Frants Klintsévich, miembro del Comité de Defensa del Senado ruso.

Rusia reacciona al reporte de la probable retirada de EE.UU. del Tratado de Cielos Abiertos y asegura que se opondrá a esta salida unilateral.

“Rusia, sin duda alguna, se pronunciará en contra de la salida de EE.UU. del Tratado de Cielos Abiertos si se confirman los informes del medio”, ha agregado este domingo Frants Klintsévich, miembro del Comité de Defensa del Senado ruso en reacción a un informe publicado previamente esta misma jornada por el diario estadounidense The Wall Street Journal (WSJ) que dio a conocer que el presidente estadounidnese, Donald Trump, firmó un documento sobre la intención de Washington de abandonar el tratado.

Sin embargo, según el informe, todavía no se ha tomado una decisión final y las discusiones al respecto continúan; mientras, la Casa Blanca se ha negado a hacer comentarios al respecto.

En este sentido, el senador también ha subrayado la importancia del aludido tratado, diseñado para reducir el riesgo de una presunta guerra entre Rusia y el Occidente al permitir que ambas partes realicen vuelos de reconocimiento sobre los territorios de los demás, para impedir conflictos en el espacio aéreo.

A principios de este mes de octubre, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Eliot Engel, manifestó en una carta remitida al asesor de Seguridad Nacional, Robert C. O’Brien, su preocupación por la supuesta decisión de la Casa Blanca y expresó que el abandono por parte de Washington del Tratado de Cielos Abiertos “sería perjudicial para los intereses de seguridad nacional de los aliados y socios” del país norteamericano.

El Tratado de Cielos Abiertos, que fue firmado el 24 de marzo de 1992 en Helsinki (Finlandia), tiene como miembros a la mayoría de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y autoriza a observadores militares a obtener imágenes de movimientos de tropas y buques en un vasto territorio desde la ciudad canadiense de Vancouver hasta el puerto de Vladivostok, en el Lejano Oriente ruso. El documento cuenta actualmente con 34 signatarios.

De igual modo, a principios de agosto pasado, Estados Unidos abandonó oficialmente el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), acusando a Rusia de haberlo violado al “desarrollar en secreto” las armas que en el convenio se prohíben. La decisión provocó considerables críticas por parte de Rusia y otros países.

En reacción, Moscú suspendió su participación en el INF, pero al mismo tiempo dejó claro que no desea implicarse en una nueva carrera armamentista, mantiene sus propuestas de desarme, esperará a que la otra parte esté dispuesta a entablar conversaciones al respecto y avisó que adoptará una serie de medidas de represalia, incluidas las militares, si Washington continúa retirándose unilateralmente de los acuerdos bilaterales que ha suscrito.

El Tratado INF fue suscrito en 1987 por EE.UU. y la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con el objetivo de eliminar los misiles balísticos y de crucero con base en tierra con un alcance de entre 500 y 5500 kilómetros, tanto nucleares como convencionales.

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