Le Pen: Si soy presidenta de Francia, ‘morirá’ la Unión Europea

La candidata ultraderechista francesa, Marine Le Pen, ha asegurado este domingo que si es elegida presidenta de Francia, ‘morirá’ la Unión Europea (UE).

“La gente ya no la quiere”, ha dicho Le Pen en referencia a la UE ante sus multitudinarios seguidores congregados en Lille (norte).

Tal como ha afirmado en varias ocasiones, ha vuelto a prometer la celebración de un referéndum sobre la salida de Francia de la UE, como lo hizo el Reino Unido con el brexit, y ha reiterado que en el caso que salga el “no”, dimitirá de inmediato.

«La gente ya no la quiere”, señala la candidata ultraderechista a la Presidencia de Francia, Marine Le Pen, en referencia a la Unión Europea (UE).

No era de sorpresa: la líder del Frente Nacional (FN) ofreció su discurso furiosamente antieuropeo y antiglobalización, diciendo que bajo su presidencia el país galo viviría tres acontecimientos: la muerte de la UE, el fin de la “globalización salvaje” y “el desenmascaramiento del multiculturalismo”.

A continuación, la candidata a la Presidencia de Francia ha manifestado que ya es la hora de la «confrontación democrática» entre los «patriotas» y los «mundialistas» como el centrista Emmanuel Macron o el conservador François Fillon, quienes, según Le Pen, «pretenden enterrar cualquier idea de comunidad nacional».

Además, mientras la aspirante gritaba durante su discurso «¡No queremos a los inmigrantes de (la canciller alemana, Angela) Merkel! ¡No queremos a inmigrantes económicos!», alrededor de medio millar de manifestantes protestaba a dos kilómetros del mitin por la presencia de Le Pen en su ciudad.

El pasado lunes, los candidatos a la Presidencia de Francia participaron en el primer debate televisivo, en el que chocaron Macron y Le Pen, los dos favoritos en las encuestas, aunque los sondeos realizados después del debate mostraron que Macron sería el ganador de las elecciones presidenciales de Francia, la primera vuelta el 23 de abril y la segunda el 7 de mayo.

Homenaje Miguel Hernandez – Los cobardes

Es importante rescatar las figuras y obras del pasado, pero no podemos olvidar sus raíces. La obra de Miguel Hernandez no fue escrita para ser coleccionada en una estantería, sino para remover conciencias y provocar una transformación política en la sociedad. Si olvidamos esto, estamos vaciando de contenido revolucionario a estas obras. Matando su esencia, convirtiéndolas en un simple humo del pasado. Es necesario traer esas obras a la actualidad, para mantener su potencial revolucionario, que es para lo que estas fueron creadas.

Miguel Hernandez tomo una posición clara, combatiendo a los enemigos de su clase tanto con poemas como en la trinchera. Sus poemas no tenían pelos en la lengua. En la actualidad Miguel Hernandez seguiría preso, solo hace falta mirar como diariamente se juzga a personas (Pablo Hasél, Valtonyc, La insurgencia, Ayax y Prok…) por hacer uso de su «libertad de expresión». En este estado nunca existió un ruptura, nunca las cárceles estuvieron vacías de presos por sus ideas. Por todo esto, no podemos homenajear a una figura como Miguel Hernandez, si esto no esta acompañado de una lucha por la amnistía de todos los presos políticos.

Homenaje a Miguel Hernandez – Vientos del pueblo

Vídeo realizado para el homenaje a Miguel Hernandez el 24 de marzo del 2017 a las 19:00 (c/ Calle de Mira El Sol, 17. Madrid)

Miguel Hernandez murió en prisión alicantina a las 5:32 de la mañana del 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad. En los últimos años se ha intentado separar su figura de sus ideas comunistas. Miguel Hernandez fue un poeta ligado a sus ideas y a su contexto. Combatió en la trincheras para defender la república del alzamiento fascista y murió en prisión por ello.

Masiva protesta en Saná en el segundo aniversario de la guerra saudí contra Yemen

Una multitudinaria manifestación se realizó este domingo en las calles de Saná, la capital de Yemen, para repudiar la agresión saudí contra el país. Esta movilización se produce en el segundo aniversario del inicio de la guerra liderada por Arabia Saudí y que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, que ya dejó miles de muertos y llevó al país árabe al borde de la hambruna, en un conflicto ignorado por la comunidad internacional.

En estos dos años y pese a la falta de acceso y de garantías mínimas para las organizaciones humanitarias, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) logró documentar la muerte de al menos 10.000 civiles.

La guerra arruinó las cosechas y paralizó el comercio, además de llevar al país al borde de la hambruna, que según la ONU amenaza a cerca de 17 millones de personas, dos tercios de la población.

Los bombardeos de Arabia Saudí, que cuentan con el respaldo militar de Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahrein, Egipto, Marruecos, Jordania y Sudán y Estados Unidos, causó masacres de civiles en mercados, funerales, barcos comerciales y hasta en una balsa de refugiados que trataban de huir del país.

A finales de marzo de 2015 y, tras el triunfo del movimiento popular hutí Ansarolá sobre gran parte del país, el régimen saudí, uno de los más férreos aliados de Estados Unidos en Medio Oriente, armó una inédita coalición para restituir al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, afín a los intereses imperialistas en la región.

Desde entonces los bombardeos saudíes y los combates en el terreno contra los milicianos hutíes convirtieron a gran parte del país en un campo de batalla.

A este complejo escenario local e internacional, se agregó recientemente el cambio de gobierno en Washington. El fin de semana posterior a la asunción de Donald Trump, la Casa Blanca dejó claro que mantendría e, incluso, escalaría su rol en la guerra de Yemen.

Mientras la situación militar no para de escalar, en el territorio diezmado, la tragedia humanitaria avanza hasta alcanzar niveles devastadores.

El cirujano argentino Andrés Carot, un miembro de la misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Yemen, es testigo privilegiado de esa crisis humanitaria.

“Es muy importante que sepamos lo que está pasando aquí y tomemos conciencia de lo que significa el ataque deliberado a la población civil y la falta de respeto fulminante a la ley internacional humanitaria -como ataques a hospitales, mercados, escuelas- que ocurren en Yemen ahora mismo, la guerra está devastando a la población del país”, contó recientemente a Télam.

Según estimó MSF, en este conflicto unas 10.000 personas ya murieron y unas 30.000 resultaron heridas. Sin embargo, es probable que los números reales sean mucho más altos ya que sólo MSF trató a “más de 51.000 heridos”, aclaró Carot.

“Los ataques aéreos las bombas y los combates en las calles de zonas densamente pobladas están causando muchas víctimas civiles y daños, incluida la infraestructura médica, de agua y saneamiento y energía. Además, hay más de 3 millones de personas desplazadas, y el 80% de la población necesita ayuda humanitaria para subsistir”, agregó el cirujano argentino.

Las raíces del conflicto yemení llegan a 2012, con el fracaso del proceso de transición política en el país tras el levantamiento popular que obligó al entonces presidente, Ali Abdalá Saleh, a entregar el poder a su vicepresidente, Hadi.

En 2014 comenzaron con manifestaciones masivas contra las medidas económicas de Hadi y gradualmente el levantamiento fue escalando en violencia y tamaño hasta que el movimiento hutí tomó las armas y se hizo con el poder el 21 de septiembre de ese mismo año.

En febrero de 2015, Hadi se vio obligado a huir a la ciudad portuaria de Adén, donde estableció su gobierno. Sin embargo, apenas un mes después los rebeldes bombardearon el palacio presidencial y obligaron al mandatario a exiliarse en Riad, la capital de Arabia Saudí, lo que desencadenó el ataque militar y el posterior bloqueo terrestre, aéreo y marítimo de la dictadura saudí.

Desde entonces, las manifestaciones multitudinarias contra la guerra lanzada por Arabia Saudí se han repetido sin atraer la atención del mundo, la misma diferencia que organizaciones humanitarias como MSF denuncian al alertar sobre la creciente crisis humanitaria que sobrevuela al devastado y empobrecido país.

Pentágono busca apoyar más a Arabia Saudí en guerra contra Yemen

El Pentágono busca aumentar su apoyo a Arabia Saudí en la guerra que lidera contra Yemen, se lee en un informe publicado este lunes por Foreign Policy.

El portal Web estadounidense cita a varios responsables del secretario de Defensa de EE.UU., según quienes, el apoyo de Washington a Riad se realiza en el marco de la búsqueda de una estrategia más amplia para lograr ciertos objetivos, entre ellos, “contrarrestar a Irán”.

“Estamos interesados en construir la capacidad de los saudíes” para operar en Yemen y en otros lugares, dijo un funcionario del Pentágono que habló bajo la condición del anonimato.

«Estamos interesados en construir la capacidad de los saudíes” para operar en Yemen y en otros lugares, dice un funcionario del Pentágono que habló bajo la condición del anonimato.

Según señala el reporte, a través de su respaldo a la guerra saudí en Yemen, EE.UU. también busca profundizar lazos con un “aliado que fue olvidado por la administración anterior” del país norteamericano, presidida por Barack Obama.

Sin embargo, los expertos y exfuncionarios estadounidense enfatizan que el apoyo que brinda EE.UU. a Arabia Saudí en su agresión a Yemen —desde marzo de 2015—, mediante la venta de armas y municiones al país árabe, enfrentará con muchos riesgos al país norteamericano.

Así lo indica otra parte del informe en referencia a la probabilidad de que Washington fortalezca al grupo terrorista Al-Qaeda, siguiendo con la venta de armas a Riad, lo cual, ha provocado la crítica de los defensores de los derechos humanos que se preocupan por el número notable de las víctimas civiles que dejan los ataques saudíes.

Este informe se enmarca en las cooperaciones militares bilaterales, sobre las que, ambos lados han acordado recientemente durante la visita del ministro de Defensa saudí, Mohamad bin Salman, a EE.UU.

Por su parte, el portavoz del Ejército saudí, Ahmad al-Asiri, dijo la semana pasada a los reporteros en Washington (capital estadounidense), que las delegaciones de ambos países estaban comprometidas en la intensificación de sus cooperaciones para entrenar a pilotos y tropas saudíes.

El ‘socio’ nuclear de Ucrania se enfrenta a la quiebra

El 31 de marzo, la empresa japonesa Toshiba planea declarar en quiebra su sucursal Westinghouse Electric, que presta servicios a las centrales nucleares, debido a sus fuertes pérdidas de casi 7.000 millones de dólares, informó la agencia Reuters.

Otros 2.000 millones de dólares deberán añadirse a los números rojos para hacer frente a todo el procedimiento de quiebra, añade el medio.

Kiev colabora con la empresa estadounidense Westinghouse Electric desde el año 2000. En 2014, Ucrania acordó con Westinghouse el suministro de combustible nuclear para ciertas unidades de sus centrales hasta 2020.

Además, las autoridades ucranianas se mostraron dispuestas a sustituir por completo el combustible nuclear que actualmente compran a otros países por el de Estados Unidos. En este contexto, la quiebra de la empresa supondría un serio revés para el sector de la energía nuclear ucraniano.

Los bancos acreedores Toshiba Sumitomo Mitsui Banking y Mizuho Bank han sido decisivos a la hora de acelerar el proceso de quiebra debido a los temores de que las pérdidas crezcan todavía más.

«Que Westinghouse se acoja o no al apartado 11 de la Ley de Quiebras estadounidense es finalmente una decisión de su dirección, y para ello deben tenerse en consideración los diversos intereses de todos sus accionistas, incluyendo a Toshiba y a sus acreedores», sostuvo Toshiba en un comunicado.

Dos millones de chilenos sentencian a sistema privado de pensiones

Más de dos millones de personas marcharon este domingo en Chile en favor de un sistema de pensiones público y solidario, en reemplazo del actual, que entrega los ahorros de los trabajadores a bancos y corporaciones.

Se propusieron organizar la marcha más grande de la historia….Y lo consiguieron. Cerca de un millón sólo en Santiago, y más de dos millones en todo el país. Con una sola consigna: no más Administradoras privadas de Fondos de Pensión, o AFP.

El movimiento contra las pensiones privadas ha hecho retornar a Chile la palabra pueblo. Aquí está.

El pueblo…familias, sindicatos, trabajadores, estudiantes…, regresa por fin a la calle, en masa, para defenderse.

Desde hace ocho meses el movimiento No+AFP se ha convertido en un fenómeno social y político ineludible.

Mesina, posible candidato presidencial, emplazó a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Alejandro Kirk, Santiago.

La Unión Europea: un sueño nazi hecho realidad

Después de 60 años de la firma del Tratado de Roma –por fin– nos hubieran debido contar la verdad. Pero no ha sido así. Siguen con la cantinela de que la unidad europea se ideó después de la II Guerra Mundial y no antes. Dicen que la unidad europea se edificó para superar el nacionalismo y evitar guerras intestinas; que el nazismo había sido una experiencia funesta para Europa y que Europa debía ser lo contrario del nazismo. Siguen tratando de hacernos creer que las naciones conducen al nacionalismo, el cual es perverso por sí mismo porque, a su vez, conduce a la guerra. Quieren hacernos creer que el proyecto de integración europea nació después de la II Guerra Mundial como antídoto contra las rivalidades nacionalistas internas. Aseguran que durante ese conflicto el chovinismo había alcanzado sus mayores cotas y los europeos comprendieron repentinamente que sus pequeños estados respectivos debían quedar unidos por instituciones supranacionales para que la guerra no volviera a causar estragos en el viejo continente.

Sin embargo, es falso que la idea original de la unificación europea sea posterior a la II Guerra Mundial; es falso que esa idea fuera concebida en oposición a la rivalidad imperialista anterior. Por el contrario, no solo los nazis, sino los fascistas y los colaboracionistas de muchos países europeos utilizaron el europeísmo para justificar la agresión. Los nazis, los vichystas, los fascistas italianos y muchos otros pasaron muchos años antes y durante la guerra elaborando sofisticados programas de integración política y económica de Europa.

El modelo alemán

A mediados del siglo XIX Alemania no existía como Estado unificado. Por tanto, cuando estalla la I Guerra Mundial apenas hacía 50 años que Alemania había entrado en el concierto de los Estados europeos con una sola voz. Fue una loca carrera en la que pasaron velozmente de un situación casi feudal al capitalismo monopolista más salvaje, y de los problemas de construcción interna de un Estado federal al trampolín del control de su propia zona de influencia en el exterior. De vértigo. Una vez edificado su propio país, los imperialistas alemanes creyeron que su modelo federal era válido también para su entorno económico. Se convencieron ellos a sí mismos y se esforzaron en con-vencer a los demás. Su federalismo nacional lo convirtieron en un federalismo internacional, o por lo menos europeo. Surgió el pangermanismo porque fuera de las fronteras aún quedaban alemanes por unificar, desde el Báltico hasta el Mar Negro. Esos países que aún quedaban fuera, las reliquias del Imperio austro-húngaro o del zarista, diezmado por la Revolución bolchevique de 1917, estaban muy atrasados con respecto a la locomotora alemana. Incorporarse a Alemania era como incoporarse al siglo XXI partiendo del siglo XVII. Es bien sabido que los imperialistas alemanes, siempre generosos, se declararon dispuestos a compartir con los demás sus conquistas y sus progresos, antes y después de 1933.

Incluso sus planes de integración europea aseguraban que mantendrían intacta la soberanía nacional de los estados miembros de Europa. No se trataba de una incorporación sino de una integración. No podían presentar sus planes al exterior como una expansión imperialista sino como una integración europea. En la futura Europa nazi no habría amos ni siervos sino socios. Eso es lo que dijo su propaganda durante toda la II Guerra Mundial, consagrando enormes esfuerzos a convencer al resto de Europa de que los progresos económicos alemanes, la infraestructura de transporte y la economía en general eran mucho mejores que en el resto de Europa y que, en consecuencia, Europa debía integrarse según el modelo alemán. Más que los alemanes eran los propios europeos los que debían estar interesados en esa integración. El plan de Hitler de establecer una sola entidad política en toda Europa, su necesidad de buscar respaldo en los propios países ocupados, y muchos elementos centrales de la filosofía nazi, todo ello formaba parte de su pensamiento europeísta.

Los proyectos elaborados por los nazis proclamaban que los estados miembros de la futura “Confederación Europea” tenían que asegurar que en su territorio no se cometieran actos incompatibles con la solidaridad europea y las obligaciones europeas. En 1943 en una Nota sobre la fundación de una Confederación Europea, Cecile von Renthe-Fink, que ocupaba el rango diplomático de ministro con Hitler, sostenía que las naciones europeas tenían un desarrollo común; decía que Alemania deseaba unir a Europa sobre una base federal; proclamaba que no había intención de inmiscuirse en los asuntos internos de otros países: “Lo único que se requiere de los estados europeos es que sean miembros leales y proeuropeos de la comunidad y colaboren voluntariamente en sus tareas […] El objeto de la cooperación europea será promover la paz, la seguridad y el bienestar de todos los estados europeos y su población”. No se trataba de que un estado o grupo de estados dominara a otros sino de que se establecería una relación de alianza y lealtad mutua en vez de los métodos imperiales de la era anterior. En un tono similar, Werner Daitz declaraba que “Europa no se puede administrar de forma centralizada: se debe conducir de modo descentralizado”.

Una versión avanzada del plan nazi sobre la futura “Confederación Europea” volvían sobre el tema del federalismo con la esperanza de encontrar así una solución a la rivalidad entre las potencias imperialistas europeas. Argumentaban que el problema europeo era que una multiplicidad de pueblos tenía que vivir en una superficie relativamente reducida en una combinación de unidad e independencia:

“Su unidad debe ser tan firme como para que nunca más pueda haber guerra entre ellos y los intereses externos de Europa se puedan salvaguardar en su conjunto. Al mismo tiempo, los estados europeos deben conservar su libertad e independencia, para actuar de acuerdo con sus diferentes situaciones y misiones nacionales y cumplir su función particular dentro del marco más amplio, en un espíritu alegre y creativo. La fuerza y la seguridad de Europa no dependen de la subordinación impuesta o exigida por una potencia europea a la otra, sino de la unión de todos. El problema europeo solo se puede resolver sobre una base federal por la cual los estados europeos resuelvan por libre voluntad, basados en un reconocimiento de esta necesidad, unirse en una comunidad de estados soberanos. Esta comunidad se puede designar confederación europea”.

Hasta la hoy fracasada Constitución Europea es una iniciativa de los nazis. El borrador nazi de Constitución para la Nueva Europa proclamaba el derecho de cada país a organizar su vida nacional como considere adecuado, siempre que respete sus obligaciones hacia la comunidad europea. Otros documentos repetían la misma idea. La actual guerra es también una guerra por la unidad y libertad de Europa, escribió Renthe-Fink:

“Sus objetivos son crear y garantizar una paz duradera para los países europeos […] eliminar las causas de las guerras europeas, sobre todo el sistema de equilibrio de poder […] superar el particularismo europeo mediante la cooperación libre y pacífica entre los pueblos europeos. La lealtad a Europa no significa sujeción sino cooperación franca basada en igualdad de derechos. Cada pueblo europeo debe participar a su manera en la nueva Europa. El único requerimiento es que los estados europeos sean francamente leales a Europa, de la cual son miembros”.

Finalmente, Renthe-Fink añadía: “Cada estado continental debe permanecer consciente de su responsabilidad hacia la Comunidad Económica Europea”. El autor de los proyectos hitlerianos sostenía que no deseaba una burocracia supranacional, ni siquiera un sistema de conferencias intergubernamentales. Cualquier pretensión supranacional podía generar sospechas hacia las ambiciones imperialistas alemanas.

El europeísmo nazi

El europeísmo es, pues, un invento nazi; ellos fueron los primeros en elaborar planes (económicos y políticos) de integración europea. Si extractáramos algunos discursos de la época de Hitler, Goebbels, Ribbentrop y otros dirigentes nazis sin mencionar la fuente, muchos pensarían que son actuales y que se trata de parlamentarios de la eurocámara.

Mucho antes de llegar al poder, en 1932, el dirigente nazi Alfred Rosenberg ya asistió a un congreso de Europa en Roma. Luego Hitler y todos sus portavoces hicieron frecuentes referencias a Europa durante su época de dominación terrorista, incluso antes de la guerra. Hay varias compilaciones, entre ellas un libro profusamente ilustrado, titulado simplemente Europa, cuya introducción escribió Ribbentrop. En 1937, por ejemplo, declaró en el mitin del partido nazi en Nuremberg que “quizá estemos más interesados en Europa de lo que otros países necesitan estarlo. Nuestro país, nuestro pueblo, nuestra cultura y nuestra economía han surgido de condiciones europeas generales. En consecuencia, debemos ser enemigos de cualquier intento de introducir elementos de discordia y destrucción en esta familia europea de pueblos”.

Poco después, en 1938, Rudolf Hess organizó una presentación en el Congreso del partido Nazi, llamada La lucha por el destino de Europa en el Este, que explicaba por qué la colonización alemana de Rusia llevaría la civilización europea a los bárbaros eslavos.

En 1940 Joseph Goebbels dijo: “Estoy convencido de que dentro de cincuenta años la gente ya no pensará en términos de países”. El jefe nazi de propaganda creía que el federalismo alemán podía ser un modelo para Europa porque la absorción de los estados alemanes por parte del imperio alemán había funcionado. Así los estados europeos se podían integrar armónicamente sin atentar contra su identidad: “Si nosotros, con nuestra perspectiva de la Gran Alemania, no tenemos interés en atentar contra las peculiaridades económicas, culturales o sociales de, por ejemplo, los bávaros y los sajones, tampoco tenemos interés en atentar contra la individualidad económica, social o cultural de, por ejemplo, el pueblo checo”.

Los lacayos europeos de los nazis también aceptaban que Alemania era un modelo: Vidkun Quisling declaró que la Confederación Alemana podía servir como modelo para la cooperación con otros estados europeos. Goebbels aseguraba que “nunca hemos tenido la intención de imponer por la fuerza este nuevo orden o reorganización de Europa. De ningún modo debéis pensar que cuando los alemanes traemos un nuevo orden a Europa lo hacemos con el propósito de sofocar a otros pueblos”. Se explayaba sobre el carácter realista de la integración europea: “A mi juicio la concepción que una nación tiene respecto de su propia libertad se debe armonizar con los hechos actuales y las simples cuestiones de eficiencia y propósito. Así como ningún miembro de una familia tiene derecho a turbar la paz por motivos egoístas, no se puede permitir que ninguna nación europea se interponga en el camino de un proceso general de organización. En el mismo tono, un funcionario del ministerio nazi de Empleo declaró que Alemania podía afirmar que no estaba luchando por sí misma, sino por Europa. Una versión del proyecto nazi de Confederación Europea sostenía que el papel de Alemania en Europa consistía en reconciliar los intereses particulares de los estados europeos con los intereses de Europa en su conjunto. A esta aspiración se sumaba la opinión de que los intereses y necesidades de Alemania están esencial e inseparablemente ligados con los de Europa”.

Con frecuencia los nazis enfatizaban que los estados debían unirse voluntariamente a la nueva Europa. Liderazgo no significa dominación sino protección externa y responsabilidad interna, era su consigna. Hitler y Mussolini no querían sometimiento sino cooperación sincera: “Todos los pueblos europeos que se han probado históricamente son bienvenidos como miembros de la nueva Europa. Su desarrollo nacional y cultural en libertad e independencia está garantizado”. Cínicamente alegaban que los ejemplos de Finlandia, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Croacia y Eslovaquia, países militarmente ocupados todos ellos, demostraban que no había intención de intervenir en los asuntos internos de otros estados: “Nuestro único requerimiento es que los estados europeos sean miembros sinceros y entusiastas de Europa”. Los imperialistas alemanes creyeron encontrar, por fin, un nuevo modo de dirigir Europa sin dominarla: “La idea del liderazgo, que será el concepto dominante de la nueva vida internacional de Europa, es la negación de los métodos imperialistas de una época pasada: significa reconocimiento de la confiada cooperación de estados menores e independientes para abordar las nuevas tareas comunales”.

De la misma manera, Arthur Seyss-Inquart escribió que nadie deseaba ver una Europa dominada por Alemania: “Nuestro único deseo es que surja una Europa que sea realmente europea y consciente de su misión europea”. Después de la invasión de la Unión Soviética, Signal, un periódico de circulación masiva en los tiempos gloriosos del III Reich, señaló también que no habría una Europa alemana: “En realidad los soldados del Reich no solo defienden la causa de su patria sino que protegen cada nación europea digna de ese nombre”. El problema estaba en quienes no eran dignos de ese nombre…

Una constante en la estrategia imperialista nazi consistía en hablar de sus socios y vecinos y pregonar la idea de que la búsqueda común de intereses compartidos había reemplazado a la rivalidad y la competencia capitalistas. Los hitlerianos también fueron pioneros de la globalización y dedicaron mucha atención a asuntos como el sentido europeo de comunidad. Anton Reithinger, gerente del monopolio I. G. Farben, en la conferencia de la Comunidad Económica Europea de 1942, habló del equilibrio entre los diversos intereses de los socios del espacio económico europeo, por una parte, y los intereses comunes de todos los pueblos europeos, por la otra: “Para poner estos intereses en práctica se requiere […] una creencia en la idea europea y en la misión europea de Alemania”.

Los arquitectos de la Nueva Europa

Pero las múltiples declaraciones nazis que se puedan aportar son muy poco comparadas con los planes concretos que dibujaron para la integración económica y política de Europa. No hablamos de que se parezcan a las que luego se pusieron en práctica tras la guerra; lo que estamos diciendo exactamente es que son las mismas, es decir, que la Unión Europea fue diseñada por los nazis.

Los planes nazis de integración europea eran tanto políticos como económicos. Como dijo Heinrich Hunke, se reconoce la necesidad de un orden político para la cooperación económica de los pueblos. Desde mediados de 1941 Goebbels comenzó a intervenir más en la cuestión europea y le dedicó numerosos discursos, mitines y artículos periodísticos. Llenó las páginas de su semanario Das Reich con consignas europeístas: La nueva Europa, El nuevo orden europeo, el Lebensraum de Europa o La visión de una nueva Europa. Entretanto, Ribbentrop señalaba que la lucha contra el bolchevismo, que unía a muchos pueblos del este de Europa, evidenciaba “una creciente unidad moral de Europa dentro del Nuevo Orden que nuestros grandes líderes han proclamado y preparado para el futuro de las naciones civilizadas. Aquí se encuentra el sentido profundo de la guerra contra el bolchevismo. Es signo de la regeneración espiritual de Europa”.

Dentro del Ministerio del Exterior, ese interés culminó con la creación de un comité de Europa en el otoño de 1942. Integraban el comité funcionarios del Ministerio del Exterior y expertos del Instituto para el Estudio de Países Extranjeros. Las luminarias eran Alfred Six, director del Instituto de Asuntos Exteriores -que organizó en 1941 una conferencia llamada La nueva Europa, para 303 estudiantes de 38 países- y Werner Daitz.

En marzo de 1943, se habían trazado planes muy avanzados para una confederación europea. Esos planes adoptaron la forma de constituciones y tratados que delineaban las competencias y la estructura de la futura confederación. El 21 de marzo de 1943 Ribbentrop escribió una nota que comienza así: “Soy de la opinión de que, como ya le he propuesto al Führer en mis actas anteriores, deberíamos proclamar cuanto antes, en cuanto hayamos alcanzado un éxito militar significativo, la Confederación Europea en forma muy específica”. Lo único que paralizó a los nazis en la proclamación oficial de su Confederación Europea fue que el éxito militar significativo que Ribbentrop esperaba no se produjo y las hordas hitlerianas fueron aplastadas en Stalingrado.

El plan de Ribbentrop proponía invitar a los jefes de los estados en cuestión (Alemania, Italia, Francia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Croacia, Serbia, Grecia y España) para firmar el instrumento que daría existencia a la Confederación. Junto al memorándum había un borrador que hablaba del destino común de los pueblos europeos y del objetivo de garantizar que nunca estallen guerras entre ellos. También preveía la abolición de barreras aduaneras entre los estados participantes.

En junio de 1943, un funcionario presentó los elementos básicos de un plan para la nueva Europa a un miembro del Comité de Europa. La sección titulada La organización económica de Europa anticipaba un comercio basado en el principio de la preferencia europea frente a los países no europeos, con el objetivo de llegar a una unión aduanera europea, un centro de clearing europeo y tipos de cambio estables en Europa, con miras a una unión monetaria europea; y la armonización de las condiciones laborales, lo que parece querer decir que todos los trabajadores europeos deberían ingresar en campos de concentración. El proyecto también anticipaba conferencias en cada especialidad (trabajo, agricultura y demás) para decidir las políticas aplicables a toda la Confederación.

Este documento fue seguido en agosto de 1943 por una Nota sobre la fundación de una Confederación Europea en la que Renthe-Fink escribió: “En la tremenda lucha por el futuro de Europa, los alemanes somos campeones de un nuevo y mejor orden donde todos los pueblos europeos hallarán un lugar legítimo y digno. Hasta ahora hemos evitado hacer una propuesta concreta en lo concerniente a la cuestión europea […] Si ahora presentáramos la idea de una solución confederada, basada en la libre cooperación entre naciones independientes, ella consolidaría la confianza de los pueblos europeos en nuestra política y aumentaría su voluntad de seguir nuestra guía y trabajar por nuestra victoria”.

Aunque los principios encarnados en el acto constitutivo de la Confederación Europea anexos al memorándum especificaban que la Confederación era una comunidad de estados soberanos que se garantizaban mutuamente la libertad y la independencia, está claro que, bajo la batuta hitleriana, la confederación ejercería un control casi total sobre los asuntos internos de sus estados miembros: “La economía europea será planificada conjuntamente por los estados miembros según sus intereses comunes y nacionales, decía el documento. El objetivo era incrementar la prosperidad material, la justicia social y la seguridad social en los estados individuales, y desarrollar los recursos materiales y laborales de Europa […] para proteger la economía europea de las crisis y las amenazas económicas externas. Sugería que las barreras aduaneras que impiden aumentar el comercio entre los miembros de la Confederación se eliminarán gradualmente y que el sistema intraeuropeo de comunicaciones por ferrocarril, autopistas y vías fluviales y aéreas se desarrollará de acuerdo con un plan unificado”.

El plan europeo de integración de Renthe-Fink preveía la necesidad de un Consejo Económico compuesto por representantes de los estados miembros, el cual se dividiría en comités destinados al comercio, la industria y la navegación, los asuntos de economía y moneda, las cuestiones laborales y sociales, la alimentación, la agricultura y los bosques. El documento repetía los objetivos definitivos de la Confederación:

“La solución de los problemas económicos, con miras a la inmunidad frente a un bloqueo; la regulación del comercio sobre la base de la preferencia por Europa frente al resto del mundo, con miras a una unión aduanera europea y un mercado libre europeo; un sistema central de clearing europeo y tasas de cambio estables en Europa, con miras a una unión monetaria europea. Los objetivos incluirían la estandarización y mejoramiento de las condiciones de empleo y seguridad social, así como la planificación de largo plazo de la producción industrial, agropecuaria y forestal”.

Como vemos, la producción agropecuaria ocupaba un ligar prominente en los documentos nazis sobre Europa. Era preciso que la agricultura europea fuera autosuficiente.

Los documentos nazis también manifestaban que la integración de Europa era inevitable a causa del desarrollo tecnológico. Solían sostener que la fragmentación de los recursos económicos de Europa era un grave obstáculo para la prosperidad y el progreso social de los diversos países. Se requería coordinación y planificación económica: Con el objeto de alentar el comercio mutuo y crear un gran mercado europeo, se eliminarán progresivamente las aduanas y otras barreras entre los países.

Otro proyecto nazi es lo que cincuenta años después los europeístas llamaron redes transeuropeas, una avanzadilla de la modernidad actual. Según Renthe-Fink, “la experiencia ha mostrado que el actual sistema de comunicaciones de Europa es inadecuado para el aumento de la demanda. La red interna de ferrocarriles, carreteras y líneas aéreas se desarrollará de acuerdo con un plan común”. También el ministro vichysta Jacques Benoist-Méchin, lamentaba la centralización del sistema de transporte francés, como si París fuera el único centro del mundo, y exigía nuevas arterias que se conectaran con las carreteras alemanas e italianas para dar a la infraestructura de transporte de Francia un carácter genuinamente europeo. Un orador de la conferencia sobre la Comunidad Económica Europea proclamó que “el futuro pertenece al transporte motorizado”.

Las sorpresas de los adelantos nazis no tienen fin. Otro ejemplo es el Tratado Europeo contra el terrorismo de 1977, que está literalmente extraído del Pacto entre Hitler y Mussolini, el llamado Pacto Antikomintern, el acuerdo contra los comunistas. Por eso cuando Rumanía se incorporó a la Unión Europea, emitió una declaración contra el comunismo y, al mismo tiempo, rehabilitó con todos los honores la figura de Antonescu, la versión local de Hitler, Mussolini y Franco.

Europa es justamente eso y nada más que eso.

Experto ruso evalúa la opción de una ‘respuesta espacial’ a las sanciones de EEUU

Rusia tiene la posibilidad de presionar a EEUU en el ámbito de la industria espacial y podría usar esta capacidad para dar respuesta a las sanciones norteamericanas, opina Leonid Ivashov, ex coronel general y exdirector del Departamento de cooperación militar internacional del Ministerio de Defensa de Rusia.

«Tenemos una influencia sobre EEUU en lo relacionado con el cosmos. Nosotros les suministramos motores para cohetes. No sería de nuestro agrado tomar represalias, pero es algo que se puede valorar», señaló el exmilitar, según informa Vzglyad.

Ivashov destacó que en el ámbito de la industria militar no existen relaciones con EEUU, y en este sentido, las nuevas sanciones norteamericanas no afectarán a las empresas rusas.

El uso de los motores de cohetes rusos RD-180 en los cohetes portadores estadounidenses genera polémica en EEUU.

La ‘dependencia’ mencionada por Ivashov se debe a las ventajas económicas del motor ruso y a la falta de alternativas igual de baratas en la industria norteamericana de hoy.

No obstante, la NASA favorece desde hace años el desarrollo de motores propios. Las empresas SpaceX y Blue Origin, entre otras, son algunas de las que tienen más opciones para ayudar a EEUU a conseguir su autonomía espacial completa.

Además, el experto defendió que el presidente norteamericano Donald Trump no ha desarrollado una estrategia política propia y que la Administración estadounidense se deja llevar por la inercia, siguiendo las políticas del expresidente Barack Obama.

El 25 de marzo, EEUU impuso nuevas sanciones a ocho compañías rusas por, supuestamente, violar la Ley de No Proliferación Nuclear que afecta a Siria, Corea del Norte e Irán. Entre las compañías sancionadas se encuentran Rosoboronexport, Aviaexport y la Oficina de Diseño de Máquinas Industriales Kolomna.

Deuda a OTAN: Trump entregó factura de $375 mil millones a Merkel

El presidente de EE.UU. entregó a la canciller alemana, Angela Merkel, una factura por 375 mil millones de dólares; monto que debe pagar Berlín a la OTAN.

Fuentes del Gobierno germano han informado este domingo que la entrega de factura fue hecha el pasado fin de semana en una reunión privada entre Trump y Merkel, cuando esta última estaba de visita oficial en Washington.

De acuerdo con las mismas fuentes, esta cantidad de dinero deberá pagar Alemania por una deuda contraída con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así lo cree el mandatario norteamericano.

«Esta clase de exigencias son hechas con el fin de asustar a la otra parte; sin embargo, la canciller lo tomó con calma y no caerá en provocaciones”, anuncia bajo condición de anonimato un ministro alemán.

“Esta clase de exigencias son hechas con el fin de asustar a la otra parte; sin embargo, la canciller lo tomó con calma y no caerá en provocaciones”, ha anunciado bajo condición de anonimato un ministro alemán.

Las fuentes, citadas por el dominical del diario británico The Times, han explicado que la cantidad de esta factura fue obtenida según estimaciones de Trump: un 2 por ciento del presupuesto de Defensa anual de Alemania desde 2012 más intereses.

“El mero concepto resulta simplemente increíble. No tenía más objetivo que el de intimidar a la interlocutora”, han declarado estas fuentes sobre el gesto del nuevo inquilino de la Casa Blanca, tildándolo de “escandaloso”.

Aunque la delegación alemana estaba indignada por este hecho, dicen las fuentes, elogió la reacción de Merkel, se limitó a ignorar esta factura sin decir palabra durante, lo que describen, un incómodo intercambio privado de impresiones.

Además, personas próximas a Merkel han lamentado “la visión poco ortodoxa” de Trump. “La OTAN no es un club donde pagas mensualidades. Los compromisos que cada país adquiere están siempre relacionados con sus presupuestos de Defensa”.

Trump ha acusado en varias ocasiones a los países miembros de la Alianza Atlántica de no cumplir sus obligaciones económicas en el grupo y alega que EE.UU. asume una carga económica exagerada para “defender” los países europeos.

Tras ser elegido como presidente de Estados Unidos, Trump tachó de “obsoleta” a la OTAN por haber sido diseñada hace mucho tiempo y no ocuparse del terrorismo.

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