Foto: Granma

 Oscar Sánchez Serra.— En 2009, bajo el título «La vergonzosa historia de la OEA», publicamos una serie de tres artículos sobre esa organización que fue sabia y exactamente bautizada por Raúl Roa, Canciller de la Dignidad, como el ministerio de colonias yanqui. Ahora que se invoca contra la Venezuela bolivariana el tristemente célebre Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, les invitamos a pasar revista a la funesta sigla TIAR, cuatro letras bañadas con la sangre de América Latina y el Caribe.

Desde su despegue como nación, Estados Unidos de América contrapuso al ideario de unidad e integración latinoamericana su pretensión de dominación continental, plasmada el 2 de diciembre de 1823 en la conocida Doctrina Monroe, sintetizada en la frase «América para los americanos».

A finales de 1889, el Gobierno estadounidense convocó la Primera Conferencia Panamericana, que fue el punto de partida del Panamericanismo, visto como el dominio económico y político de América bajo la supuesta unidad continental. Aquello implicaba una actualización de la Doctrina Monroe, en el momento en que el capitalismo de Estados Unidos arribaba a su fase imperialista. José Martí, quien fue testigo excepcional del surgimiento de ese monstruo, se preguntaba a propósito de aquella Conferencia: «¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo?». Y tenía razón. Entre 1899 y 1945, durante ocho conferencias similares, tres reuniones de consulta y varias conferencias sobre temas especiales, se fue estableciendo el avance de la penetración económica, política y militar de EE.UU. en América Latina.

La Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz, en Chapultepec, en marzo de 1945, tuvo un objetivo político definido: alinear a los países de la región para enfrentar el proceso que vendría con la creación de la onu. Como resultado, en la conferencia de San Francisco, en abril de 1945, en la cual se funda la onu, la diplomacia de EE.UU., apoyada por los países latinoamericanos, defendió la «autonomía» para el Sistema Interamericano, y logró que en el Artículo 51 de la Carta de la organización mundial se preservara la solución de controversias mediante métodos y sistemas «americanos». La interpretación que le dio entonces el Consejo Directivo de la Unión Panamericana es que dicha Carta nació compatible con el Sistema Interamericano y el Acta de Chapultepec.

En agosto de 1947, la Conferencia Panamericana de Río de Janeiro aprobó una resolución que dio origen a la herramienta que daría vida a la cláusula de permisividad arrancada a la ONU: el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que reafirmaba el principio de «solidaridad» continental esgrimido por Washington, en función de enfrentar cualquier situación que pusiera en peligro «su paz» en América y adoptar las medidas necesarias, incluida el uso de la fuerza. Con el TIAR se impone la voluntad yanqui en el continente, constituyendo una amenaza permanente para la soberanía de los países latinoamericanos.

Entre el 30 de marzo y el 2 de mayo de 1948, la Conferencia Internacional Americana de Bogotá da vida a la Organización de Estados Americanos (OEA). En medio de esa reunión es asesinado el líder colombiano Jorge E. Gaitán, de gran arraigo popular, hecho que motivó una gran insurrección, conocida como el Bogotazo, y que fuera brutalmente reprimida. Aquel suceso sirvió para manipular el curso y los resultados de la Conferencia, al promover EE.UU. la amenaza que significaban para la democracia el «auge» de la Unión Soviética y el comunismo, al que culpaban por las muertes del Bogotazo.

De la discusión y adopción de la Carta de la OEA surgió un extenso documento de 112 artículos, firmado sin reservas por los 21 países participantes en Bogotá. La Carta hacía suyos algunos de los principios cardinales y justos del derecho internacional; sin embargo, a instancias de Washington, se le introdujeron disposiciones que trasladaron a la OEA los postulados principales del TIAR, por lo cual, desde su cuna, la oea es el instrumento jurídico ideal para la dominación estadounidense en el continente.

LA HISTORIA SE REPITE

Desde enero de 1959, Estados Unidos había diseñado un plan para utilizar a la oea en contra de la Revolución Cubana y de su pueblo. La denominada «cuestión cubana» ocupó un lugar prioritario en la agenda de la oea  y, de conformidad con los intereses de Estados Unidos, comenzó a sentar las bases para el aislamiento político-diplomático de Cuba y la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), para intentar «legitimar» una agresión militar directa contra Cuba.

La Revolución había promulgado la Primera Ley de Reforma Agraria, eliminando los grandes latifundios, entre ellos los de la United Fruit, en la que tenían intereses económicos los hermanos Allan Dulles, secretario de Estado, y Foster Dulles, jefe de la CIA, y rápidamente la OEA estableció la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y la Comisión Interamericana de Paz recibió nuevas facultades, lo cual formaba parte de la estrategia de creación o perfeccionamiento de herramientas que serían claves en la aplicación de directrices yanquis contra Cuba en el seno de la OEA.

Derrotado en Girón en 1961, fracasados los planes de la Operación Mangosta que condujeron a la Crisis de Octubre de 1962, con el bloqueo económico, comercial y financiero ya proclamado y con bandas terroristas combatiendo en las montañas del Escambray, a Estados Unidos le quedaba solo internacionalizar su abyecta política, para lo cual se vale de la IX Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, en Washington en julio de 1964, mediante una resolución inspirada en el TIAR, que ya había desplazado a la Carta de la OEA, disponiendo que los gobiernos de los Estados Americanos rompieran sus relaciones diplomáticas o consulares con el Gobierno de Cuba. Solo México mantuvo una posición digna y no se plegó a los designios del imperio.

¿Por qué la desprestigiada OEA invoca hoy el mismo TIAR contra Venezuela? Sencillo, porque la Revolución Bolivariana es un hecho social que ha enseñado a leer y a escribir a su pueblo; entrega salud gratuita; pone los recursos naturales, antes robados, en función de su gente y en favor de la integración de los pueblos de América Latina y el Caribe; da oportunidad de vivienda y empleo a los suyos, y se consolida en su unión cívico-militar. Y porque la historia se le ha repetido al amo imperial, pues la Venezuela del legado de Chávez, la de Nicolás Maduro, también ha vencido y destruido todos los ataques, desde guerra económica, mediática, sicológica con base en fake news y de imposición de un presidente, entre otras. Por eso es que el brazo peludo del imperio vuelve a prestarse a los intereses del amo y saca a relucir su tiar con el mismo guion, buscando aislar a la Patria de Bolívar.

Y como cualquier semejanza con la realidad, con la historia, no es pura coincidencia, la amenaza de una invasión tampoco se descarta en la escalada imperialista, entre otras cosas, porque el tratado invocado, hay que recordarlo para los desmemoriados, tiene una bochornosa y criminal historia de muerte en el continente.

1954 Guatemala fue invadida por mercenarios organizados por la CIA, que derrocaron al Gobierno de Jacobo Arbenz. La OEA aprobó la variante de intervención colectiva regional.

1961 La OEA no hizo nada ante la agresión a Cuba por Playa Girón.

1965 Marines yanquis desembarcaron en Santo Domingo en la primera intervención en un país del área, bajo el sello de la OEA.

1973 La OEA calló ante la muerte de Salvador Allende y el asesinato de decenas de miles de sudamericanos durante la Operación Cóndor.

1980 En los años de esa década no promovió la paz en Centroamérica, en un conflicto que cobró cerca de 100 000 vidas.

1981 No respaldó las investigaciones para esclarecer la sospechosa muerte de Omar Torrijos.

1982 Intervención británica en las Malvinas, primera agresión de una potencia extracontinental a un país del Sistema Interamericano que, según el TIAR, debía convocar la solidaridad. EE.UU. apoyó a Gran Bretaña e impuso sanciones a Argentina.

1983 Un golpe militar derrocó al primer ministro granadino Maurice Bishop. EE.UU. envió una fuerza  de 1 900 infantes de marina.

1989 El TIAR y la OEA no se inmutaron ante la invasión a Panamá.

2002 Golpe de Estado en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez Frías.

2004 Golpe militar en Haití que depuso al presidente Jean Bertrand Aristide.

2009 Golpe de Estado al Gobierno de Manuel Zelaya, en Honduras.

2010 Intento de golpe de Estado en Ecuador.

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