los colectivos sanitarios.

Finalmente, ratificó el compromiso de los trabajadores de la Salud con el sistema socialista y con la atención al pueblo, subrayando la necesidad de un mayor vínculo entre las políticas aprobadas y las realidades concretas de los centros asistenciales.

Hay que poner fin al «Gran Israel» para lograr la paz. Jeffrey Sachs y Sybil Fares

Foto: teleSUR / Ricardo Malik

Un avión Hércules de la Fuerza Aérea despegó con 18 brigadistas con su equipo de trabajo y tres toneladas de alimentos destinados a la población que perdió sus bienes en la catástrofe.

 

El miércoles reciente dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron la capital venezolana y otras urbes, con particular efecto en el estado de La Guaira donde hubo un colapso masivo de infraestructuras.

Además, el Aeropuerto Internacional de Maiquetía cerró sus operaciones por daños físicos y en Caracas más de 250 estructuras quedaron destruidas.

El más reciente balance de las autoridades da cuenta de 920 muertos y tres mil 360 heridos.

Aunque Chile y Venezuela no tienen relaciones diplomáticas, hubo contactos al más alto nivel para facilitar el traslado de los equipos de rescate y el primero de ellos ya está desplegado en La Guaira desde las primeras horas de este viernes.

Alicia Cebrián, Directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, explicó que además de las brigadas de bomberos va ayuda para las víctimas, especialmente víveres.

Son tres toneladas de cajas, cada una de ellas con alimentos suficientes para cuatro personas durante cuatro días, señaló.

Precisó que las porciones no necesitan preparación alguna, pues están destinadas a situaciones extremas y el contenido puede consumirse directamente del envase.

Ecuador envía segundo grupo de rescatistas a Venezuela

Foto: teleSUR / Ricardo Malik

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) informó, en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, que el grupo partió este viernes desde Guayaquil con destino a Maiquetía.

 

La misión está integrada por 60 rescatistas del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, dos canes especializados en búsqueda y localización de personas, además de equipos y herramientas técnicas para intervenir en escenarios de alta complejidad.

Según el comunicado de la SNGR, el contingente cuenta con autonomía logística para siete días de operación continua, lo que permitirá desarrollar labores de búsqueda, rescate y estabilización de víctimas de manera coordinada y segura en las zonas afectadas.

El nuevo equipo de apoyo a Venezuela se suma al contingente del Grupo de Búsqueda y Rescate Urbano USAR ECU-01 del Cuerpo de Bomberos de Quito, movilizado este jueves hacia Venezuela para participar en las tareas de búsqueda, rescate y evaluación de estructuras afectadas por el sismo.

La movilización de los rescatistas ocurre después que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunciara el envío inmediato de ayuda humanitaria pese a que las relaciones diplomáticas entre ambos países permanecen suspendidas.

El pasado 24 de junio Venezuela sufrió dos seísmos de magnitud 7,2 y 7,5, que hasta el momento dejaron 920 muertos y tres mil 360 heridos.

Desde Ecuador, diversos colectivos se han movilizado para recopilar insumos y enviar a los venezolanos afectados.

Hasta el momento la cancillería no ha dicho si hay ecuatorianos entre las víctimas de los terremotos, aunque la entidad comunicó que coordinó el retorno a esta nación andina de tres ciudadanos en situación de vulnerabilidad y publicó un link para quienes requieran apoyo puedan registrarse.

Rusia y Ucrania realizan nuevo canje de prisioneros

Foto: Servicio de prensa del Ministerio de Defensa de Federación Rusa

«El 26 de junio, 160 militares rusos fueron devueltos desde el territorio controlado por el régimen de Kiev. A cambio, fueron entregados 160 prisioneros de guerra de las Fuerzas Armadas de Ucrania», señaló el comunicado del ente castrense entregado a la prensa.

 

Los militares rusos liberados se encuentran en Belarús, donde trabaja con ellos la comisionada de Derechos Humanos de Rusia, Yana Lantrátova.

Después de recibir la ayuda médica y psicológica necesaria, serán trasladados a Rusia para su tratamiento y rehabilitación en los centros médicos del Ministerio de Defensa.

Asimismo, la nota señala que Emiratos Árabes Unidos brindó esfuerzos de mediación de carácter humanitario respecto al canje.

Rusia desarrolla desde el 24 de febrero de 2022 una operación militar especial en Ucrania, cuyos objetivos, según el presidente, Vladimir Putin, son proteger a la población de Donbás de «un genocidio por parte del régimen de Kiev» y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hacia el este.

Misión incumplida

Lynx "El Lince" pardinus

Hasta ahora hemos hablado nosotros, los occidentales, incluyéndome a mí, aunque con un evidente sesgo pro-iraní. En mi caso es indudable, con las prevenciones de que quienes gobiernan Irán son pro-occidentales. Por eso creo que llega el momento de escuchar a los propios iraníes. Y lo que dicen es esto:

 

«I.- La reciente guerra impuesta a la República Islámica de Irán por Estados Unidos y su aliado sionista se basó en numerosos objetivos ambiciosos y de gran alcance, entre ellos el «cambio de régimen», el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la destrucción de su capacidad misilística y la contención de su influencia regional.

En cambio, Irán no solo sobrevivió a la ofensiva militar más intensa y sin cuartel de su historia moderna, sino que emergió más fuerte, más cohesionado y más influyente que nunca.

El Memorando de Entendimiento firmado digitalmente la semana pasada entre los presidentes de Irán y Estados Unidos es una prueba de la victoria estratégica de Irán. Cada cláusula refleja el éxito de Teherán en el campo de batalla y el fracaso de Washington en el mismo.

Objetivo 1: “Cambio de régimen”: una fantasía que murió en el campo de batalla

Estados Unidos lanzó una guerra ilegal y no provocada con el objetivo declarado públicamente de derrocar a la República Islámica. Durante décadas, Washington había soñado con un Teherán dócil, maleable y libre de la independencia ideológica y estratégica que ha caracterizado a Irán desde la Revolución Islámica de 1979, liderada por el imán Jomeini.

La guerra se presentó como el momento en que ese sueño finalmente se haría realidad.

La estrategia se basaba en la clásica doctrina estadounidense de «cambio de régimen»: bombardeos aéreos masivos, estrangulamiento económico, guerra psicológica y el fomento de una quinta columna dentro de la sociedad iraní. Se partía de la premisa de que la presión sostenida quebraría el sistema y desencadenaría un levantamiento popular contra el gobierno.

En cambio, ocurrió lo contrario.

El liderazgo de Irán se mantuvo intacto y unificado. El asesinato del amado Líder de la Revolución Islámica no fracturó el sistema, sino que lo fortaleció.

El pueblo iraní, que los estrategas occidentales habían supuesto que se alzaría contra su gobierno bajo la presión de la guerra, salió a las calles por millones.

Noche tras noche, durante más de 110 días consecutivos, los iraníes se han manifestado en apoyo del liderazgo y las fuerzas armadas del país. La campaña «Janfeda» (Autosacrificio) se convirtió en un fenómeno nacional, donde ciudadanos comunes expresaron su firme compromiso con el sistema que gobierna la República Islámica y las fuerzas armadas.

La fantasía del “cambio de régimen” no se desvaneció por maniobras diplomáticas, sino porque nunca se fundamentó en la realidad. El sistema iraní demostró su resiliencia. Sus instituciones funcionaron bajo una presión extrema. Sus fuerzas armadas lucharon con cohesión y valentía, manteniendo la eficacia operativa a pesar de la pérdida de altos mandos.

Y, lo más importante, su pueblo se negó a traicionar a su nación. La comunidad de inteligencia estadounidense cometió un error de cálculo catastrófico. Habían asumido que la presión económica se traduciría en descontento político, pero se tradujo en desafío. Habían asumido que los ataques militares doblegarían la voluntad del pueblo, pero la fortalecieron.

El memorando de entendimiento no incluye ninguna disposición para un “cambio de régimen” porque Estados Unidos simplemente no pudo lograrlo. Es una admisión por parte de Washington de que su proyecto fracasó. El sueño estadounidense de un Irán post-Islámico está prácticamente muerto, y la guerra lo demostró sin lugar a dudas.

Objetivo 2: Destrucción del programa nuclear de Irán: un fracaso total

El programa nuclear fue una de las principales justificaciones de la guerra no provocada. Washington y Tel Aviv afirmaron que Irán estaba acelerando su desarrollo hacia un arma nuclear y que la acción militar era necesaria para evitarlo.

Los ataques contra las instalaciones nucleares de Irán —primero en junio del año pasado y ahora durante la Guerra del Ramadán— tenían como objetivo retrasar el programa años, si no destruirlo por completo. La meta era el «enriquecimiento cero»: el cese total de las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán, el desmantelamiento de sus centrifugadoras y la eliminación de todo el uranio enriquecido del territorio iraní.

Sin embargo, la infraestructura nuclear de Irán permanece intacta. Las instalaciones de enriquecimiento siguen funcionando. Las centrifugadoras siguen girando. El objetivo de «enriquecimiento cero», tan anhelado por Israel y sus aliados estadounidenses, ha sido abandonado de facto.

Los científicos nucleares iraníes, a pesar de haber sido blanco de campañas de asesinato durante años, han continuado su trabajo incluso en medio de la guerra. Las instalaciones nucleares subterráneas sobrevivieron al bombardeo y el programa nuclear del país demostró su capacidad de resistencia.

El memorando de entendimiento refleja esta realidad. Irán no se compromete a desmantelar su programa nuclear. No hay suspensión del enriquecimiento. No hay transferencia de uranio enriquecido. El único compromiso relacionado con la energía nuclear en el acuerdo es la reafirmación por parte de Irán de su promesa, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de no producir armas nucleares, un compromiso que Teherán siempre ha mantenido y que es totalmente coherente con su programa nuclear pacífico.

Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar que los derechos nucleares de Irán no son negociables.

Esto representa un giro radical en los objetivos estadounidenses. Estados Unidos inició la guerra con la intención de acabar con el programa nuclear de Irán. Terminó la guerra al aceptar que dicho programa es permanente.

Objetivo 3: Debilitar el poder misilístico defensivo de Irán – Fortalecerlo en su lugar

El programa de misiles de la República Islámica era otro objetivo primordial. Los estrategas estadounidenses e israelíes creían que un bombardeo incesante paralizaría la capacidad de producción de Irán, destruiría sus arsenales y mermaría su capacidad de proyección de poder.

El objetivo era dejar a Irán indefenso e incapaz de tomar represalias. Se lanzaron mil ataques aéreos contra instalaciones de producción de misiles, depósitos y plataformas de lanzamiento. El objetivo era destruir la capacidad de Irán para amenazar a sus adversarios o defenderse.

En cambio, la industria misilística iraní se ha fortalecido. La guerra proporcionó un campo de pruebas real para la tecnología iraní. El uso de municiones y equipos antiguos allanó el camino para sistemas más nuevos y avanzados.

Las ciudades subterráneas de misiles de Irán, excavadas en las profundidades de las montañas, demostraron ser resistentes a las bombas antibúnker. Las líneas de producción nunca se detuvieron. De hecho, se aceleraron.

El cálculo estratégico de los planificadores iraníes resultó profético. Al distribuir las instalaciones de producción por todo el país, situándolas a gran profundidad bajo tierra y manteniendo cadenas de suministro redundantes, Irán se aseguró de que ninguna campaña de bombardeos pudiera paralizar su industria misilística. Estados Unidos podía destruir objetivos en la superficie, pero no podía alcanzar el corazón de la producción de misiles iraní.

El memorando de entendimiento no menciona el programa de misiles de Irán. No se discutió ni se negoció. Ni siquiera se puso sobre la mesa. Incluso el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, admitió el martes que no figuraba en la agenda durante las conversaciones mediadas por Islamabad.

Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar que la capacidad misilística de Irán es una realidad con la que tiene que convivir. El programa que supuestamente debía ser destruido ahora es más fuerte que nunca, y Estados Unidos ha firmado un acuerdo que ni siquiera lo menciona.

Objetivo 4: Contención de la influencia regional de Irán – Ampliado

Washington y Tel Aviv esperaban utilizar la guerra para reducir la influencia regional de Irán. Querían desmantelar el Eje de la Resistencia, aislar a Teherán y reconfigurar el mapa regional a su favor. La estrategia consistía en separar a Irán de sus aliados en Líbano, Palestina, Siria y Yemen, y crear un nuevo orden regional que excluyera a Teherán.

En cambio, la influencia de Irán se ha expandido significativamente. El Frente de Resistencia es más cohesionado y poderoso que nunca. La guerra demostró que Irán no puede ser aislado, que sus aliados son socios estratégicos y que cualquier solución a la seguridad regional debe incluir a Irán.

Hezbolá, Ansarullah, Hamás y los grupos de la resistencia iraquí lucharon junto al ejército iraní, coordinando sus esfuerzos y demostrando la profundidad de la relación estratégica. Este eje demostró ser una alianza genuina, no un conjunto de aliados.

La guerra también puso de manifiesto la debilidad del sistema de alianzas regionales estadounidense. Los estados del Golfo Pérsico, que habían dependido del paraguas de seguridad estadounidense durante décadas, observaron con horror cómo las bases estadounidenses eran atacadas sistemáticamente y la capacidad de disuasión de Estados Unidos se derrumbaba.

La metáfora del «tigre de papel» adquirió un nuevo significado cuando los misiles iraníes impactaron en el corazón de la infraestructura militar estadounidense en la región. Las monarquías del Golfo Pérsico, ante la realidad del poderío militar iraní, se han visto obligadas a replantearse sus estrategias regionales.

Por eso, el Memorando de Entendimiento exige explícitamente el cese de la agresión del enemigo en todos los frentes, incluido el Líbano. Irán no solo se protegió a sí mismo, sino también a todo el Eje de la Resistencia. La inclusión del Líbano en el acuerdo es un claro reconocimiento de que el papel regional de Irán es ahora una realidad permanente e innegociable. Estados Unidos ha reconocido, de hecho, que no puede eliminar la influencia de Irán; debe adaptarse a ella.

Se suponía que la reciente guerra contra Irán sería el principio del fin para la República Islámica. En cambio, fue el principio del fin para la hegemonía estadounidense en la región.

II.- El reciente memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra ilegal e impuesta a la República Islámica marca un momento crucial en las relaciones internacionales contemporáneas, que desafía fundamentalmente las suposiciones convencionales sobre la eficacia de la presión militar y la diplomacia coercitiva.

Durante décadas, Washington partió de la premisa de que la «máxima presión» —sanciones económicas, agresión militar y aislamiento diplomático— podría obligar a Irán a capitular ante sus exigencias maximalistas e irrazonables.

Los acontecimientos posteriores a la Guerra del Ramadán han refutado categóricamente esta tesis. Lo que ocurrió no fue la rendición de Irán ante la presión externa, sino más bien el colapso de dicha presión frente a una increíble resiliencia nacional, una adaptación estratégica y una concepción de la gobernanza basada en el principio de que «la humillación está lejos de nosotros».

El entendimiento que Irán logró no le fue impuesto, sino que fue moldeado por las realidades que Irán creó a través de su resistencia indomable, su poder disuasorio y su capacidad para transformar la firmeza militar en victoria política.

El principio de Ashura como doctrina estratégica

Para comprender la postura de Irán, es necesario entender el marco cultural e ideológico que fundamenta su respuesta a la presión occidental. El principio de Ashura, inspirado en el martirio del Imam Hussein (la paz sea con él) y sus compañeros en las llanuras desérticas de Karbala, ofrece algo más que inspiración religiosa; constituye una doctrina estratégica de resistencia digna y necesaria ante una adversidad abrumadora.

Tal como lo expresó el portavoz del IRGC, el general de brigada Hossein Mohabi, las fuerzas iraníes luchan «con la cultura de Ashura y consideran la rendición una deshonra para sí mismas», reconociendo que en esta batalla desigual, «nuestro combatiente o gana o muere como mártir».

Refleja un cálculo fundamental sobre la naturaleza del poder y los límites de la coerción material en la escuela de pensamiento de Karbala, que se encuentra en el corazón de la República Islámica.

Inspirándose en las enseñanzas de Ashura, la nación iraní jamás se rendirá ante las potencias hegemónicas mundiales, pues ha adoptado el lema «nunca a la humillación» como principio rector. Este marco religioso y cultural transforma la resistencia de una opción táctica en un imperativo existencial. Cuando los iraníes dicen «nunca a la humillación», no alardean, sino que expresan un compromiso civilizatorio que ha sido puesto a prueba a lo largo de los siglos.

Fundamentalmente, este principio ha demostrado su relevancia operativa. Frente a un adversario con recursos y experiencia militar superiores, Irán ha recurrido al diseño estratégico y a la preparación para hacer retroceder al enemigo. Como afirmó recientemente Mohammad Bager Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe del equipo negociador, Irán no es militarmente más fuerte que Estados Unidos, pero ha librado una guerra asimétrica y ha logrado hacer retroceder al enemigo.

El enemigo, por el contrario, poseía recursos pero carecía de coherencia estratégica.

El estrepitoso fracaso de la “presión máxima”

La piedra angular de la estrategia estadounidense hacia Irán ha sido la denominada campaña de «máxima presión», una política basada en la premisa de que el estrangulamiento económico provocaría un colapso interno o una capitulación política.

Esta suposición ha resultado ser un error catastrófico. La estrategia se basaba en tres pilares: sanciones económicas paralizantes, aislamiento diplomático y agresión militar. Sin embargo, casi un año después de su reinstauración, ninguno de sus objetivos se ha cumplido.

El sector petrolero iraní, principal objetivo de estas sanciones ilegales, sigue operativo. A pesar de la intensificación de las sanciones, la producción de crudo iraní se ha estabilizado en torno a los 3,2 a 3,4 millones de barriles diarios en 2026. Esta cifra supera los niveles de producción registrados durante el primer mandato de Trump, cuando la producción cayó por debajo de los 2 millones de barriles diarios.

Las razones de esta resiliencia son estructurales: el exceso de oferta mundial de petróleo ha limitado el poder de negociación del mercado, China ha absorbido más del 80 por ciento de las exportaciones marítimas de crudo de Irán, y la infraestructura de Irán para evadir las sanciones ha evolucionado desde tácticas improvisadas hasta convertirse en redes sistemáticas.

Quizás lo más revelador haya sido la admisión de los propios funcionarios estadounidenses sobre la ineficacia de las sanciones. Tras la firma del memorando de entendimiento, el vicepresidente JD Vance se vio obligado a reconocer que las disposiciones del acuerdo sobre las exportaciones de petróleo iraní no constituían una concesión importante, ya que lo que había impedido sus ventas de petróleo no eran las sanciones, puesto que estas, en aquel momento, habían perdido prácticamente toda su eficacia.

Esto representa un notable retroceso respecto al objetivo declarado de Trump de reducir a cero las exportaciones de petróleo de Irán, un deseo que el ministro de Petróleo iraní, Mohsen Paknejad, afirmó que «nunca lograrán».

El fracaso de la máxima presión trasciende el ámbito económico. Irán ha demostrado que las amenazas y la coerción externas no generan fragmentación, sino cohesión. El manual de desestabilización —guerra económica, intimidación militar, operaciones encubiertas y manipulación de la información— ha llegado a su límite.

En lugar de aislar a Irán, esta estrategia ha desestabilizado regiones enteras y afianzado ciclos de guerra, al tiempo que ha reforzado la firmeza y la resiliencia iraníes. Estados Unidos, tras agotar sus herramientas tradicionales, se encuentra en una fase peligrosa donde la retórica se ha vuelto más temeraria y el respaldo abierto a los disturbios, las amenazas públicas de uso de la fuerza y ​​el abandono de la moderación diplomática señalan un cambio de la coerción calculada a la escalada impulsiva.

Una diplomacia de fuerza

La diferencia fundamental entre las negociaciones actuales y los esfuerzos diplomáticos anteriores radica en el contexto estratégico. Como enfatizó el negociador principal, Qalibaf, las negociaciones se llevan a cabo ahora desde una «posición de fuerza», con el «estandarte de la victoria en el campo de batalla» como respaldo para la diplomacia.

Esto representa una inversión fundamental del paradigma tradicional, donde la diplomacia solía abordarse desde una posición de debilidad o desesperación. Irán ha trascendido el modelo lineal que separa la guerra de la diplomacia, optando en cambio por ambas simultáneamente.

Este enfoque de doble vía ha demostrado ser decisivo. Si bien los canales diplomáticos permanecieron abiertos, las fuerzas armadas iraníes demostraron que cualquier intento de aprovechar el clima de calma para obtener ventaja militar se encontraría con una respuesta firme e inmediata.

El valor estratégico del estrecho de Ormuz —donde Irán mantiene un control efectivo— ha funcionado como palanca de negociación, garantía y recordatorio constante de los límites de la coerción militar. Como señaló un análisis, Irán ha utilizado el estrecho no solo como un activo militar, sino también como un medio para «transformar la resistencia en el campo de batalla en influencia diplomática».

Las negociaciones en sí mismas han servido como método de lucha más que como señal de retirada, sin dejar lugar a la rendición ni a eslóganes vacíos. Este enfoque se basa en el reconocimiento expresado por el general Yadollah Javani, alto comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, de que «el adversario debe asumir el costo de sus acciones y comprender que no puede imponer sus demandas mediante la presión y las amenazas».

La experiencia de Irán ha demostrado que el adversario debe asumir las consecuencias de sus acciones imprudentes y temerarias, y comprender que no puede imponer sus demandas mediante la presión y las amenazas. Este entendimiento representa un reconocimiento de que la agresión militar ilegal y no provocada no produjo los resultados deseados.

Fundamentalmente, este enfoque ha generado un amplio consenso interno. El reconocimiento de que la diplomacia debe ser la voz elocuente del poderío militar se ha convertido en un principio unificador. Este consenso refleja la comprensión de que los logros militares deben, en última instancia, traducirse en ventajas políticas y jurídicas.

Como señaló Qalibaf, toda guerra que termine en victoria, si no se plasma en un documento legal y político y esas victorias no quedan registradas, no aportará ningún beneficio.

Implicaciones para la región y más allá

La experiencia iraní tiene profundas implicaciones para los países de la región y para el orden internacional en general. Demuestra que la premisa de que una potencia dominante puede imponer su voluntad mediante sanciones y amenazas militares ha sido cuestionada fundamentalmente.

En un mundo multipolar caracterizado por potencias emergentes y nuevos marcos multilaterales de cooperación, la coerción unilateral puede profundizar la resistencia en lugar de imponer la sumisión.

El memorando de entendimiento representa el reconocimiento de que los objetivos estratégicos no pueden lograrse únicamente mediante la fuerza o la presión. Lo que ha ocurrido es que el enemigo ha aceptado los términos posibilitados por la firmeza y la fortaleza de Irán. La lección es que las naciones que se mantienen firmes pueden obligar a sus adversarios a aceptar nuevas realidades.

Este es el mensaje perdurable de Ashura y del levantamiento del Imam Hussein contra el corrupto déspota omeya, adaptado a las complejidades de la política moderna.

La resistencia inquebrantable, combinada con la adaptación estratégica y la demostración de poder, puede transformar la presión militar y política en victoria estratégica. El entendimiento alcanzado por Irán no es un punto final, sino un hito en una lucha más larga, en la que la dignidad, la soberanía y el rechazo a la humillación siguen siendo los principios fundamentales de la política nacional.

A medida que el orden mundial sigue evolucionando, la experiencia iraní ofrece un caso de estudio convincente sobre cómo las naciones pueden afrontar confrontaciones asimétricas y convertir la resistencia en resultados políticos tangibles».

De mucho de lo que se dice aquí debería ser consciente Rusia. El problema es el mismo: los pro-occidentales. En Irán, por ahora, están supeditados a los militares de la Guardia Revolucionaria. En Rusia es al revés, son los militares quienes están supeditados a los pro-occidentales. Lo deseable también sería decir «por ahora», pero eso no es tan claro.

Tan es así que a pesar de lo que acaba de reconocer el Secretario de Estado de EEUU sobre la entelequia del «espíritu de Anchorage» (ha dicho que nunca ha habido tal) al que se aferran como desesperados los euroatlánticos, aún se va a recibir en el Kremlin a los dos enviados de Trump. Lavrov puede seguir desgañitándose contra el «espíritu de Anchorage» (lo acaba de volver a hacer en un discurso, también el día 24) en un ejercicio de descarga física y emocional, pero la realidad es la que es, y no es otra que lo que he dicho una y otra vez: los euroatlánticos del Kremlin nunca, jamás, acaso, ni se enfrentarán a EEUU.

Esta gente no tiene remedio. Y quienes les apoyan, por acción o por omisión, tampoco.

El Lince

El acuerdo para poner fin a la guerra de Oriente Medio expresa la derrota de Estados Unidos

Irán califica el acuerdo para poner fin a la guerra de Oriente Medio como “una declaración de la derrota de Estados Unidos”. No fue el resultado “de la presión y la coerción, sino el resultado de la resistencia y la autoridad de la valiente nación iraní”, dijo ayer el principal negociador de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, sobre el acuerdo, que se alcanzó con la mediación de Qatar y Pakistán.

 

“Por eso que el memorando de entendimiento de Islamabad se convirtió en una declaración de la derrota de Estados Unidos”, dijo, y agregó que la seguridad en Oriente Medio debe ser garantizada por los países de la región.

“Vemos el futuro de la región no en la confrontación sino en la interacción y no en la eliminación, sino en la convivencia”, dijo Ghalibaf.

El principal negociador de Irán también reiteró que la paz en Líbano, que se vio arrastrada a la guerra cuando Hezbollah, respaldado por Teherán, lanzó ataques contra Israel, fue un pilar fundamental para alcanzar un acuerdo definitivo con Estados Unidos.

Líbano e Israel están discutiendo una propuesta respaldada por Estados Unidos para que las tropas israelíes se retiren de parte del territorio invadido en la guerra con Líbano y entreguen el control al ejército libanés.

Pero el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, dijo que las tropas israelíes no se retirarán del sur de Líbano, lo que pone de relieve el obstáculo para las conversaciones de paz.

Mientras tanto, el Senado de Estados Unidos aprobó una resolución en gran medida simbólica el martes pidiendo el fin de la guerra, con una nueva reprimenda a la Casa Blanca.

Los países del Golfo ya no lo tienen tan claro

Estados Unidos mantiene varias bases militares en Oriente Medio, especialmente en el Golfo, donde el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, inició una gira en un intento por tranquilizar a sus lacayos.

Rubio llegó a Emiratos Árabes Unidos el martes y tenía previsto mantener conversaciones a puerta cerrada con su dirigente, el jeque Mohamed Bin Zayed, antes de volar a Kuwait y luego a Bahrein, donde asistirá a una reunión del Consejo de Cooperación del Golfo.

Rubio dijo que tenía la intención de explicar el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán a los dirigentes del Golfo, pero no va a poder contentar a todos. No va a superar la división política entre los países del Golfo.

Arabia Saudí y Qatar avanzan hacia la reconciliación. Riad va a organizar una cumbre de paz, mientras que Doha quiere iniciar conversaciones para reanudar el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz.

Pero Emiratos Árabes Unidos, que sufrió la gran mayoría de los ataques iraníes, sacudiendo su reputación como centro de negocios, vacila. Un asesor diplomático del presidente emiratí advirtió contra la “imposición de un hecho consumado nacido de la agresión”.

Las conversaciones se reanudarán la próxima semana

Pakistán dijo ayer que las conversaciones técnicas se reanudarán la próxima semana. “Supongo que el martes”, dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Tahir Andrabi, a los periodistas en Islamabad.

Uno de los puntos clave ha sido el programa nuclear de Irán, durante mucho tiempo una fuente de fricción con las potencias occidentales que sospechan que Teherán está construyendo una bomba, una afirmación que ha negado sistemáticamente.

Trump dijo el martes que Teherán había “acordado total y completamente” permitir que los inspectores de la ONU regresen al país, pero Irán dice que no tiene ninguna intención de hacerlo.

Ayer, el jefe del organismo de control nuclear de la ONU dijo que van a empezar las inspecciones de los sitios nucleares iraníes.

Omán dijo que estaba trabajando con la Organización Marítima Internacional (OMI) de las Naciones Unidas para establecer un corredor de tránsito temporal para los buques que pasan por el Estrecho de Ormuz.

El Centro de Seguridad Marítima de Omán ha dicho que el corredor está en línea con el compromiso de Omán con el derecho internacional y garantiza la navegación gratuita del estrecho.

Trump ha negado que Irán vaya a exigir el pago de un peaje por el tránsito marítimo.

El gobernador del Banco Central de Irán, Abdolnaser Hemmati, ha destacado los nuevos detalles que surgen de las recientes negociaciones con Estados Unidos, incluida la devolución de los activos iraníes robados y la exención de sanciones al petróleo.

En un vídeo difundido por Ali Ahmadnia, portavoz del gobierno iraní, Hemmati dice que Irán no tiene la obligación de usar los fondos para comprar productos agrícolas estadounidenses, como afirman los secuaces de Trump, pero que tampoco se opone a hacerlo si se los venden a buen precio.

La agencia europea de seguridad aérea, EASA, recomienda a las aerolíneas que eviten el espacio aéreo de Irán, Irak y Líbano y sigan cautelosas en toda la región, a pesar del acuerdo marco entre Washington y Teherán, porque las violaciones siguen siendo posibles.

EASA ha extendido su aviso de “zona de conflicto” para la región hasta el 1 de julio.

Irán explica a Hamas el acuerdo con Estados Unidos

El principal diplomático de Irán, Abbas Araghchi, habló con un alto dirigente de la organización palestina Hamas sobre las conversaciones entre Irán y Estados Unidos.

Araghchi discutió los “últimos acontecimientos” en la región con Basem Naeem, miembro de la oficina política de Hamas, dijo la televisión iraní.

El texto del memorando de entendimiento no menciona a Gaza, pero estipula “un cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluso en Líbano”.

Hamas ha acogido positivamente el acuerdo y ha expresado su esperanza de que también ayude a poner fin al terror israelí en la Franja, que ha sido devastada por más de dos años de guerra con Israel.

Durante la llamada, Araghchi reafirmó el apoyo de su país a los palestinos y a su justa causa “hasta que sus legítimos derechos nacionales se realicen plenamente”.

Ambulancias rusas, desplegadas en medio de las labores de rescate en Venezuela

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La desmilitarización de la banda terrorista OTAN en Ucrania a fecha de hoy

  • 663 sistemas de defensa aérea S-300, Buk-M1 y Osa
  • 29.918 tanques y otros blindados
  • 35.514 cañones de artillería de campaña y morteros
  • 1.749 lanzacohetes múltiples
  • 671 aviones
  • 284 helicópteros
  • 169.649 drones
  • 64.936 vehículos de diferentes tipos

Fuente: Ministerio de Defensa de Rusia
Tomado de Sputnik

Si quieres seguir de cerca cómo se desarrolla la operación en el campo, el mapa interactivo de la agencia Spuntik te permite conocer la situación que se está viviendo día a día.

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