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Discurso de Trump ante la ONU fue una victoria para Pyongyang

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (dcha.), durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, 19 de septiembre de 2017.

El discurso del presidente de EE.UU. ante la ONU fue una victoria para Corea del Norte, asegura un medio estadounidense.

Según un informe redactado por el analista político Doug Bandow y publicado el viernes en la página web The National Interest, el polémico discurso del mandatario estadounidense, Donald Trump, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) le benefició a Corea del Norte y perjudicó a Estados Unidos.

En concreto el analista advierte de que las amenazas lanzadas por el presidente estadounidense contra Corea del Norte sirven solamente para hacer aún más determinado al líder norcoreano, Kim Jong-un, para desarrollar armas nucleares ya que cree inminente una posible agresión militar en su contra.

Del mismo modo recuerda que Pyongyang, contrario a lo que cree Trump y varios de sus altos mandos, no es un “régimen suicida” que lanzaría armas nucleares contra sus enemigos sin provocación alguna y afirma que las autoridades norcoreanas buscan tener un arsenal nuclear que pueda servir como una fuerza disuasoria ante Estados Unidos.

Corea del Norte busca un equilibrio de fuerzas con EE.UU.

“Kim, como su padre y su abuelo, no muestra signos de ser suicida. Su preocupación principal, aparte de mantener control doméstico, es preservar el régimen frente a las presiones de Estados Unidos”, se lee en el texto.

Además el presidente estadounidense, con amenazas como “destruir totalmente“ a Corea del Norte, ha causado que los ciudadanos norcoreanos se pongan más unidos que nunca y apoyen aún más a las autoridades norcoreanas.

El líder norcoreano, a su vez, criticó que el “comportamiento mentalmente trastornado del mandatario estadounidense” en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dejó claro que este, con sus medidas hostiles y su falta de ética, pretende “destruir totalmente” otro Estado soberano.

Para tratar de resolver la tensión en la península coreana Bandow le aconseja a Trump terminar los anuales juegos de guerra que celebra con Corea del Sur y retirar sus tropas del suelo surcoreano dado que la cercanía de las fuerzas militares estadounidenses y sus actos provocativos han sido la principal causa por la que Pyongyang desarrolla armamento nuclear.

También aboga por el diálogo con Pyongyang y presionar a las dos Coreas a negociar un acuerdo de paz (la Guerra de Corea que tuvo lugar desde 1950 hasta 1953 terminó con un alto el fuego por lo que las dos naciones están aún, técnicamente, en guerra) y a dialogar para disminuir sus diferencias.

Con la instalación de la actual Administración estadounidense se han disparado las tensiones entre Estados Unidos, sus aliados y Corea del Norte, de modo que muchos analistas y expertos advierten de posibles guerras entre Pyongyang y Washington y sus aliados en la región.

2 COMENTARIOS

  1. El bravucón de Trump es de destacar en sus declaraciones, pero que se atenga a las consecuencias en el caso hipotético de un atáque militar por parte de los EE.UU. contra la gran Corea del Norte. Veamos lo que dice Sputnik Mundo el día 22 de Septiembre de 2017.

    Una guerra “preventiva” contra Pyongyang convertiría una situación tensa en un fracaso catastrófico de EE.UU. Una solución militar buena, según la relación coste-eficacia, no existe, advierte el exmilitar Davis. Davis recuerda su participación en la Guerra de Irak en 1991.

    A pesar de que los carros de combate iraquíes estaban completamente expuestos a los ataques aéreos de EE.UU, en el desierto, la mayoría de los blindados solían soportar los bombardeos de la aviación y ofrecer resistencia a las tropas terrestres estadounidenses.

    El segundo ejemplo tiene que ver con el uso de de las montañas, como defensa contra las armas pesadas. En 2011, la base militar de EE.UU. en la provincia de Kunar, donde servía Davis, se vió atacada por los talibanes arraigados en las montañas cercanas. A pesar del uso de la artillería y ametralladoras de gran calibre, los soldados de EE.UU. no lograron repeler el ataque hasta que aparecióun avión de combate.

    Si los carros de combate son capaces de resistir a los ataques en pleno desierto, y si los hombres con túnicas escondidos en las montañas son capaces de soportar el fuego de armas pesadas, pues, la montañosa Corea del Norte con sus piezas de artillería, lanzaderas móviles y silos de misisles escondidos será capaz de desafiar hasta el más feroz ataque, asevera el autor.

    El lider norcoreano tendrá un par de opciones ante la invasión de EE.UU.

    Lo más probable es lanar un ataque de artillería de corta duración contra Seúl, para luego frenarlo y amenazar con continuar el bombardeo si EE.UU. no retíra sus fuerzas.
    En el peor de los casos usaría un arma nuclear contra los surcoreanos y japoneses y amenazaría conseguir detonandolas hasta que EE.UU. no se retirara, opína el ex-militar.

    Así el presidente Trump, se verá ante una decisión inimaginable, seguir con la invasión y dejar morir a millones o ceder a las demanadas de Kim Jong-Un. En ambos casos, los intereses de los EE.UU. se verían gravemente afectados.

    Davis descarta la mera idea que un ataque estadounidense logre prevenir un golpe contra Seúl. Corea del Norte, ha estado preparándose para los ataques aéreos de EE.UU. durante décadas, escondiendo sus armamentos en las montañas y silos subterraneos, así como aprovisionandose de lanzaderas de misiles móviles.

    La guerra preventiva contra Corea del Norte es inviable, salvo si alguien estádispuesto a aceptar centenares de miles o hasta millones de victimas, dice Davis. Pero en todo caso un ataque preventivo sería un fracaso catastrófico.

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