(VIDEO) Maduro invita a Cumbre Mundial de Solidaridad con Venezuela

El presidente venezolano Nicolás Maduro invitó a la Cumbre Mundial de Solidaridad con Venezuela, a efectuarse el 16 y 17 de septiembre próximo, en medio de sanciones y amenazas que le llegan al país suramericano desde Estados Unidos (EE.UU).

«El mundo entero está invitado a la jornada de solidaridad y apoyo a Venezuela, a la paz, a la soberanía, jornada de diálogo, paz y soberanía con el pueblo de Venezuela», expresó Maduro durante una reunión preparatoria.

General iraní: Pacto nuclear no permite revisar sitios militares

El general de división Hasan Firuzabadi, asesor militar del Líder de la Revolución Islámica de Irán.

Un destacado asesor militar del Líder de la Revolución Islámica dice que el acuerdo nuclear de 2015 ‘no permite revisar los sitios militares de Irán’.

“Ningún funcionario extranjero, ni iraní, y ni siquiera funcionarios no autorizados de las Fuerzas Armadas de Irán pueden inspeccionar las bases militares del país sin permiso del Líder”, ha subrayado este domingo el general de división Hasan Firuzabadi, asesor del ayatolá Seyed Ali Jamenei en asuntos militares.

Sus comentarios se producen días después de que la embajadora de EE.UU. ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, pidiera a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) —tras una visita a Viena (Suiza)— presionar a Teherán a que acceda a la inspección de sus bases militares.

El acuerdo nuclear sellado por Teherán y el Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), encarga al organismo mundial de control atómico a inspeccionar de manera regular los sitios nucleares de Irán para verificar el pleno cumplimiento del pacto por este país, sin que tenga autorización para revisar los centros militares iraníes.

El general Firuzabadi ha considerado a Haley “un agente estadounidense encargado de tramar un nuevo complot (contra la República Islámica). Ella está mintiendo ya que el JCPOA (acrónimo inglés del Plan Integral de Acción Conjunta, que es el nombre oficial del pacto nuclear) no autoriza el acceso a los sitios militares de Irán”.

Ha instado a EE.UU. a dejar de tramar nuevas intrigas, diciendo que la Administración de Donald Trump a través de esta campaña antiiraní busca “distraer la atención del mundo de los conflictos racistas en Estados Unidos, pero también fracasará en este esfuerzo sedicioso”.

Este domingo, el portavoz de la Cancillería iraní, Bahram Qasemi, ha resaltado que el país “nunca autorizará a otros a cruzar sus líneas rojas” bajo el acuerdo nuclear, y tampoco permitirá que otros entren en sus zonas prohibidas.

El diplomático persa ha reafirmado el compromiso del país con seguir cooperando con la AIEA en el marco del acuerdo nuclear, y considerado poco probable que este organismo, dada su independencia y su responsabilidad de defender su posición internacional, acepte las demandas ilógicas e irrealistas de otros países.

Desde la entrada en vigor del pacto nuclear en enero de 2016, la AIEA en múltiples ocasiones ha confirmado el pleno cumplimiento de Irán con sus compromisos estipulados en el JCPOA.

Martínez Heredia: Algo intermedio es confusión; se trata de o el capitalismo, o el socialismo. (+ video)

Fernando Martínez Heredia respondió a las preguntas de José Manzaneda, director de Cubainformación. Foto: CubaInformación

José Manzaneda

Transcripción de la entrevista realizada a Fernando Martínez Heredia por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación, diciembre de 2016

Fernando Martínez Heredia (izq) dialoga con José Manzaneda.

José Manzaneda.– Uno de los intelectuales claves para entender la Cuba de hoy y también la Cuba de mañana, es Fernando Martínez Heredia, el director del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello.

Fernando, el gobierno de Estados Unidos parece apostar por las vías amables para forzar un cambio político en Cuba, tratando de influir en diferentes sectores sociales con dos vías: la de la división y la de la confusión. ¿Realmente lo está consiguiendo?

Fernando.- Yo te diría en dos palabras que no; pero hay que decir más: los Estados Unidos no son nuevos en esto; incluso, hace 115 años casi, el presidente Roosevelt, el viejo, que era joven, dijo que el garrote y la zanahoria; el garrote era lo que él usaba más en ese momento contra Venezuela, por cierto. Con nosotros han usado el garrote más de medio siglo, después de 1959, pero lo usaron muy duro en 1898 cuando nos invadieron y ocuparon; pero también usaron la zanahoria. Y en todo el sistema de 60 años de dominación que hubo en Cuba, Estados Unidos practicó las formas de penetración cultural de encontrar cómplices, y los encontró, de tener un sistema que por eso es que se llama neocolonialismo, porque consiste por un lado en dominar económicamente, pero también culturalmente, y por otro lado en tener cómplices subordinados que reciben beneficios, dominan el país y los sirven a ellos, son dominantes dominados.

De manera que ellos se han dado cuenta, de pronto, que después de más de medio siglo de guerra prácticamente abierta, ilegal, inmoral, todo esto que sabemos, pues más valía como bien dice el presidente de la República, Obama, cambiar la táctica, pero no la estrategia. Pero lo que pasa es que a veces ellos tienen cosas que parecen como un niño malicioso, que dicen: él no se va a dar cuenta. Si no fueran criminales uno se reiría.

Yo estuve en Panamá hace año y medio, en aquella reunión a la que Obama fue, porque si no no iba a haber reunión, si no iba Cuba no iba a poder, entonces allí parecía que todo era zanahoria, incluso hubo medios verdaderamente conservadores, para no decir reaccionarios, que decían que el personaje más importante que estaba allí era Raúl Castro; eso se lo mandaron a decir.

Pero nosotros, por suerte, incluso no los viejos, si no los jóvenes cubanos, tenemos mucha experiencia, es un combate contra el país más poderoso militarmente del mundo, pero también más poderoso culturalmente del mundo, eso nos ayuda mucho, porque ellos están aplicando a fondo, tienen centenares de acciones culturales legales; nosotros denunciamos las ilegales, pero las legales aquí están, centenares sucedieron el año pasado, centenares están sucediendo este año.

Ellos están permitiendo y auspiciando que entre en Cuba la mayor cantidad de dinero posible desde Estados Unidos, en la forma de remesa que siempre ha sido muy hermoso que los familiares ayuden a su familia; pero ahora, más bien, es que se hagan inversiones por lo que ellos aspiran a que mañana sea un empresariado burgués en Cuba y apoyar esas inversiones.

No creo que tampoco ellos estén pensando solamente en lo que ellos llaman ni la sociedad civil ni el pequeño empresario, ellos están pensando en todo, están tratando de confundirnos a fondo, de encontrar cómplices dentro del país.

Bueno, está bien, por lo menos hay quien dice: Pero por lo menos lo dicen. Yo no hallo que eso sea algo especialmente bueno, es que hay formas de trabajar, una de las formas de trabajar del imperialismo norteamericano es la aparente franqueza, o lo que actualmente llaman transparencia.

Yo no creo que estén teniendo éxitos, pero sí creo muy fuertemente que no hay que descuidarse nunca y que, incluso, es terrible cómo vienen decenas y decenas de miles de norteamericanos que ninguno ni es mala persona, ni pretende nada malo con Cuba; pero nosotros somos una pequeña isla que ha sido sometida al colonialismo nuevo norteamericano demasiado tiempo y no podemos ver nada inocentemente.

José Manzaneda.– Fernando, en tus escritos afirmas que el dilema de la Cuba de hoy y del futuro sigue siendo entre el desarrollo del socialismo, que debe ser profundizado, y el retorno al capitalismo. ¿Realmente esto es un peligro hoy? ¿Es una hipótesis el regreso al capitalismo? Y si es así, ¿sería más fuerte este riesgo hoy que hace 10, 15 o 20 años?

Fernando.- Sí, yo creo que son reales las dos cosas. Es decir, primero, el peligro es real, es una disyuntiva y no hay fórmulas intermedias.

Yo les decía a mis compañeros del Consejo Nacional de la UNEAC hace unos meses, que el capitalismo sueco puede tener cosas buenas y malas, pero sin dudas es sueco; el capitalismo cubano no podría ser cubano, tendría que ser norteamericano-cubano, es decir, para Cuba no hay una posibilidad de capitalismo autónomo. Entonces, de entrada, la disyuntiva no puede ser: bueno, vamos a seguir introduciendo cosas del capitalismo, vamos a hacer lo que antiguamente algunos llamaban un socialismo de Estado, que es un tránsito hacia que una cantidad de funcionarios se conviertan en empresarios, etcétera, no es factible, eso no es factible en Cuba.

En Cuba no es factible que digamos: sí, vamos a hacer un capitalismo, pero no va a ser neoliberal, ustedes verán que vamos a tener una política social muy buena. Nada de eso es factible.

Podría ser, incluso, que algunas personas hasta lo crean, de buena intención, y digan: si hacemos un pluripartidismo, por ejemplo, y un sistema democrático de elección de personas, vamos a evitar que haya corrupción, que los pobres empiecen a pasar hambre, etcétera. Eso, desgraciadamente hay demasiados ejemplos en el mundo de que no es posible, ni siquiera en Estados Unidos donde casi 4 millones de personas no tienen donde dormir, y le tildaron de comunista a este presidente que está terminando porque trató de que una parte grande de los 52 millones de personas que no tienen posibilidad de una asistencia médica correcta, tuvieran algo.

Es decir, nosotros por lo menos tenemos, y en Cuba creo que eso es de lo más importante, una población con un grado de conciencia política que posiblemente sea un récord mundial y eso sí es una cosa muy, muy valiosa. Y por esto es que yo digo muy claramente: no hay nada intermedio, creer que hay algo intermedio es confusión; se trata de o el capitalismo, o el socialismo.

Hay quien dice, exagerando mucho, que si Cuba pasara al capitalismo sería como Haití; no, como Haití nada más que es Haití, cada uno vive su desgracia, pero la nuestra sería grande, entre otras cosas, porque hemos dado no solo un ejemplo al mundo de cómo es posible que incluso un pequeño país al lado de Estados Unidos, como se decía siempre, subdesarrollado, haya cambiado tan profundamente la vida en favor de toda la población y no de una fracción pequeña de ella.

Pero, bueno, no solo es un ejemplo del mundo, sobre todo que es la vida de nosotros, es lo que hemos logrado hacer entre todos, y no es posible permitir, de ninguna manera, que nuestros hijos y nuestros nietos vuelvan a lo que hubo.

José Manzaneda.- Fernando, tú afirmas que el capitalismo sigue existiendo hoy agazapado en diferentes actitudes, en diferentes prácticas, en cierta psicología social, que de alguna manera habría venido fortalecida por la reintroducción de algunos factores de mercado en los últimos años en la sociedad cubana, ¿cuál es el antídoto?

Fernando.- Yo tengo dificultades para la gran prensa; por ejemplo, yo soy marxista, pero no me queda más remedio, porque me permite darme cuenta de que no se trata meramente de que haya manera de producir, de intercambiar, de ganar dinero los que son dueños, no, se trata de mucho más; se trata de una cultura, el capitalismo es una cultura y en esa cultura, por ejemplo, no es conseguir que la mayoría esté de acuerdo o se sienta mal muchas veces y otras no, o se sienta bien porque hay fiestas, o cobra más dinero; pero no pretenda para nada cambiar lo esencial de la existencia, eso es la cultura capitalista. Por eso se puede tener una cantidad enorme a veces de diversidades, otras veces no, otras veces se decreta un Estado de excepción y no se puede tener ninguna; pero lo esencial es cultural. Toda dominación bien establecida, moderna, es cultural, siempre fue así, de un modo u otro, pero ahora más que nunca.

Entonces hay un capitalismo del comercio exterior, y Cuba lo sufre muy duro; hay un capitalismo del bloqueo contra Cuba que es una barbaridad, veinticinco veces le han dicho que no, y es simpático cómo los de la zanahoria mandaron a la señora a abstenerse. Si yo lo estoy acusando a usted o usted es inocente o es culpable, pero no es que se abstuvo, es una de dos.

Pero, bueno, son formas, digamos, más brutales; pero hay formas más sutiles y una de ellas importantísima es el capitalismo de la educación que cada uno recibió, de la educación que desde niño era lo tuyo, si acaso cuando más lo de tu familia, el interés personal, el egoísmo, aunque se dijera que el afán de lucro no; el egoísmo que opera tanto contra la solidaridad entre las personas y que entonces es muy difícil de erradicar y tiene la capacidad de regresar, de retornar; tiene la capacidad de aparecerse de modo difícilmente censurable, como cuando dice: no, pero él está tratando de resolver, por ejemplo —resolver es un verbo cubano—, y en realidad, ¿a costa de quiénes?, habría que preguntar, ¿contra quiénes?, ¿exigiendo que les paguen lo que nunca se pagó, por ejemplo? ¡Pero qué hermoso es que todos los servicios sociales, que todo lo que son bienes de las personas lo tengan las personas, sin ser otra cosa que personas y no por el dinero que tienen en el bolsillo!

El dinero, como equivalente general de la mercancía es un gravísimo problema cultural; ningún país como Cuba, aunque tenga un poder como el que tenemos, lo ha podido quitar, el salario tampoco. Por eso yo dije al inicio que, bueno, como soy marxista me doy cuenta de que vivimos en una transición socialista, por muy solidarios y humanos a fondo, y con ganas de que ya no haya ninguna forma de dominación.

Lograr, por ejemplo, que todos los cubanos entendieran que la mitad de los cubanos no era inferior a la otra mitad, por ser mujeres, ya fue un éxito dificilísimo, no fue de un día para otro y todos éramos socialistas, vaya; y una parte de los socialistas decía: sí, pero ella que es socialista e inferior a mí que soy socialista.

¿Qué quiere?, que la transición exige no solo paciencia, sino mucho trabajo, no solo usar un tiempo largo, sino educar una y otra vez, y un conjunto de formas que van desde la coerción social hasta la autoeducación, es complejo, y a nosotros se nos ha hecho difícil por una cantidad de las medidas que se han aplicado a partir de los primeros años noventa, porque se han introducido fórmulas primero para sobrevivir, después para que fuera viable la economía del país y todavía estamos en lo segundo, ya lo tenemos, pero una y otra vez hay que volverlo a tener. Entonces esto ha hecho que crezcan diferencias sociales entre nosotros que no había y que crezca entonces el valor del dinero, que no lo tenía, tenía valor, pero poco; que crezca entonces también la relación directa de lo que cada persona hace, con lo que recibe personal o familiarmente y la calidad de la vida que en algunos aspectos tiene.

Es decir, la relación que tenía la actividad de los cubanos con esto, era muy indirecta, a pesar de lo que dicen a veces los manuales que son tonterías, aquí toda cubana, todo cubano, por ejemplo, tenía derecho gratuitamente a todos los servicios, y los servicios eran de verdad universales y muy satisfactorios, así fue subiendo el grado cultural y con él suben lo que llaman los sociólogos, expectativas. Usted quiere más, porque sabe más, porque tiene un mundo más complejo interior, porque tiene más gustos desarrollados y entonces cuando no hay más y le dicen: Sí, pero si tuvieras dinero habría más; sí, pero si tienes dos trabajos hay más; sí, pero si consigues de algún modo, aunque no sea lícito, sino incluso que pueda ser delictivo, pues aparecen problemas que vienen de una cosa que pudiéramos hasta llamar monstruosa, el aumento enorme de la cultura, de las capacidades laborales pero de todo tipo, del gusto, de las expectativas y el no aumento a ese tamaño de los bienes y servicios.

Entonces la diferenciación social es un enemigo que toca duro a la puerta en nombre del capitalismo, aunque no lo parezca.

José Manzaneda.- El Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, que dirige Fernando Martínez Heredia, realiza numerosas actividades en el campo de la investigación cultural, los estudios de opinión, sobre diferentes grupos sociales, actividades académicas, presentaciones, publicaciones. Me gustaría, Fernando, que nos presentaras el instituto y cuáles son algunas de las líneas fundamentales de trabajo.

Fernando.- No me gusta, porque es como hacerse propaganda, aprovechando lo solidario, pero es una institución grande, para los tamaños nuestros, y se tiene que ocupar de cosas muy diversas, entonces hacer ese tipo de relaciones con siete líneas, por ejemplo, puede ser aburrido para el lector. Prefiero llamar la atención sobre el hecho de que, por ejemplo, a nosotros nos interesa mucho la participación en el consumo cultural, no meramente cuánto hay, cómo es, dónde hay más o menos, sino también cómo puede participar la población en ese consumo desde la elección del consumo, desde el conocimiento de los factores que pueden haber o no, y, claro, hay un problema también en este caso de la educación y del gusto.

O sea, nosotros tenemos que vernos hasta un punto, que en nuestro caso es pequeño, con las bellas artes y hasta un punto, que en nuestro caso es muy grande, con las formas de cultura popular; en ese sentido puede que tengamos trabajos históricos que son muy importantes, como las tradiciones orales, los conjuros, las formas que tiene la gente de ejercer una cultura que los que van a la universidad no siempre se dan cuenta de que también es cultura.

O el trabajo con los que son portadores, como llamamos en la jerga, culturales; porque en un poblado de oriente o de Pinar del Río han mantenido durante más de un siglo una forma cultural expresiva con danza, música y una letra que o viene de uno de los que construyeron Cuba con sus culturas —y no digo de los que aportaron, porque casi siempre se dice que aportaron los africanos, y el que aportó es porque era una persona secundaria, y es que todos concurrieron—, y nosotros, por ejemplo, no solo lo investigamos, y es una fase la investigativa, sino que también lo promovemos en la medida pequeña en que podemos hacerlo. Por ejemplo, hace 10 días tuvimos la reunión anual de premiación de lo que llamamos memoria viva, que es una premiación no de un primer premio, sino de unos 30 premios, son gentes que son grupos culturales de todo el país, de todas las provincias que concurren aspirando, y lo importante, por un lado, es que gana premio una cantidad y, por otro lado, que se presenta un número muchísimo mayor y son tan importantes como los que ganaron los premios; pero son portadores los grupos.

También premiamos a personas que han echado la vida entera como personalidades, pero personalidades que solo son conocidas en la comunidad, en el barrio, cuando más en el municipio, que no salen por la noche en el noticiero cuando cantan ni cuando bailan y que son también portadores culturales importantes. Bueno, eso se llama Memoria Viva y todos los años se convoca, se hace con mucha seriedad y se otorga el premio, y esto fue hace 10 días.

Hay cosas de otro tipo que pueden ser hasta un poco farragosas para el que no le gusta, ¿no?, como el uso de la estadística y tenemos que con las estadísticas discutir con funcionarios, porque les aportamos un trabajo sociológico ya de otro tipo, cuantitativo, con instrumentos cuantitativos que ayuden a discernir mejor y no lo que se le ocurre a uno que es bueno. En ese sentido apoyamos a la institución a la que pertenecemos que es el Ministerio de Cultura; pero también partimos de esto, y con esto termino, de que no hacemos solamente lo que nos piden que hagamos, que eso sería muy estrecho y pequeño y no nos permitiría ni siquiera hacer bien lo que nos piden, hay que tener ideas propias tienen que ocurrírseles a uno con temas necesarios y llevarlos adelante, y eso hacemos.

José Manzaneda.- En tus escritos y en tus reflexiones, Fernando, insistes en la necesidad de impulsar la participación en el país, impulsar el debate franco, transparente, sin miedo a la discrepancia. ¿Cómo está la salud de la participación y la salud del debate discrepante en la Cuba de hoy?

Fernando.- Nunca está de más hablar de eso. Y alguna vez yo he escrito para ser más fuerte, que el debate en el socialismo es como la respiración para las personas, de ese mismo tamaño, es vital; el debate en el capitalismo puede ser incluso interesantísimo, pero tiene otras funciones, tiene las funciones del sistema en el cual existe; cuando participas en él y corren las consecuencias, personas que están opuestas al sistema, es interesante, pero el sistema se encarga de que no sea capaz de acabar con él. En el socialismo tiene que suceder lo contrario, es decir, el sistema tiene que promover el debate, tiene que promover la discusión, tiene que promover la diferencia, tiene que promover, incluso, las divergencias.

A mí me gusta mucho lo que dijo el Presidente nuestro, que es un guerrillero antiguo, Raúl Castro, que le tocó, porque le tocó ser el ministro de las Fuerzas Armadas toda la vida, y resulta que un militar de toda la vida, cuando tomó posesión, al poco tiempo hizo un discurso donde dijo: yo lo que les pido a todos, por favor —porque Fidel es tan grande que solo entre todos lo podemos sustituir—, es que tengamos discusiones y que tengamos discrepancias entre los compañeros. Yo dije: ah, qué bien, porque cada profesión tiene su defecto profesional, y él demostró no solo que no lo tenía, sino que tenía muy claro qué cosa era muy necesario.

Pero no es fácil, los hábitos de autoritarismo que no siempre vienen de algo malo, por ejemplo, para los viejos la lucha frontal fue algo familiar y saben que a veces si no era autoritario no había posibilidad, pero los hábitos de autoritarismo tienen que ser desterrados y no lo han sido, y hay una lucha con ello, y reaparecen de pronto y uno se asombra y dice: ¿Todavía tú piensas así como un troglodita? ¿Todavía tú crees que hay un compañero que no es contrarrevolucionario, pero no sabe que está sirviendo sin querer a la contrarrevolución?, como dice a veces algún que otro funcionario nuestro. Ah, bueno, esas son cosas reales contra las cuales hay que luchar.

Ahora, debatir por debatir, para sentir cómo se hace ruido no vale la pena tampoco. A mí me parece que para debatir hay que estar bien informado, si no se hace real que las áreas tienen que informar de verdad y que los periodistas tienen que servir de verdad, y los medios, por tanto, y que no puede haber lo que en Cuba llaman secretismo contra los que no son secretos de seguridad para nada, entonces, ¿cómo va uno a opinar si no tiene información? La información es básica, la información, como diría un filósofo europeo, es necesaria, pero no es suficiente; es necesario entonces que se discuta, pero para esto también es conveniente, por lo menos, que haya una educación sobre discusiones, sobre discutir.

Si no hay educación yo no me opongo, más vale que sean ineducados, pero que discutan; pero si se discute educadamente, se avanza muchísimo más y no se pierde la fraternidad. Pero, además, se gana en eficiencia, es decir, el debate para algo. Y por esto decía: no solamente por hacer ruido, sino para que se convierta por un lado en una norma que hay que hacerle caso a los debates, no es posible que incluso se diga: pero qué bien se ha discutido algo, pero después no hicieron nada. Entonces es frustrante, se convierte en un adorno; el debate como adorno hay que rechazarlo.

El capitalismo tiene sus adornos, el socialismo debe tener sus adornos, pero otros adornos, los adornos con los cuales se adorne la gente, se adornen las calles, se adornen las fiestas, pero que alguna cosa que tiene que servir para avanzar no sirva como un adorno; es decir, estoy en contra de que se prohíba y en contra de que no sirva para nada.

José Manzaneda.- Hemos conversado, con mucho placer, con Fernando Martínez Heredia, uno de los grandes intelectuales de la Revolución Cubana, director del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, nos ha recibido en su casa y realmente se lo agradecemos.

Despedimos nuestro programa desde la capital de Cuba, desde La Habana.

(Transcripción de Dialogar, dialogar)

Usted es el objetivo de las sanciones impuestas por Trump

Augusto Márquez

Estados Unidos, que es algo así como el partido político de grandes empresarios y militares dedicados al negocio de la guerra, acaba de darnos un golpe agresivo, directo al corazón de la economía del país: Pdvsa. Uno que está diseñado para no dejar los moretones en lo inmediato sino a mediano y largo plazo. Pasaron la raya definitivamente.

Rápidamente para cuidar las formas y tapar el pasado reciente ante la gravedad del asunto, la dirigencia antichavista, sea en su capítulo Almagro, María Corina Machado o Julio Borges, comentan que las sanciones financieras -que solicitaron- son contra «el régimen» (el Gobierno de Maduro).

Sin salida de emergencia para que escapen las contradicciones, mientras la fragmentada MUD en su comunicado refiere que «los venezolanos no pedimos sanciones» (negando la reunión de McMaster con Julio Borges y las de Florido con Marco Rubio, entre otras tantas no públicas), Luis Almagro dice contento que son «instrumentos de defensa de la democracia y derechos humanos».

Por más que los medios operen en pro de quitarle peso a las sanciones, en omitir a sus patrocinantes, hay un hecho innegable: por primera vez en la historia republicana de Venezuela actores políticos internos piden a una potencia extranjera tomar acciones que devasten el país donde nacieron. Dato que más allá de decirnos que son miserables, jalabolas y apátridas, que sí lo son, expresa algo mucho más profundo: les importa poco lo que le pase a Venezuela, a su gente y a su territorio. No son venezolanos. Sólo representan la versión criolla de McMaster y Donald Trump.

Son gringos en espíritu y estructura mental, en visión de mundo. Un producto fiel de eso que llaman globalización: la destrucción de toda cultura, símbolo y relato que se oponga a la macdonalización cultural que encarna Freddy Guevara.

Por qué el objetivo es la destrucción, podría preguntarse. Los bonos e instrumentos financieros de Pdvsa o del país, los mercados de deuda y el riesgo-país, atacados con estas sanciones gringas, pueden sonarnos lejanos.

Y precisamente esa brecha es utilizada por los medios y opinadores antichavistas para decir «no se preocupe por las sanciones, que si usted no tiene bonos de Pdvsa o del Banco Central entonces no le afecta, Trump está con usted»:

Pero porque el tema sea alejado en términos de lenguaje, no quiere decir que no tenga efectos y consecuencias para nuestra vida cotidiana. Incluso usted cuando le pide prestado dinero a alguien por una urgencia, o cuando va al banco a pedir un crédito por la misma razón, usted hace lo mismo que Pdvsa o el Banco Central: endeudarse para resolver una situación difícil y urgente.

Sólo que a usted no le dan un bono o un papel que diga cuánto debe pagar por lo que le prestaron. Simplemente le fijan una tasa de interés y unos pagos mensuales en caso de ser un préstamo bancario, y en el caso de un prestamista, los telefonazos y las presiones que le recuerdan diariamente la deuda contraída.

Venezuela es una familia de más de 30 millones de venezolanos. Vive de un único sueldo que es el petróleo. De ese sueldo el 95% lo genera Pdvsa. Con ese dinero que nos pagan por vender petróleo se importan alimentos y medicinas, se pagan las deudas, y se le venden dólares a empresas privadas para que sean los intermediarios entre los puertos del país y las fábricas del extranjero. Lo único que han hecho en los últimos 100 años.

El tamaño de las agresiones que recibimos sigue siendo proporcional al tamaño de nuestra dignidad

En los últimos tres años nuestro sueldo como país se redujo en un 55%: cayeron los precios del petróleo y por ende la inmensa cantidad de productos básicos que abarrotaban los anaqueles a precios cómodos. No fue culpa del Gobierno como algunos dicen, sino de quienes desde hace 100 años (los amos del valle) establecieron que esa era el único sustento que debía tener Venezuela.

Es lógico entonces, así como lo haría usted en su vida cotidiana si lo botan del trabajo o le rebajan el sueldo, que Pdvsa y el país busque dinero afuera para resolver la urgencia del momento como es la importación de alimentos y medicinas.

Ahora imagine que ni el prestamista ni el banco le presta dinero cuando más lo necesita y que le montan una campaña de propaganda con familiares y amigos de «mala paga». La situación se pone color de hormiga, ¿no?

Es eso lo que a solicitud de la dirigencia antichavista acaba de hacer EEUU con sus sanciones contra Pdvsa: limitar que pueda pedir prestado afuera para sostener y ampliar los CLAP e importar medicinas básicas, acomodar hospitales y escuelas, comprar repuestos para la industria y realizar inversiones sociales que nos benefician a todos. El tema como que comienza a escucharse menos lejano.

Con esas acciones, a empresas o prestamistas estadounidenses, u otros que tengan negocios en el país, la justicia de EEUU los amenaza con perjudicarlos si le prestan dinero a Venezuela. Y es con ese dinero que el país subsiste.

Las sanciones no son contra «el régimen», sino contra usted, se declare chavista o foribundo opositor. El objetivo es elemental y también bastante criminal: deteriorarnos la vida con mayor inflación, afectar la distribución de los CLAP y otros subsidios básicos, como un mecanismo de extorsión política. La próxima vez que Julio Borges, Luis Florido, Lilian Tintori o Freddy Guevara le digan que «la comunidad internacional está con nosotros», que sus reuniones con altos funcionarios gringos son para «ayudar al país» y que los Estados Unidos son «nuestros mejores aliados», piense en todo lo contrario: esas acciones buscan dañarlo a usted, castigarlo, someterlo a una situación de mayor precariedad económica para que se enfurezca contra el Gobierno; una operación que tiene todos los rasgos de un secuestro con fines políticos y electorales.

En el mediano plazo se verán los verdaderos alcances de la Orden Ejecutiva firmada por Trump, en las primeras de cambio anuncian de por sí una radicalización de Estados Unidos. El Gobierno venezolano, en lo inmediato, arma medidas alternativas de financiamiento con aliados internacionales como China y Rusia para buscar salidas rápidas a los costos sociales y económicos que intentan producir estas sanciones. No se queda de brazos cruzados, recurre rápidamente a buscar soluciones inmediatas.

Que hayamos llegado hasta aquí también revela un dato político que es imposible eludir: Estados Unidos nos aplica un bloqueo financiero para vengarse de la Constituyente, certificando nuestra ofensiva política sobre sus aliados locales.

No nos llamemos a engaños. Una de las principales potencias económicas y militares del planeta, hoy en un marcado deterioro, le tiene el ojo puesto a Venezuela. País que por más pequeño que se vea en comparación, desprovisto de portaaviones y submarinos nucleares como recursos de disuasión, ha logrado desarticular con política e inteligencia el mismo plan (las llamadas revoluciones de colores diseñadas por EEUU) que desangraron países de África, Medio Oriente y Europa. No es cualquier cosa lo que frenamos en estos últimos cuatro meses.

El tamaño de las agresiones que recibimos sigue siendo proporcional al tamaño de nuestra dignidad.

Venezuela prepara medidas para responder a agresión de EE.UU.

La Asamblea Nacional Constituyente venezolana tomará medidas ante las agresiones de Estados Unidos. Foto: AVN

CARACAS.–Venezuela anunciará el viernes 1ro. de septiembre las medidas para responder de forma recíproca a la agresión contra el pueblo por parte del Gobierno de Estados Unidos pero desde ya nos estamos preparando, señaló este domingo la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez.

«Siendo Venezuela un país con grandes recursos para ser una potencia, las fuerzas imperiales hicieron un cerco para afectar al pueblo venezolano. Ya se quitaron las caretas al anunciar las sanciones contra el pueblo venezolano», dijo Rodríguez en transmisión de Venezolana de Televisión.

Durante la primera Asamblea Consultiva que se realizó en el parque Ezequiel Zamora, en el centro de Caracas, Rodríguez aseguró que la orden ejecutiva emitida por la administración de Donald Trump contra el pueblo venezolano es un proceso que tiene como fin la intervención del país.

Aseveró que estas amenazas tienen su precedente cuando el expresidente Barack Obama firmó la orden ejecutiva en donde calificó a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la política de Estados Unidos.

«Ellos (Estados Unidos) comenzaron a hablar en el 2015 y aseguraron que si había una crisis humanitaria en Venezuela iban a intervenir militarmente. Ante esas amenazas el presidente Nicolás Maduro mantuvo la protección del pueblo, atender las necesidades esenciales del pueblo», expresó.

El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, durante el ejercicio militar Soberanía Bolivariana en Caracas repudió las nuevas sanciones de Estados Unidos contra su país. Foto: AVN

VENEZUELA INCREMENTA PODER MILITAR ANTE AMENAZAS

Como parte de la preparación militar del país sudamericano ante posibles agresiones imperialistas, las fuerzas de combate de la Infantería de Marina Bolivariana, en sincronía con el Ejército, el batallón blindado y otros grupos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), desarrollaron este fin de semana maniobras de la fase de acciones tácticas del Ejercicio Cívico Militar Soberanía Bolivariana 2017.

El ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López, informó que esta nueva fase del ejercicio contempla la ejecución de tácticas militares pre­cisas.

«Hemos presenciado la extraordinaria demostración, ejercicio de batalla, que nos ha demostrado la articulación e interoperatividad de todos los componentes y los medios antiaéreos. Hemos podido ver una sincronía perfecta entre los componentes, que solo es posible con el grado de preparación y adiestramiento que tiene nuestra FANB.

Exactitud, disciplina, cohesión y coordinación, aquí, en el legendario campo de El Pao», expresó, en transmisión de VTV.

Asimismo, señaló que se registró una masiva participación de población civil en este ejercicio, desarrollado de forma simultánea en todo el país.

CUMBRE MUNDIAL DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA

El presidente venezolano Nicolás Maduro invitó a la Cumbre Mundial de Solidaridad con Venezuela, a efectuarse el 16 y 17 de septiembre próximo, en medio de sanciones y amenazas que le llegan al país sudamericano desde Estados Unidos (EE.UU).

«El mundo entero está invitado a la jornada de solidaridad y apoyo a Venezuela, a la paz, a la soberanía, jornada de diálogo, paz y soberanía con el pueblo de Venezuela», expresó Maduro durante una reunión preparatoria.

La reunión fue liderada por el vicepresidente sectorial de Desarrollo Social y de la Revolución de las Misiones, Elías Jaua, con 23 activistas sociales de 17 naciones y representantes de 22 movimientos sociales, así como intelectuales venezolanos.

Jaua precisó en un artículo difundido por la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) que la actual ofensiva de graves agresiones del gobierno de Trump «nos puede permitir acelerar esa desconstrucción de la hegemonía imperial iniciada por nuestro comandante Chávez y restituir para siempre nuestra plena independencia nacional».

Mencionó el desarrollo y expansión de la doctrina militar antimperialista, antioligárquica, bolivariana y democrática popular en el seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de toda la sociedad y la reafirmación de la identidad nacional.

Jaua recalcó que hoy, Venezuela tiene soberanía política, la base industrial y tecnológica, la capacidad profesional, relaciones internacionales privilegiadas con los polos emergentes de desarrollo, millones de hombres y mujeres organizados política y socialmente, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y la Asamblea Nacional Constituyente.

Enfatizó que, sobre todo, los venezolanos tienen la conciencia patria que Chávez hizo germinar en la mayoría de nosotros, para consolidar la hegemonía de la soberanía nacional y la libertad.

Persigue gobierno peruano a maestros en paro

El gobierno peruano realiza acciones de persecución contra maestros que efectúan protestas y participan del paro general, desde hace 60 días, en exigencia de aumento salarial y mayor inversión en el sector. El ministerio de Educación anunció que solicitó al poder judicial que detenga a quienes incurran en actos «terroristas». teleSUR

Irán rechaza demanda de EEUU para inspeccionar sus bases militares

La Cancillería iraní ha resaltado que su país nunca autorizará a otros a cruzar sus líneas rojas bajo el acuerdo nuclear, firmado entre Teherán y el Grupo 5+1.

“Aunque seguiremos cooperando con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en el marco de nuestros compromisos anteriores, no cruzaremos sin duda las líneas rojas de la República Islámica del Irán”, ha declarado este domingo Bahram Qasemi, el portavoz de Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

Estos comentarios se producen después de que la embajadora de EE.UU. ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, afirmara el viernes que la AIEA debe utilizar todas las posibilidades que le ofrece el acuerdo nuclear, conocido como el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés), para presionar a Teherán a que acceda a la inspección de sus bases militares.

«No permitiremos que otros entren en zonas prohibidas basadas en el acuerdo nuclear. La inspección de la AIEA, ciertamente, se llevará a cabo en el marco de nuestras políticas internas (…) No nos rendiremos a las demandas excesivas de ciertos gobiernos», ha reaccionado el vocero persa.

Qasemi también ha considerado poco probable que la AIEA, dada su independencia y su responsabilidad de defender su posición internacional, acepte las demandas ilógicas e irrealistas de otros países.

Nikki Haley —quien viajó recientemente a Viena (capital austriaca) para discutir las actividades nucleares de Irán con los funcionarios de la Agencia— acusó a Teherán de haber llevado a cabo actividades nucleares secretas en el pasado.

Ante los últimos intentos de Haley por minar el JCPOA, la misión de Irán ante la Agencia advirtió el jueves a Washington de que no permitirá que abuse del acuerdo nuclear y de que no aceptará sus presiones ilegales al referido ente regulador.

Los funcionarios iraníes, no obstante, han reiterado que Teherán, tal como está acordado en el JCPOA, firmado entre Irán y el Sexteto (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), ha cooperado de manera muy clara con la AIEA aunque Washington, se niega a hacer lo mismo como una parte del Grupo 5+1.

Delcy Rodríguez: Venezuela no tiene cómo pagar comida tras decreto de Trump

La presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente reiteró que el Gobierno venezolano prepara una respuesta financiera «recíproca» para el «bloqueo financiero» de Estados Unidos»Teniendo nosotros barcos en la costa cargados con medicamentos y con alimentos, Venezuela no tiene cómo hacer el pago de esos bienes esenciales para la población venezolana. ¿Por qué? Porque hay un bloqueo financiero contra el país», dijo Rodríguez en una audiencia que realiza con la Comisión de la Verdad de la ANC.Caracas.- La presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de Venezuela, Delcy Rodríguez, dijo hoy que el país no tiene cómo pagar alimentos y medicamentos que se encuentran en embarcaciones en las costas, tras el decreto que firmó el viernes el presidente de EE.UU., Donald Trump.

La excanciller indicó que con el decreto que firmó Trump el viernes «se acaba de formalizar el bloqueo financiero contra Venezuela» que, según dijo, pretende llevar al país «a una cesación de pagos internacionales para agudizar la agresión económica contra el pueblo venezolano».

El viernes, el mandatario estadounidense firmó una orden ejecutiva por la que prohíbe las «negociaciones en deuda nueva y capital emitidas por el Gobierno de Venezuela y su compañía petrolera estatal», en las primeras sanciones al sistema financiero venezolano.

La medida, anunciada por la Casa Blanca en un comunicado, prohíbe también las «negociaciones con ciertos bonos existentes del sector público venezolano, así como pagos de dividendos al Gobierno de Venezuela».

Para Rodríguez estas sanciones financieras no afectan al Gobierno sino al pueblo venezolano.

En ese sentido, reiteró que el Gobierno venezolano prepara una respuesta financiera «recíproca» para el «bloqueo financiero».

Asimismo, volvió a culpar a los opositores de las sanciones que EE.UU. impuso al país pues señaló que ellos las pidieron.

Desde hace tres años, Venezuela atraviesa una escasez de medicamentos y alimentos básicos, como la harina de trigo, de maíz, aceite, azúcar y otros.

EE.UU. además de estas sanciones financieras, también ha anunciado sanciones a funcionarios venezolanos en una nueva muestra de presión sobre Caracas tras la instauración de la Asamblea Constituyente, que considera «ilegítima» y por la que dio el paso de denominar «dictadura» a Venezuela.

Daesh mata a civiles en Barcelona y EEUU hace lo mismo en Siria

Daesh mata a civiles en Barcelona y EEUU hace lo mismo contra los sirios

Con el furor mediático generado por los atentados en Barcelona, el mundo parece haber recordado la tristeza, rabia e impotencia que se siente al ver civiles; hombres, mujeres, niños, ser asesinados de manera violenta.

Sin embargo, como una venda selectiva también el mundo decide cuándo sentir esto y cuándo no. Este 22 de agosto, a aproximadamente 4000 km de distancia de Barcelona, en Al-Raqa, Siria, 78 civiles, entre esos niños, fueron asesinados en un ataque aéreo indiscriminado sobre barrios residenciales llevado a cabo por Estados Unidos y su coalición.

Sin embargo, la situación no es nueva ni para los Estados Unidos ni para el mundo. Según un estudio publicado en 2013 por expertos de Irak, Estados Unidos y Canadá, el número de civiles muertos a causa de la invasión en Irak fue de 405.000 personas entre 2003 y 2011.  En otro reporte preparado por tres asociaciones médicas internacionales, la cifra en Paquistán habla de aproximadamente 49.000 civiles muertos entre 2004 y 2013 y en Afganistán un promedio de 94.000 civiles entre 2001 y 2011. Es decir que solo en los primeros 10 años de invasión en estos tres países, los Estados Unidos suman más de medio millón de civiles muertos.

Al-Raqa y el 22 de agosto es solo un atentando más en una serie de violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Este ataque y los otros perpetrados, claramente violentan el Derecho Internacional, amparado bajo la 4ta Convención de Ginebra (1949) y su enmienda en el Protocolo I de 1977. Estos mecanismos legales, consecuencia de la II Guerra Mundial, prohíben el deliberado o indiscriminado ataque a poblaciones civiles en zonas de guerra y ameritan que las fuerzas atacantes deben tomar las precauciones necesarias para cuidar el bienestar y vidas de los civiles.

La ‘policía del mundo’ no ha ratificado ningún tratado o convención que resguarda los derechos humanos a nivel mundial desde el 2002 y previo a eso no firmó los más importantes que protegen a las víctimas de guerra (Protocolo I y II).

Esto se debe a que toda su política exterior y economía se basa en el militarismo. Por 225 años de sus 241 de existencia, los Estados Unidos han estado en guerra, el 93% de su historia. Según la Asociación de Salud Pública Norteamericana (APHA), desde el final de la II Guerra Mundial hasta el 2001 se registran 248 conflictos armados de los cuales 201 han sido causados por esta nación. Esta cifra, excluye los más recientes que son la invasión a Irak (2003-2011), Afganistán (2001-), Paquistán (2004-), Libia (2011), y la guerra contra Daesh o Estado Islámico (2014-).

Tomando en cuenta que Estados Unidos ostenta el título de generar aproximadamente el 82% de dichos conflictos, podemos empezar a ver un patrón de beligerancia en contra del mundo para satisfacer los intereses norteamericanos con la excusa de la ‘democracia, libertad y paz’.

Y esta tendencia no parece disminuir, según el último reporte del Instituto de Investigación Internacional para la Paz en Estocolmo (SIPRI), en 2016 los Estados Unidos continúan en el tope de gasto militar con una cifra exuberante de $ 611 mil millones de dólares, el 36% del gasto militar global.

Entonces en luz de los atentados de Barcelona, la pregunta es ¿qué diferencia tiene un grupo armado que asesina civiles para sus intereses y un Estado que hace lo mismo? La respuesta es la tecnicidad de un amparo legal internacional. Estados Unidos tiene una licencia para matar y se han asegurado que sus acciones estén dentro de la ley.

Después de los genocidios ocurridos en la II Guerra Mundial, tanto en el frente Occidental como en el Pacífico, en 1948 se aprobó en las Naciones Unidas la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio- a la cual Estados Unidos tiene inmunidad legal.

En este tratado, en el art. 2, se definió al genocidio como un acto con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, a través de la matanza de miembros del grupo;  lesión grave a la integridad física o mental de los miembros, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, entre otros puntos.

El mismo Buró Federal de Investigación norteamericano (FBI) entiende asesinato en masa como el “acto de matar cuatro o más personas en un mismo incidente dentro de un mismo periodo de tiempo”. Por esta razón, este tipo de asesinato indiscriminado de forma masiva está penado dentro de las leyes nacionales a nivel mundial.

Es por esto que en 1998 se adoptó el Estatuto de Roma que daría a su vez paso a la creación Corte Penal Internacional (CPI), con la experiencia acarreada por los tribunales criminales internacionales que ya habían enfrentado casos de genocidios, crímenes de guerra y lesa humanidad en Ruanda y la ex Yugoslavia.

Con grandes precedentes jurídicos, el Estatuto de Roma entró en vigencia el 1 de julio del 2002 dando origen a la creación de la Corte Penal Internacional (CPI). La jurisdicción de esta Corte, complementaria a la nacional de cada Estado, sería la de administrar justicia y prevenir impunidad a las personas acusadas de cometer crímenes de genocidio, guerra, agresión y lesa humanidad. Con la misma lógica de los juicios de Núremberg, que buscaban determinar y sancionar a los dirigentes, funcionarios y colaboradores directos del nazismo alemán.

Pero los Estados Unidos, que en su momento apoyó un tribunal internacional en Núremberg, fue de uno de los siete países en contra de la creación de la CPI. En la Conferencia de Plenipotenciarios que daría lugar al Estatuto de Roma, la delegación norteamericana propuso que Estados Unidos tenga control político sobre las actividades de la CPI, que toda acción de la CPI requiera aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU (del cuál es miembro permanente con derecho a veto), o que este Consejo reconozca previamente la competencia de la CPI.

Ninguna de estas propuestas fue aceptada. Tras presión política, la administración Clinton al finalizar su mandato accedió a la firma del Estatuto de Roma pero no lo ratificó. Con el ingreso de la administración Bush, Estados Unidos formalmente se retiró del Estatuto en el 2000. Desde ese momento, inició una sucia campaña para establecer mecanismos que obstaculicen las nuevas funciones de la CPI y logren obtener impunidad legal sobre temas de genocidio, crímenes de guerra y lesa humanidad.

Uno de estos mecanismos fue la aprobación de las resoluciones 1422 (2002) y 1487 (2003) por el Consejo de Seguridad de la ONU. Estas brindaban inmunidad al personal estadounidense en misiones militares autorizadas por la ONU ante la CPI. Pero fue en este tiempo que los Estados Unidos buscó asegurar su ‘pase libre’, aprovechándose de un ‘agujero legal’ del Estatuto de Roma; el segundo párrafo del artículo 98.

Este dice que la CPI no procesará una solicitud de entrega de un individuo acusado en caso de que exista una obligación legal establecida entre dos estados a través de un acuerdo internacional. La ‘viveza’ norteamericana floreció en aquél momento y de forma masiva comenzaron a presionar a diferentes naciones del mundo para que firmen Acuerdos Bilaterales de Inmunidad.

Estos son instrumentos internaciones celebrados entre dos estados, evitan que el Estado firmante pueda ejercer su derecho de detener y entregar a un ciudadano estadounidense a la CPI, a pesar que este o estos hayan cometido crímenes de guerra o lesa humanidad en el país afectado. Al 11 de Diciembre del 2006 se lograron firmar 102 Acuerdos Bilaterales de Inmunidad, aproximadamente el 50 % de los países miembros de la CPI firmaron y el otro 50 % han declarado formalmente su negación a estos mecanismos.

Todos los países firmantes pertenecen al ‘tercer mundo’: 38 son africanos, 16 asiáticos, 11 del Medio Oriente y Asia Occidental, 11 Europa del Este y Asia Central, 10 islas del Pacífico, y 14 americanos. Entre estos llama la atención ver a Afganistán, Yemen, Paquistán y en nuestra región Colombia, Bolivia, Panamá, y Nicaragua, por la agresiones perpetradas por Estados Unidos.

Sin embargo, no fue suficiente lograr impunidad sino los medios para lograrlo se caracterizan por ejemplos de la más baja y vil diplomacia. Entre estos se encuentra la Enmienda Nethercutt, adoptada por el Congreso estadounidense en 2004 y suspendida en 2006. La Enmienda era una medida económica para sancionar con la suspensión del Fondo de Apoyo Económico a aquellos países que ratificaron el Estatuto de Roma. Entre los destinatarios de este Fondo de ayuda se encontraba Ecuador, Perú, Bolivia, México, Paraguay, entre otros.

En un documento confidencial desclasificado por Wikileaks, enviado desde la Embajada de Estados Unidos en Honduras en 2002 se lee que el método de Estados Unidos ante la firma del Estatuto de Roma será la de “palo y zanahoria en otras palabras, EE.UU va a ayudar a los países que firman el Artículo 98 y cortar la ayuda a los que no lo hacen”. Información sacada a la luz por el metódico trabajo periodístico de Erik Vold.

La suspensión de dichos fondos afectó programas de lucha contra la corrupción, procesos de paz, comisiones de la verdad en países afligidos por guerras, y programas para la lucha contra el VIH. Este es el caso de Lesoto. Otro documento confidencial publicado por Wikileaks muestra que los Estados Unidos negaron ayuda humanitaria en medio de una epidemia de sida para presionar al gobierno lesotense a firmar.

“El embajador le dijo al Primer Ministro (lesotense), como se lo había dicho de manera franca al Ministro de Relaciones Exteriores, que una pedida de ayuda para Lesoto ya había sido rechazada por el perfil alto de Lesoto como país no firmante del Artículo 98…”

Otro de los mecanismos de inmunidad es el American Servicemembers Protection Act (ASPA), firmado por Bush en 2002. Esta ley, apodada la Ley de Invasión de La Haya, tiene como objetivo prevenir que ningún ciudadano americano sea juzgado en la CPI, esto incluye y de manera explícita en el punto 9 de la sección 2002 al presidente de los Estados Unidos o cualquier servidor público.

Además prescribe que para que tropas norteamericanas participen en operaciones de paz de la ONU se deberán aplicar una de las siguientes condiciones: garantía del Consejo de Seguridad de otorgar inmunidad a tropas estadounidenses; que la CPI no ejerza su jurisdicción en los territorios donde se efectúan las misiones; o que exista un acuerdo relacionado al art. 98 en el país donde se efectuará la misión.

Para acentuar aún más la injerencia sobre el Derecho Internacional y la supuesta justicia internacional, el ASPA establece que el Presidente de Estados Unidos puede usar todo “medio necesario y apropiado” para liberar a algún ciudadano estadounidense detenido por la CPI. En otras palabras bajo esta cláusula, cualquier estado miembro de la CPI, cumpliendo sus obligaciones, puede correr el riesgo de ser atacado por los Estados Unidos.

En América Latina, el ASPA se aplicó para suspender la asistencia militar en Belice (2003) y el apoyo económico de aproximadamente $ 400.000, menos de un año más tarde se firmó un Acuerdo Bilateral de Inmunidad. La misma técnica ocurrió en Honduras, Panamá, Colombia, Haití, Bolivia, El Salvador y los otros países que han firmado estos acuerdos con los estadounidenses.

En el Ecuador sucedió que la firma de un Acuerdo con Estados Unidos contaba con el apoyo de Lucio Gutiérrez en 2004. Según cables publicados de la Embajada en Quito por Wikileaks, el plan de acción para Ecuador comprendía una reunión entre el embajador y Gutiérrez, luego invitar a “una serie de mesas redondas a periodistas interesados, esperando corregir malentendidos sobre el art. 98”.

Además recolectar favores personales, como lo menciona el mismo documento. En este el segundo mando de la misión diplomática estadounidense comunica que “irá por el viceministro de relaciones exteriores Edwin Johnson”. Este, según el cable, les “debe una” ya que los Estados Unidos apoyaron la candidatura del mismo en un puesto de Derechos Humanos en la ONU.

A su vez en un cable que data del 2005, los Estados Unidos ofrecería “regalos” a los oficiales ecuatorianos de las Fuerzas Armadas para que estos “vayan a presionar a sus superiores para obtener regalos similares” y así logren inspirarlos a firmar acuerdos de inmunidad.

Sin embargo, la historia no favoreció al imperio del norte y Ecuador junto con varios países del mundo se negaron a firmar. Lamentablemente, muchos países sí lo hicieron y los acuerdos continúan vigentes. Según John Bolton, subsecretario de Estado de EE.UU. para el Control de Armas y Asuntos de Seguridad Internacional (2001-2005), dos tercios de los acuerdos entraron en vigencia a través de notas diplomáticas y no ratificación parlamentaria. Es decir que el 66 % de los países hicieron estos acuerdos sin el consentimiento ni el conocimiento de sus ciudadanos.

En la actualidad parecería que Estados Unidos logró su objetivo, la impunidad al momento de asesinar poblaciones civiles continúa. Aceptando, de manera que raya en la burla, estos asesinatos indiscriminados de civiles, el gobierno lo “soluciona” con condolencias pagadas a los miembros de las familias afectadas. Para el imperio, la vida de un niño afgano vale $ 2414, el costo de una televisión plasma de 55 pulgadas.

La situación global empeora y los líderes militares y políticos de Estados Unidos causantes de esta desgracia mundial continúan libres. Por su parte la Corte Penal Internacional (CPI) ha sentenciado a 36 personas de las cuales todas son africanas. A pesar de los crímenes de lesa humanidad y guerra cometidos en Europa del este, sureste de Asia, Latinoamérica, y Medio Oriente; desde los juicios de Núremberg en 1945-1946, ningún líder Europeo Occidental o estadounidense ha sido juzgado por sus crímenes de guerra y por lo que la ley dictamina tampoco lo será.

Escrito por Martín Pastor

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