La desmilitarización de la banda terrorista OTAN en Ucrania a fecha de hoy

  • 638 sistemas de defensa aérea S-300, Buk-M1 y Osa
  • 26.370 tanques y otros blindados
  • 31.706 cañones de artillería de campaña y morteros
  • 1.626 lanzacohetes múltiples
  • 668 aviones
  • 283 helicópteros
  • 100.277 drones
  • 48.283 vehículos de diferentes tipos

Fuente: Ministerio de Defensa de Rusia
Tomado de Sputnik

Si quieres seguir de cerca cómo se desarrolla la operación en el campo, el mapa interactivo de la agencia Spuntik te permite conocer la situación que se está viviendo día a día.

El Sistema Educativo Nacional realizó este jueves la evaluación de los avances alcanzados con la implementación de la nueva estrategia y las proyecciones para el próximo año.

 

Pero las razones —verdaderamente válidas— que no menciona el medio son los abusos de la potencia norteamericana contra sus vecinos en el continente, desde tarifas y aranceles hasta amenazas militares, pasando por injerencias en sus elecciones, resaltan Erick Gutiérrez y Víctor Ternovsky, presentadores de esta edición de Insurgentes y Tverskaya de Sin Línea y Sputnik Mundo.

Otros temas que analizamos en el pódcast son la transformación definitiva de Kiev en una organización terrorista, con ataques contra petroleros supuestamente vinculados a Rusia, así como el indulto estadounidense del exmandatario hondureño Juan Orlando Hernández, quien había prometido «meter las drogas en las narices de los gringos».

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Insurgentes y Tverskaya
Desde la avenida más larga de México, hasta la que lleva al Kremlin. En ‘Insurgentes y Tverskaya’, una producción conjunta entre Sin Línea y Sputnik, los periodistas Erick Gutiérrez y Víctor Ternovsky analizan y debaten sobre el acontecer mundial y local, sin filtros ni adornos.

La India brinda una solemne bienvenida oficial a Putin (+Videos)

Konstantin Zavrazhin / Sputnik

En la plaza del Palacio Presidencial de Nueva Delhi dio inicio la ceremonia oficial de bienvenida al presidente ruso, Vladímir Putin, en el marco de su visita de Estado. En el acto participan el primer ministro indio, Narendra Modi, y la presidenta Droupadi Murmu.

 

El líder ruso llegó al palacio en su limusina presidencial Aurus. Fue recibido con alfombra roja, guardia de honor y el himno de Rusia.

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«Hoy Rusia y la India juntos defienden en la arena internacional los principios de igualdad, cooperación y respeto mutuo entre los pueblos», declaró Putin.

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El mandatario llegó el jueves al país asiático. Al arribar, el presidente ruso fue recibido con alfombra roja y un cálido abrazo de Narendra Modi, quien acudió al aeropuerto para recibirlo personalmente. Tras un fuerte apretón de manos, ambos líderes subieron al mismo automóvil y se retiraron.

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En vísperas de la visita, Putin concedió una entrevista a India Today, en la que habló de la política india y de las relaciones bilaterales. El presidente afirmó que él y el primer ministro indio mantienen una relación no solo comercial, sino también personal y tienen mucho de qué hablar. «Me complace mucho reunirme con mi amigo, el primer ministro Narendra Modi», señaló.

El mandatario ruso enfatizó que la colaboración entre ambas naciones se desarrolla en diversas áreas. «Ni siquiera mencionaré la historia de nuestras relaciones, porque es única«, remarcó.

En el mismo sentido, afirmó que más del 90 % de las transacciones entre ambos países se realizan en moneda nacional.

Moscú y Nueva Delhi planean ampliar la cooperación en nuevas áreas, continuó Putin. «Contamos con un plan integral de cooperación que abarca las áreas más importantes: alta tecnología, exploración espacial y energía nuclear», detalló.

Nicaragua. Estrategia integral consolida al modelo educativo nacional

El Sistema Educativo Nacional realizó este jueves la evaluación de los avances alcanzados con la implementación de la nueva estrategia y las proyecciones para el próximo año.

En una actividad realizada en el Auditorio Fernando Gordillo de la Unan-Mangua, participaron estudiantes, docentes, asesores académicos y personal administrativo de centros educativos, tecnológicos y universidades, además de contar con la conexión de 19 sedes a nivel nacional.

El asesor presidencial en asuntos educativos, Salvador Vanegas, destacó el modelo que impulsa el gobierno sandinista.

“Hablamos de un concepto donde el proceso es estratégico, pero además en nuestro modelo que es participativo y eso nos diferencia mucho de la tecnocracia educativa capitalista, donde la planificación desde el sistema elitista lo hacen académicos para justificar y posicionar el modelo de reproducción de injusticia, de concentración de riqueza en pocas manos y de distribución de la pobreza en muchas manos”.

Vanegas agregó que “nuestra planificación, además de participativa, también es prospectiva por naturaleza de nuestro modelo”.

Por su parte, Loyda Barreda, titular del Tecnológico Nacional, INATEC comentó que el encuentro permitió evaluar los logros y avances en la implementación de la Estrategia Nacional de Educación.

Expresó que uno de los principales progresos ha sido el fortalecimiento de los ejes del modelo educativo, consolidando una visión común como Sistema Educativo Nacional.

“Hemos consolidado la visión como sistema en la definición de un currículum nacional. Hemos desarrollado cinco programas educativos relacionados con el arte, el deporte, la educación física y deportiva; ambiente y naturaleza; innovación, ciencia y tecnología; y educación para la vida y en valores”, señaló.

Marta Hernández (portavoz de CJS): «El antifascismo sin estrategia revolucionaria es maquillaje institucional»

En un momento de desarme del comunismo, aparente despolitización de la juventud trabajadora y avance del fascismo, la Coordinadora Juvenil Socialista estructura su proyecto político precisamente en torno a estas tensiones. Integrada en el Movimiento Socialista —junto con otras organizaciones que se adaptan a las realidades específicas de cada territorio—la CJS aspira a disputar hegemonía en el campo político y juvenil. Para profundizar en su propuesta y en cómo interpretan la coyuntura actual, entrevistamos a Marta Hernández, portavoz y militante socialista cuya trayectoria y experiencia permite trazar su lectura del antifascismo actual  y la propuesta política que plantean.

 

En vuestro mitin denunciáis que parte de la izquierda institucional está convirtiendo el antifascismo en una estética despolitizada. ¿Qué riesgos concretos veis en ese “antifascismo sin conflicto” que señaláis?

Nosotras creemos que, en la medida en que la política es conflicto – lo cual es especialmente evidente en la política antifascista – los riesgos, o más bien el sinsentido, de un antifascismo sin conflicto es evidente: es un antifascismo fuera de la realidad, un adorno retórico o electoral sin ninguna posibilidad de ser mínimamente efectivo. En política, o luchas a todos los niveles o el enemigo (que sí está dispuesto a luchar) te come. De nuevo, esto es especialmente claro en el caso del enemigo fascista. Si el antifascismo queda reducido a un reclamo puramente electoral del estilo «o nosotros o el caos» estamos perdidos. Para empezar, hay que combatir. Y este combate debe estar basado en ofrecer una alternativa, un proyecto realmente antagónico a lo que existe, y que pueda movilizar a la clase trabajadora ofreciendo un nuevo horizonte. Lo contrario es seguir pilotando un barco que se hunde mientras los fascistas se preparan para hacerlo explotar.

El problema, en cualquier caso, no es el antifascismo sin “conflicto” en abstracto, sino el antifascismo desligado de la lucha contra las causas de las que nace el fascismo: el capitalismo en crisis. Hay una contradicción evidente entre tratar de paliar sus efectos mientras se profundiza en las causas, que es lo que hace la izquierda reformista y sus gobiernos. El resultado de esta contradicción es que la izquierda acaba alimentando al monstruo, aunque diga querer combatirlo. Lo vemos en todas partes: los reformistas, que aceptan gestionar el sistema, tienen que plegarse al capital y su agenda de militarismo, austeridad, autoritarismo, etc., aunque sea de forma más moderada. Y eso la descalifica totalmente a ojos de las masas, a la vez que va generando una alfombra roja para la extrema derecha.

¿Qué queréis decir cuando acusáis a ciertos proyectos de “rebajar el antifascismo a un alegato moral sin organización de clase”?

Pues que hay quien reduce el antifascismo a la cuestión moral de «ser bueno» frente a los fascistas que son «los malos», en un plano vacío y pasivo, antipolítico. Este tipo de marco, planteado como algo abstracto, desligado de la lucha de clases, de la organización y de la fuerza, de proyectos concretos arraigados en la realidad, da lugar a un moralismo impotente. No basta con creerse “bueno”: hay que poder ganar a los malos, que no son sólo los fascistas. Y eso requiere de lucha, programa y organización.

El fascismo no es solo Vox, ni mucho menos. Vox, podría decirse, es al fascismo actual lo que la CEDA fue al franquismo

La CJS sostiene que el fascismo no es solo VOX, sino un proyecto de orden social. ¿Dónde identificáis hoy sus expresiones materiales –en lo económico, lo policial, lo territorial, lo laboral–  más allá del parlamento?

Efectivamente, no es solo Vox, ni mucho menos. Vox, podría decirse, es al fascismo actual lo que la CEDA fue al franquismo. Más allá de él tenemos por un lado enormes plataformas ideológicas que se dedican a expandir el ideario fascista. Dentro de esta categoría amplia entran desde medios de comunicación –La Derecha Diario, EDATV, Herqles, Mediterráneo digital, etc. –directamente fascistas, medios con algunos elementos fascistas –El Español, The Objective, El Mundo, El Confidencial, etc. – todos ellos regados por dinero público y privado, think tanks que elaboran ideas fascistas (Turning Point, del difunto Charlie Kirk, es solo un ejemplo), y grupos fascistas como Falange o Núcleo Nacional. Después está el fascismo callejero, el escuadrismo que también practican o aspiran a practicar grupos como estos.

Y hay también más elementos vinculados a los anteriores. Está la propia conversión de redes sociales masivas como X en elementos de propaganda fascista, y está, por último, la notoria presencia de elementos fascistas y ultrarreaccionarios dentro del aparato burocrático y militar del Estado, especialmente entre las fuerzas de seguridad, siempre proclives a estas ideas. También cabe mencionar la cuestión de grupos como Desokupa, empresas de nazis que venden como servicio el ejercicio del escuadrismo y la violencia antiproletaria contra quienes okupan. Y, por último, no hay que olvidar todo el circuito que conecta el narcotráfico, empresas de seguridad y ocio, ciertos gimnasios e hinchadas de fútbol, …

Este circuito es y ha sido importante para la perpetuación del fascismo más explícitamente escuadrista y violento. Además, cabe señalar que un hilo común a todo lo anterior, y especialmente a sus elementos más influyentes y desarrollados, es estar regados de dinero por parte de empresarios y políticos. No puede entenderse nada del nuevo fascismo sin entender que aquí hay gente con mucho poder –incluido el hombre más rico del mundo– poniendo dinero para que surja y se desarrolle.

Se aprecia en buena parte de la izquierda política y sociológica un giro hacia el nacionalismo que esconde la voluntad, ilusa, de que el Estado-nación capitalista resuelva todos los problemas. Siguen pensando en “más Estado” como solución. Hemos visto a Bernie Sanders elogiar la política arancelaria de Trump y también su política migratoria. Hemos visto a líderes como Arnaldo Otegi o Gabriel Rufián defender discursos abiertamente nativistas”

En vuestra línea política señaláis que la reacción adopta formas diversas. ¿Cómo definís hoy el “auge reaccionario” y cuáles son, a vuestro juicio, sus expresiones concretas en lo económico, lo cultural y lo institucional?

Un reaccionario, a diferencia de un simple conservador, es alguien dispuesto a aceptar medidas radicales para “volver hacia atrás”, hacia un pasado idealizado. Lo que nos interesa señalar, en este caso, es que el “auge reaccionario” no es solo cuestión de la extrema derecha. Es una tendencia cultural general que está permeando cada vez más entre las clases medias occidentales, incluidos muchos trabajadores desclasados, y que también afecta a las izquierdas. La ideología de las clases medias, acostumbrada a ver en el capital y el Estado la solución a todos los problemas, responde ante la crisis y la amenaza de descomposición buscando “volver atrás”.  No se pregunta ya: “Cómo mantener y mejorar un poco lo que tenemos” sino “¿quién es el gilipollas que nos ha llevado hasta aquí? ¿Cómo volvemos atrás?”. Comienza así la búsqueda de chivos expiatorios, etc. y también un giro hacia el nacionalismo, que esconde la voluntad, ilusa, de que el Estado-nación capitalista resuelva todos los problemas. Aunque se exprese de forma menos abiertamente chovinista, esta es también la posición de buena parte de la izquierda política y sociológica, que sigue pensando en “más Estado” como solución a todos sus problemas. Hemos visto a Bernie Sanders elogiar la política arancelaria de Trump y también su política migratoria. Hemos visto a líderes como Arnaldo Otegi o Gabriel Rufián defender discursos abiertamente nativistas.

Este auge reaccionario tiene en nuestra opinión diferentes pilares, relacionados con lo que ya hemos dicho. Uno es precisamente el nacionalismo. Otro, vinculado a lo anterior, es el racismo social, para quien la relegación de los migrantes a un papel económico y social subordinado es un hecho natural. Cuando oímos a políticos de izquierda preguntarse qué o  quién va a trabajar “nuestros” campos, o cuidar a nuestros abuelos si no hay migrantes, estamos ante un caso de racismo social. También tenemos el irracionalismo, del que de nuevo la izquierda institucional tiene buena culpa. La venta constante de falsas promesas, que es el ADN de la izquierda reformista, genera un clima de irracionalidad, incapaz de examinar la realidad rigurosamente. Los programas actuales de los partidos de izquierda tienden a ser listas de deseos a menudo irrealizables bajo el marco político existente. Pero esto no lo explican, y si no explicas esto y extraes las implicaciones necesarias lo único que haces es mantener a tus bases en un mundo de fantasía según el cual basta con que te voten a ti para que todo sea posible. Pero no lo es, como se demuestra en cuanto llegas al gobierno (véanse los dos casos de “gobiernos progresistas”), y por el camino has confundido y desmoralizado a tus bases, ofreciendo además a los fachas la oportunidad de presentarse como la única alternativa real.

Por último, el auge reaccionario trae consigo el reforzamiento del clasismo, entendido básicamente como desprecio por todos los estratos que estén “debajo de ti”. En este sentido y por desgracia, el clasismo está muy extendido entre la clase media y también la clase trabajadora, sobre todo en sus segmentos algo mejor posicionados. Hay desprecio por el joven precario, por el desempleado, por quien malvive de las ayudas sociales. Décadas de crisis de las instituciones obreras y la solidaridad de clase han creado un clima individualista que se abre fácilmente a tragarse la falsa de la meritocracia, creer que quien es más pobre que tú es porque lo merece y defender soluciones individuales o corporativas a problemas colectivos. Este espíritu ha facilitado la ofensiva contra los derechos de los trabajadores. Un contraejemplo muy loable fue la huelga de metal de Cádiz, donde los trabajadores planteaban una unificación de las condiciones de quienes curran en subcontratas. Este es, en nuestra opinión, el espíritu correcto, y el que debería extenderse entre todos los trabajadores. Esto, por cierto, es especialmente importante para abordar la cuestión migratoria. Si la migración puede empujar los salarios a la baja es porque los migrantes están en una posición de vulnerabilidad y ausencia de derechos políticos que les dificulta luchar por mejores salarios. Así que la única política proletaria coherente es: unidad de todos los trabajadores, migrantes o no, en defensa de nuestros intereses de clase. Los rojipardos que pretenden que endurecer las medidas contra los migrantes beneficia a la clase trabajadora no solo mienten absolutamente –porque las medidas antiinmigración solo aumentan la vulnerabilidad de los migrantes, dificultando la lucha por mejores salarios y condiciones de vida, así como la lucha política de toda la clase trabajadora– sino que son directamente enemigos de la clase obrera, que es una clase internacional.

Cuando habláis de “nuevo fascismo”, ¿qué rasgos lo caracterizan? ¿Qué elementos comparte con el fascismo histórico y cuáles son las transformaciones que le permiten adaptarse al contexto actual?

A nivel ideológico, el nuevo fascismo radicaliza todos los componentes del auge reaccionario. Así, el irracionalismo se convierte en un tradicionalismo que añora un pasado de homogeneidad étnica, sumisión de la mujer y silenciamiento de la población LGTBIQ+, etc. El clasismo se convierte en darwinismo social violento, para quien los pobres se merecen todo lo que tienen y lo que les toca es trabajar y callar, o aceptar mansamente ser deportados. El nacionalismo se convierte en un ultrachovinismo que sueña con el retorno de la grandeza nacional, siempre en clave imperialista. Y el racismo social se convierte en un supremacismo excluyente, que mezcla el deseo explícito de que los migrantes sean esclavos silenciosos con fantasías genocidas contra los pobres del mundo.

Lo que comparte este nuevo fascismo con el fascismo histórico es que se trata de una respuesta nacionalista y autoritaria a la crisis, que incluye la voluntad de suprimir la democracia liberal y aplastar a los trabajadores, a quién no les debe quedar otra que trabajar y callar. También comparte el hecho de que enmarca todo esto en un sueño de “regeneración nacional”, donde todas las clases estarían obligadas a unirse –cada una en su papel, claro, unos como esclavos y otros como amos—bajo la bota del Estado-nación, y que ese sueño se concibe en términos racistas y machistas, además, como ya hemos dicho, de intensamente antiproletarios. Por último, comparte la voluntad de utilizar la violencia callejera para conseguir lo anterior, aunque a una escala diferente.

Podríamos decir que el fascismo histórico nació como tragedia y el actual nace como farsa. El primer fascismo viene de una guerra mundial y un contexto de crisis revolucionaria, con un movimiento obrero fortísimo al que los Estados liberales difícilmente podían contener. También respondía a una crisis más aguda del orden burgués en general: acababa de haber una revolución en Rusia, y la ola roja se extendía por el mundo. Europa vivió una “guerra civil” escasamente larvada durante todo ese periodo, con el “partido de la clase” enfrentándose al “partido de la nación”. De ahí que la dimensión paramilitar fuera mucho más prominente en el fascismo clásico, que su lógica fuera una lógica de guerra abierta, y también que su llegada al poder diera lugar de inmediato a una guerra civil desde arriba y una dictadura totalitaria. En el presente no existe por el momento esa amenaza obrera al orden capitalista, y por eso el “nuevo fascismo” es diferente. A nivel policial y militar, los Estados actuales se bastan – por el momento– para enfrentar las expresiones de descontento existentes, lo cual hace que la dimensión “paramilitar” esté menos presente. Y en general, el Estado actual es mucho más capaz de contener la lucha de clases desde abajo manteniendo su máscara liberal, lo cual explica que la oligarquía por el momento no se haya pasado del todo al bando de quienes quieren una dictadura abierta. Así que el enfoque actual es más gradual si se quiere, con los partidos de ultraderecha llevando el orden liberal hasta su extremo más autoritario y empezando a apuntar más allá. Pero la cuestión de fondo aquí es que la oligarquía está cada vez menos dispuesta, y es menos capaz económicamente, de garantizar la serie de concesiones que van atadas al marco de la “democracia liberal”. El proyecto, muy resumidamente, es convertirla en un cascarón vacío, dentro de un marco de Estado autoritario y militarista. El nuevo fascismo será el encargado de llevar esto a cabo “por las muy malas”, y hasta extremos más radicales, si el resto de las opciones fracasan.

En vuestro análisis, los medios de comunicación cumplen un papel central en la difusión del discurso reaccionario. ¿De qué manera consideráis que amplifican estas narrativas y hasta qué punto pensáis que un discurso abiertamente comunista o de clase encuentra barreras mediáticas específicas?

El punto de partida para responder a esto es que el 99% de los medios está lisa y llanamente en manos de la oligarquía. A esto debemos sumarle que la financiación de los medios por medio de la publicidad es esencialmente un mecanismo extra de control oligárquico. Después está la publicidad institucional, cada vez más importante, que acaba haciendo de cualquier medio un vocero de un bloque político u otro. Y lo cierto es que todos los medios tienen hoy interés en dar voz el fascismo. Los medios más progres lo necesitan para alimentar su retórica de “que viene el lobo”. Los medios más fachas, porque les interesa abiertamente.

Por otro lado, el discurso comunista y de clase encuentra barreras enormes entre otras cosas porque la oligarquía y sus medios se han encargado no solo de demonizarlos hasta un grado extremo, sino de destruir también su inteligibilidad. Por poner un ejemplo: el concepto de capitalismo está clamorosamente ausente del debate público. Los grandes medios, los políticos profesionales, etc., no hablan de capitalismo. En un contexto así, apenas se puede entender qué es el socialismo, claro, y la gente puede acabar creyendo que el socialismo es lo que pasa cuando gobierna el PSOE. Pero en cualquier caso, esto no es solo un fenómeno mediático, sino ante todo social, vinculado al desmantelamiento de las organizaciones obreras, incluida la prensa obrera, que tan importante fue.

Además, a los grandes medios no les interesa dar voz a los comunistas. No les interesa a los medios progres, porque ponen al descubierto sus vergüenzas. Y tampoco les interesa a los medios fachas, porque siguen temiendo al comunismo. La realidad es que a día de hoy un fascista hace cualquier cosa y tiene cincuenta micrófonos delante, mientras que los comunistas tenemos que movilizar miles de personas en un acto para merecer una nota a pie de página. Lo mismo se aplica, por cierto, a las muy meritorias luchas sindicales que llevan a cabo actores como CNT o CGT, perpetuamente oscurecidas en el plano mediático. Todo lo anterior contribuye a crear la falsa sensación de que no hay nada que hacer, que ya nadie lucha y lo que queda es plegarse a lo que venga.

En cualquier caso, habría que ser muy inocente para sorprenderse por nada de lo anterior o poner las esperanzas en los medios de la oligarquía. Si queremos que el mensaje comunista vuelva a calar, a ser inteligible y deseable, la receta es organización de clase y medios propios. Los medios del enemigo siempre van a tratar de criminalizarte, y no se puede responder a un cañón con una pistola de agua. Si en el pasado la conciencia socialista adquirió un carácter de masas es porque había una clase organizada de forma independiente y dispuesta a luchar, con todo tipo de instituciones propias en las que se cristalizaba y reproducía una forma diferente, socialista, de ver el mundo. Eso es lo que hay que recuperar.

En Diario Socialista mencionáis la necesidad de reconstruir la “radicalidad” y disputar los marcos de sentido. ¿Cómo se traduce eso en prácticas organizativas concretas para el 22N y después del 22N?

“Radical”, en sentido etimológico, es quien va a la raíz. Así que reconstruir la radicalidad es ir a la raíz de los problemas, y recuperar una serie de verdades injustamente olvidadas. Por ejemplo, que los estados capitalistas, incluido los Estados liberal-democráticos, son formas de gobierno de la burguesía, que representa una ínfima minoría explotadora. Que la causa de todos los grandes problemas que enfrentamos (explotación, desigualdad, autoritarismo, militarismo y guerra, devastación ecológica, opresión de género, etc.) es el capitalismo, y que el capitalismo puede ser transformado en un orden superior, sin clases ni opresiones estructurales, que ofrezca un bienestar auténtico a todo el mundo por medio del control colectivo sobre los medios de producción. Que la revolución es necesaria para que pueda gobernar de verdad la mayoría pobre, acabando con el Estado capitalista, y sustituir el capitalismo decadente por el socialismo. Que los trabajadores necesitan construir un partido propio, independiente del Estado y de todos sus partidos leales, para lograr este objetivo. Que la lucha de clases es el motor de la historia.

Nosotras tenemos una hoja de ruta clara: la acumulación de fuerzas revolucionarias a través de una labor permanente de organización, movilización, agitación y propaganda comunista, todas ellas organizadas en torno a estas verdades. Dentro de esta hoja de ruta, una tarea que expusimos el 22N y en la línea política publicada en Diario Socialista, es la construcción de un frente defensivo de clase contra el avance del fascismo y la reforma autoritaria de los Estados.

Pero no nos equivoquemos, este frente no lo pensamos al estilo de los frentes populares de los años 30, no estamos llamando a generar una plataforma política o incluso electoral con todas las organizaciones de izquierdas que se declaran antifascistas. Eso llevaría a diluir su carácter de clase y a subordinar el programa y el discurso comunista en favor del partido de izquierdas de turno que tuviera más fuerza y capacidad mediática. Ese frente, por tanto, se tendría que parecer más bien a una alianza táctica y defensiva con sindicatos combativos y de clase, con colectivos del movimiento de vivienda y otros movimientos sociales, y en general con todas aquellas organizaciones de la clase trabajadora que sean independientes del Estado y los partidos parlamentarios.

Esta delimitación, para nosotras, tiene un sentido político claro. El avance de este nuevo movimiento fascista, como decíamos antes, no se reduce a unos pocos partidos de ultraderecha ni a grupos ultra violentos. Son los propios Estados capitalistas los que están impulsando un programa autoritario y militarista cada vez más agresivo, generando así el caldo de cultivo perfecto para que el fascismo avance. Los partidos de izquierdas que son leales al Estado y cuya máxima aspiración es entrar en el Gobierno son parte de este juego, quieran o no. Esto se ha visto muy claramente en esta legislatura y la anterior, donde ningún partido de izquierdas que ha formado parte del Gobierno ha podido impedir el aumento exponencial del gasto militar y policial, ni tampoco han sido capaces de derogar las leyes más represivas como la Ley mordaza. Además, las continuas falsas promesas en materia social y de vivienda o los casos de corrupción alimentan el cinismo y la apatía entre la clase trabajadora, lo que da aún más gasolina a la ultraderecha.

Un frente defensivo de clase, por tanto, debería ser independiente del Estado y de los partidos que aspiran a gobernarlo. Tendría que ser útil para mantener nuestros barrios seguros y libres de fascismo, para enfrentarse a Desokupa y expulsarlos de nuestras calles, para impedir la infiltración de grupos fascistas en los centros de estudio y de trabajo, para responder eficazmente a cualquier tipo de agresión a personas migrantes, de izquierdas o del colectivo LGTBIQ+. En fin, para asegurar unas condiciones mínimas que permitan hacer política en las calles y que el virus de la ideología reaccionaria no se siga extendiendo entre cada vez más sectores sociales. Un frente donde cada organización mantenga su independencia política e ideológica, pero exista unidad de acción contra el autoritarismo, el militarismo y el fascismo.

El 22 de noviembre, por ejemplo, participamos de la manifestación unitaria convocada por la Coordinadora Antifascista de Madrid, en la que había otro tipo de colectivos y organizaciones políticas. Lo hicimos porque era y es importante que el antifascismo se movilice, que demuestre fuerza y capacidad de convocatoria en un momento en el que los grupos fascistas tienen mucho más eco mediático y pretenden hacernos creer que son muchos más que nosotros. Pero al mismo tiempo hemos estado desarrollando una campaña propia con motivo del 50 aniversario de la muerte de Franco que culminó con el acto político celebrado en Madrid ese mismo día. Nosotras, como organización que forma parte del Movimiento Socialista, tenemos nuestra propia hoja de ruta, que no es otra que la recomposición de la clase trabajadora como sujeto político revolucionario. Esto, en el medio-largo plazo, debería desembocar en un partido y programa revolucionarios a escala europea. La tarea, por tanto, consiste en construir ese frente defensivo sin renunciar en ningún momento a nuestro propio horizonte.

¿Cómo evaluáis la relación entre represión policial, políticas securitarias del Estado y crecimiento del discurso reaccionario? ¿Hasta qué punto consideráis que el Estado liberal-democratico se “está moviendo” hacia marcos autoritarios?

El Estado capitalista siempre tiene una dimensión securitaria, porque su función principal es mantener la propiedad privada. Ahora bien, el “securitismo” es algo que siempre crece cuando la dimensión redistributiva del Estado se debilita. Los políticos capitalistas gobiernan con el palo y la zanahoria, y si faltan zanahorias el palo tiene que tomar un papel más prominente. Como tal, el securitismo tiene una faceta ideológica, que básicamente consiste en meter miedo a la población para hacerla comprar marcos más autoritarios. Las campañas sobre la ocupación son un ejemplo de esto, como también lo es la “guerra contra las drogas” al estilo americano. Por otro lado, tiene una faceta político-policial: nuevas leyes represivas, endurecimiento del Código Penal, más pasta, recursos y discrecionalidad para la policía. Evidentemente, esto ayuda a generar el caldo de cultivo para los discursos reaccionarios y las políticas de “mano dura”, que desde luego no acaban con el crimen, pero sí recrudecen la violencia contra los pobres, los militantes, etc. Porque lo cierto es que ante una población trabajadora que vive en un contexto de inseguridad económica, inseguridad sobre el futuro, etc., el securitismo y la búsqueda de chivos expiatorios calan, sobre todo si no se les combate. En mi barrio he visto a gente que hace cinco o diez años estaba dando tirones a bolsos quejarse del “aumento de la inseguridad”. Podría parecer irónico, pero en realidad es dramático. Nos están colando todos sus marcos. Es hora de responder y generalizar los nuestros, que recogen una serie de verdades muy simples: el enemigo no es el migrante, sino el empresario y el Estado que lo representa, la auténtica inseguridad viene de la pobreza y la opresión, la policía no es seguridad más que para la minoría explotadora, el Estado capitalista es un enemigo de los trabajadores y debe ser reemplazado.

Establecéis una distinción entre un Estado cada vez más dependiente en el plano internacional y, al mismo tiempo, más autoritario en lo interno. ¿Cómo explicáis esa aparente contradicción y qué efectos tiene sobre la clase trabajadora y el avance del fascismo?

Bueno,  no creemos que exista una contradicción entre ambos puntos, sino una relación de complementariedad. Para que los Estados puedan funcionar como pantallas de los mercados financieros globales deben reforzarse en un sentido autoritario a nivel de política interior.   El efecto que tiene sobre la clase trabajadora es básicamente hacer cada vez más difícil que esta pueda poner sobre la mesa sus intereses, aunque sean los más básicos e inmediatos.  Para empezar, el Estado-nación está cada vez más blindado ante cualquier forma de presión popular. Las principales decisiones en términos de política económica están externalizadas en instituciones europeas como el BCE o se toman directamente por parte de la oligarquía financiera, cada vez más poderosa. Para seguir, el propio ejercicio de afirmar unos intereses comunes se complica con el ataque contra los derechos políticos y el endurecimiento de la presión y la vigilancia policiales. Porque que los trabajadores podamos afirmar estos intereses requiere de largos y complicados procesos de autoorganización que desde luego se vuelven más complicados si, por poner un ejemplo, tienes que dedicar buena parte de tus recursos a pagar multas que te han metido por cualquier tontería.  De nuevo, tomemos el ejemplo de la huelga de Cádiz, donde el “gobierno progresista” –el mismo que ya envió tanquetas hace años—detuvo a decenas de personas. Todo eso es un ataque contra las capacidades de organización de los trabajadores.

El efecto que lo anterior tiene para el avance del fascismo puede resumirse en un par de puntos.   En primer lugar, ayuda a generar el tipo de descontento que es el caldo de cultivo para el fascismo, a la vez que bloquea la emergencia de formas alternativas, obreras, de canalizar ese descontento.  En segundo lugar, normaliza socialmente la represión y el autoritarismo, que es algo de lo que el fascismo se beneficia para radicalizar ambas.

Lo que se ha conocido en las últimas décadas como “izquierda” es un proyecto que acepta el Estado capitalista y la división de clases, tratando de amortiguar sus efectos más lesivos. En sí, es un proyecto de clases medias que quiere un sueño imposible en el medio plazo: el de un capitalismo “más humano”

¿Qué tipo de estrategia política alternativa propone la CJS a medio y largo plazo?

Lo que se ha conocido en las últimas décadas como “izquierda” es un proyecto que acepta el Estado capitalista y la división de clases, tratando de amortiguar sus efectos más lesivos. En sí, es un proyecto de clases medias que quiere un sueño imposible en el medio plazo: el de un capitalismo “más humano”.

Nosotros creemos que hay que romper claramente con este marco. La clase trabajadora debe recuperar su independencia política y dejar de estar atada a partidos burgueses como el PSOE o partidos de clases medias como las fuerzas “a la izquierda del PSOE”. Esto significa que la clase trabajadora necesita un partido propio: un partido revolucionario de masas. Este partido debe tener un programa claro: sustituir el Estado capitalista por el gobierno de los trabajadores, y el orden económico capitalista por el socialismo. Esto solo puede conseguirse por vías revolucionarias, y hasta entonces el partido debe ser una fuerza de oposición radical al orden existente, orientado a ganarse una mayoría para este programa. No puede intentar gobernar el Estado capitalista, porque eso es servir al capital y traicionar el proyecto de destruirlo. Al mismo tiempo, debe estar profundamente arraigado en la clase trabajadora por medio de toda una serie de instituciones independientes del Estado.

Para que una fuerza así vuelva a existir, hay que volver a fundir el proyecto socialista con la clase trabajadora. Esta es, en nuestra opinión, la gran tarea actual, a la que tratamos de contribuir lo mejor que podemos. La clase trabajadora debe aprender a volver a confiar en sus propias fuerzas, debe recuperar su ideología, sus instituciones y su espíritu de lucha. Nuestro proyecto, por lo tanto, es un proyecto de lucha de clases. Se basa en acumular fuerzas en clave revolucionaria y a todos los niveles, desde un proyecto de oposición completa al orden político y económico de la clase capitalista, hoy en decadencia . Por el momento, esta es una opción minoritaria. Pero la polarización de clases está creciendo, el capitalismo es cada vez más incapaz, incluso en el centro imperialista, de asegurar unos mínimos niveles de bienestar, y crecen las tendencias autoritarias y militaristas. Estamos entrando en una nueva era de guerras y catástrofes que generará las condiciones para la renovación, a nivel internacional, de una política obrera y revolucionaria. Nuestro objetivo es contribuir humildemente a esta recomposición, que es una tarea que interpela a todos y todas los revolucionarios.

 

diario-red

Rita M. Álvarez-Guerra Día

Putin: No queremos guerra, pero estamos listos

Putin afirmó que Rusia no desea una guerra con Europa, pero advierte que, si los países europeos la inician, Moscú está listo para responder de inmediato y sin la cautela que ha tenido con Ucrania.

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Varios países se retiran de Eurovisión por permanencia de Israel en el concurso

España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia han decidido retirarse del Festival Eurovisión, después de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) confirmara que Israel permanecerá en el certamen.

 

La estatal española RTVE informó que la medida fue tomada una vez que la UER, en su Asamblea General de este jueves, votara a favor de cambiar las normas del concurso, lo que implica que Israel podrá participar en la edición de 2026.

«Lo sucedido en la Asamblea de UER confirma que Eurovisión no es un concurso de canciones sino un festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado. RTVE se retira de Eurovisión», escribió en su cuenta en X, el presidente de RTVE, José Pablo López.

Para España, se trata de una decisión histórica, pues se retira del evento después de 65 años participando de manera ininterrumpida. Su salida, además, tiene un importante peso, pues como explica RTVE, forma parte del grupo ‘Big Five’, las cinco corporaciones que más aportan económicamente al concurso, junto a Alemania, Italia, Francia y Reino Unido; esto implica que sus delegaciones pasan directamente a la final y no compiten con el resto de países en las semifinales, y tras su retirada dejaría de formar parte de ello, aunque con miras a volver en el futuro.

La salida del certamen implica también que la televisión pública de España no emitirá la final de Eurovisión del próximo año, que se celebrará en Viena (Austria) el próximo 16 de mayo; así como tampoco las semifinales previas del concurso, que se realizarán los días 12 y 14 de ese mes.

Festival Eurovisión | Daniela Porcelli / Sports Press Photo / Gettyimages.ru

La polémica sobre la presencia de Israel en Eurovisión ha estado presente durante los dos últimos años, después de que Tel Aviv iniciara en octubre de 2023 su sangrienta ofensiva contra la Franja de Gaza.

«Desde octubre de 2023, más de 70.000 personas han muerto en el enclave palestino por este conflicto, regido ahora por un alto el fuego», dice RTVE.

Irlanda

La empresa de radiodifusión pública de Irlanda RTÉ también fijó su posición sobre su negativa a estar presente: «RTÉ no participará en el Festival de Eurovisión 2026 ni emitirá la competición».

La cadena considera que la participación de Irlanda «sigue siendo inconcebible dada la espantosa pérdida de vidas en Gaza y la crisis humanitaria allí, que sigue poniendo en riesgo la vida de tantos civiles»; además, RTÉ sigue profundamente preocupada por «el asesinato selectivo de periodistas» en el territorio palestino durante el ataque y la «continua denegación de acceso a periodistas internacionales al territorio».

Países Bajos

Desde Países Bajos, la organización pública de radio y televisión AVROTROS confirmó también este jueves que el país no participará en el festival.

Claude, representante de Países Bajos en el Festival de la Canción de Eurovisión 2025 | Jens Büttner / Gettyimages.ru

AVROTROS recordó que en septiembre pasado había indicado que «el grave sufrimiento humanitario en Gaza, la supresión de la libertad de prensa y la interferencia política durante la última edición del Festival de Eurovisión no son compatibles con valores» que les «son fundamentales».

Eslovenia

De igual forma, desde la compañía de radiodifusión pública de Eslovenia RTV SLO dieron a conocer sus razones para salir del festival.

«Estamos todos atrapados. Somos rehenes de los intereses políticos del gobierno israelí», afirmó en su discurso ante los miembros de la UER y previo a la decisión, la presidenta del Consejo de Administración de RTV SLO, Natalija Gorščak.

En su intervención, añadió: «Por tercer año consecutivo, el público exige que digamos no a que cualquier país ataque a otro país. Debemos seguir los estándares europeos de paz y comprensión. Desde el principio, Eurovisión ha sido un lugar de alegría y felicidad, tanto artistas como público se han unido gracias a la música, y así debe seguir siendo (…) Nuestro mensaje es: no participaremos en el festival si Israel está allí. En nombre de los 20.000 niños que murieron en Gaza«.

Además de esos países que ya confirmaron su retirada, la radiotelevisión pública de Islandia ha anunciado que debatirá su posición el próximo miércoles, 10 de diciembre, al igual que la de Bélgica, que prevé pronunciarse «en los próximos días», recoge RTVE.

Respuesta de Israel

El presidente de Israel, Isaac Herzog, a través de un mensaje en su cuenta en X, ha celebrado que su país permanezca en el concurso y agradeció a los «amigos» que «defendieron» esa posibilidad.

«Israel merece estar representado en todos los escenarios del mundo, una causa con la que estoy total y activamente comprometido. Me complace que Israel vuelva a participar en el Festival de la Canción de Eurovisión y espero que el certamen siga siendo un ejemplo de cultura, música, amistad entre naciones y entendimiento cultural transfronterizo», escribió.

La vieja Europa tras las nuevas banderas

Phil Butler*.— Cuando Kaja Kallas se pone delante de las cámaras y advierte de que Europa debe prepararse para la guerra o que las negociaciones con Moscú son «ingenuas», los medios de comunicación la presentan como la voz principista de una pequeña nación con una historia dolorosa. Se la presenta como una especie de brújula moral que apunta hacia el coraje mientras el resto de Europa vacila. Es una historia atractiva. Pero también es incompleta en aspectos importantes.

La misma vieja Europa

Una verdad más profunda y mucho menos cómoda subyace bajo la superficie del liderazgo europeo actual. Las figuras que hablan de forma más agresiva sobre Rusia, que reclaman con más fuerza el rearme y que instan a la escalada por encima de la diplomacia son, por lo general, aquellas cuya historia personal, institucional o familiar se remonta a las corrientes antisoviéticas y ultranacionalistas más militantes del siglo pasado. Estas corrientes no desaparecieron al final de la Guerra Fría.

Simplemente cambiaron la bandera, cambiaron el traje y cambiaron el vocabulario. La visión del mundo se mantuvo. No se trata de culpa por ascendencia. Se trata de continuidad: política, ideológica y cultural.

Y explica por qué ciertas voces en Europa tratan constantemente a Rusia no como un Estado vecino, sino como una amenaza existencial cuya mera existencia requiere confrontación.

«Europa necesita claridad y valor para recordar. Por encima de todo, necesita líderes que se nieguen a llevar las ambiciones de ayer a las crisis de mañana».

Kaja Kallas es el ejemplo más claro. Su abuelo dirigió la Liga de Defensa de Estonia, una milicia nacionalista de la que las SS nazis reclutaban selectivamente a sus «voluntarios» más fanáticos. La organización en sí misma cambió de forma con el tiempo, pero el núcleo ideológico —una intensa hostilidad antirrusa— sobrevivió.

Kallas construyó su carrera dentro de ese ambiente. Trabajó para un bufete de abogados finlandés con vínculos documentados con redes que históricamente se dedicaron a la colaboración en tiempos de guerra. Y ascendió al poder con un mensaje de resistencia total a Rusia, un mensaje tan intransigente que a menudo parecía desvinculado de los intereses geopolíticos reales de Europa.

Nada de esto la convierte en nazi. La convierte en la heredera de un linaje político que ve a Rusia exclusivamente a través del prisma del trauma, el resentimiento y la venganza.

Esto explica su absolutismo mucho mejor que cualquier retórica «basada en valores» pulida para Bruselas. Pero Kallas es solo la mitad de la ecuación. La otra mitad lleva una máscara mucho más cultivada: Ursula von der Leyen, la jefa no elegida de la Comisión Europea y quizás la civil más poderosa de Europa.

Una Gestapo más amable y gentil

A diferencia de Kallas, von der Leyen no grita. Gestiona, gestiona y vuelve a gestionar, de forma silenciosa, burocrática y con la extraña inmunidad de la que solo disfrutan las figuras precisas del establishment. Pero la historia de su familia tiene sus propias sombras.

Su padre, Ernst Albrecht, fue un pilar de la vida política de Alemania Occidental durante las décadas en las que el Gobierno de Adenauer empleó a sabiendas a antiguos miembros de las SS y la Gestapo en los más altos niveles de la administración.

Investigaciones recientemente publicadas han demostrado que estos hombres no eran casos aislados. Formaban una parte significativa de la estructura inicial de la cancillería. Llevaron la visión del mundo de una élite derrotada al corazón de la Europa de la posguerra y se reinventaron a sí mismos como tecnócratas.

Von der Leyen heredó ese mundo: la superficie pulida, la confianza supranacional, la creencia de que la gobernanza es mejor dejarla en manos de élites que no están sujetas al escrutinio público. Esto explica su asombrosa capacidad para sobrevivir a un escándalo tras otro, desde los opacos mensajes de texto sobre vacunas con el director general de Pfizer, aún sin explicar, hasta las irregularidades contractuales masivas, pasando por las violaciones de procedimiento por las que cualquier funcionario de menor rango habría sido destituido. En Bruselas, el poder se protege a sí mismo.

Lo que conecta a Kallas y von der Leyen, más allá de su belicismo sincronizado, es el linaje de ideas que hay detrás de ellos. La tecnocracia no elegida de Europa y su militante franja oriental comparten un antepasado común: el antiguo proyecto atlantista que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial.

Su objetivo siempre fue el mismo: contener a Rusia, reducirla, agotarla y, cuando fuera posible, fracturarla. Los nombres cambian, la retórica cambia, la superficie se suaviza, pero la misión subyacente sobrevive en las instituciones, fundaciones, redes de inteligencia, dinastías políticas e imperios corporativos que dan forma a las políticas europeas actuales.

No es casualidad que las voces más feroces contra Rusia en Europa parezcan ser siempre las que llegan al poder gracias al mismo pequeño círculo de élites. Macron, él mismo una criatura de la maquinaria bancaria de los Rothschild, fue quien defendió el ascenso de von der Leyen. Los mismos think tanks atlantistas que la cultivaron ahora cultivan a Kallas. Los mismos medios de comunicación corporativos que nunca escrutaron los negocios de vacunas de von der Leyen tampoco investigan las conexiones familiares de Kallas. El silencio es el primer lenguaje del poder.

Y esta cultura del silencio se extiende a la historia. Pocos recuerdan que la familia Mohn, que convirtió a Bertelsmann en el imperio mediático de Europa, admitió abiertamente en la década de 1990 que su fortuna se construyó con mano de obra esclava nazi. Sin embargo, Bertelsmann sigue siendo una de las editoriales más influyentes del mundo. No se trata de «viejos escándalos». Son legados sin resolver que siguen configurando el terreno ideológico de la clase alta europea.

Los nietos de los nazis llegan al poder en Europa

La naturaleza de los «hechos» 2025

Entonces, cuando los verificadores de hechos occidentales se apresuran a gritar «desinformación», ¿qué es exactamente lo que están protegiendo? ¿A quiénes beneficia insistir en que los líderes europeos no tienen enredos históricos, ni herencias ideológicas, ni continuidades estructurales? El público no gana nada con este negacionismo. Solo se beneficia el sistema, porque permite que el viejo poder se mueva dentro de las nuevas instituciones sin ser nombrado nunca.

Por eso la retórica de líderes como Kallas y von der Leyen resulta extrañamente arcaica. Desprende el aroma de otro siglo. Es el lenguaje de una Europa más antigua, una Europa que no puede imaginar la coexistencia con Rusia porque sus instituciones se configuraron desde el principio para impedirla.

Cuando Putin expulsó a Rothschild, Soros y las ONG financiadas con fondos extranjeros de Rusia hace dos décadas, no fue porque odiara a los filántropos multimillonarios.

Fue porque esas redes occidentales estaban llevando a cabo una misión familiar: el tratamiento yugoslavo. Romper el Estado, fragmentar el territorio. Privatizar los recursos. Instalar a los dóciles. Moscú entendió el guion. Para la vieja guardia occidental, la negativa rusa era inaceptable. El rencor nunca se ha resuelto.

La tragedia es que ahora son los europeos de a pie quienes pagan por este eco histórico interminable. Pagan a través de los precios del combustible, de los alimentos, del colapso de las bases manufactureras y de las campañas de militarización que vacían sus propios presupuestos públicos mientras enriquecen a los fabricantes de armas al otro lado del Atlántico.

Pagan mientras se les dice que la escalada es una virtud y la diplomacia una traición. Y rara vez se les muestra la simple verdad: que los halcones de hoy no son los arquitectos de una nueva Europa, sino los custodios de una vieja Europa, plagada de fantasmas a los que se niega a enfrentarse.

Europa no necesita otra generación de líderes intoxicados por el miedo heredado. No necesita más tecnócratas no elegidos que crean que la rendición de cuentas es opcional. No necesita más descendientes ideológicos de un conflicto centenario que le digan a su pueblo que la guerra es el único lenguaje que entiende Moscú.

Europa necesita claridad y el valor de recordar. Por encima de todo, necesita líderes que se nieguen a llevar las ambiciones de ayer a las crisis de mañana. Hasta entonces, cambian los rostros, cambian los uniformes y se moderniza la retórica. Pero la visión del mundo permanece. Y al público, una vez más, se le pide que olvide quién escribe el guion.

 

 

Golpe electoral en Honduras: «La elección más manipulada de nuestra historia», denuncia Ochoa

«Nunca en la historia de la región latinoamericana había existido una manipulación de una elección como la que se ha dado en esta elección», denunció Ochoa. Foto: @Canal8_hn / Captura de pantalla
«Nunca en la historia de la región latinoamericana había existido una manipulación de una elección como la que se ha dado en esta elección», denunció Ochoa. Foto: @Canal8_hn / Captura de pantalla

El consejero del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras, Marlon Ochoa, se dirigió este jueves al pueblo hondureño en una conferencia de prensa ante medios nacionales e internacionales sobre la «trama» de un «golpe electoral» en el país, afirmando que el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) es una «verdadera trampa».

Tras la lectura de un documento titulado «Golpe Electoral 2025», Ochoa advirtió que esta podría ser «la elección menos transparente» y la «más manipulada de nuestra historia democrática», superando incluso los comicios de 2013 y 2017, debido a las graves fallas del TREP, la compra de votos, la intimidación y una «vulgar intervención extranjera». Sus declaraciones se suman a las acusaciones de fraude de la candidata Rixi Moncada (Libre) en los comicios del 30 de noviembre.

Durante su comparecencia, que estuvo marcada por sospechosas dificultades técnicas, Ochoa expuso siete puntos clave que sustentan la denuncia de un «golpe electoral»:

1. Eliminación del control biométrico: La noche previa a las elecciones, el sábado 29 de noviembre, por decisión de las dos consejeras del bipartidismo, el CNE aprobó una resolución que eliminó el cruce obligatorio entre los electores registrados en el dispositivo biométrico y los registrados en cada acta, violentando la Ley Electoral de Honduras. Esta medida facilitó la alteración de resultados, mediante la «inflación» de actas.

2. Resultado escandaloso con actas erróneas: Del total de 19.167 Juntas Receptoras de Votos (JRV) a nivel nacional, hasta el miércoles 3 de diciembre a las ocho de la mañana, se habían transmitido 15.297 actas del nivel presidencial, equivalentes al 69.8 por ciento. De estas, 13.246 actas, que representan el 86.6 por ciento, presentan errores e inconsistencias entre el registro biométrico y el contenido del acta transmitida por el TREP. Estas inconsistencias suman una diferencia de 982.412 votos.

3. Fallas estructurales deliberadas desde el simulacro: El simulacro del nueve de noviembre mostró fallas estructurales graves en el sistema. Se constató baja capacidad en la transmisión de actas, inexistencia del módulo de escrutinio y del módulo de divulgación automática, así como asignación extraordinaria de votos. Aunque algunas deficiencias fueron subsanadas, Ochoa afirmó que no se dieron las garantías necesarias para verificar la integridad de los resultados.

4. Auditoría externa ignorada y sabotaje interno: El sábado 29 de noviembre, un día antes de las elecciones, el CNE recibió un informe de auditoría externa que confirmaba la persistencia de inconsistencias críticas. Ochoa intentó leerlo en el pleno, pero una consejera saboteó la sesión, impidiendo que se adoptaran decisiones urgentes para corregir las deficiencias y mintiendo públicamente sobre el contenido del informe.

5. Adulteración automática del número de votos: La noche de la elección, miles de miembros de JRV y custodios constataron que el sistema de transmisión TREP no leía ni interpretaba correctamente los números manuscritos de los votos en las actas. El sistema asignaba cifras irreales, de hasta 600 o 700 votos, adulterando lo establecido en los documentos originales.

6. Fraude automatizado y transferencia de votos: El sistema saltaba casillas, trasladando votos de un candidato a otro y de un partido a otro. Esto confirmó la manipulación denunciada previamente a través de audios filtrados.

7. Retención de actas cruciales: Un total de 1.615 actas fueron retenidas dentro del sistema durante 40 horas, sin justificación clara, lo que generó sospechas de manipulación.

Dirigiéndose a la prensa, Marlon Ochoa lamentó que, a pesar de sus advertencias iniciales desde el simulacro del 9 de noviembre, las fallas en el sistema electoral fueron censuradas. El consejero desmintió la existencia de un sistema de contingencia operativo, afirmando que el «sistema de contingencia 2», que según contrato debía estar listo desde el 12 de noviembre (hace más de tres semanas), aún está siendo terminado por la empresa colombiana ASD.

Ochoa señaló que, incluso el propio día de la elección, el 30 de noviembre, a las cuatro o cinco de la tarde, se estaban realizando los últimos ajustes del sistema de divulgación de resultados y escrutinio general, lo que evidencia la falta de preparación y las fallas estructurales.

El proceso de contingencia, que implica escanear y transcribir actas físicas en Tegucigalpa, vital para la inmediatez de los resultados electorales, no está terminado hoy 5 de diciembre, cinco días después de la jornada democrática. Ochoa subrayó que el pleno del CNE no puede alegar desconocimiento, ya que recibieron numerosas advertencias documentadas de técnicos, de la comisión de seguimiento del TREP y de la empresa auditora externa.

Marlon Ochoa concluyó su comparecencia destacando que esta elección será recordada no solo por las fallas en el sistema de divulgación y la concreción de un plan de fraude, sino también por la compra de votos, la intimidación a miles de personas en todo Honduras y, de manera particular, por la «vulgar intervención extranjera» que ha existido, la cual califica como inédita en la región latinoamericana.

El consejero aseguró que de él se «puede esperar transparencia absoluta», y que seguirá denunciando y luchando a lo interno del órgano electoral para que la voluntad popular, manipulada de origen, sea respetada en lo que resta del proceso. Asimismo, manifestó su preocupación por acuerdos que el bipartidismo está alcanzando dentro del CNE sin su participación.

Estas denuncias se suman a las de la candidata presidencial por el gobernante Partido Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, quien ha denunciado un «golpe electoral» debido a las irregularidades técnicas, manipulación mediática y una interferencia externa sin precedentes.

Los resultados preliminares del TREP, no reconocidos por Libre, muestran un virtual empate técnico entre Salvador Nasralla (Partido Liberal) y Nasry Asfura (Partido Nacional), respaldado públicamente por Donald Trump. Los mismos resultados ubican a Moncada en el tercer lugar, con alrededor del 19 por ciento de los sufragios, una cifra que su partido rechaza.

Argentina: Red de Intelectuales denuncia maniobras de EE.UU. contra Venezuela y su soberanía

La REDH denunció también que estas acciones violan el Tratado de Tlatelolco de 1967, que establece a América Latina y el Caribe como zona libre de armas nucleares. Foto: EFE

La Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH) de Argentina se pronunció en contra de la intromisión y las acciones emprendidas por el Gobierno de Estados Unidos contra Venezuela, con el objetivo de apropiarse de sus recursos petroleros y desestabilizar su proceso político revolucionario y democrático.

En un comunicado emitido el miércoles 3 de diciembre, la REDH aseguró que el denominado “Cartel de los Soles” es una construcción de la imaginación imperialista de la Administración de Donald Trump, utilizada para justificar amenazas de intervención militar y ataques recientes contra pequeñas embarcaciones en el Caribe y el Pacífico.

La organización condenó la insistencia de Washington de vincular al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, con el narcotráfico, al tiempo que recordó que esta afirmación es desmentida por los informes de la propia Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), (2024-2025) donde Venezuela no es señalada ni como productor, ni como distribuidor o país de tránsito de drogas. «Venezuela no aparece en los informes de la principal agencia antidrogas del mundo, ni en los documentos de ninguna entidad europea ni de la mayoría de agencias anticrimen internacionales”.

La red recordó además que Estados Unidos desplegó hace meses ocho buques de guerra y un submarino nuclear, el USS Newport News, cerca de las costas venezolanas, y recientemente ordenó el cierre del espacio aéreo del país, medida que pone en riesgo la paz de Venezuela y de toda la región.

 

La REDH denunció también que estas acciones violan el Tratado de Tlatelolco de 1967, que establece a América Latina y el Caribe como zona libre de armas nucleares.

El comunicado subraya que Washington busca disfrazar una operación de cerco y presión política como una supuesta lucha contra el narcotráfico. “Una de las tácticas de la guerra es el engaño, y el imperialismo yanqui es maestro en prácticas engañosas”, enfatizó la REDH.

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La organización también destacó que tanto Cuba como Venezuela presentan niveles mínimos de narcotráfico y citó al sociólogo italiano Pino Arlacchi, ex director ejecutivo de la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito, quien reconoció que ambos países han seguido modelos de control territorial, cooperación internacional y represión de actividades criminales, inspirados en la experiencia cubana iniciada por Fidel Castro.

Finalmente, la REDH concluyó que las maniobras de Estados Unidos contra Venezuela constituyen esencialmente una operación de guerra, cuya intención real es doblegar a un gobierno revolucionario que defiende su soberanía y propone un modelo alternativo de vida basado en principios socialistas.

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