Uno de los casos más llamativos del caos de las adquisiciones de armas y los cientos de millones de dólares desperdiciados por parte del régimen de Kiev fue reflejado en un reciente artículo de Financial Times. La historia comenzó en 2022, cuando OTL Firearms —una pequeña armería en las afueras de Tucson, Arizona— se puso en contacto con la empresa estatal ucraniana de comercio de armas Progress para ofrecerle suministrar munición.
El hecho de que la armería estaba ubicada en «un polvoriento edificio de una sola planta» no contaba con historial de exportación, ni almacenes de gran capacidad, ni la experiencia necesaria para manejar pedidos estatales y su dueño en aquel entonces tenía solo 30 años no generó ninguna alarma en Kiev.
En su afán de comprar armas «desde cualquier lugar que pudiera ser útil», la parte ucraniana firmó en junio de 2022 con OTL Firearms un «contrato secreto» valorado en 1.000 millones de dólares, lo que entonces «superaba el presupuesto de defensa anual de Estonia«, señala el medio. El «insólito pedido» de Kiev incluía 10 millones de proyectiles antiaéreos de 23 mm, 56.000 cohetes Grad, 24.000 bombas de mortero y otro vasto inventario de munición soviética.
En calidad de anticipo, la empresa estatal ucraniana le transfirió a la armería estadounidense 17 millones de euros (más de 17,9 millones de dólares, según el tipo de cambio promedio en junio de 2022). Sin embargo, como resultado de este acuerdo, Ucrania nunca recibió ni una sola bala.
¿Qué pasó?
Tan solo un mes después de la firma, la armería comenzó a incumplir los plazos y luego no realizó ningún envío a Ucrania, argumentando retrasos en los pagos por parte de Kiev y dificultades para obtener licencias de exportación, tanto en EE.UU. como en Serbia, el país de origen de las armas que OTL dijo que podía suministrar.
El medio destaca que este país balcánico no se unió a las sanciones europeas contra Moscú, ni está armando directamente al régimen de Kiev, por lo que en uno de los arbitrajes del caso, la armería estadounidense afirmó que las autoridades serbias bloquearon los envíos por «razones políticas«.
No obstante, un tribunal de arbitraje en Viena falló en 2024 a favor de Progress, ordenando a OTL devolver los 17 millones de euros más intereses y costas legales. Ante la negativa de la armería de cumplir con el fallo, Ucrania acudió a un tribunal en Arizona, donde el mes pasado el laudo arbitral fue avalado.
Un abogado corrupto de Kiev
El medio, con referencia a los documentos del arbitraje, indica que la armería OTL fue representada ante la estatal ucraniana Progress por Nikolái Karanko, un abogado con base en Kiev. En este contexto, OTL alegó que Karanko actuaba en realidad para el Ministerio de Defensa de Ucrania y que solicitaba pagos a «terceros» no identificados para mantener vigente el contrato. El abogado no hizo comentarios al respecto y la alegación quedó sin explicación en el arbitraje.
En este sentido, el medio recuerda que anteriormente Karanko había participado en la intermediación de un acuerdo de Progress con Irak que terminó en los tribunales. En un caso civil en Texas en 2009, se le halló responsable de interferir en un negocio de armas al intentar pagar sobornos a funcionarios iraquíes y fue condenado a pagar indemnizaciones millonarias.
Francisco Valverde (Unidad y Lucha).— En una situación de estrangulamiento cada vez mayor -no solo económico, vean la violencia policial al pueblo de Madrid solidario con Palestina-, la clase trabajadora hace hoy toda clase de malabarismos para poder hacer frente a un costo de la vida cada vez más elevado. Vivienda, alimentación, aseo, luz y agua, servicios, material escolar… unas losas cada vez más pesadas, que se reflejan en España con una tasa de casi el 20 % de la población bajo el umbral de la pobreza, y más de 8 % bajo pobreza severa. Lo que equivale a millones de personas que, a pesar de que tienen un empleo, el salario no alcanza para poder alimentarse adecuadamente, vestir, adquirir productos de primera necesidad o afrontar algún gasto inesperado. El “milagro” de la economía española, que crece por encima del resto de países de Europa, se sostiene sobre la pobreza de millones de trabajadores y trabajadoras que tienen que elegir entre pluriemplearse, hacer el tour de las ofertas de los supermercados y sacarse un plus en Wallapop o “malcomer”.
Y es que, a pesar del alza de la productividad en España en un 13 % en el periodo de 2018-2023, el salario medio apenas subió, afianzando una ley incuestionable para el capitalismo en términos de ciclos largos, y es que el salario que percibe la clase trabajadora en su conjunto, cada vez tiene menor peso que el conjunto de ganancias que se reparte el capital, respecto a la producción total de valor.
Si añadimos a esta ecuación la cada vez más precaria estructura de los servicios públicos, es decir el ataque al salario indirecto, tenemos como resultado una guerra total declarada del Capital contra la clase trabajadora. Buena cuenta de esta guerra la puede dar el incremento de las listas de espera de quirófanos y pruebas diagnósticas y la reducción de la cartera de servicios en la sanidad pública, el déficit crónico de guarderías públicas y de residencias para el cuidado de personas mayores, una red servicios sociales cada vez más debilitada, etc.
Y ante esta guerra declarada, ¿cuál está siendo la función de la amalgama de socialdemócratas en el gobierno (PSOE, Sumar-IU, PCE, etc.)? Blindar el pacto con la OTAN, prorrogar la cesión del territorio para las bases norteamericanas, triplicar el gasto en armamento, mantener la Ley Mordaza, seguir debilitando los servicios públicos, mantener las relaciones con el ente sionista y genocida del pueblo palestino, garantizar el negocio de rentistas y fondos de inversión con la vivienda, armar al gobierno fascista de Ucrania, y principalmente, garantizarle la paz social a la patronal, a través de las políticas de desmovilización sindical, con la complicidad de las grandes centrales sindicales, mientras seguimos perdiendo masa salarial.
Dentro del marco del capitalismo español, ningún gobierno burgués, por muy progresista que se autoproclame, podrá garantizar una sociedad favorable a los intereses de la clase trabajadora, y la experiencia de estos últimos gobiernos así lo demuestra. Solo será posible que avancemos en nuestros derechos a través de la organización y la movilización, basada en la conciencia de que pertenecemos a la clase que crea la riqueza social, enfrentada a una minoría que nos explota y que sin nosotros y nosotras todo se para. A partir de ahí podremos decidir qué queremos ser de mayores… y construir una sociedad al servicio de la clase trabajadora y la mayoría social.
“No nos quedaremos en silencio ante tal abusiva política criminal, por lo que nos unimos a las voces de rechazo que genera ya que no solo afecta la política financiera del Estado y al pueblo cubanos, sino también todos los renglones de la economía, la salud, la ciencia, entre otros sectores”, señaló.
El periódico Libertad reprodujo la declaración del MPD, que bajo el título “Nos manifestamos por el fin del bloqueo contra el pueblo cubano”, expresó su certeza de que, con la solidaridad mundial, más temprano que tarde se eliminarán las restricciones unilaterales de Estados Unidos.
“El MPD, marxista-leninista es de la firme convicción revolucionaria de que, más temprano que tarde, el pueblo del Comandante en Jefe Fidel Castro, José Martí, Antonio Maceo, Máximo Gómez y Ernesto Che Guevara, con el concurso solidario de todos los pueblos de América Latina, el Caribe y del mundo, incluyendo al pueblo norteamericano, pondrá fin al bloqueo”, manifestó.
Los pueblos del mundo progresistas, democráticos y revolucionarios esperan que los días 28 y 29 de este mes sean decisivos para terminar con esa criminal medida cuando se vote en la ONU la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, sentenció.
El MPD manifestó su esperanza y deseo que esa próxima Asamblea General de la ONU resulte en bienestar para el pueblo cubano.
Asimismo, resaltó la solidaridad de Cuba con sus pueblos hermanos y vecinos, sin importar las dificultades y adversidades a las que se ha enfrentado.
Más temprano, la Confederación Sindical Unión Clasista de Trabajadores (UCT) llamó al presidente Luis Abinader a reiterar el apoyo histórico de la República Dominicana a la resolución que demanda el fin del bloqueo.
“Esperamos que el gobierno dominicano, en atención a nuestra Constitución y la Carta de las Naciones Unidas, mantenga su voto de apoyo al cese de esa política a la hermana República de Cuba”, sostuvo su secretario general, Juan Núñez.
El Partido Comunista del Trabajo, el Movimiento Rebelde, el Frente Amplio, la Fundación Máximo Gómez, la Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba y la Asociación de Cubanos Residentes en este país también pidieron a Abinader mantener el respaldo a la resolución, como tradicionalmente lo ha hecho esta nación.
El diputado Hasan Fadlalá, miembro del bloque Lealtad a la Resistencia, afirmó que lo que ocurre en el sur es una continuación de los intentos del enemigo por lograr lo que no pudo en la guerra, presionando a los residentes para que abandonen sus tierras y convirtiendo las aldeas fronterizas en una zona de contención vacía de habitantes.
El diputado Fadlalá declaró: “Pero, lamentablemente, cuando este Estado tomó el control, la soberanía se vio aún más comprometida, y no vimos una eficacia real ni medidas serias por parte de sus instituciones para proteger a la población, lo que alienta al enemigo a continuar su agresión para lograr sus objetivos, el principal de los cuales es impedir que los residentes regresen a sus aldeas”.
Añadió que el enemigo busca «presionar a los sureños para que abandonen sus tierras y no se establezcan allí debido a la sensación de inseguridad y a la presión sobre el Estado libanés para que haga más concesiones». En contraste, enfatizó que «nuestro pueblo está más decidido a conservar sus tierras, nuestros jóvenes permanecen allí a pesar del riesgo de ser asesinados, y nuestro pueblo está recuperándolas, excepto en las zonas de primera línea por razones conocidas».
El diputado Fadlalá enfatizó que “el sur no se vaciará de sus hijos; así como enfrentamos la guerra con armas y sacrificios, la enfrentamos hoy con firmeza y reconstrucción”. Añadió: “Insistimos en reconstruir las zonas que el enemigo quiere impedir, y al igual que durante la guerra, cuando nuestros jóvenes lucharon y fueron martirizados para enfrentarla, sus hermanos permanecen comprometidos con ellos. Hoy, a pesar de la diferente naturaleza del enfrentamiento, la decisión, el coraje y la sabiduría son los mismos, y nuestra única opción que nos mantiene en el sur y preserva nuestra dignidad es la opción de la resistencia y la opción de los mártires”.
En cuanto a los llamamientos a adoptar otras opciones para enfrentar la realidad actual, Fadlalá dijo: “Debemos analizar la realidad, las circunstancias y las repercusiones, y no eximir a las instituciones estatales de sus responsabilidades, incluso si parecen débiles o incapaces, o si algunas de ellas no quieren asumir la responsabilidad, o si algunas fuerzas buscan explotar esto para lograr objetivos políticos o perturbar el equilibrio y la participación en el Estado”.
Este año se cumplen diez años de la aprobación de la llamada «Ley Mordaza», bajo el gobierno del Partido Popular que de hecho fue aprobada en España bajo el nombre de Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana.
Sin embargo, desde el principio se denominó «Ley Mordaza» y se denomina así porque limita la libertad de expresión, reunión y manifestación, entre otras muchas cosas, tanto para los agentes políticos de derechos humanos como de izquierda, ya que impone importantes sanciones administrativas por unos comportamientos que antes se consideraban parte del derecho a manifestarse.
Si esto no fuera poco, ha aumentado enormemente la impunidad y el poder de la policía. Así, han sido varios los abusos cometidos por las Fuerzas de Seguridad bajo el pretexto de la Ley Mordaza, así como las multas abusivas impuestas arbitrariamente por todos ellos sin ninguna prueba fija.
Además, esta ley es administrativa y tiene como objetivo ahogar económicamente a militantes y agentes políticos mientras dotan de dinero al Estado burgués.
Las multas son administrativas y, teniendo en cuenta la elevada cantidad de dinero de algunos de ellos, suponen estar pagando durante años y alargar el calvario durante varios años.
Según los datos de la revista Arteka del portal Gedar «desde su entrada en vigor en julio de 2015 hasta el 31 de diciembre de 2019, se impusieron 1.009.729 multas a través de esta normativa por un importe total de 563,3 millones de euros, siempre según los datos facilitados por el Ministerio del Interior del Estado español. Pero en estos datos no constan las multas impuestas por la Ertzaintza, la Policía Foral o los Mossos d ‘Esquadra.»
Además, como dice el mismo artículo «En el mismo periodo de tiempo, en Hego Euskal Herria se impusieron más de 29.000 sanciones en aplicación de la Ley Mordaza. Entre ellos, unos 8.000 estarían vinculados a los derechos sociales y políticos, es decir, a la juventud organizada.”
Según el mismo artículo, «durante los primeros 100 días del estado de alarma, el número de sanciones en el Estado español aumentó un 42% respecto a los tres primeros años y medio de la entrada en vigor de la Ley Mordaza. En total, se pusieron 1,2 millones de multas en este tramo del estado de alarma. Asimismo, se han impuesto cerca de 45.000 sanciones en Hego Euskal Herria y 464 detenciones en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. »
Claro que no todas las multas en el estado de alarma están ligadas a la acción política o social, pero al final son mecanismos violentos de dominación y represión del Estado burgués para disciplinar el proletariado.
Además y por añadir más datos, según este artículo del diario 20 Minutos y utilizando datos de la Plataforma contra la Criminalización Social: «En la CAV se recaudaron alrededor de 1.200.000 euros hasta 2018.»
Todas ellas fueron multas a multitud de organizaciones sociales y políticas de diversos colores y ámbitos. Los datos anteriores se han quedado un poco viejos, pero se estima que la Policía Foral y la Ertzaintza han impuesto multas económicas que rondan los 5 millones de euros entre 2015 y 2025 y, de nuevo según las estimaciones, se estima que en total han superado las 21.000 multas.
Además, en octubre de 2024, EH Bildu, a través de una reforma propuesta al gobierno del PSOE y aprobada por éste, proclamó a los cuatro vientos con arrogancia la derogación de la Ley Mordaza. No hace falta decir, una vez más, que EH Bildu nos está engañando y que la Ley Mordaza (salvo pocos cambios) aún sigue vigente y seguirá vigente. Mientras el Estado capitalista permanezca en pie siempre habrá leyes represivas contra la clase obrera y contra los movimientos sociales y políticos y, cómo no, los partidos burgueses socialdemócratas que bailan y se enriquecen en el juego del sistema son el pilar izquierdo del sistema, sostienen o apuntalan al Estado burgués y forman parte del problema, pero nunca de la solución.
No podemos terminar este artículo sin denunciar la tendencia totalitaria de los últimos años de los Estados capitalistas. Durante estos años en los que la Clase Obrera Revolucionaria de nuestro Euskal Herria, de Europa Occidental y del Mundo en general está a la deriva sin su ejemplo revolucionario, y así, los Estados capitalistas nos han impuesto, nos imponen y nos van a imponer con total impunidad estas legislaciones de excepción represivas y totalitarias.
Mientras reviven el viejo fantasma de la guerra imperialista y llenan de dinero la alianza criminal y terrorista OTAN, mientras llevan a cabo el genocidio contra el Pueblo Trabajador Palestino, militarizan las calles, las llenan de cámaras de seguridad etc. Quieren aplastar toda acción u organización revolucionaria y destrozar en todo el Mundo las ideologías o cualquier grupo, Estado u organización que esté al margen de la alianza criminal o terrorista OTAN.
Nosotros, debemos aportar a la lucha desde nuestro pequeño espacio, oponiéndonos a la Ley Mordaza y oponiéndonos al rearme de los Estados capitalistas, a la impunidad policial, a las leyes represivas, y en el fondo, a la tendencia totalitaria de los Estados capitalistas. Está en nuestras manos tejer redes contra la represión y conseguir la liberación nacional y social de Euskal Herria y la liberación universal de la Clase Obrera de todos los rincones del mundo.
Para terminar, no podemos olvidar a los militantes revolucionarios vascos reprimidos despiadadamente por los estados español y francés. Cuanto mayor es la lucha contra los Estados, mayor ha sido y será la respuesta de éstos. Por tanto, no podemos olvidar a todos los militantes políticos que han sufrido la represión por luchar con toda generosidad por la liberación nacional y social de Euskal Herria.
¡Abajo la Ley Mordaza, las leyes represivas, las fuerzas de ocupación y todas las fuerzas de seguridad de los estados capitalistas en general! ¡Amnistía total!
Pepe Escobar.— Cuatro días en Pekín. El cuarto pleno del XX Comité Central del Partido Comunista de China fue realmente digno de ver.
La metodología importa. Lo que ocurrió durante estos cuatro días fue que los delegados debatieron y luego adoptaron «recomendaciones» que conducen al XV Plan Quinquenal de China . Un comunicado estableció los vectores básicos que debían abordarse. El plan completo solo se conocerá en detalle el próximo marzo, cuando sea aprobado por las llamadas “Dos Sesiones” en Pekín.
Vayamos directo al grano: así funciona China: planifica todo meticulosamente con antelación, con objetivos claros y supervisión meritocrática. La terminología —metafórica— permite cierto margen de maniobra: todos son conscientes de los fuertes vientos, olas embravecidas y tormentas furiosas que se avecinan, tanto a nivel nacional como internacional. Pero la determinación estratégica no flaqueará.
Los vectores clave para el liderazgo de Beijing incluyen “fortalecer la agricultura”, “beneficiar a los agricultores” y “lograr la prosperidad rural”, junto con el progreso de una “nueva urbanización centrada en la gente”.
En el tablero de ajedrez global, Pekín seguirá enfatizando el poder del «sistema multilateral de comercio». Como el polo opuesto de Trump 2.0.
Los principales objetivos del XV Plan Quinquenal son bastante claros. Entre ellos: avances en el desarrollo de alta calidad; mejorar la autosuficiencia científica y tecnológica; un notable progreso cultural y ético en toda la sociedad, de corte confucianista; y el fortalecimiento de la seguridad nacional.
En resumen: la principal prioridad del liderazgo chino es construir un sistema industrial modernizado. Es decir, un sistema económico mixto, productivo y no especulativo, que impulse el desarrollo rural, urbano y tecnológico.
Hacia un “mercado nacional unificado” de ultraalta tecnología
Ha habido muchísimos ejemplos prácticos y gráficos en toda China de lo que se ha logrado hasta ahora. El mes pasado, tuve el privilegio de presenciar de primera mano el auge del socialismo con características chinas en términos de desarrollo sostenible en Xinjiang . Xinjiang es ahora un centro de tecnología de la información y líder en energía limpia, con exportaciones al resto de China.
Además, están los logros tecnológicos de «Hecho en China 2025», lanzado hace 10 años, y que ya sitúa a China como líder tecnológico en al menos 8 de 10 campos científicos. También , existen programas clave que muchos chinos desconocen, con especial énfasis en el Programa 973 y el Proyecto 985.
El Programa 973, lanzado en 1997, es el Programa Nacional de Investigación Básica que busca obtener una ventaja tecnológica y estratégica en diversos campos científicos, especialmente en el desarrollo de la industria de tierras raras. Este programa, sin duda, elevó a China a la cima de la competitividad científica mundial.
El Proyecto 985 se lanzó en 1998 para desarrollar un selecto grupo de universidades de primer nivel a un nivel de clase mundial. De ahí el surgimiento de Tsinghua, Pekín, Zhejiang, Fudan y el Instituto Tecnológico de Harbin, entre otras, como líderes mundiales en ingeniería, informática, robótica y aeroespacial, incluyendo avances clave en IA, computación cuántica y energías renovables. ¿Ivy League y Oxbridge? Olvídenlo: la verdadera clave son las universidades chinas.
Otro proyecto clave es el Corredor de Ciencia e Innovación del G60, que conecta nueve ciudades en el delta del río Yangtsé de China. Estas ciudades aportaron casi el 2,2 % del valor añadido manufacturero mundial tan solo el año pasado. Esa es, en efecto, la planificación económica estratégica de China que impulsa el progreso tecnológico.
En una conferencia de prensa, funcionarios del Comité Central señalaron algunos aspectos básicos que, obviamente, el Occidente fragmentado ignora por completo, pero no así amplios sectores del Sur Global. En particular, el hecho de que los Planes Quinquenales se consideran una de las principales ventajas políticas de China.
La formulación del próximo plan, como es habitual en China, incluye sugerencias de todos los niveles de la sociedad. A partir de ahora, los impulsores del mercado incluirán necesariamente la infraestructura informática, la conducción inteligente y la fabricación inteligente. Y, previsiblemente, hasta 2035, se hará especial hincapié en la tecnología cuántica, la biofabricación, el hidrógeno, la fusión nuclear, las interfaces cerebro-computadora, la inteligencia artificial y el 6G, sin olvidar la IA.
Conceptualmente, China se centrará en su inmenso mercado interno: lo que se define como el “mercado nacional unificado”.
Se hizo especial hincapié en la iniciativa de Beijing para combatir la “involución”, es decir, la competencia intraindustrial que ha causado problemas a varios sectores chinos.
En cuanto a las espinosas relaciones entre Estados Unidos y China, los funcionarios del Comité Central se mostraron inflexibles: la atención se centrará en el diálogo y la cooperación, en lugar de la disociación y la fragmentación. Ambas partes se reúnen en Malasia en estos momentos, al margen de la cumbre de la ASEAN. Sin embargo, las perspectivas de un acuerdo comercial de amplio alcance son escasas.
Cómo entender la evolución del sistema político chino
La conclusión clave: el XV Plan Quinquenal abarcará el período 2026-2030. Pekín pretende reforzar todo lo logrado hasta la fecha, con un enfoque nítido a largo plazo: alcanzar la denominada «modernización socialista» para 2035.
Basándome en lo que vi personalmente en Xinjiang el mes pasado, en comparación con mis visitas anteriores (la última fue hace más de una década), no hay ninguna duda de que lo harán.
Es crucial examinar cómo dos destacados académicos chinos explican la evolución del sistema político chino. Merece la pena citar extensamente las secciones relevantes:
Si bien el sistema tradicional no era inmune al cambio, el objetivo de estos cambios era mantener el statu quo, impidiendo cambios revolucionarios. Tras la dinastía Han, la política de abolir todas las escuelas de pensamiento y defender únicamente el confucianismo suprimió ideológicamente cualquier factor que pudiera catalizar un cambio político significativo.
El confucianismo se convirtió en la única filosofía dominante, y su propósito principal era mantener el poder. El filósofo alemán moderno Hegel argumentó que «China no tiene historia». De hecho, durante miles de años, desde el emperador Qin Shihuang hasta finales de la dinastía Qing, China experimentó solo una sucesión de dinastías, no un cambio en sus instituciones fundamentales.
El concepto de Marx del «modo de producción asiático» se alinea con las ideas de Hegel. Académicos chinos como Jin Guantao también tienen esto en mente cuando utilizan el término «estructura superestable». Se podría argumentar que esto refleja la vitalidad del sistema político tradicional, o que China careció de cambios estructurales durante miles de años.
El sistema político actual es bastante diferente, principalmente porque la Ilustración estableció firmemente el concepto de progreso: que la sociedad puede progresar y que el progreso es infinito. Desde la revolución de Sun Yat-sen hasta el Partido Nacionalista de Chiang Kai-shek y, posteriormente, el Partido Comunista, generaciones de chinos han buscado el cambio, compartiendo el mismo objetivo: transformar China y lograr el progreso.
Durante la Ilustración moderna, la ética individual confuciana que sustentaba el antiguo sistema fue objeto de las críticas y los ataques más radicales. Sin embargo, aunque la antigua ética ya no es viable, diversas facciones políticas no han llegado a un consenso sobre el futuro. ¿Qué tipo de cambio necesita China? ¿Cómo debería impulsarse? ¿Cuál es el propósito del cambio? Diversas fuerzas políticas tienen opiniones divergentes.
Lo que ha hecho el Partido Comunista Chino, argumentan los dos académicos, es de hecho bastante revolucionario, pues busca un cambio radical:
«Esta es la revolución socialista que ha perseguido desde su fundación, utilizando la revolución para derrocar al antiguo régimen, transformar profundamente la sociedad y establecer un sistema completamente nuevo. Naturalmente, esto también conduce a las diversas contradicciones que enfrenta China hoy en día, en particular el conflicto entre la filosofía confuciana tradicional y el marxismo-leninismo. El primero se centra en mantener el statu quo o adaptarse para sobrevivir, mientras que el segundo busca un cambio constante».
Desde mediados de la década de 1990, el Partido Comunista Chino ha acelerado su transformación de partido revolucionario a partido gobernante (…). Una cosa está clara: si un partido político gobierna simplemente por gobernar, inevitablemente decaerá. Esto es evidente en la historia del régimen comunista en la Unión Soviética y Europa del Este, así como en la experiencia histórica y actual de los partidos políticos occidentales que calculan su legitimidad en función de los votos.
Tras la reforma y la apertura, el Partido Comunista Chino redefinió su modernidad, buscando alcanzar el objetivo revolucionario original de resolver el problema del «empobrecimiento universal». Sin embargo, al redefinir la modernidad, el Partido también se esforzó por preservar la «naturaleza revolucionaria» del partido gobernante (…)
En términos de desarrollo económico, la economía orientada al PIB desempeñó un papel invaluable, transformando la situación de «socialismo de pobreza» de China en tan solo unas décadas.
Para el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China en 2012, China se había convertido en la segunda economía más grande del mundo y la mayor nación comercial, con un PIB per cápita que se disparó de menos de 300 dólares a principios de la década de 1980 a 6000 dólares. Más importante aún, China sacó a más de 700 millones de personas de la pobreza absoluta.
La conclusión, sin embargo, es ineludible y es inherente a la forma en que Beijing está enmarcando su evolución política actual: “El Partido Comunista Chino necesita redefinir su modernidad reafirmando su misión, enfatizando sus aspiraciones originales y reviviendo su naturaleza revolucionaria”.
Después de todo, como señalan los dos académicos, «en China, los partidos políticos son el sujeto de la acción política, y esta acción no se limita a la supervivencia y el desarrollo, sino a liderar el desarrollo nacional en todos los aspectos (…) El partido gobernante debe definir proactivamente su propia modernidad mediante la acción, persiguiéndola y lográndola. Al renovar y definir constantemente su modernidad, el partido gobernante puede mantener su sentido de misión al liderar el desarrollo social mientras se renueva constantemente».
Difícilmente podría haber un resumen más claro de por qué el socialismo con características chinas es único en su clase a la hora de traducir decisiones políticas en objetivos de desarrollo sostenible. Complételo con el sucinto análisis del multimillonario de Hong Kong, Ronnie Chan, sobre la inevitabilidad del ascenso —de nuevo— de China.
El contrapunto es que China ha dejado de ser la prioridad clave del Pentágono. El director de circo se ve obligado a ceder la competencia estratégica global a China. Olvídense de «ganar» una guerra tecnológica/comercial contra China, especialmente después de la operación de tierras raras de Sun Tzu.
Mientras tanto, los perros de contención ladran mientras la caravana china de los Cinco Años sigue adelante.
Ensayo del misil de crucero de propulsión nuclear Burevéstnik. | El Ministerio de Defensa de Rusia / Sputnik
La exitosa prueba del novedoso misil de propulsión nuclear anunciada este domingo por Rusia debe ser causa de preocupación para Estados Unidos, comentó en declaraciones a RT el exmilitar de la Fuerza Aérea de Suecia y experto en defensa antiaérea Mikael Valtersson.
Explicó que «un misil de crucero vuela con una velocidad bastante baja y se lo puede enfrentar con defensa antimisiles si se trata del ataque a uno o a un par de objetivos únicos».
El analista militar recordó que «Estados Unidos quiere construir un escudo antimisiles», que es un sistema «muy complicado» si se trata de la defensa de instalaciones más numerosas. Porque «EE.UU. es demasiado grande para que eso funcione» y «habrá agujeros por todas partes«, a diferencia de Israel, por ejemplo, que es «un país pequeño y puede defenderse a sí mismo».
«Si uno tiene misiles que pueden volar indefinidamente, puede atravesar todos los agujeros, alcanzar los objetivos por detrás; así que EE.UU. debería estar muy, muy preocupado», explicó el experto.
Mientras tanto, sostuvo, un misil de propulsión nuclear, como el Burevéstnik, «tiene un alcance muy grande» y «puede volar alrededor del mundo» y «dar varias vueltas«.
«Normalmente, los misiles de crucero tienen un alcance limitado. Por supuesto, el misil Tomahawk puede volar más de 1.000 kilómetros, pero se tiene que estar bastante cerca del enemigo», precisó Valtersson.
Asimismo, apuntaló que los misiles de crucero, que también es el tipo del nuevo misil ruso, «vuelan a altitudes muy bajas y con su propio sistema de guiado».
«Es muy difícil para la defensa antimisiles defenderse de los misiles de crucero. Es mucho más fácil defenderse de los misiles balísticos porque se detectan con mucha antelación», explicó.
Este domingo, el presidente ruso, Vladímir Putin, anunció que han finalizado los ensayos clave del misil de crucero de alcance ilimitado Burevéstnik.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, confirmó que la prueba del Burevéstnik se realizó el 21 de octubre con un vuelo del misil con propulsión nuclear que atravesó una distancia de 14.000 kilómetros. «Y este no es su límite«, acentuó Guerásimov, al precisar que el vuelo duró aproximadamente 15 horas.
En el curso de las dos últimas décadas, ha sido frecuente que desde los medios de comunicación, las editoriales de prensa e, incluso, desde las portavocías de partidos y sindicatos reformistas se apresuraran a exhibirnos una suerte de acta de defunción social: “la clase obrera ha desaparecido”, nos repiten como si de un mantra se tratara.
«Ya no estamos en los tiempos de los obreros de mono azul y fábricas humeantes», -nos dejan caer con un cierto tono de regocijada maledicencia. «Ahora todo el mundo quiere ser clase media, emprendedor o influencer».
No faltan siquiera destacados personajes de la política nacional, -el presidente Pedro Sánchez, sin ir más lejos-, que han llegado hasta rebautizarla con la pomposa denominación de «clase media trabajadora».
De acuerdo con la narrativa de esta historieta, los cambios que se han producido en el trabajo, la tecnología, y el consumo habrían disuelto a ese sujeto histórico que, según muchos mantenemos, no solo constituye el motor de las transformaciones sociales, sino que, además, en la medida que el capitalismo se desarrolla, está dando más señales de vida que nunca. Aunque ahora presenten nuevas caras, nuevos oficios y nuevos tipos de luchas.
Cuadro. Lucha contra la reconversión industrial
LA HIPÓTESIS DE LA DESAPARICIÓN: ¿QUÉ SE DICE EXACTAMENTE?
Conviene precisar, no obstante, que la idea de que «la clase obrera ya no existe» no es, ni mucho menos, una novedad. Comenzó a tomar fuerza allá por los años 80 y 90 del siglo pasado, justo cuando el neoliberalismo se imponía arrasadoramente como modelo global.
Las «reconversiones industriales» en Europa, el cierre de fábricas, la automatización y la expansión del sector servicios fueron utilizados como “pruebas constatables» de que los proletarios se habían esfumado de las sociedades desarrolladas. Era una verdad ampliamente aceptada por los sociólogos del sistema que el «enemigo principal» del establishment se había disuelto entre los call centers, las oficinas, los supermercados y los trabajos autónomos sin un patrón visible.
Y no solo se ha tratado de un «feliz» diagnóstico para quienes gozosamente así lo anunciaban. La hipótesis venía acompañada, por si fuera poco, por una conclusión política clave:
«Si ya no hay clase obrera, tampoco existe ya un sujeto revolucionario». La historia, pues, ha concluido con el último modo de producción: el capitalista.
Y entonces, ¿cuáles grupos serían los encargados de impulsar ahora los cambios sociales? Y era aquí, justamente, donde, aparecían las nuevas figuras estelares: el precariado, los movimientos identitarios, los sectores medios ilustrados…
De manera que muerto el perro se acababa también la rabia. Y con ello también la vieja idea de la «lucha de clases» quedaba totalmente desactivada, congelada, sepultada, como si de una vieja antigualla del siglo XIX se tratara.
Lucha obrera
LA RESPUESTA: LA CLASE OBRERA NO MURIÓ, CAMBIÓ DE FORMA
El peso de la realidad, sin embargo, resulta invariablemente demoledor. Nos bastaría con observar quiénes son hoy los que producen la riqueza, quiénes están haciendo funcionar el mundo, para que nos tropecemos de bruces nuevamente con una clase trabajadora más numerosa, más diversa y más global que nunca antes en la Historia.
No es este un recurso lacrimógeno a la nostalgia, ni al romanticismo. Se trata de hechos. Hoy, la clase obrera incluye en su seno a millones de personas que trabajan en almacenes logísticos, cadenas de montaje robotizadas, plataformas digitales, cadenas de comida rápida, empresas de limpieza, transporte, servicios sanitarios, agricultura intensiva… Y muchas de ellas en condiciones aún más precarias que las que jamás vivieron antes sus padres o sus abuelos.
En la actualidad, la mayor parte de la población mundial trabaja vendiéndoles a sus patrones su fuerza de trabajo, muchas veces a cambio de salarios miserables, sin derechos y con jornadas extenuantes. Lo que ha cambiado en la clase trabajadora de nuestros días no es su lugar en la pirámide productiva, sino la imagen que tenemos de ella. Ya no es solo el obrero industrial del siglo pasado. Ahora es también la trabajadora migrante de cuidados, el repartidor en bicicleta o el operario de Amazon.
El fin de la lucha de clases
¿CUÁL ES EL ORIGEN DE ESTA IDEA?: UNA ESTRATEGIA IDEOLÓGICA EN TODA REGLA
Entonces, si la clase obrera no ha desaparecido y la base de la pirámide social es más amplia que nunca antes, ¿por qué hay tantos que persisten en mantener lo contrario?
Es justo esta interrogante la que hace irrumpir la dimensión ideológica del asunto. La hipótesis de la desaparición de la clase trabajadora no es neutra ni inocente: responde a un intento deliberado de intentar borrar del mapa al sujeto realmente peligroso para el orden establecido.
A finales del siglo XX, cuando los movimientos obreros vivían crisis profundas y los partidos comunistas occidentales se desmerengaban tras la caída de la Unión Soviética, surgió una intensa ofensiva teórica desde Universidades, medios de comunicación y think tanks.
Se trataba de crear una suerte de nuevo sentido común, en el que el conflicto de clases pasaba a ser una cosa del pasado y, por tanto, ese fenómeno propio de todas las sociedades divididas en clases sociales, perdería su carácter de motor de la Historia.
Este relato fue útil para justificar la desmovilización, para la promoción de políticas neoliberales y para quebrar y debilitar a sindicatos y partidos de izquierda que ya habían dado previas muestras de su opción por prácticas y concepciones reformistas y socialdemócratas. Y preciso es reconocer que en no pocos casos lo lograron.
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LOS DATOS DESMIENTEN LA HISTORIETA
Frente a ese mito de la desaparición de la clase obrera, la realidad de los datos nos hablan alto y claro. A inicios del siglo XXI más del 50% de la población mundial activa estaba empleada en sectores típicamente obreros: manufactura, construcción, transporte, servicios operativos. Y esa proporción crece si incluimos a quienes trabajan en condiciones informales, pero bajo relaciones de explotación.
Además, el proceso de globalización económica que se ha producido en el último decenio no solo no ha reducido cuantitativamente las filas de la clase obrera, sino que además la ha expandido exponencialmente. La deslocalización industrial arrastró a millones y millones de personas en Asia, América Latina y África a integrarse en sistemas de producción capitalistas. Hoy hay obreros en Vietnam cosiendo ropa para Europa, en Bangladesh montando componentes electrónicos para EE.UU., en México ensamblando autos para Alemania.
Muy lejos de desaparecer, lo que ha ocurrido con la clase obrera es que esta se ha mundializado. Y con ella, también han crecido las resistencias anticapitalistas, pero ahora no solo ubicadas en países industrializados de Occidente, sino también en el resto del planeta: huelgas, movimientos sindicales, protestas en plataformas, sindicatos independientes y hasta nuevas formas de organización en redes digitales.
Capitalismo estruja obreros
EFECTOS POLÍTICOS: LA IZQUIERDA SIN SU MOTOR
Aceptar el mantra de que la clase obrera había desaparecido ha tenido, no obstante, consecuencias devastadoras para los movimientos políticos de izquierda.
Cuando la izquierda dejó de mirar hacia el mundo del trabajo, comenzó a perder definitivamente su brújula. Partidos Comunistas con un largo y heroico historial, comenzaron a reconvertir rápidamente sus programas, sustituyéndolos por una retórica “ciudadanista” y vacía, centrada en «el individuo», en «la gestión» y el «buen gobierno».
Fueron aquellos tiempos en los que se empezó a hablar más de «sociedad civil» que de “clases”. Más de “derechos individuales”, que de condiciones materiales y «derechos colectivos».
Los sindicatos, por su parte, se replegaron a sus sedes burocráticas institucionalizadas, convirtiéndose en eficaces gestores e intermediarios entre la patronal y sus propios afiliados. No pocos de ellos terminaron aceptando el relato paradójico de que «los obreros eran cosa del pasado».
Dejaron de organizar a los trabajadores precarios, a los jóvenes o a los migrantes. Se convirtieron en gestores de convenios para una minoría estable, en lugar de ser estructuras e instrumentos de lucha y de combate social para el conjunto de los explotados.
Paralelamente, no pocos movimientos identitarios, ecologistas o feministas, carentes de una base común que los conectara con el lugar que cada uno ocupa en las relaciones de producción, terminaron fragmentándose y una buena parte de ellos, integrándose plenamente en el sistema.
Ciertamente que la clase obrera no lo es todo, pero sin ella no hay cambio estructural posible. Porque es la única clase social que posee el poder real del que no dispone ningún otro grupo social: parar la producción y, también, de reorganizarla.
Capitalismo es dinero por muerte
VOLVER A MIRAR HACIA ABAJO
Parece evidente, que no se puede transformar el mundo sin contar con la clase que lo hace funcionar. Ignorar a la clase trabajadora –o darla por desaparecida– equivale a renunciar a cualquier proyecto serio de transformación social. Por eso, hoy la tarea urgente es doble: por un lado, recuperar la centralidad del trabajo como categoría política; por otro, aprender a mirar al nuevo proletariado, con sus rostros múltiples y sus luchas invisibles.
Esto nos obliga a dejar de lado los clichés. La clase obrera no es solo blanca, masculina, sindicalizada y con mono azul. Hoy es también migrante, femenina, morena, negra, joven y precarizada. Y no siempre se organiza en sindicatos tradicionales, pero sigue siendo la clase que lo produce todo: alimentos, electricidad, ropa, viviendas, transporte, tecnología, cuidados.
Clase obrera dirige
¿Y AHORA QUÉ? REDESCUBRIR LA CLASE COMO SUJETO COLECTIVO
Este redescubrimiento no es solo teórico. Tiene implicaciones muy concretas. Para los partidos de la izquierda significa volver a tener una política de clase, es decir, una estrategia que parta de las necesidades, los conflictos y los intereses de quienes viven de su trabajo. Para los sindicatos, debe significar abrirse a los nuevos sectores laborales, repensar sus formas organizativas y volver a ser estructuras de combate y de lucha que históricamente habían sido.
Y para quienes militan en cualquier área progresista, implica también entender que todas las luchas –feministas, antirracistas, ambientalistas– podrán fortalecerse solo si se articulan con las del mundo del trabajo. Porque la dominación del capital no solo se sostiene con ideas, sino sobre todo con la explotación cotidiana del trabajo humano.
La hipótesis de la desaparición de la clase obrera ha sido, en el fondo, un deseo frustrado: el intenso deseo de los poderosos de que su mayor amenaza desapareciera. Pero como tantas veces en la historia, la realidad se obstina en no seguir el guion preestablecido. Lejos de haberse desvanecido, la clase obrera está ahí, más diversa y mundializada que nunca, esperando el momento para volver a ser protagonista.
Y quienes quieran cambiar el mundo no pueden seguir ignorándola.
La empresa alemana de autos de lujo Porsche comunicó esta semana que sus beneficios operativos cayeron un 99 % en los primeros tres trimestres del año respecto al mismo periodo de 2024.
En su informe financiero, la compañía comparó sus ganancias operativas obtenidas en los primeros tres trimestres (40 millones de euros) con las registradas en el mismo período de 2024 (4.035 millones de euros). Porsche atribuyó el desplome a las difíciles condiciones de mercado en China, los efectos extraordinarios relacionados con la producción de baterías y los aranceles estadounidenses.
Adicionalmente y tras una estrategia fallida, la compañía anunció que ahora apostará por el regreso de ciertos modelos a combustión, pausando algunos de sus proyectos de autos eléctricos.
«Nuestros resultados de este año reflejan las cargas derivadas de nuestra reorientación estratégica. Sin embargo, estas medidas son esenciales. Aceptamos conscientemente unos indicadores financieros temporalmente más débiles para reforzar la resiliencia y la rentabilidadde Porsche a largo plazo«, afirmó Jochen Breckner, miembro de la junta ejecutiva para finanzas.
Porsche era considerada como una importante fuente de ganancias para el grupo Volskwagen. Sin embargo, medios locales afirman que el fabricante se encaminaría hacia su segundo año consecutivo de caída en ventas, con un 6 % menos de entregas a sus clientes.
Reino Unido, Francia, España, Italia y Canadá bloquearon la propuesta del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, de que los aliados destinaran el 0,25 por cien de su PIB de forma anual y obligatoria en ayuda militar para Ucrania.
"La Federación de Rusia está dispuesta a seguir desarrollando integralmente relaciones de alianza multifacéticas con la República de Kazajistán", aseguró el mandatario ruso.
"Algunos simplemente se negaron a aparecer allí, otros dijeron que estaban de vacaciones, y a otros simplemente se lo prohibió su Gobierno", detalló el canciller ruso, al mencionar las excusas presentadas para no cubrir la tragedia.