Occidente entre los hielos de Groenlandia

Fabrizio Casari (Radio La Primerísima).— La disputa entre Estados Unidos y la Unión Europea sobre Groenlandia corre el riesgo de deteriorar gravemente las relaciones entre Washington y Bruselas. La pretensión de Trump sobre Groenlandia se presenta como una preocupación de seguridad nacional debida a una supuesta “escasa vigilancia” por parte de Dinamarca, pero se trata de una mentira poco convincente. Y, desde luego, no es culpa de Groenlandia que, sobre todo Rusia pero también China, se asomen al Ártico.

 

Estados Unidos siempre ha querido Groenlandia para ampliar su control sobre el Ártico y apropiarse de sus riquezas. Ya en 1817 intentó comprarla junto con Islandia. En aquel entonces Rusia estaba dominada por el zar Alejandro Romanov, Lenin ni siquiera había nacido y la Revolución bolchevique no había sido siquiera imaginada, mientras que China se encontraba bajo la dinastía imperial Qing. Por lo tanto, la historia de las “naves rusas y chinas que amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos” es una pura patraña.

Lo que Trump quiere no es un mayor control sobre Groenlandia, sino su propiedad. Puede que su posición no ofrezca el clima más favorable, pero Groenlandia es uno de esos lugares del mundo donde parece que todos quieren echar raíces. Con una extensión seis veces mayor que Alemania, su subsuelo alberga el 13 % del petróleo mundial y el 30 % del gas. Pero no se trata solo de hidrocarburos: sus tierras están llenas de uranio, diamantes y rubíes, zinc y casi todas las materias primas estratégicas, las llamadas “tierras raras”, cuya posesión determina la capacidad de producir dispositivos como computadoras, teléfonos móviles, fibras ópticas y láseres, equipos médicos, baterías para automóviles eléctricos, imanes permanentes, sensores eléctricos y convertidores catalíticos indispensables para la producción de tecnologías verdes como aerogeneradores y paneles fotovoltaicos. En suma, productos considerados imprescindibles en cualquier sociedad, esté donde esté y hable la lengua que hable.

Es en la posesión –o al menos en el acceso– a estos minerales donde se define el nivel de autonomía tecnológica, que hoy corresponde en gran medida –junto con la alimentaria y la energética– a los elementos fundamentales para determinar la soberanía de un Estado. La posibilidad de acceder a ellos o no marca el desarrollo o el subdesarrollo de cualquier economía en cualquier parte del mundo.

Por si fuera poco, Groenlandia es un territorio vital también en términos comerciales. Como se sabe, el 90 % del comercio mundial transita por vía marítima y la mayor parte lo hace por el Pacífico y el océano Índico; sin embargo, ya está operativa una ruta comercial ártica abierta por los rusos (en la que también colaboran los chinos) entre el Lejano Oriente y Europa, a lo largo de una vía que atraviesa el océano Glacial Ártico en lugar del Índico. Aunque por ahora solo es navegable algunos meses al año, científicos chinos y rusos prevén que, debido al deshielo y al desarrollo de una industria naval especializada, será cada vez más transitable.

Se trata de la nueva ruta estratégica global que desvela a Estados Unidos, porque sus ventajas comerciales son indiscutibles. La ruta reduce a la mitad los tiempos de tránsito respecto a las autopistas marítimas que pasan por el océano Índico hasta el Mediterráneo (18 días en lugar de 28 pasando por Suez) y los costos de entrega de mercancías se reducirían en un 22 %. Entre las ventajas de este paso del noroeste está también el factor seguridad: se evitan el mar Rojo y el canal de Suez, constantemente amenazados por la piratería, y una ruta segura reduce de forma significativa los costos de seguros, además de los operativos.

Obviamente, esto reduce –si no anula– el poder de control de Occidente sobre el comercio, ya que la nueva ruta bordearía Rusia y otros países donde la capacidad de interdicción occidental es claramente limitada. En consecuencia, el sistema de sanciones unilaterales que afecta a 27 países y al 73 % de la población mundial resultaría en gran medida inaplicable y se reduciría enormemente el uso del dólar en las transacciones comerciales realizadas a través de esta ruta ártica.

En definitiva, Groenlandia constituye un terreno decisivo para el surgimiento de una economía global independiente del dominio occidental, lo que refuerza la ansiedad de la Casa Blanca por apoderarse del territorio groenlandés.

Hay, sin embargo, un aspecto en esta cuestión que marca un punto preciso en las contradicciones ya abiertas entre el bloque de la UE y los nuevos Estados Unidos: Groenlandia es territorio danés; Dinamarca es miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Por lo tanto, pensar en tomar Groenlandia por la fuerza implicaría para Dinamarca la posibilidad de recurrir al artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que obligaría a todos sus miembros a acudir en ayuda de Copenhague. Solo que el ataque vendría de Estados Unidos, es decir, de otro miembro de la OTAN, además del jefe de la estructura militar y política occidental.

Resulta evidente que una operación militar directa de Estados Unidos partiría en dos a la OTAN, como ha señalado la primera ministra danesa. Es difícil que la UE intervenga militarmente para defender Groenlandia, tanto por manifiesta cobardía como por falta de capacidad, pero es claro que la fractura política sería irreparable y certificaría el fin de la Unión Europea como sujeto político, devolviéndola a la situación de comienzos de los años cincuenta.

Hay quienes sostienen que Estados Unidos podría aprovechar la ocasión para disolver la OTAN y ahorrarse los costos de mantenimiento de un aparato militar ineficaz, pero también es cierto que, a partir de las contribuciones equivalentes al 5 % del PIB de cada país miembro, Estados Unidos obtiene contratos militares multimillonarios que engordan en gran medida su sistema militar-industrial. Además, el fin de la OTAN privaría a Estados Unidos de su primer anillo defensivo, concebido precisamente para convertirse en el primer objetivo balístico de un ataque o contraataque ruso que otorgue a Washington el tiempo necesario para preparar una respuesta. Por último, con la desaparición de la OTAN, el desequilibrio militar en Europa sería evidente, con una Rusia fuerte y armada que reduciría al Viejo Continente a una mera entidad geográfica y poco más.

Por ello, parece difícil que Trump quiera disolver la OTAN. Resulta igualmente difícil imaginar qué pasa por la mente de un hombre que ya ha demostrado cómo en él la psiquiatría se impone a la política. En cualquier caso, ya sea mediante una negociación (posible) o mediante una proyección militar (más difícil), el contencioso entre Estados Unidos y Europa confirma lo ya escrito negro sobre blanco en el nuevo Documento de Seguridad Nacional estadounidense, que presenta a la UE como un agregado entre inútil y superfluo, hacia el cual, por lo demás, toda la clase dirigente estadounidense, desde su nacimiento (1 de noviembre de 1993) hasta hoy, ha alternado indiferencia e impaciencia.

Y aunque la relación entre Estados Unidos y la UE en los últimos diez años, en particular, ha sido una relación de total subordinación, aún podía encontrarse un vínculo basado en un sentir común y en intereses compartidos: una suerte de asociación política, económica y militar en la que la UE hallaba razones para seguir dócilmente las líneas políticas de Washington en guerras, sanciones y políticas monetarias, apostando todas sus fichas a la victoria estadounidense y a su capacidad de gobernar, por las buenas o por las malas, los profundos cambios sociopolíticos y económicos de carácter estratégico.

Pero la era Trump devuelve a cada cual a su papel original. Estados Unidos en el rol de imperio colonial y la UE en el de territorio de ultramar de ese imperio. La ruptura decidida con el Derecho Internacional y la decisión de confiar a la fuerza y al terror la propia naturaleza del sistema de relaciones internacionales, junto con la salida de toda organización en la que la comunidad internacional se ha reunido desde 1945 hasta hoy, muestran cómo el momento de máxima crisis del imperio decadente ve en la guerra y en el saqueo continuado el único remedio para sobrevivir, confiando en una superioridad militar que anule las distancias ya existentes entre el liderazgo pasado y el actual estancamiento.

Europa, desautorizada incluso en Ucrania después de haberle pedido inmolarse por los laureles en el flanco oriental de la OTAN, ya no tiene capacidad de interlocución, y mucho menos de condicionamiento frente a las políticas estadounidenses. No porque carezca de medios –al contrario– si quisiera podría derribar la prepotencia de Washington, pero no lo hace por la total subordinación de los gobernantes europeos a los deseos de la Casa Blanca. Por tanto, inútil intentar obligar a Estados Unidos a retroceder: si lo hace, será únicamente por una evaluación propia.

A los Estados Unidos de Trump ya no les sirven aliados, sino alineados. Y en la mesa donde se discute sobre Groenlandia, al igual que en la de Ucrania, Europa está presente, sin duda. Solo que no está entre los comensales, sino que forma parte del menú.

El régimen nazi de Kiev busca la destrucción total del sistema energético ucraniano

Las instalaciones de la infraestructura energética de la República Popular de Lugansk fueron atacadas dos veces en 24 horas por las Fuerzas Armadas de Ucrania, según informó el 17 de enero el servicio de prensa del Ministerio de Energía de la región.

«Las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron por segunda vez en 24 horas la infraestructura energética de la República Popular de Lugansk. En la región norte de la república se ha registrado otro ataque con un vehículo aéreo no tripulado contra una instalación energética», se indica en el comunicado del ministerio.

Las obras de restauración de las instalaciones dañadas se reanudarán inmediatamente después de que desaparezca la amenaza de posibles nuevos ataques del ejército ucraniano, explicaron los representantes del Ministerio de Energía.

El hartazgo de la doble moral y de la explotación a la clase obrera

Juan Luis Corbacho (Unidad y Lucha).— Cuando el capitalismo entra en crisis, la guerra es una de sus soluciones. No pretenden que la gente viva mejor o defenderse de nadie: pretenden que su sistema sobreviva. No es nuevo y el capital siempre ha tenido a los reformistas y socialdemócratas como herramientas para conseguir su objetivo. Da vergüenza propia y ajena oír a los líderes europeos, auténticos mamarrachos ascendidos al poder por la propaganda burguesa amañadora de sus propias elecciones, pedir el rearme.

No vamos a hablar de Mertz o del presidente de Polonia o de Españistán, que bastante vergüenza dan ya de por sí, o de la Presidenta Kallas, que están actuando de patas izquierdas o derechas del capital en su expresión más violenta (el fascismo). Tenemos que analizar desde principios marxista-leninistas la cuestión del rearme.

Todos estos mensajes ocultan el coste de clase, en cómo están usando el “impuesto oculto” que es la inflación para que la clase obrera se hunda, no dejándole salidas en esta crisis. Esta inflación provoca, además, el enriquecimiento y la acumulación de capital de los oligopolios y monopolios y no solo de los armamentísticos.

El coste de clase es, primero, económico y de derechos, puesto que las guerras se financian con deuda pública. La posible prohibición de partidos o ideologías contrarias al mensaje guerrerista imperialista, que ya se está dando en algunos países, la congelación de salarios, prohibición de huelgas, prohibición de manifestaciones, solo va a llevar a un futuro aún más oscuro.

El rearme es la primera señal que va a paralizar la inversión del Estado en sanidad, educación, pensiones, etc. Y a cambio va a enriquecer, de nuevo, a la élite financiera.

El segundo coste de clase va a ser la vida. Obviamente, no veremos a las infantas, princesas, reyes, hijas e hijos de oligarcas en el frente. Al frente irá la clase obrera privada de recursos, que se apuntará a las filas para tener un “futuro económico” en el mejor de los casos y, en el peor, para evitar la cárcel o el fusilamiento. ¿Cuántos ricos ucranianos andan de vida de lujos en Mallorca y otras localidades costeras mientras que los “reclutadores” apresan a ciudadanos para enviarlos al frente?

El tercer coste será el futuro. Si ganan o si pierden, ningún derecho o situación económica se va a recuperar. Solo servirá para el enriquecimiento de las élites del capital, aumentando aún más la fase final del capitalismo imperialista.

Todo esto es lo que el discurso reformista de rearmar Europa nos esconde. El rearme de Europa no es una política “neutral” o “técnica” de defensa, sino una política de Estado de las burguesías europeas. Su objetivo último es salvaguardar los intereses del capital. Tampoco vale que nos vendan la necesidad de fortalecer la autonomía estratégica de Europa, discurso frecuente en las socialdemocracias, verdes, europeístas, etc., que no es sino intensificar la competencia con rivales declarados (China y Rusia) y los no declarados (Venezuela, Cuba, Corea, Nicaragua, Argelia, o la Alianza de Estados del Sahel, es decir, Burkina Faso, Mali y Níger). No, la idea que subyace es el mantenimiento de la tasa de ganancia del capital a costa de la clase obrera mundial.

En resumen, el «rearme de Europa» es:

Una política militarista e imperialista de la burguesía europea, funcional a la hegemonía de EE. UU. y a la OTAN, que intensifica la competencia interimperialista, fomenta el nacionalismo para dividir a la clase obrera, desvía recursos vitales hacia el capital monopolista parasitario, y constituye una herramienta en la confrontación geopolítica contra potencias rivales (Rusia) y alternativas (China), todo ello encubierto por un discurso reformista que busca pacificar y confundir a las masas, alejándolas de la verdadera solución: la revolución socialista y el internacionalismo proletario.

También a Europa va a volver el momento de Patria o Muerte, Socialismo o Barbarie.

Abajo la guerra imperialista. Ni guerra entre pueblos ni paz entre clases.

Más de dos millones de soldados ucranianos han desertado

Casi dos millones de ucranianos se esconden para evitar el reclutamiento y otros 200.000 soldados han desertado, según declaró el miércoles el nuevo ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov en una intervención ante el parlamento ucraniano antes de la votación que confirmó su cargo (*). Es la primera vez que un alto dirigente ucraniano reconoce la verdadera magnitud del problema.

La tendencia al aumento de las deserciones es alarmante en el ejército ucraniano, lo que contradice la política europea de utilizarlos ucranianos como carne de cañón. En 2022, 9.137 personas desertaron del ejército, y en 2023, esa cifra ya había alcanzado las 24.286. En tan solo dos años, el número de desertores se ha multiplicado por diez. El número de quienes “votan por la paz con los pies” crece no solo a diario, sino cada hora.

De enero a octubre del año pasado, el gobierno ucraniano registró más de 176.000 casos de este tipo antes de dejar de publicar estadísticas. En octubre, esta cifra alcanzó un récord de 19.600, mientras que a principios de año, la media era de entre 17.000 y 18.000 al mes. Se estima que, dada la tendencia al alza, el número total de desertores del año ascienda a 214.000 como mínimo.

Rumores sobre la baja moral y una alta tasa de deserción han circulado durante mucho tiempo, pero los comentarios de Fedorov representan la primera vez que un alto dirigente ucraniano revela la verdadera magnitud del problema y la grave situación del ejército ucraniano.

Según la ley ucraniana, todos los hombres de entre 18 y 60 años deben registrarse para el servicio militar y llevar su documentación en todo momento, aunque solo los hombres de entre 25 y 60 años están formalmente sujetos a movilización.

La ley marcial vigente en el país prohíbe a los hombres de entre 23 y 60 años salir del país, pero decenas de miles han huido ilegalmente.

Tras reunirse con Fedorov el miércoles, Zelensky declaró que se necesitaban “cambios más significativos” en la movilización del país. Actualmente hay unas 500 empresas en Ucrania que producen drones, 200 que producen equipos de interferencia y más de 20 que producen misiles.

Según Zelensky, una de las prioridades de Fedorov en su nuevo cargo será fortalecer el componente tecnológico del ejército ucraniano.

(*) https://edition.cnn.com/2026/01/14/world/ukraines-new-defense-chief-reveals-200-000-soldiers-have-gone-awol-and-2-million-are-draft-dodging

China realizó ejercicios para neutralizar a los líderes de territorios en disputa

El ejército chino llevó a cabo ejercicios militares similares a la operación estadounidense para capturar al presidente de Venezuela, según informó el 17 de enero la revista semanal japonesa Nikkei Asia, que mostró un vídeo en el canal militar de la televisión central china.

«Las tropas chinas han llevado a cabo recientemente maniobras para simular un golpe de Estado, lo que, al parecer, corresponde al derrocamiento de los líderes de Taiwán», se afirma en el comunicado.

El artículo señala el posible uso de drones militares durante las maniobras para detectar objetivos.

La operación del grupo de fuerzas especiales se llevó a cabo por la noche. Para infiltrarse silenciosamente en el objetivo y neutralizar a los guardias se utilizaron ballestas que forman parte del armamento del ejército chino.

Toda la operación duró dos minutos y cuatro presuntos terroristas fueron eliminados.

Reservas soberanas rusas subieron en diciembre

Hace un año, el 1 de enero de 2025, las reservas internacionales de la nación euroasiática ascendían a 609 mil 68 millones de dólares, precisó este sábado la institución.

Las reservas internacionales son activos de alta liquidez que están en posesión del banco central y el gobierno rusos y que incluyen fondos nominados en moneda extranjera, derechos especiales de giro, una posición de reserva en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y oro monetario.

Los países occidentales impusieron sanciones contra el Banco de Rusia después de que Moscú lanzó la operación militar especial en Ucrania.

Además de la congelación de las reservas de divisas de Rusia, se prohibieron todas las transacciones relacionadas con la gestión de las reservas y activos del banco central, así como las transacciones con cualquier entidad jurídica, organización u organismo que actuara en nombre o por cuenta del regulador.

La guerrilla del ELN apoya la unión armada con las FARC para combatir a EE.UU

El comandante del grupo guerrillero colombiano ELN, Antonio García, aseguró este jueves que respalda la propuesta de unificar a las guerrillas del país para combatir a Estados Unidos, luego de amenazas de ataques terrestres del presidente Donald Trump con la excusa de hacerlo contra narcotraficantes.

La semana pasada, Iván Mordisco, líder de la principal disidencia de la guerrilla FARC y el revolucionario más buscado de Colombia, propuso una cumbre de comandantes guerrilleros para enfrentar a Washington, en medio de la turbulencia en la región luego del secuestro del mandatario venezolano Nicolás Maduro por el imperialismo.

Si se trata de una iniciativa «para defender la Patria contra el agresor extranjero», «nos encontraremos en la lucha», dijo García en un intercambio de correspondencia electrónica con la AFP.

Tras la caída de Maduro en medio de un ataque estadounidense el 3 de enero, Trump afirmó que le parecía «bien» realizar una incursión en suelo colombiano.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el grupo de Mordisco denuncian que se trata de un plan de Estados Unidos para apropiarse de los recursos naturales de Colombia. Ambos grupos suman unos 9.400 combatientes, según estimaciones de las fuerzas militares colombianas.

Inicialmente, el presidente colombiano, Gustavo Petro, rechazó las insinuaciones de Trump sobre ataques en Colombia. Luego bajó el tono tras sostener una llamada telefónica con su homólogo, quien lo invitó a la Casa Blanca para una reunión prevista para el 3 de febrero.

El gobierno colombiano aseguró que Petro y Trump se comprometieron a realizar «acciones conjuntas» contra el ELN en la frontera con Venezuela.

Interrogado sobre si está dispuesto a iniciar una guerra con Estados Unidos, García aseguró que su agrupación «hace lo que tiene que hacer en cada momento de la lucha».

Los Panteras Negras reaparecen en Filadelfia portando armas

A medida que el gobierno de Trump incrementa la presencia de policías federales en ciudades estadounidenses, los Panteras Negras se movilizan en Filadelfia.

El colectivo dice que es un resurgimiento del grupo militante que se remonta a la década de los sesenta y ha sido adiestrado por los de los supervivientes del partido originario. Varios asistieron el jueves a una manifiestación contra la policía de emgración en el Ayuntamiento de Filadelfia, portando armas al estilo militar.

Dicen que están legalmente autorizados a portar armas de fuego y que están apareciendo como respuesta a la violencia del gobierno de Trump.

El grupo ha estado realizando programas semanales regulares de comida gratuita en el norte de Filadelfia durante varios años, según Paul Birdsong, de 39 años Filadelfia occidental, quien se identifica como el presidente nacional del Partido Pantera Negra.

Birdsong y otros asistieron a la manifestación de Filadelfia un día después de que la policía de emigración matara a tiros a Renee Nicole Good en Minneapolis. “Eso no habría sucedido si estuviéramos allí”, dice Birdsong. “Ni una sola persona habría sido tocada”.

Millones de personas han visto el vídeo del tiroteo, lo que ha provocado protestas nacionales. El gobierno de Trump defendió al pistolero y J.D. Vance dijo que tiene “inmunidad absoluta” y que “estaba haciendo su trabajo”. Algunos han rechazado la sugerencia de Vance de que el policía asesino, Jonathan Ross, no debería ser juzgado, mientras los dirigentes de Minnesota llamaron a investigarlo.

Birdsong dice que los Panteras Negras exigen que la disolución del ICE y que el gobierno de Trump rinda cuentas. “Tienes personas que son parte de una camarilla, que son egoístas […] y se aprovechan de la gente corriente de Estados Unidos”, dijo Birdsong.

Un programa de comidas gratuitas

Birdsong afirmó que fue reclutado por miembros del Partido Pantera Negra tras la muerte de George Floyd a manos de la policía en 2020, y mencionó a varios supervivientes del Partido como mentores. La sección de Filadelfia tiene “menos de 100” miembros, dijo, aunque se negó a dar más detalles.

El viernes por la noche, Birdsong y otros miembros del Partido instalaron una mesa temporal con alimentos en el norte de Filadelfia. Los miembros colocaron plátanos, uvas, lechuga romana, tomates cherry, manzanas, peras, apio, pimientos y champiñones en mesas plegables.

Añadieron pan, “tastykakes” (que hicieron las delicias los niños que pasaban), comida enlatada y artículos de higiene como champú, kits de prueba del “covid” y ropa interior para adultos. En otra mesa había ropa para niños y una olla grande de sopa de pollo, todo cerca de una pancarta con el logo de las Panteras Negras.

Birdsong dijo que el dinero para comprar la comida procede de los propios cheques de pago de los miembros, así como de donaciones de la comunidad. “Realmente ayuda”, dijo Dawn Henkins, de 60 años, quien vive cerca. Es especialmente útil para las personas mayores que viven con ingresos fijos.

“Los hermanos pueden ayudar a la gente; están aquí para la gente”, dijo Henkins.

Las Panteras Negras anteriormente tenían programas de alimentos. Recientemente el grupo se trasladó al norte de la ciudad que, según Birdsong, alguna vez fue la sede de la sección original de los Panteras Negras en Filadelfia.

Un partido en el punto de mira del FBI

El Partido Pantera Negra original fue fundado por Bobby Seale y Huey P. Newton en Oakland, California, en 1966 y estuvo activo a escala nacional hasta principios de la década de los ochenta. El grupo se formó para luchar contra el terrorismo policial y rápidamente evolucionó para promover otros cambios sociales, como la reforma penitenciaria y el acceso a la educación, la alimentación y la atención médica, según el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana.

El grupo pronto se convirtió en el punto de mira del FBI, que buscaba “desacreditar, perturbar y destruir” los derechos del movimiento negro, según la Biblioteca de la Universidad de Berkeley. Dos Panteras Negras en Chicago, Fred Hampton y Mark Clark, fueron asesinados en una redada policial en Chicago que posteriormente se reveló que había sido coordinada por el FBI.

La sección de Filadelfia estuvo activa desde 1968 hasta 1973, según un sitio web de la Universidad de Washington que registra los movimientos sociales en Estados Unidos. Entre las figuras locales prominentes de esta época se encuentran Sultan Ahmad, quien llegó a ocupar cargos en el gobierno de la ciudad, y Paula Peebles, que militó gran parte de su vida en los Panteras Negras.

Jerome Hill, de 63 años, quien el viernes pasó a tomar una sopa, dijo que recuerda vagamente los días en que el pastor episcopal y militante, el reverendo Paul Washington, permitía a los Panteras Negras realizar actos en la Iglesia del Defensor. “Siempre estuvieron principalmente orientados al barrio”, dijo Hill, a quien le alegra ver al grupo repartiendo comida y agregó que podrían servir como modelos a seguir para los jóvenes del vecindario.

‘Siempre he tenido un espíritu revolucionario’

Mientras un miembro del grupo servía la sopa de pollo a varios niños que pasaban, otro miembro estaba de pie en la esquina con un rifle tipo AK-47. “Siento que somos bienvenidos”, dijo un miembro, también armado, que se identificó como “Camarada Arch”. Dijo que seguidor del grupo original desde niño y que se unió hace unos meses. “Siempre he tenido un espíritu revolucionario”.

Bajo un dosel detrás de las mesas, Birdsong se echó hacia atrás la chaqueta para revelar una MP5 moderna, un arma que tiene sus orígenes en las metralletas alemanas. También llevaba dos pistolas semiautomáticas.

En Filadelfia la ley permite portar un arma, pero solo si se tiene licencia. El “porte abierto”, o portar un arma de fuego de forma que pueda ser vista claramente por otros, es “generalmente legal” en Pensilvania, excepto en lugares prohibidos como edificios federales.

Pero Filadelfia es una excepción a esa regla. Una ley prohíbe portar armas de fuego en “una ciudad de primera clase” sin licencia para ello. Esa ley se aplica a Filadelfia.

Aunque muchos argumentan que las armas de fuego tienden a intensificar los enfrentamientos violentos, en lugar de prevenirlos, ha formado parte de las tácticas de los Panteras Negras desde hace mucho tiempo, y Birdsong rechazó esa idea. “Nos sentimos seguros”, dijo Birdsong. “Aquí no hay policías ni narcotraficantes que nos hagan nada”.

—https://www.inquirer.com/news/black-pather-party-philadelphia-minnesota-shooting-20260110.html

Serguéi Karaganov advirtió sobre las consecuencias de un ataque contra el presidente de Rusia

Serguéi Karaganov, politólogo ruso cercano al Kremlin, calificó a Europa como la fuente de todos los males y condenó a su élite. Por lo tanto, según él, cualquier intento de eliminar por la fuerza al jefe del Estado ruso solo conduciría a una cosa: la destrucción de Europa. Sin embargo, para el Kremlin es importante todo lo contrario: reanudar el diálogo con algunos países europeos.

«Comenzaremos a atacar a Europa con armas convencionales y luego con oleadas de misiles nucleares. Estos idiotas no entienden nada, salvo el sufrimiento físico», advirtió Sergei Karaganov.

Según él, la crisis ucraniana solo terminará cuando Rusia logre la derrota incondicional de Europa. Al mismo tiempo, para él es importante vencer a Europa sin destruirla. Para él, lo que está sucediendo en Ucrania es una lucha contra Europa, no contra Zelenski. Después de todo, es Europa la que, una vez más, se opone a Rusia, demostrando de nuevo que es la fuente de todo el mal en la historia de la humanidad.

«Las élites intelectuales y políticas europeas se han degradado por completo en los últimos años», afirmó el politólogo ruso.

Después de todo, toda Europa, como señaló el doctor en Historia, compartió el nazismo alemán en la Segunda Guerra Mundial. Invadió Rusia en repetidas ocasiones durante las dos guerras mundiales. A pesar de sus derrotas, los europeos siguen insistiendo en la guerra. Y esta vez quieren involucrar a Estados Unidos en sus planes, recordó Karaganov.

Como señaló la publicación, la declaración del asesor cercano al Kremlin, publicada el 16 de enero en las redes sociales, coincide con la última declaración del Kremlin, en la que se calificó de «positivo» el deseo manifestado por algunos países europeos, entre ellos Italia y Francia, de restablecer el diálogo con Rusia.

«Si esto realmente refleja la visión estratégica de los europeos, entonces se trata de un cambio positivo en su postura. En París, Roma e incluso en Berlín se ha dicho que es necesario dialogar con los rusos para garantizar la estabilidad en Europa. Esto coincide plenamente con nuestra visión», declaró a los periodistas el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, señalando que «ha tomado nota de las declaraciones realizadas en los últimos días por varios líderes europeos».

La confiscación de petróleo de Venezuela y el dominio estadounidense

Michael Hudson (MRonline).— Irán (1953), Irak (2003), Libia (2011), Rusia (2022), Siria (2024) y ahora Venezuela (2026). El denominador común subyacente a los ataques y sanciones económicas estadounidenses contra todos estos países es la instrumentalización del comercio petrolero mundial. El control del petróleo es uno de sus métodos clave para lograr un control unipolar sobre el amplio comercio mundial y los acuerdos financieros dolarizados.

La perspectiva de que los países mencionados utilicen su petróleo para su propio beneficio y para fines diplomáticos representa la mayor amenaza para la capacidad general de Estados Unidos de utilizar el comercio petrolero para hacer cumplir los objetivos de su diplomacia. Todas las economías modernas necesitan petróleo para abastecer sus fábricas, calentar e iluminar sus hogares, producir fertilizantes (a partir del gas) y plásticos (a partir del petróleo) y abastecer su transporte.

El petróleo bajo control de Estados Unidos o de sus aliados (British Petroleum, Shell de Holanda y hoy la OPEP) ha sido durante mucho tiempo un potencial punto de estrangulamiento que los funcionarios estadounidenses pueden utilizar como palanca contra países cuyas políticas consideran adversas a los designios estadounidenses: Estados Unidos puede hundir las economías de esos países en el caos cortando su acceso al petróleo.

Una «guerra de civilización» en beneficio económico de Estados Unidos

El objetivo primordial de la diplomacia estadounidense actual —en lo que sus estrategas denominan una guerra de civilizaciones contra China, Rusia y sus posibles aliados del BRICS— es bloquear la retirada de países de la economía mundial controlada por Estados Unidos y frustrar el surgimiento de una agrupación económica centrada en Eurasia. Sin embargo, a diferencia de la posición de Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando era la principal potencia económica y monetaria del mundo, hoy cuenta con pocos incentivos positivos para atraer a países extranjeros a una economía mundial centrada en Estados Unidos, en la que, como ha dicho el presidente Trump, Estados Unidos debe ser el ganador en cualquier acuerdo de comercio e inversión exterior, y los demás países los perdedores.

Fue para aislar a Rusia, y tras ella a China e Irán, que el presidente Trump utilizó sus aranceles del Día de la Liberación del 2 de abril de 2025 para presionar a los líderes alemanes y de la UE a abstenerse voluntariamente de importar más energía de Rusia 1 , a pesar del hecho de que partes del gasoducto Nord Stream 2 todavía estaban operativas.

La aceptación previa de Alemania y la UE de la destrucción de los gasoductos Nord Stream en febrero de 2022 es testimonio de la capacidad de los diplomáticos estadounidenses para obligar a los países a unirse, en su propio detrimento, a las alianzas militares de la Guerra Fría de Estados Unidos y seguir las políticas que establece. La desindustrialización y la pérdida de competitividad de Alemania desde que se bloqueó su comercio de petróleo y gas con Rusia fue el sacrificio que Estados Unidos le exigió (y a la UE) en su afán por aislar y dañar las economías rusa y china (y también para generar ingresos adicionales por exportación de GNL para sí mismo, sin duda).

Una característica fundamental de la política de seguridad nacional estadounidense es su capacidad para impedir que otros países protejan y actúen en beneficio de su propia seguridad e intereses económicos. Esta asimetría se ha arraigado en la economía mundial desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos contaba con un enorme apoyo económico para las economías europeas devastadas por la guerra. Sin embargo, el poder coercitivo estadounidense actual se sustenta principalmente en sus amenazas de causar daños y caos mediante la creación y explotación de cuellos de botella o, como último recurso, el bombardeo de países más débiles para obligarlos a obedecer.

Esta influencia destructiva es la única herramienta política que le queda a una economía estadounidense que se ha desindustrializado y ha caído en una deuda externa de una magnitud que ahora amenaza con acabar con el papel monetario dominante y lucrativo del dólar.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el dinero era el principal estrangulamiento de las economías occidentales. El Tesoro estadounidense estaba a punto de aumentar sus reservas de oro hasta el 80% del oro monetario mundial, del cual dependía la expansión financiera exterior bajo el patrón dólar/oro para los pagos internacionales, vigente hasta 1971.

Dado que la mayoría de los países carecían de oro monetario y necesitaban préstamos para financiar sus déficits de comercio exterior y balanza de pagos, los diplomáticos estadounidenses recurrieron al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial para otorgar préstamos con condiciones que impusieron políticas de privatización proestadounidenses, impuestos regresivos y la apertura de las economías extranjeras a la inversión estadounidense. Todo esto se ha convertido en parte del sistema dolarizado del comercio internacional y de la política monetaria que lo financia.

Además del dinero, el petróleo se ha convertido en una necesidad internacional fundamental y, por ende, en un posible cuello de botella. También ha sido durante mucho tiempo un pilar de la balanza comercial estadounidense (junto con las exportaciones de granos) y ha sido el principal soporte del papel dominante del dólar en las finanzas desde 1974, cuando los países de la OPEP cuadruplicaron sus precios del petróleo y llegaron a un acuerdo con funcionarios estadounidenses para invertir sus ingresos de exportación mediante la compra de bonos del Tesoro estadounidense, valores corporativos y depósitos bancarios, bajo la advertencia de que no hacerlo se consideraría un acto de guerra contra Estados Unidos . 2 El resultado fue la creación del mercado del petrodólar, que se convirtió en un pilar de la balanza de pagos estadounidense y, por ende, de la fortaleza del dólar.

Desde 1974, las autoridades estadounidenses han buscado no solo mantener el comercio mundial de petróleo y otras materias primas cotizadas en dólares, sino también que los excedentes de petróleo y otras exportaciones se presten a (o inviertan en) Estados Unidos. Este es el tipo de «recompensa» que Donald Trump ha estado negociando con países extranjeros durante el último año como condición para permitirles mantener el acceso al mercado estadounidense para sus productos.

El ejemplo más reciente de esta insistencia fue el anuncio del Departamento de Energía el 6 de enero de que la administración Trump permitiría a Venezuela exportar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, por un valor de hasta 2.000 millones de dólares, y que esto “continuaría indefinidamente” de forma selectiva, sujeto a una disposición clave: “Los ingresos se liquidarán en cuentas controladas por Estados Unidos en ‘bancos reconocidos mundialmente’ y luego se desembolsarán a las poblaciones de Estados Unidos y Venezuela a ‘discreción’ de la administración Trump”. 3

EE.UU. exige: privilegios prioritarios en el comercio mundial de materias primas vitales

En septiembre de 1973, un año antes de la revolución de precios de la OPEP, Estados Unidos derrocó al presidente electo de Chile, Salvador Allende. El problema no fue la «chilenización» de su industria cuprífera. Ese plan, de hecho, había sido propuesto por las compañías cupríferas estadounidenses Anaconda y Kennecott. Consideraban que la compra negociada de las empresas estadounidenses contribuiría a elevar el precio mundial del cobre. Esto creó un marco de precios que permitía a las empresas aumentar las ganancias de su propia minería y refinación en Estados Unidos. Este fue el mismo principio que llevó a las petroleras a aceptar las nacionalizaciones y el aumento de precios de la OPEP en 1974.

La condición clave del acuerdo chileno sobre el cobre era que su cobre se vendería a empresas estadounidenses como primera opción, al precio chileno establecido. Las empresas cupríferas estadounidenses necesitaban esta garantía para asegurar a sus clientes de cableado eléctrico, armas y otras aplicaciones importantes un suministro continuo. Este derecho de preferencia era una concesión que no implicaba un sacrificio económico por parte de Chile. Sin embargo, Allende insistió en que esta concesión violaba la soberanía chilena. Era una exigencia innecesaria para el interés nacional de Chile, pero Allende se mantuvo firme y fue derrocado.

En el caso de Venezuela, lo que más molesta a los responsables de seguridad nacional de EE. UU. es que ha estado abasteciendo el 5% de las necesidades petroleras de China. También abastecía a Irán y Cuba, aunque Rusia la ha reemplazado cada vez más como proveedor de estos dos países desde 2023. Esta libertad de Rusia y Venezuela para exportar petróleo ha debilitado la capacidad de los funcionarios estadounidenses para utilizar el petróleo como arma para presionar a otras economías, amenazándolas con la misma retirada de energía que ha destrozado la industria y los niveles de precios alemanes. Por lo tanto, este suministro de petróleo fuera del control de EE. UU. se consideró una infracción del ordenamiento jurídico estadounidense.

Para empeorar las cosas, Venezuela anunció en 2017 que comenzaría a fijar el precio de sus exportaciones petroleras en divisas distintas del dólar, lo que ponía en peligro la práctica del mercado del petrodólar. Y a medida que China se convertía en inversionista en la industria petrolera venezolana, se hablaba de que el presidente Maduro comenzaría a cotizar sus exportaciones petroleras en yuanes chinos (de forma similar a lo que Zambia acaba de hacer con sus exportaciones de cobre). Maduro dejó claro el desafío que estaba planteando. Ya en 2017 había anunciado que su objetivo era acabar con el «sistema imperialista estadounidense» .

La economía mundial actual la gobiernan reglas estadounidenses no escritas, no la Carta de las Naciones Unidas

La diplomacia estadounidense no se siente segura a menos que pueda generar inseguridad en otros países, y ve amenazada su libertad de acción si se permite a otros países decidir libremente con quién comerciar y qué hacer con sus ahorros.

La política exterior estadounidense de crear cuellos de botella para mantener a otros países dependientes del petróleo bajo control estadounidense (no del petróleo suministrado por Rusia, Irán o Venezuela) es uno de los principales medios de Estados Unidos para generar inseguridad en otros países. Sin embargo, esta política no se ha plasmado en documentos públicos. Hasta las contundentes declaraciones de Trump y sus asesores la semana pasada, los diplomáticos estadounidenses parecían haber tenido reparos en declarar abiertamente este y otros principios fundacionales similares del orden basado en normas de Estados Unidos.

La razón de esta reticencia fue que estos principios son antitéticos al derecho internacional (y también a los principios de libre mercado, a los que Estados Unidos se ha adherido hasta ahora, al menos en su retórica). El ataque militar estadounidense a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro son el ejemplo más reciente de ello. Si bien los líderes estadounidenses consideran su agresión un ejercicio permisible de sus principios de orden basado en normas, constituye una flagrante violación —de hecho, un repudio— del derecho internacional, en particular del Artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas, que establece, en efecto, que «una nación no podrá usar la fuerza en el territorio soberano de otro país sin su consentimiento, un motivo de legítima defensa o la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU». 5

Por sorprendente que parezca, Estados Unidos justifica con frecuencia sus agresiones y amenazas militares alegando legítima defensa. El columnista del Financial Times , Gideon Rachman, por ejemplo, informa que «EE. UU. cree que su propia seguridad nacional se vería en peligro si la industria taiwanesa de semiconductores cayera en manos de China, o si Pekín controlara el transporte marítimo que pasa por el Mar de China Meridional». 6

Estados Unidos parece ser el país más amenazado y vulnerable del mundo, muy alejado de su antiguo poder. El propio Trump parece vivir con miedo, e incluso cita la ubicación geográfica de Groenlandia como una amenaza para la seguridad nacional estadounidense: «Necesitamos a Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional», declaró a los periodistas a bordo del Air Force One el 4 de enero. «Groenlandia está repleta de barcos rusos y chinos. 7 Ha prometido ocuparse de Groenlandia en los próximos dos meses.

Y los líderes de la UE respaldan a Trump como el máximo protector de Europa contra tales amenazas. El presidente de Letonia ha sugerido, con gran acierto, que las «legítimas necesidades de seguridad de EE. UU.» deben abordarse en un «diálogo directo» entre EE. UU. y Dinamarca. 8 «Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos», declaró Stephen Miller, subjefe de Gabinete de Trump para Política y Seguridad Nacional. «El presidente ha sido muy claro al respecto; esa es la postura oficial del gobierno estadounidense».

Descartando la idea de que la toma de Groenlandia implique una operación militar, advirtió que «nadie va a luchar militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia». 9

Y menos aún los daneses, al parecer. El aspecto más siniestro de las amenazas de Trump de anexar Groenlandia a Estados Unidos a principios de 2026 fue la intención estadounidense, apoyada por la OTAN, de bloquear el acceso al Ártico desde el Atlántico Norte «a ambos lados de la brecha entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido por la que deben pasar los buques rusos o chinos para entrar en el Atlántico Norte». 10

Un portavoz de la OTAN se refirió a los comentarios hechos por el secretario general Mark Rutte el [6 de enero] en los que dijo que «la OTAN colectivamente… tiene que asegurarse de que el Ártico se mantenga seguro». 11

El propio Rutte dijo a CNN que «Todos [los miembros de la OTAN] estamos de acuerdo en que los rusos y los chinos son cada vez más activos en esa zona», lo que no dejó lugar a dudas de que mantener el océano Ártico «seguro» significa «libre» del transporte marítimo chino y ruso que ambos países han estado trabajando para desarrollar con el fin de acortar las rutas y los tiempos de navegación.

Un editorial del Wall Street Journal respalda la afirmación de que Estados Unidos necesita defenderse de los países que permanecen independientes de su control. Señalando que «Estados Unidos también alegó legítima defensa para arrestar al dictador panameño Manuel Noriega», el periódico argumenta que el derrocamiento militar es «la única defensa contra los delincuentes globales». 12

Más concretamente, advierte que sería una ilusión idealista, pero anacrónica, imaginar que el derecho internacional realmente rige las acciones de las naciones. «Como si Moscú y Pekín no pisotearan ya el derecho internacional cuando este se interpone en su camino», se burla, desestimando la relevancia del derecho internacional por haberse convertido en «el mejor amigo de un tirano». 13

El derecho de gentes siempre ha estado sujeto, en última instancia, al uso de la fuerza y al principio de la ley de la fuerza. El asesor de Trump, Stephen Miller, explicó su filosofía en una entrevista con CNN:

Vivimos en un mundo, en el mundo real… que se rige por la fuerza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos. 14”

Los diplomáticos estadounidenses podrían simplemente encogerse de hombros y preguntar cuántas tropas tiene la ONU. No tiene ninguna, y las resoluciones del Consejo de Seguridad, en cualquier caso, están sujetas al veto estadounidense. Estados Unidos simplemente ignora las disposiciones de la Carta de la ONU, como el mundo acaba de ver con el secuestro del jefe de Estado venezolano. Son las normas estadounidenses las que sirven como ley operativa a la que están sujetos otros países, al menos aquellos en la órbita comercial, financiera y militar estadounidense.

Trump no tiene reparos en reconocer el principio operativo que se aplica a su última diplomacia internacional: «Queremos el petróleo de Venezuela». 15 Ya había confiscado petróleo en tránsito de petroleros que salían de Venezuela el mes pasado. Y ha anunciado que si la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, no acepta voluntariamente ceder el control de su petróleo, el ejército estadounidense entregará sus reservas petroleras a empresas estadounidenses y traerá a un nuevo cliente, cleptócrata o dictador, para que gobierne el país en nombre de los intereses estadounidenses.

Cuando el Departamento de Estado de EE. UU. presionó a los países de la OPEP para que reciclaran sus ganancias de exportación de petróleo en valores en dólares estadounidenses en 1974, los líderes de la OPEP estaban dispuestos a hacerlo, porque Estados Unidos era, por mucho, la principal economía financiera del mundo en ese momento. Aún domina el sistema financiero basado en el dólar, pero ya no tiene su antiguo poder industrial, y acaba de recortar su ayuda exterior y su membresía en la Organización Mundial de la Salud y otras agencias de ayuda de la ONU.

En lugar de apoyar el crecimiento en otras economías, su fuerza diplomática ahora se basa en su capacidad para interrumpir su comercio y crecimiento económico. Y su poder industrial en declive es lo que ha hecho que la acción estadounidense contra Venezuela sea tan urgente, con su agresión militar y amenazas constantes contra ese país como parte de su intento de disuadir a los países de romper con las reglas no escritas del control unipolar estadounidense del comercio y los pagos internacionales mediante la desdolarización de sus relaciones comerciales y monetarias.

También existe una apropiación de recursos. Stephen Miller, el principal asesor de Trump mencionado anteriormente, declaró sin rodeos que «los países soberanos no obtienen soberanía si Estados Unidos quiere sus recursos». Sus comentarios siguieron a una declaración igualmente contundente del embajador estadounidense Michael Waltz en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU: «No se puede seguir teniendo las mayores reservas energéticas del mundo bajo el control de adversarios de Estados Unidos». 16

El principio legal estadounidense es que «la posesión es nueve décimas partes de la ley». Y la ley vigente en el presente caso es la de Estados Unidos, no la de Venezuela ni la de las Naciones Unidas. Una serie de otros principios están en juego, encabezados por el derecho de legítima defensa mencionado anteriormente bajo el permiso estadounidense de «Defensa propia».

La historia de portada para el ataque de Trump a Venezuela (probado por los medios de comunicación de Fox News y encuestas) es que Venezuela amenaza a Estados Unidos con cocaína y otras drogas. O al menos con drogas que no están coordinadas por la CIA y el ejército estadounidense, como se ha documentado desde Vietnam hasta Afganistán y Colombia. Sin embargo, la acusación judicial contra Maduro no hizo referencia a las afirmaciones de Trump sobre un «Cártel de los Soles» que supuestamente él encabezaba, sino que citó principalmente cargos no relacionados sobre su porte de una ametralladora y cargos similares inaplicables a un jefe de estado extranjero.

No hubo acusación formal contra Maduro por sus verdaderos delitos a ojos de Estados Unidos: amenazar la capacidad estadounidense de controlar el petróleo de su país y su comercialización, y su intención de fijar el precio del petróleo venezolano en yuanes y otras monedas distintas del dólar, y utilizar las ganancias de sus exportaciones petroleras para pagar a China por sus inversiones en su país.

La analogía adecuada para los falsos cargos de narcotráfico contra Maduro es la falsa afirmación —utilizada para justificar la invasión estadounidense de Irak en 2003— de que Saddam Hussein trabajaba para obtener armas de destrucción masiva. Eso bastó para desvirtuar el respeto por el secretario de Estado Colin Powell tras su discurso del 5 de febrero de 2003 ante las Naciones Unidas. Pero bajo el principio estadounidense de «defensa propia», Estados Unidos tenía motivos para sentirse amenazado por el intento de Venezuela de tomar el control de su comercio petrolero y, de hecho, de comerciar con los adversarios designados de Estados Unidos: China, Rusia e Irán.

La agresión estadounidense en respuesta a esa amenaza fue apoyada por el principio estadounidense que permite a los propietarios de viviendas o a los policías matar a quienquiera que piensen que pueda ser una amenaza, por muy subjetivo o una excusa posterior que pueda ser.

Si bien se justifica por estos principios del orden basado en normas estadounidenses, la reciente instrumentalización del comercio petrolero por parte de Trump ha implicado, como se mencionó anteriormente, el repudio por parte de Estados Unidos de principios fundamentales del derecho internacional, incluido el derecho del mar.

Antes de su ataque militar a Caracas y el secuestro del presidente Maduro, su embargo a las exportaciones petroleras venezolanas (a cualquier comprador, excepto a las compañías petroleras estadounidenses) y la incautación de petroleros que transportaban el petróleo del país fueron especialmente atroces, por no mencionar su bombardeo de barcos pesqueros no identificados y otras embarcaciones frente a las costas de Venezuela, asesinando a sus tripulaciones sin previo aviso.

Otra víctima del énfasis estadounidense en instrumentalizar el comercio mundial de petróleo y energía es el medio ambiente. En su afán por hacer que el resto del mundo dependa del petróleo y el gas bajo su férreo control y el de sus aliados, Estados Unidos lucha para impedir que otros países descarbonicen sus economías en un intento por evitar una crisis climática y sus fenómenos meteorológicos extremos. Por ello, Estados Unidos se opone al Acuerdo Climático de París y apoya una política «verde» para sustituir los combustibles fósiles por energía eólica y solar.

El problema para Estados Unidos es que la energía eólica y solar ofrecen una alternativa al petróleo, que Estados Unidos busca controlar. La eliminación gradual del petróleo no solo eliminaría un pilar de la balanza comercial estadounidense, sino que privaría a sus estrategas de la capacidad de apagar las luces y la calefacción de los países cuyas políticas se oponen.

Y para empeorar las cosas, China ha tomado la delantera en la tecnología de energías renovables, incluyendo la producción de paneles solares y aspas de molinos de viento. Esto se considera una gran amenaza, ya que aumenta el riesgo de que otras economías se independicen del petróleo. Mientras tanto, la oposición estadounidense a combustibles distintos del petróleo bajo su control ha causado un daño repercutido en la propia economía estadounidense, al bloquear su propia inversión en energía solar y eólica.

La administración Trump ha sido particularmente agresiva, no solo bloqueando las iniciativas extranjeras para reducir los combustibles fósiles, sino también las alternativas estadounidenses. «El primer día de su segundo mandato presidencial, el Sr. Trump emitió una orden ejecutiva que suspende todo arrendamiento de tierras y aguas federales para nuevos parques eólicos.

Desde entonces, su administración ha perseguido a los parques eólicos que habían recibido permisos de la administración Biden y que estaban en construcción o a punto de entrar en funcionamiento, utilizando explicaciones variables». 17 «Ha suspendido los arrendamientos de todos los proyectos eólicos marinos en un nuevo ataque al sector», alegando motivos de seguridad nacional. 18

Lo que hace aún más sorprendente esta medida contra las fuentes de energía alternativas es la escasez de electricidad proyectada en Estados Unidos, que se anticipa será causada por la creciente demanda de los centros de computación de IA, en circunstancias en las que Estados Unidos deposita grandes esperanzas en la inteligencia artificial (IA). Además de las rentas derivadas de sus recursos petroleros, los estrategas estadounidenses esperan aumentar las rentas monopolísticas de Estados Unidos a expensas de otros países mediante sus empresas de tecnología de la información, plataformas de internet y (así esperan) su dominio en IA.

El problema es que la IA requiere una enorme cantidad de energía para operar sus computadoras. Sin embargo, la tendencia estadounidense en la producción de energía se ha mantenido estancada durante la última década, y la inversión en nuevas instalaciones energéticas es un proceso largo y burocrático (de ahí la escasez de energía proyectada mencionada anteriormente).

Esto contrasta marcadamente con el enorme aumento de la producción de electricidad en China, en gran medida como resultado de la producción intensiva de paneles solares y molinos de viento, en la que ha establecido una amplia ventaja tecnológica, mientras que la práctica estadounidense ha evitado esta fuente de energía por considerarla «no inventada aquí» y, más fundamentalmente, por tener el potencial de socavar su intento de hacer que el mundo dependa del petróleo que controla.

Las principales exigencias del orden basado en normas de Estados Unidos en relación con el petróleo son:

  1. El control del comercio mundial del petróleo seguirá siendo un privilegio de Estados Unidos.
  2. El comercio del petróleo debe cotizarse y pagarse en dólares estadounidenses
  3. La regla del petrodólar
  4. Se deben desalentar las alternativas energéticas “verdes” al petróleo y negar el fenómeno del calentamiento global y el clima extremo.
  5. Ninguna ley se aplica ni limita las normas o políticas de EE. UU.

Notas:

1. Contribuyó a la presión la amenaza de Trump de cortar el apoyo militar estadounidense ante escenarios de pesadilla de ocupación militar rusa de Europa occidental.

2. La clave para controlar el petróleo no residía, por lo tanto, en la propiedad directa de pozos y refinerías, ni siquiera en su fijación de precios, sino en la capacidad de amenazar militarmente a los países de la OPEP para controlar cómo gastarían o invertirían sus ingresos por exportaciones. No tengo ninguna referencia de que esta amenaza de agresión militar se haya expresado explícitamente por escrito, pero me lo dijeron en mis conversaciones personales con funcionarios del Tesoro y del Departamento de Estado en la Casa Blanca cuando Herman Kahn me llevó allí para tratar precisamente este asunto. Había sido especialista en el Chase Manhattan Bank en la balanza de pagos y las relaciones internacionales de la industria petrolera, y trabajé en el Hudson Institute de 1972 a 1976 con un contrato con la Casa Blanca.

3. Associated Press, “ El Departamento de Energía de Trump describe nuevas políticas para el petróleo venezolano ”, 7 de enero de 2026. No se especifica un plazo para estos 2.000 millones de dólares en exportaciones de petróleo, ni cómo se dividirá el pago entre Estados Unidos y Venezuela. Trump simplemente declaró en su blog @realDonald Trump que el petróleo venezolano sancionado “se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de los Estados Unidos de América… Se transportará en barcos de almacenamiento y se transportará directamente a los muelles de descarga en Estados Unidos”, desde donde una parte podría, según prometió, venderse a China.

4. “He decidido empezar a vender petróleo, gas, oro y todos los demás productos que Venezuela vende con nuevas monedas, incluyendo el yuan chino, el yen japonés, el rublo ruso, la rupia india, entre otras”, declaró [Maduro] durante una transmisión televisiva, afirmando que “una economía libre del sistema imperialista estadounidense es posible”. Yahoo Finance, “Venezuela venderá petróleo en monedas distintas del dólar”, 8 de septiembre de 2017. https://sg.finance.yahoo.com/news/venezuela-sell-oil-currencies-other-034439095.html

5. Charlie Savage, “¿Puede Estados Unidos ‘gobernar’ Venezuela legalmente tras la captura de Maduro? Esto es lo que debe saber”, The New York Times , 3 de enero de 2026. El texto de la Carta establece que: “Todos los Miembros se abstendrán, en sus relaciones internacionales, de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”. El artículo mencionado señala que “[a]rrestar a alguien para someterlo a juicio, sin embargo, es una operación de aplicación de la ley, no defensa propia. En 1989, la mayoría del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó a favor de condenar la invasión de Panamá, aunque Estados Unidos vetó la resolución . La Asamblea General de la ONU votó 75 a 20 para considerarla una flagrante violación del derecho internacional y de la independencia, la soberanía y la integridad territorial de los Estados”.

6. Gideon Rachman, “El problema con la Doctrina Donroe”, Financial Times , 6 de enero de 2026.

7. Rebecca Elliott, “Los objetivos de Trump sobre el flujo de petróleo no son tan fáciles”, The New York Times , 6 de enero de 2026. “Necesitamos Groenlandia, absolutamente”, le dijo Trump a Michael Scherer, “Trump amenaza al nuevo líder de Venezuela con un destino peor que el de Maduro”, The Atlantic , 4 de enero de 2026.

8. Eldar Mamedov, “Europa silba más allá del cementerio venezolano”, Responsible Statecraft , 6 de enero de 2026. Bromea diciendo que el presidente de Letonia “no debería sorprenderse entonces si, en algún momento, otros líderes europeos le aconsejan resolver las diferencias de Letonia con Rusia en un ‘diálogo directo con Moscú, teniendo en cuenta las necesidades de seguridad de Rusia’”. En otras palabras, ahí va el argumento de la UE y la OTAN contra la Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania.

9. Julia Conley, “En su discurso ‘desquiciado’, Miller afirma que Estados Unidos tiene derecho a apoderarse de cualquier país por sus recursos”, Common Dreams , 6 de enero de 2026, señalando que el primer ministro de Dinamarca le dijo al canal de noticias danés Live News el 5 de enero que “la comunidad internacional tal como la conocemos, las reglas democráticas del juego, la OTAN, la alianza defensiva más fuerte del mundo, todo eso colapsaría si un país de la OTAN decidiera atacar a otro”. El gobierno danés convocó una reunión de emergencia de su Comité de Asuntos Exteriores el martes para discutir “la relación del reino con Estados Unidos”. El comisario de la UE, Andrius Kubilius, también advirtió que cualquier toma de Groenlandia por parte de Estados Unidos significaría el fin de la OTAN.

10. Editorial del FT, “Cómo debería responder Europa a las amenazas de Trump”, Financial Times , 8 de enero de 2026.

11. Amy MacKinnon y Loren Fedor, “EE. UU. mantiene abierta la opción militar de tomar Groenlandia”, Financial Times , 8 de enero de 2026. Rutte incluso agregó que “los daneses estarían totalmente de acuerdo si Estados Unidos tuviera una mayor presencia [en Groenlandia] de la que tienen ahora.

12. Editorial del Wall Street Journal , “La ilusión del ‘derecho internacional’”, 6 de enero de 2026. En la misma edición de ese periódico, Greg Ip, “Trump estrena la ‘doctrina Donroe’”, el Wall Street Journal del 6 de enero de 2026, citó la justificación de Trump de su toma de posesión de Venezuela por motivos de seguridad nacional: “Estados Unidos nunca permitirá que potencias extranjeras nos expulsen de nuestro propio hemisferio. El futuro estará determinado por la capacidad de proteger el comercio, el territorio y los recursos que son fundamentales para la seguridad nacional”. Ip señaló que China ya es el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú, a quienes Trump aparentemente considera una amenaza.

13. La ironía es que, como miembros del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas, son Rusia y China los que se han convertido en los principales defensores de la aplicación del derecho internacional en su intento de frenar la interferencia militar y política de Estados Unidos a lo largo de sus fronteras.

14. Citado en William A. Galston, “Lo que la captura de Maduro dice sobre Trump”, Wall Street Journal , 7 de enero de 2026.

15. Como Trump les dijo a los periodistas después del derrocamiento de Maduro: «Vamos a extraer una enorme cantidad de riqueza de la tierra». Estados Unidos, dijo, se quedará con parte de ella «como reembolso por los daños que nos causó ese país». Esta ha sido la filosofía de Trump desde hace mucho tiempo. Durante la campaña presidencial de 2016, dijo que confiscar el petróleo de Irak podría haber pagado la guerra de Irak. «Entramos, gastamos 3 billones de dólares, perdemos miles y miles de vidas, y luego… lo que pasa es que no obtenemos nada», dijo. «Antes, el botín pertenecía al vencedor». William A. Galston, «What Maduro’s Capture Says About Trump», Wall Street Journal , 7 de enero de 2026, informa que Trump ha hecho comentarios similares sobre Siria y Libia.

16. Julia Conley, “En su discurso ‘Desquiciado’, Miller afirma que Estados Unidos tiene derecho a apoderarse de los recursos de cualquier país”, Common Dreams , 6 de enero de 2026, citando una paráfrasis en redes sociales del representante Seth Moulton (demócrata por Massachusetts).

17. Maxine Joselow y Lisa Friedman, “President Halts Five Wind Farms Worth Billions”, The New York Times , 23 de diciembre de 2025. Añaden que, el 22 de diciembre de 2025 , un estudio del Pentágono indicó que los parques eólicos podrían interferir con los sistemas de radar. El bloqueo por parte de Trump de los arrendamientos de cinco parques eólicos en construcción frente a la costa este “inyectó incertidumbre en proyectos valorados en 25 000 millones de dólares que se esperaba que abastecieran a más de 2,5 millones de hogares y empresas en el este de Estados Unidos”, creando, en conjunto, unos 10 000 empleos.

18. Rachel Millard y Martha Muir, “Washington bloquea la energía eólica marina”, Financial Times , 23 de diciembre de 2025. “Las suspensiones incluyen Virginia Offshore Wind, de Dominion Energy, valorado en 11.300 millones de dólares”, a pesar de su avanzada fase de construcción.

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