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Mi experiencia como columnista de Diario 16. Hasta aquí hemos llegado

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Toda colaboración periodística en un medio llega un día a su final. En este caso ha sucedido por decisión propia.

Antes de adentrarme en la explicación del fin de mi colaboración con Diario 16 quiero dejar claras algunas cuestiones:

  • La primera de ellas es que jamás se me censuró una coma. Es la única promesa que ha cumplido la interlocutora que se puso en contacto conmigo para ofrecerme que escribiera en el periódico.
  • La segunda es que escribir en el diario me ha permitido conectar con algunos lectores que no me conocían anteriormente. Ha sido un placer escribir también para ellos.
  • La tercera es que redactar semanalmente buscando el hilo conductor de mi ideología comunista en relación con el momento que estamos viviendo me ayudó a ir creando un discurso que se articulaba, si no de capítulo a capítulo, sí entre muchos de ellos.
  • La cuarta, ayudar a difundir las posiciones de mi organización -el Espacio de Encuentro Comunista– ya que no he escrito como articulista al margen de un pensamiento y debate ajenos sino como voz de un colectivo que iba más allá de un particular modo de ver el mundo.

En este sentido mi tarea como columnista de opinión- y algunas semanas de la sección que en cada momento me adjudicasen- no ha sido inútil ni he dejado de apreciar lo que significaba la oportunidad de ir más allá de mi blog. Estoy agradecido a aquella oportunidad, a pesar de que ha significado sobreexplotarme, engañarme y algo que explicaré más tarde, tomarme por tonto intentando hacerme comulgar con ruedas de molino.

Dicho esto, dos han sido las razones para cortar mi relación con este medio:

Me referiré a continuación a los dos puntos anteriores:

A) Trabajando gratis durante 4 meses y medio

Inicié mi andadura en Diario 16 el 21 de Mayo del presente mes, con un artículo titulado “La izquierda, desaparecida sin combate”. Una semana antes me llamaron de este periódico para ofrecerme colaborar como redactor de opinión. Según ellos, yo era un bloguero muy conocido y mi blog tenías muchas visitas. Entendí rápidamente que lo que buscaban era dar a conocer un medio que por entonces era muy desconocido y lograr incrementar el número de visitas, que es lo que atrae la publicidad a un diario de estas características, fuente de la que viven, salvo los que apuestan por la suscripción digital.

Les pregunté si pagaban por la colaboración, a lo que me aclararon que, de momento no, pero que en Julio estaba previsto revisar la situación económica del diario y empezar a pagarnos a todos los colaboradores.

De otro modo no hubiera aceptado escribir una columna semanal para éste ni para ningún otro medio de comunicación oficial y ello por variadas razones.

En primer lugar porque soy un parado de 54 años y no me puedo permitir el lujo de regalar mi esfuerzo y mi trabajo a quien se beneficiará económicamente de él. Mi condición de parado es algo que la vida me ha enseñado a guardarme ante un posible contrato porque sé por experiencia que, si no lo haces intentarán aprovecharse aún más de ti, soltándote caritativamente la calderilla que la parte contratante -en este caso, no contratante- lleva en el bolsillo para pagarse los cafés.

En segundo lugar porque creo que toda persona tiene el derecho a ser remunerado por su trabajo.

En tercero porque hacer un artículo que no se limite al tópico habitual de contar lo que ya sabe todo el mundo y analizar la realidad yendo más allá de lo aparente conlleva una labor mental que no se resuelve en media hora, soltando la primera simpleza que a uno se le ocurre.

En cuarto lugar, y me da igual que a ustedes les parezca pretencioso por mi parte, porque quien te llama para colaborar ya sabe de tu valía como articulista y no soy un meritorio que esté empezando y deba rogar que me permitan hacer currículo y aprender a juntar letras.

Pero pasaba el tiempo y lo que iba a ser en julio luego me contaron -cuando preguntaba- que iba a ser en Agosto, después en Septiembre y luego en Octubre. Cuando ves que pasan los meses, tienes que andar preguntando y, o no hay voluntad o no hay parné, es el momento en el que debes decir bon voyage. Cierto que aguanté tanto tiempo porque, al fin y al cabo, escribir allí me permitía difundir mis ideas políticas y las de mi organización, el Espacio de Encuentro Comunista, como dejaba claro en mi perfil público de Diario 16. Pero la realidad se impone: “primum vivere deinde philosophari” (“primero vivir, después filosofar”).

Cuando en la última conversación por whatsapp se me dice que esperaban tenerlo pero que “no ha habido dinero en todo este tiempo” me dije “ya está bien de hacer el canelo” y di un ultimatum que se agotaba este lunes 19 de Septiembre para que se me hiciese un contrato comercial, desvinculándome de entregar un solo artículo más si no se producía una oferta en firme. Un día después esa oferta no se ha producido. Pues bien señores, en mi hambre mando yo. Espero que nadie de Diario 16 se atreva a negarme los datos que a lo largo de este texto expongo y no me obligue a tirar de capturas de pantalla y correos, ya que por lo que no paso es porque se pretenda, además de torearme, tomarme por mentiroso.

Que si no fue posible el contrato “porque no se cerró la publicidad” en su momento, que si “no se enviaron los e-mails de contratos porque me pilló el parto” -¡Qué parto más largo! Ni que fuera la construcción e la pirámide de Keops- Hay comodines que se usan en exceso y mi interlocutora los había agotado todos, dedicada a hacer de parapeto de mis exigencias y de las que de cualquier otro que pensara que ya estaba bien de regalar su esfuerzo.

B) Tampoco es cosa de tratar una “exclusiva” como una exclusiva

“Así que vamos a dar esta info en exclusiva”. Eso me respondió la aludida por whatsapp. Porque de eso se trataba: de contar lo que otros medios no estaban contando sobre el mismo escándalo y de llegar mucho más lejos que ellos, que apenas arañaban la superficie del mismo.

La parte no contratante me dijo que podía colocarlo en “actualidad” y yo no caí en aquél momento en la trampa.

Al verlo publicado supe que me la estaban colando porque se había desplazado la noticia del primer plano a un segundo. Había una opción mucho mejor que “actualidad” y se llamaba “nacional”. Me refiero a la parte de nacional que sitúa las noticias arriba del todo.

Les explico este concepto con unos sencillos ejemplos.

Si ustedes entran en nacional se encontrarán algo así como esto

cabecera

Esto es una cabecera y esto es poner en primer lugar un artículo.

Esto no lo es

actualidad

 

Como ven, la desproporción de protagonismo de unas y otras noticias es evidente.

Cuando al día siguiente pedí que se desplazase a cabecera, la persona a la que le hice la petición me dijo que eso no dependía de ella. Aún insistiría en ello otra vez ¿De quién dependía? ¿Acaso no entendió la importancia que podía tener la noticia para el propio medio si este escándalo se destacaba al lugar correspondiente? No sé si hizo o no la gestión. Algunos pensarán que ya poco importa pero lo cierto es que, de aquél modo, a los lectores acostumbrados a ir solo a los primeros titulares de cabecera se les estaba escamoteando el derecho a conocer la amplia trama de supuesta corruptela que aún continúa dentro de la Agencia de la Vivienda Social de la Comunidad de Madrid, antes Instituto de la Vivienda de Madrid ¿No les parece que merecía un lugar más destacado? Si usted, lector, fuera director/a del periódico ¿no cree que este texto era una oportunidad para dar a conocer su medio a una población que apenas sabe de la existencia del mismo? ¿No le parece que el artículo hubiera podido darle un empujón como medio de comunicación que no se limita a contar lo que los demás estaban contando por esos días y que era ya de sobra conocido por muchos?

Cuando un medio está empezando, tener una exclusiva es algo fundamental. Iniciarse dando a entender que vas a ir hasta el final es un modo de decir “aquí estamos quienes hacemos un periodismo sin mordazas ni cobardía” y dice mucho de cuál será tu evolución futura. Tratarla como una noticia más también dice mucho de ese mismo diario. Estamos hablando de un escándalo de miles de millones saqueados al vender a los fondos buitre propiedad pública.

Si fuera el director de un diario tan desconocido, que casi todo el mundo cree que no ha vuelto a la vida, aprovecharía la ocasión de una exclusiva para sacar la cabeza por encima de la mediocre medianía del resto de la prensa. Intentaría que mi nueva directora lo diera a conocer en los medios televisivos en los que aparece habitualmente y haría que todo mi entorno apoyara la posibilidad de dar a conocer una denuncia que aportara notoriedad a mi medio.

Y por supuesto destacaría la noticia en mi diario, situándola en cabecera y fijándola durante días mientras la explotaba al máximo.

No fue así. El artículo fue decayendo rápidamente, con una velocidad sospechosa, a pesar de que se defendía bien en visitas. Pasó de un lugar secundario y descendiendo en posiciones dentro del digital, desplazada por la la siguiente noticia que entraba y la otra y la otra hasta desaparecer de la portada. Ya sólo quedaban como únicos medios de descubrirla las orlas de los principales colaboradores, que se encuentran a la mitad de la misma y los tuits y entradas de facebook que, a pesar de todo este “eclipsamiento” eran muchas.

Esto último es algo bastante curioso. Si comparan ustedes el número que aparece junto a la red social y el número de visitas que ahora mismo tiene el artículo verán que el primero es elevado para una cantidad de visitas modesta. Sí, ya sé que mucha gente comparte entradas sin leerlas pero lo cierto es que el titular invitaba mucho a la lectura.

visitas-y-compartidos

Les sugiero que vean ustedes otros de mis artículos, si es que antes no desaparecen del medio, cosa que ignoro. Verán que esa proporción entre redes sociales y número de lecturas existe y que, en la mayoría de los casos, a mayor difusión por redes, mayor número de lecturas. En ocasiones algunos de mis textos han estado menos presentes en redes y tuvieron más visitas. Esto es algo que le indiqué a mi interlocutora del diario mientras me juraba y perjuraba que el periódico en general había caído mucho en lecturas en verano. Mis textos, no obstante, habían tenido una buena acogida también en ese período. ¿Qué pasa, que de repente, sin que se notaran signos sociales de tal comportamiento, los lectores habíamos perdido el sentido del morbo ante un titular?

El caso es que ante mis quejas por el tratamiento dado a la exclusiva, mi interlocutora afirma que ella lo mandó a un periódico digital de la sierra madrileña, titulando la entrada del siguiente modo Diario 16 destapa un pasteleo corrupto del Instituto de la Vivienda de Madrid con Goldman Sachs”. No sé si el término “destapa” es el más adecuado. Y allí hubiera continuado sin pena ni gloria si no es porque al día siguiente (sábado 18) uno de mis lectores metió esa entrada en el agregador de noticias Menéame, convirtiéndose en la noticia más leída del domingo 19. La paradoja es que poco le faltó al Diario de la Sierra para alcanzar las visitas (4348), que son los clics del menéame, que en el momento en que escribo estas líneas tiene el artículo en Diario 16 (4768). Ironía poética de que el gran beneficiado de un texto que no promocionas sea un medio distinto al tuyo.

Por no mover, no lo movió ni siquiera el community manager que hasta el domingo 18 (cuatro días después de su publicación), a las 11 y media de la noche no lo difundió con un único tuit en toda la semana, y eso porque era la segunda noticia más leída en ese mismo período. Ello sucedió gracias no sólo a la gran difusión de mis lectores en redes sino también al periódico serrano, que ponía un enlace al lugar de publicación original. Cierto que lo tuitearon elogiosamente -no me gusta ser injusto- su directora y la directora de opinión, entre otras personas del entorno, la misma que intentó convencerme de que “Actualidad Nacional” era lo mismo que “Nacional”. Pero para halagos en lugar de salario estoy ya muy mayor.

tuit-sobre-mi-articulo

lo-mas-visto-de-la-semana-en-el-diario-16

En definitiva cuando te tiras 18 semanas sin ver ni un maravedí por tu trabajo, compruebas que lo que tu interlocutora durante todo este tiempo califica como “exclusiva” se trata como una noticia más, te intenta convencer de que es una noticia que quizá no se haya leído lo esperado porque es larga y no tiene “tu formato habitual”, como si una investigación de este tipo se hubiera de limitar a 140 caracteres, estás en un medio en el que todos trabajamos gratis, según ella y, por no tener, no tiene siquiera una línea editorial identificable, es el momento de decir “bon voyage mes amis”.

Fuente original de la noticia:

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