Saludo del Partido Comunista de México a la clase obrera en ocasión del Primero de Mayo

El futuro pertenece a la clase obrera, que construirá el Mundo nuevo sin explotación, sin hambre, sin guerras.

A la clase obrera

A las trabajadoras y trabajadores de México:

El Partido Comunista de México saluda a todo el proletariado de México y el Mundo, con motivo del Primero de Mayo, Día Internacional de Lucha de los trabajadores; al mismo tiempo rendimos homenaje a los Mártires de Chicago, Cananea y Río Blanco; recordamos a todos aquellos que entregaron su vida para la emancipación económica y social de la clase obrera.

Estamos enfrentado el peligro de una guerra interimperialista, que de estallar, se generalizaría, poniendo en peligro a la humanidad. Los trabajadores de México y el Mundo debemos librar una lucha unida hasta derrotar al sistema imperialista y para hacer que triunfe el socialismo-comunismo, que garantizará la paz mundial.

Estamos enfrentando, cómo resultado de las políticas de choque del sistema capitalista, flujos masivos de trabajadores de muchos países con destino a aquellos en que puedan encontrar empleo para resolver sus necesidades básicas. Miles mueren en los mares, en los desiertos, y decenas de miles son recluidos en verdaderos campos de concentración, decenas de miles son expulsados ilegalmente y sin respeto a sus derechos humanos, en tanto que millones son sobreexplotados en abuso de su situación legal.

Estamos enfrentando en todos los países ataques nunca vistos a la fuerza de trabajo: son más horas por un salario que cada vez alcanza para menos. El hambre y la miseria son asunto cotidiano para los trabajadores y sus familias; han desaparecido los derechos conquistados de salud, las jubilaciones, la vivienda, las vacaciones, la cultura, la recreación, en tanto que aumentan las ganancias de los monopolios que concentran la riqueza que socialmente producimos. En medio de ésta crisis capitalista que estalló en 2007 los trabajadores nos empobrecemos y tenemos que cargar con los costos, mientras los capitalistas no pierden un centavo y aumentan incesantemente sus riquezas.

Esta situación no debe continuar. Tenemos el ejemplo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, que el 7 de Noviembre del año en curso cumple un siglo. El proletariado, conducido por el partido comunista, armado con las ideas del marxismo-leninismo, derrocó el poder de los capitalistas, instauró el poder obrero y construyó el socialismo-comunismo, demostrando que es posible vivir sin los burgueses, sin los patrones y poner fin a la explotación. El poder obrero demostró por más de 70 años que las injusticias pueden ser asunto del pasado, y que las mujeres y hombres pueden tener una vida mejor. El camino que inauguró la Revolución Socialista de Octubre es el camino de los trabajadores de México y el Mundo.

Los trabajadores tenemos nuestro camino y nuestros objetivos, nuestro programa de lucha, y no debemos dejarnos engañar por los cantos de sirenas, de los que nos ofrecen falsas soluciones. Nos prometen reformas, combate a la corrupción, pero dejan intacto el sistema de la explotación.

Ni el PRI, ni el PAN, ni PRD, ni MORENA, son alternativa, pues aunque son diferentes entre sí en varios aspectos, coinciden en uno esencial: mantener la explotación del trabajo asalariado y las superganancias de los monopolios.

El Partido Comunista de México llama a la lucha decidida, para que los trabajadores de organicen en dos niveles:

– En la lucha sindical clasista en cada centro de trabajo para enfrentar a la patronal, defender nuestros derechos. Ello pasa por rechazar a los sindicatos patronales y charros, y para reorganizar sindicatos de clase, militantes, por fábrica, industria y también sindicatos de rama y nacionales; por reorganizar un central sindical clasista que una a todos los trabajadores del país. Simultáneamente los trabajadores de México deben unirse con los trabajadores del Mundo a través de la Federación Sindical Mundial.

– En la lucha política para que los trabajadores actuemos combativamente por nuestros intereses de clase – que son los de todos los explotados y oprimidos de México, de los sectores populares, de los pueblos indios, de los trabajadores migrantes- para derrocar al sistema capitalista en México y para que se establezca el poder obrero, única garantía para poner fin a la sobreexplotación, al terrorismo, a la muerte.

Obreros y obreras industriales, trabajadores de la ciudad y del campo, trabajadores manuales e intelectuales, trabajadores migrantes, mujer trabajadora, juventud trabajadora, trabajadores en el desempleo:

La lucha por el socialismo-comunismo lleva al proletariado a liberarse y liberar a todos aquellos que hoy sufren, que se encuentran en condiciones de semiesclavitud laboral, que son víctimas del racismo o del acoso sexual. No perdamos el tiempo en luchas que no son nuestras, enfoquemos nuestra fuerza unida contra nuestros enemigos de clase, los patrones, los burgueses, los monopolios, el capitalismo, el imperialismo.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Comité Central del Partido Comunista de México

Francia envía nave de asalto a Japón en plena tensión regional

El buque francés Mistral llega a Japón para asistir a una maniobra militar conjunta con Japón, EE.UU. y el Reino Unido en medio de las tensiones con Pyongyang.

Según ha informado este sábado la agencia británica de noticias Reuters, el buque de asalto anfibio francés Mistral ha llegado a la base naval japonesa de Sasebo, en la ciudad portuaria de Nagasaki (sur).

El Mistral es capaz de transportar tropas de infantería con su material, incluido el más pesado, a cualquier lugar, y poderlos desembarcar incluso sin existir muelle ni puerto practicable. En estos momentos tiene la misión de participar en los grandes ejercicios militares del próximo mes en la zona.

En los ensayos participan 700 soldados de EE.UU., Francia, el Reino Unido y Japón, así como sofisticados y modernos equipamientos militares de estos países con el objetivo de mostrar su poderío militar a Corea del Norte que responsabiliza a EE.UU. y el CSNU de un eventual estallido de guerra en la península coreana.

La llegada del Mistral a las aguas japonesas tiene lugar horas después de que el embajador francés ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), François Delattre, asegurara que “estamos con nuestros amigos estadounidenses y con otros, a fin de maximizar la presión sobre el régimen norcoreano”.

En declaraciones formuladas en alusión al fallido lanzamiento de un misil balístico norcoreano, el diplomático francés prometió la movilización “firme y unánime” del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) para desnuclearizar Corea del Norte por cualquier vía posible, inclusive el aumento de las sanciones.

Ante la agravación de la situación en la península coreana, EE.UU. también ha movilizado la madrugada de este sábado los grupos de ataque del portaaviones USS Carl Vinson hacia la península coreana a modo de gran advertencia, pues últimamente no ha dejado de amenazar a Pyongyang con una guerra total.

Pyongyang, a su vez, siempre ha respondido a las provocaciones de Washington asegurando que “irá hasta el final” en la confrontación y reaccionará ante una guerra total con una guerra nuclear.

Dossier con Walter Martínez 280417

Dossier con Walter Martínez 280417 Corea EEUU ONU China Filipinas Brasil Venezuela

Bombardeo de los medios, ¿preludio del bombardeo de las calles en Venezuela?

Esta tertulia de TV es, physician a su vez, diagnosis un fragmento del programa semanal de Cubainformación Radio: Venezuela: cómo los medios ablandan la opinión pública para facilitar la intervención y más temas (programa 464)
Fuente original:
http://www.cubainformacion.tv/index.p…

Victoria soviética sobre el nazismo se conmemorará en Cuba con una carrera

LA HABANA (Sputnik) — El 72 aniversario del triunfo soviético contra la Alemania nazi, que puso fin en 1945 a la Segunda Guerra Mundial, se conmemorará en Cuba el 6 de mayo con una Carrera de la Amistad, informaron el viernes el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de este país caribeño y la embajada de Rusia.

La entidad organizadora de maratones «Marabana/Maracuba ya recibió mensajes en que profesores y estudiantes de universidades y escuelas militares confirman su presencia, y pronosticamos una amplia participación», afirmó en rueda de prensa el director de la corrida planificada junto con la embajada rusa, Carlos Gattorno.

El punto de partida y llegada del trayecto circular, que tendrá 3,7 kilómetros, estará frente a la sede de la embajada rusa, en la céntrica Quinta Avenida de Miramar, en el oeste de La Habana.

Gattorno explicó que la tercera edición de la Carrera de la Amistas es de convocatoria abierta, y las inscripciones se realizarán el mismo día a partir de las 8.00 de la mañana.

De acuerdo con las categorías establecidas por el Instituto Nacional de Deportes, los participantes se segmentarán por edades que van desde los 12 hasta los 65 años.

Los primeros tres lugares en cada categoría recibirán premios, además de reconocimientos especiales que se entregarán en correspondencia con la llegada de los corredores.

Gattorno resaltó el apoyo de la Sociedad de Amistad Cuba-Rusia.

«Es un enorme compromiso para nosotros desarrollar este evento con nuestros hermanos rusos en homenaje a quienes de una forma u otra llegó el sufrimiento de la Gran Guerra Patria, en la que murieron más de 20 millones de soviéticos en aras de la victoria», concluyó.

Por su parte, el ministro consejero de la embajada, Serguéi Rizhkov, deploró la pérdida de más de 50 millones de vidas en todo el planeta durante la Segunda Guerra Mundial.

Gracias a los esfuerzos de toda la humanidad y de la Unión Soviética en particular, el 9 de mayo de 1945 la bandera de la victoria fue izada en la cúspide del edificio del parlamento de la Alemania nazi.

«En memoria de todos esos acontecimientos, esta carrera será un símbolo de la amistad entre Rusia y Cuba», concluyó el diplomático.

Mujeres bolcheviques que lucharon por el socialismo

A continuación presentamos a seis de las mujeres bolcheviques más prominentes. Para no hacerlo demasiado extenso, detallamos sólo algunos de los aspectos más destacados de sus vidas.

 

 

Inessa Armand (1875-1920)

 

Inessa Armand nació en París, en 1875. A los 18 años se casó con Alexander Armand, un rico industrial, pero tras 10 años y cuatro hijos, le dejó para irse a vivir con su hermano, Vladimir, con quien tuvo un quinto hijo. Conservó la amistad con su marido durante el resto de su vida, éste mantuvo a todos sus hijos y financió sus actividades revolucionarias.

La cuestión de la mujer la atrajo al socialismo. Creía que era derecho de toda mujer buscar la realización personal y tener una vida socialmente útil. Armand explicó más tarde a su hija Inna, que había adquirido tempranamente “la fuerte determinación de no llegar a ser completamente femenina, sino continuar siendo una persona normal“(1). Se concentró primero en la situación de las prostitutas, viéndolas como una metáfora de la opresión de las mujeres.

En 1903 Armand se hizo marxista. Como relató en 1908, en una carta a su marido: “El hecho es que, en primer lugar, recorrí este camino más tarde que otros. El marxismo no fue una fantasía de la juventud para mí, sino la conclusión de una larga evolución de derecha a izquierda. …este último año, tan reaccionario [1907], que pasé entre el proletariado… me hizo más firme“.(2)

Hasta 1905, había sido detenida tres veces y había cumplido más de seis meses de prisión. En 1907, fue exiliada a Arcángel. Vladimir la siguió hasta allí, pero en 1909 contrajo tuberculosis y se fue a Suiza. Inessa escapó para cuidar de su amante enfermo, pero murió dos semanas después de su llegada.

Después de un período de estudio en Bruselas, se trasladó a París, donde se unió al pequeño grupo de bolcheviques reunidos alrededor de Lenin. Rápidamente se convirtió en una estrecha colaboradora de de Lenin y Krupskaya.

En 1911 dio una conferencia en la escuela marxista de verano, en París, sobre la historia del movimiento socialista. Pero un año más tarde, Lenin le pidió que regresara a Rusia para trabajar en el “Pravda” como representante. La policía la encarceló y pasó un año en prisión antes de ser rescatada por su marido. Regresó a Europa Occidental, donde permaneció hasta 1917 trabajando estrechamente con Lenin. Desde el exilio se ocupó del consejo editorial del “Rabotnitsa“, diario del partido dirigido a las mujeres.

Armand regresó a Rusia con Lenin después de la Revolución de Febrero de 1917. Podría haber tenido, conforme a sus años como asistente de Lenin, un papel de liderazgo, pero eligió ir a Moscú como miembro ordinario del partido y colaborar en la organización de las bases.

Después de la revolución retomo, con mayor interés si cabe, al tema de la condición de las mujeres, ayudando a establecer, junto con Kollontai y Samoilova, un departamento interno del partido para el trabajo entre mujeres. Perteneció al grupo de mujeres bolcheviques que se organizaron y hablaron en el Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras y Campesinas de toda Rusia en 1918, que atrajo a unas 1.000 mujeres de todo el país.

Al mismo tiempo, fue presidenta del consejo económico del Soviet de Moscú, organización que controlaba la gestión económica de la zona, donde demostró ser una administradora trabajadora y competente. A principios de 1919, pasó tres meses en Francia como parte de la delegación soviética que organizaba la repatriación de prisioneros de guerra rusos.

En mayo de 1919, Armand fue nombrada jefa del Genotdel. Mostró todas sus habilidades en la complicada creación del nuevo departamento del partido, que estaba gestionado por 22 mujeres bolcheviques y presidido por un cuerpo de gobierno no oficial, formado por mujeres veteranas del partido. Con Krupskaya editó “Kommunistka“, la revista del departamento.

La inflexible jornada de trabajo, la mayoría de los días de 14 horas, hizo que su estado de salud empeorara. A principios de 1920 enfermó de neumonía, pero se recuperó, aunque volvería a recaer en agosto.

Cuando su hijo también enfermó, se fueron al Cáucaso a recuperarse. En el camino de regreso a Moscú contrajo cólera y murió dos días después. Sus restos fueron enterrados frente al muro del Kremlin, lugar de mayor honor para los comunistas caídos.

 

 

Yevgenia Bosh (1879-1925)

 

Yevgenia Bosh nació en 1879, en Ucrania. Su padre emigró a Luxemburgo y se casó con una mujer moldava. Su infancia fue muy infeliz, llena de discusiones y peleas.

Cuando tenía 17 años, sus padres eligieron como su esposo a un noble mayor que ella de una casa vecina. Yevgenia se rebeló, huyendo con Petr Bosh, que poseía una pequeña empresa manufacturera. Tuvo dos hijas bastante joven, se dedicó a la filantropía y apenas colaboró con los socialdemócratas, pues temía poner en peligro su cómoda situación al ir más lejos.

Sin embargo, empujada por el ejemplo de su hermana Elena, que ya estaba completamente involucrada en la revolución, se comenzó a cuestionar su vida burguesa. Cuando la policía entró en su casa en busca de literatura ilegal en 1906, decidió dejar a su marido, llevarse a los niños y trasladarse a Kiev, en Ucrania, para convertirse en una revolucionaria.

Destacó muy pronto en el movimiento clandestino de Kiev. Cuando su hermana y la mayor parte del resto del grupo de Kiev fueron arrestados y exiliados en 1910, Bosh intentó mantener al resto del pequeño grupo, aunque sufrieron la represión policial y la desintegración general del movimiento.

En 1911, Bosh conoció a Yuri Piatakov, que había venido a reorganizar el comité de Kiev, y pronto se enamoraron. Juntos compartieron el liderazgo del comité de Kiev y en un año crearon una organización de tres comités locales y 12 círculos obreros. Fueron arrestados en junio de 1912 y, después de 18 meses de prisión, los enviaron a Siberia. A los pocos días escaparon y se dirigieron al este, y después de circunnavegar el globo, se unieron a la comunidad socialdemócrata emigrada en Suiza.

Pronto se vieron envueltos en los desacuerdos que asolaban la comunidad emigrada. Bosh y Lenin diferian sobre la cuestión nacional: dada su experiencia en Ucrania, Bosh sentía que el nacionalismo frustraba el desarrollo del internacionalismo proletario, mientras que Lenin consideraba que el nacionalismo de los oprimidos tenía un potencial revolucionario, especialmente en el imperio zarista.

En 1917, Bosh regresó a Rusia con Kollontai, retrasando la llamada a las armas de Lenin hasta que él regresara. En marzo, Bosh regresó a Kiev lista para reorganizar el comité de la ciudad una vez más. Allí se convirtió en una agitadora popular y muy eficaz, particularmente entre los soldados del frente sudoccidental en Ucrania. Tuvo tanto éxito concienciando a las tropas de que tenían que apoyar a los bolcheviques, que en octubre logró dirigir una unidad del ejército en la batalla contra el Gobierno Provisional.

La lucha en Ucrania llevó a un tripartito entre los nacionalistas ucranianos (Rada), los alemanes y los bolcheviques. A finales de 1917, la Rada en Kiev reclamó el control de una Ucrania independiente, pero colaboró con los alemanes y los blancos. En enero, las fuerzas rojas entraron en Kiev y Bosh se convirtió en Ministra del Interior del gobierno provisional soviético de Ucrania.

Bosh se indignó cuando, en marzo de 1918, el gobierno soviético firmó el tratado de Brest-Litovsk con Alemania. Sin opción alguna, por el incesante avance alemán y la desintegración del antiguo ejército ruso, los bolcheviques cedieron grandes franjas de territorio, incluido el oeste de Ucrania. Bosh renunció a todas sus posiciones en el gobierno provisional revolucionario y, junto a Piatakov y su hija María, se alistó en el ejército rojo de Antonov-Ovseenko, que operaba desde el este de Ucrania.

A pesar del tratado, intentaron detener la expansión de los alemanes hacia el este. Pero fue un intento infructuoso. Durante un mes, acosaron a los alemanes a lo largo de las líneas ferroviarias, al este de Kiev, retirándose hasta llegar al territorio controlado por el ejército rojo.

El “espantoso caos” de la lucha revolucionaria en Ucrania, como escribió Víctor Serge en su magnífica historia de 1918, “demandaba una personalidad poco común. En este período una mujer surgió como una de esas figuras distinguidas, la antigua militante bolchevique, Yevgenia Bosh…“(3)

Exhausta y enferma, Bosh pasó varios meses en el este de Ucrania recuperándose. Cuando se recuperó, abandonó Ucrania y se ofreció como voluntaria en Rusia.

Durante el resto de la guerra civil se ocupó de una serie de tareas de carácter político-militar. Todo esto le costó la salud. En 1920 enfermó de tuberculosis y sufrió problemas cardiacos. Volvió a Moscú, ocupando varios puestos administrativos menores, resintiéndose de su mala salud.

En octubre de 1923, Bosh fue una de las dos mujeres, veteranas bolcheviques, (la otra fue Varvara Iakovleva) que firmó la “Plataforma de los 46”, una declaración redactada por Piatakov, que criticaba las políticas económicas de la dirección del partido y le acusaba de ahogar el debate interno del Partido. Se hizo eco del llamado hecho por Trotsky para un cambio brusco en la dirección del partido.

Bosh, entonces, se retiró de la política activa, dedicando su tiempo a escribir sobre la revolución en Ucrania en 1917-18. En su trabajo criticó duramente a gran parte de la dirección bolchevique en Ucrania en este período. El humor sombrío de su libro reflejó su estado de ánimo en 1924, cuando la NEP se puso en marcha y la oposición de izquierda dentro del partido fue derrotada por la facción de Stalin.

Ya en 1925, Bosh no había tenido una asignación importante durante cinco años y no veía ninguna posibilidad de que la situación cambiase. En enero de 1925, cuando se enteró de que Trotsky había sido obligado a dimitir como jefe del Ejército Rojo, demostrando el creciente poder de Stalin, unido a su desesperación por su enfermedad cardiaca y la tuberculosis pulmonar, se suicidó.

La prensa oficial prestó escasa atención a su muerte, pero su amigo, Evgeni Preobrazhensky, escribió un largo obituario en el que la aclamaba como una de las heroinas de la revolución: “Su carácter estaba hecho de ese acero que se rompe pero no se dobla, pero todas esas virtudes le costaban muy caro. Tenía que pagar con su tranquilidad, su salud y su vida. Su salud era débil, y ella pagó al máximo, con su vida“.

 

 

Alexandra Kollontai (1872-1952)

 

Nacida en 1872, en el seno de una familia rica, Alexandra Kollontai se crió en Rusia y Finlandia, adquiriendo una temprana fluidez en los idiomas que le sirvieron en su posterior obra revolucionaria. Comenzó su trabajo político en 1894, cuando era una madre joven, dando clases nocturnas a los trabajadores en San Petersburgo. Esta actividad la atrajo hacia el trabajo público y clandestino con la Cruz Roja Política, una organización creada para ayudar a los presos políticos. En 1895 leyó “La Mujer y el Socialismo” de August Bebel, lo que tendría una gran influencia en sus ideas sobre la emancipación de las mujeres.

Su evolución al socialismo comenzó en 1896, en una visita con su marido a una gran fábrica textil, donde vio las terribles condiciones en las que vivía y trabajaba la clase trabajadora. Después de esta visita comenzó a estudiar el marxismo y la economía. Se mezclaba con los miembros de la Unión Marxista de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera de Lenin. Más tarde, ese año, sus puntos de vista se aclararon aún más cuando participó en una huelga textil masiva, repartiendo folletos y recaudando dinero para los huelguistas.

En 1898 estaba totalmente comprometida con el marxismo, por lo que se fue al extranjero a estudiar. En 1899 volvió a Rusia y comenzó su trabajo clandestino con los socialdemócratas.

En 1905 llevó a cabo la misión que más la ha marcado en la historia: organizar a las trabajadoras de Rusia para luchar por sus propios intereses. Agitada por los acontecimientos del domingo sangriento y después de haber presenciado la ola de huelgas en Rusia, se convenció de que las mujeres trabajadoras debían ser reclutadas y movilizadas para la acción política. En 1907, para dar a las trabajadoras un foro en el que discutir sus problemas, Kollontai creó el primer club de mujeres, la Asociación para la Ayuda Mutua de las Mujeres Trabajadoras de San Petersburgo.

En 1908 fue forzada al exilio, permaneciendo fuera de Rusia hasta 1917. Trabajó como agitadora del Partido Socialdemócrata Alemán y viajó a Inglaterra, Dinamarca, Suecia, Bélgica y Suiza en los años previos a la Primera Guerra Mundial. Durante sus años en el exilio desarrolló una profunda desconfianza hacia las políticas reformistas de los diversos partidos socialdemócratas europeos. Kollontai había trabajado con los bolcheviques hasta 1906 y luego con los mencheviques.

Pero la guerra y la traición de la mayoría de los dirigentes socialdemócratas la llevaron, en 1915, a unirse a los bolcheviques. Se convirtió en el pilar de Lenin. Su folleto “¿Quién Necesita la Guerra?”, dirigido a los soldados de primera línea, fue traducido a varios idiomas.

Cuando estalló la revolución de febrero de 1917, Kollontai estaba en Noruega. Retrasó su regreso lo suficiente para recibir copias de las “Cartas desde lejos” de Lenin y así poder llevarlas de vuelta a Rusia. A su llegada a Rusia (19 de marzo) se unió a Shliapnikov (su entonces socio) y a Molotov en oposición a las tácticas conciliadoras Kamenev hacia el Gobierno Provisional. Fue elegida miembro del comité ejecutivo del Soviet de Petrogrado. Desde el regreso de Lenin, a principios de abril, Kollontai destacó como ferviente partidaria de su consigna “todo el poder para los Soviets”.

En 1917 fue reconocida como una de las oradoras más populares del partido, hablando en interminables reuniones de obreros, soldados y marineros. En el Congreso del partido, en julio, fue elegida miembro del Comité Central y participó en la famosa reunión del CC del 23 de octubre, que tomó la decisión de lanzar la insurrección.

Fue nombrada Comisaria del Pueblo de Bienestar Social en el primer gobierno soviético (la primera mujer en el mundo en ocupar un cargo en un gobierno). También desempeñó un papel activo en la oposición de izquierda, haciendo campaña contra el tratado de Brest-Litovsk con Alemania. Después de esta lucha, no logró la reelección al CC; luego renunció al gobierno. Durante el año 1918, Kollontai se mostró muy activa como organizadora y agitadora, y en noviembre ayudó a organizar el Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras y Campesinas de toda Rusia.

A lo largo de 1919, aunque a menudo enferma del corazón y del riñon, Kollontai mantuvo un trabajo agotador. En la primavera y el verano de ese año trabajó como agitadora del partido en Ucrania, un caldero hirviente de revolución y contrarrevolución.

En noviembre de 1920, después de la muerte de Inessa Armand, Kollontai se convirtió en jefa del Genotdel, el nuevo departamento de mujeres del partido, en el que había desempeñado un papel importante junto con Armand y Krupskaya.

A finales de 1920 se incorporó a la Oposición Obrera, una corriente dentro del partido alarmada por la creciente burocratización del partido y el Estado, y junto con Shliapnikov, se convirtió en su líder más prominente. Sin embargo, en el X Congreso del Partido, en marzo de 1921, sus propuestas fueron consideradas como anarcosindicalistas.

En 1922 solicitó a Stalin un puesto modesto en Rusia y se le envió a la delegación soviética en Noruega. Fue la embajadora soviética en los años 1924-25, la primera embajadora femenina del mundo. Luego ocupó cargos de embajadora en México, Noruega nuevamente y finalmente en Suecia, hasta su jubilación en 1945.

A pesar de su temprana oposición, Kollontai nunca se asoció con los trotskistas. Se retiró de la vida política y homenajeó a Stalin. Más tarde, admitió a un amigo: “He llevado a cabo lo mejor posible las políticas que se me dictaban“.(5)

Murió en 1952, siendo todavía partidaria de la Unión Soviética. Consideró inútil detenerse en los errores de Stalin, cuando todavía quedaban muchos logros por llevar a cabo. “Todo va a enderezarse con el tiempo. Y las ideas más humanas siempre ganan… Las tendencias reaccionarias no duran mucho, nada. La historia lo demuestra en todos los países“.(6)

El surgimiento del movimiento de liberación de las mujeres a finales de los años sesenta y setenta, trajo un renovado interés por la vida y el trabajo de esta notable mujer que luchó tan apasionadamente por el socialismo y los derechos de las mujeres.

 

 

Nadezhda (Nadia) Krupskaya (1869-1939)

 

Nadia Krupskaya nación en 1869, en San Petersburgo. Se hizo marxista a principios de la década de 1890. Siendo maestra, comenzó a dar clases nocturnas de marxismo a los trabajadores y, más tarde, ayudó a fundar la Unión Marxista de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera con Lenin, a quien conoció en 1894. A raíz de las huelgas de 1896, fue encarcelada durante seis meses y luego exiliada a Siberia durante tres años. Allí se casó con Lenin. A lo largo de su vida, Krupskaya fue su colaboradora más cercana, su secretaria y confidente en toda su obra.

En 1901 fueron liberados y volvieron a exiliarse. Krupskaya continuó desempeñando un papel clave en la organización socialdemócrata rusa en la clandestinidad y ocupó varios cargos con cierta responsabilidad a lo largo de los años. Mientras, en el exilio, continuó interesándose por la teoría y la práctica en la educación progresiva, estudiando literatura en escuelas extranjeras.

Después de la revolución de febrero regresó con Lenin a Rusia, donde trabajó en la secretaría del Comité Central, hasta que fue elegida para la Duma del distrito de Vyborg, en Petrogrado. Allí trabajó en el departamento de educación popular.

Después de la Revolución de Octubre, desempeñó un papel de liderazgo en el Comisariado del Pueblo para la Educación. Se interesó especialmente por la educación para los adultos. Al mismo tiempo, ayudó a dirigir el Genotdel y las organizaciones juveniles -el Komsomol y los Pioneros-, también escribió muchos artículos para periódicos y revistas.

Aunque ya era revolucionaria antes de conocer a Lenin, sus ideas políticas cristalizaron después de su unión con éste. Décadas de colaboración política le demostraron la corrección de sus puntos de vista y se acostumbró a confiar en su inteligencia. Apoyó a Stalin en su lucha contra Trotsky y Zinoviev en 1925-26.

Krupskaya fue una persona sobresaliente. Era, sin duda, una mujer inteligente… una revolucionaria irreprochable y una de las figuras más trágicas de la historia revolucionaria“. (7)

 

 

Larissa Reisner (1895-1926)

 

Larissa Reisner destacó en el V Ejército así como en la revolución en su conjunto. Esta hermosa joven brilló en el cielo revolucionario como un meteorito incandescente, cegando a muchos. Como una aparición de una diosa del Olimpo, combinó una mente sutil e irónica y el valor de un guerrero… Sus bocetos sobre la guerra civil son pura literatura… Estaba ansiosa por conocer, ver, y tomar parte en todo… en pocos años se convirtió en escritora de primer nivel“. (8)

Hija de una profesora comunista, Larissa Reisner nació en 1895, en Polonia. Creció en Alemania, donde su vida giraba alrededor de la relación de su padre con los revolucionarios rusos emigrados y los socialdemócratas alemanes. Después de la revolución de 1905, la familia volvió a Rusia, donde Reisner pronto comenzó a exhibir su instinto literario y sus ideas revolucionarias. Durante la Primera Guerra Mundial, escribió y publicó con su padre para un periódico anti-guerra, llamado “Rudin“, y contribuyó con artículos al diario de Máximo Gorky, “Letopis“.

Después de la Revolución de Febrero, Reisner se unió a los opositores de la coalición con la burguesía. Escribió un ácido artículo contra Kerensky que propinó un revés a la prensa burguesa. Participó en organizaciones de trabajadores a gran escala y en círculos educativos entre los marineros de Kronstadt. Apoyó firmemente la Revolución de Octubre y se unió a los bolcheviques al año siguiente.

Con el estallido de la guerra civil, a mediados de 1918, fue enviada inmediatamente al frente de Kazan, donde el recién formado Ejército Rojo estaba en una lucha desesperada con la legión contrarrevolucionaria de Checoslovaquia. Allí se convirtió en comisaria del V ejército y luchó en el frente. Más tarde luchó con la Armada Roja para liberar al Volga del control checo, convirtiéndose en una de las principales comisarias de la flota del Volga.

En su libro “El Frente“, una brillante representación de la lucha en la guerra civil, evoca el idealismo de los combatientes rojos en Kazan: “¡Hermandad! Pocas palabras han sido tan maltratadas y dañadas. Pero la fraternidad, a veces, llega en momentos de mayor necesidad y peligro, tan desinteresada, tan sagrada e irrepetible en una sola vida. Y no han vivido ni saben nada de la vida los que nunca se han acostado por la noche en un piso con la ropa hecha jirones y lleno de pulgas, pensando todo el tiempo cuán maravilloso es el mundo, ¡infinitamente maravilloso! Que aquí el viejo ha sido derribado y sigue luchando con las manos desnudas por su irrefutable verdad, por los cisnes blancos de su resurrección, por algo mucho más grande y mejor que ese parche en el cielo iluminado por las estrellas que muestran, a través de la negrura del terciopelo de una ventana con los cristales rotos, el futuro de toda la humanidad“.(7)

Después de la guerra civil, Reisner regresó a Petrogrado para estudiar y escribir sobre la vida de los trabajadores de las fábricas. En 1921, se casó con Fiodor Raskolnikov, vicepresidente del Soviet de Kronstadt, y fue con él a Afganistán cuando fue nombrado embajador. Fue aquí donde escribió “El Frente“.

En 1923, fue enviada a Alemania con el propósito de informar sobre la revolución, que parecía inminente, y servir como oficial de enlace entre el Comintern y el Partido Comunista local. La revolución no se llevó a cabo, pero ella permaneció en Alemania recolectando material sobre el breve resurgimiento de Hamburgo y la posterior represión. Su libro, “Hamburgo en las barricadas“, fue prohibido y quemado en Alemania.

Apenas recuperada de su estancia en Alemania, recorrió los Urales para estudiar las condiciones de vida y trabajo de la gente de allí. Su libro “Hierro, Carbón y hombres vivientes“, representa al proletariado ruso en el trabajo.

En 1925, Reisner volvió a Alemania para tratarse de la malaria. Allí también estudió a la clase obrera y los cambios sociales que habían resultado de la estabilización capitalista. Durante su estancia escribió “En el País de Hindenburg“, un magistral retrato social y político de un pueblo en lucha.

Éste sería su último libro. Poco después de su regreso a Moscú, contrajo tifus. Su cuerpo, todavía devastado por la malaria, no pudo soportar la enfermedad y murió en febrero de 1926, en el Hospital del Kremlin, con 30 años. De Larissa Reisner, escribió Karl Radek, su compañero: “Murió una mujer profundamente revolucionaria, precursora del nuevo tipo de persona que nace en medio de la revolución“. (10)

 

 

Elena Stasova (1873-1967)

 

Elena Stasova nació en 1873, siendo hija de miembros adinerados de la intelectualidad liberal. En su adolescencia, a la vez que admiraba a sus padres, sabía que la vida de una dama filántropa no era para ella. Quería llevar a cabo un trabajo socialmente útil para convertirse en una maestra de los trabajadores en los barrios bajos de la ciudad. Allí conoció a otros profesores, algunos de los cuales eran marxistas.

Hacia 1895, trabajaba clandestinamente lelvando mensajes a revolucionarios encarcelados y repartiendo panfletos. En 1898, se unió a los socialdemócratas. Poco después se le pidió que se hiciera cargo de la finanzas del partido en San Petersburgo y “a partir de este momento, me sentí como un verdadero miembro del partido. Todo mi trabajo anterior habían sido solamente buenas acciones” (11). Poco a poco se hizo cargo de todas las tareas “técnicas” del comité de San Petersburgo, “que es encontrar salas para reuniones, casas clandestinas y camas para una noche, recibir y distribuir literatura, equipar duplicadoras e impresoras, así como mantener la correspondencia con el extranjero“. (12)

Stasova fue una joven partidaria de Lenin. En 1901 apoyó al “Iskra” cuando este asumió que sólo a través de la revolución, y no a través de la democracia parlamentaria, podría Rusia alcanzar el socialismo. Cuando el partido se separó en 1903, volvió a seguir a Lenin, coincidiendo con él en que la clave de una revolución exitosa radicaba en crear un partido de cuadros que pudiera conducir a la clase obrera en la lucha por el poder estatal. Lenin y Krupskaya la consideraban un aliado importante, por lo que la apoyaron para formar parte dentro del comité de San Petersburgo entre 1901 y 1907.

Entre 1907 y 1911, Stasova sufrió una crisis personal y política, relacionada con la atmósfera desmoralizante tras la derrota de la revolución de 1905-06 y profundizando las divisiones en su matrimonio. Se retiró de la actividad política durante un tiempo.

Tras retomar de nuevo el trabajo en el partido, fue detenida en 1912, y después de 10 meses de prisión, fue condenada al exilio de forma permanente. En 1916 escapó y volvió a San Petersburgo, donde continuó con su trabajo en el partido de forma clandestina. Detenida de nuevo a principios de 1917, fue liberada después de la Revolución de febrero. A las 24 horas ya había creado el comité bolchevique de la ciudad y había retomado su trabajo como secretaria.

En abril de 1917 fue elegida secretaria del Comité Central del Partido Bolchevique, una parte de la dirección nacional del partido ahora era legal y grande. Su papel era llevar a cabo políticas relacionadas con la estructura y las finanzas del partido, así como hacer las asignaciones importantes del personal.

En 1921 dejó Moscú para irse a Alemania, donde pasó los cinco años posteriores realizando trabajos clandestinos con comunistas alemanes en nombre de la Comintern. A su regreso a Moscú, se incorporó al Buró de Información del Comité Central y en 1928, fue elegida para dirigir la Organización Internacional de Ayuda a los Revolucionarios (MOPR).

Totalmente comprometida con el trabajo de Stalin, en 1935 y 1936 sirvió en varias comisiones de control del partido.

En 1938 dejó la MOPR y se unió al equipo editorial de “Internatsionalnaia literatura” (Literatura Internacional), una revista que publicaba literatura extranjera traducida al ruso, donde permaneció hasta 1946.

A pesar de todo lo que había vivido, Stasova nunca perdió su fe en el comunismo. Murió a la edad de 93 años y fue enterrada en el Muro del Kremlin.

 

 

Notas:

(1) Zetkin, “Mis Recuerdos de Lenin” en “Lenin sobre la Emancipación de las Mujeres” (Ed. Progreso: Moscú, 1965), p.110.

(2) Marx & Engels, “Obras Seleccionadas“, Vol. 1 (Progress Publishers: Moscú, 1969), pág. 94.

(3) Marx, “El Capital“, vol. 1 (Penguin Books: Harmondsworth, 1976), páginas 620-621.

(4) Marx & Engels, Carta 129, “Obras reunidas“, vol. 43 (Lawrence y Wishart: Londres, 1988),
pag. 185.

(5) Bebel, “La Mujer bajo el socialismo” (Schocken Books: New York, 1971), p. 6.

(6) Clara Zetkin. “Escritos Seleccionados” (Editores Internacionales: Nueva York, 1984), p.79.

(7) Ibíd., Pág. 45.

(8) Ibíd., Pág. 47.

(9) Clements, “Mujeres Bolcheviques” (Cambridge University Press: Cambridge, 1997), pág. 38.

(10) Ibid., Págs. 39-40.

(11) Ibíd., Pág. 49.

(12) Ibíd., Pág. 105.

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria

Venezuela: FNLCT y organizaciones políticas convocan a marcha y asamblea para el 1° de Mayo

Nuestra patria derrote a la ofensiva imperialista y avanzar hacia el socialismo.

Caracas, 28 abr. 2017, Tribuna Popular TP.– El Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNLCT), la Federación de Trabajadores Universitarios, el Partido Patria para Todos (PPT), el Partido REDES, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Voces Antiimperialistas y el Partido Comunista de Venezuela (PCV), entre otros, convocaron a la Marcha Nacional que se realizará este 1° de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, y a una Asamblea Nacional de Trabajadores que se llevará a efecto en el Teatro Cantaclaro a partir de las 9 AM., donde se analizarán los problemas de las y los trabajadores y se desarrollará un plataforma y plan conjunto de lucha por las reivindicaciones obreras y la perspectiva de lucha para avanzar hacia el socialismo.

Asi lo dieron a conocer los trabajadores y dirigentes políticos revolucionarios en rueda de prensa.

Venezuela entrega carta de denuncia a Almagro formalizando retiro de la OEA (+carta)

La representante permanente de Venezuela ante la OEA, Carmen Velásquez, entregó este viernes la carta de denuncia al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, mediante la cual la Patria de Bolívar inicia formalmente su retiro de ese organismo.

“Yo vine con una función de entregarle la carta y no tenía por qué haber más nada, los elementos de principio y muy apegados a la soberanía de Venezuela están en la carta, yo no viene aquí con la intención de discutir porque la soberanía ni la independencia no se negocian”, afirmó la diplomática.

En declaraciones a medios de comunicación, transmitidas por Telesur, la representante permanente de Venezuela ante la OEA comentó que sostuvo un diálogo respetuoso con Almagro “como debe ser”.

Manifestó sentirse feliz ante la decisión tomada por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, del retiro de la Patria bolivariana de la OEA, debido a que lo que “había estado sucediendo en la organización no es sano ni para Venezuela, ni para los países, ni para la organización, así como dije (es) un día de victoria, día de independencia y día de paz”.

Aclaró que Venezuela puso a disposición de ese organismo todas las posibilidades de diálogo, pero lo que algunos sectores no comprenden es que “ningún país sea Venezuela, o sea otro país va a aceptar imposiciones”.

Refirió que la tierra de Bolívar no podía sostener conversaciones en ese organismo cuando a espaldas de Venezuela se trataba asuntos internos del país. “¿Dialogando quién detrás de Venezuela?, si nosotros siempre hemos estado abiertos al diálogo. Lo que se ha hecho aquí en la OEA es buscar espacios ocultos para hacerle trampas a Venezuela y tratar de hacerle imposiciones a Venezuela, así no se dialoga”, afirmó.

Luego de varias acciones injerencistas en el seno de esa organización, al pasado martes 25 de abril, la canciller Delcy Rodríguez, anunció que Venezuela iniciaría el proceso de retiro de OEA si se efectuaba una reunión de cancilleres en ese organismo para tratar asuntos del país sin su consentimiento.

El encuentro se produjo en la OEA el miérrcoles 26 sin el aval del país y efectivamente El presidente de la República, Nicolás Maduro, tomó la decisión de iniciar el procedimiento de retiro de ese órgano.

Posteriormente, la canciller Delcy Rodríguez difundió a través de la red social Twitter, la carta de denuncia entregada ante la Organización de Estados Americanos (OEA) con la cual inicia su proceso de retiro de ese organismo.

Texto/Sandra Izarra
Foto/@VenezuelaEnOEA

La manipulación política de los fiscales en las investigaciones de corrupción

El miércoles la jueza que inició la investigación de los ERE de Andalucía, Mercedes Alaya, pronunció una conferencia en el Hotel Las Arenas de València. A la juez la apartaron de la investigación de los ERE por las continuas discusiones con la magistrada titular del juzgado que lleva esta causa y, como todos los que acaban rebotados, se ha soltado la lengua.

Al ser preguntada sobre las grabaciones entre el expresidente madrileño Ignacio González y el que fue su homólogo valenciano Eduardo Zaplana en las que hablan de poner y quitar jueces, la magistrada afirmó: Claro que mueven los jueces a su antojo. Yo estoy en la Sección Séptima porque no se me permitió quedarme porque el Consejo General del Poder Judicial votó unánime, PP y PSOE, y por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía”.

Alaya con respecto a estas declaraciones, primero pensó que se hablaba de mover fiscales, sobre lo que dijo que, “no se puede utilizar a los fiscales como lacayos”, a lo que añadió que “no pueden existir cosas como las que hemos visto con un ministro del Interior”.

Si hubo alguna institución contra la que la juez Alaya apuntó durante su disertación, sin duda fue contra la Fiscalía. Con respecto a los fiscales Anticorrupción aseguró que “no mueven un dedo si no reciben órdenes de Madrid, porque lo he vivido”, dijo en clara referencia al caso de los ERE. Explicó que “el Ministerio Fiscal tiene dos problemas, la jerarquía y la unidad de actuación”. “El Gobierno elige al fiscal general del Estado, y este a los de Anticorrupción. El Gobierno está presente en todos los casos de corrupción.

Y añadió que “los fiscales son implacables en los delitos comunes, pero no se comportan de la misma manera en los casos de corrupción”. La juez andaluza sostuvo que “conceder la instrucción a un Ministerio Fiscal absolutamente politizado dejará al juez como si fuese una figura de piedra. No hay garantías de que nos llegue la realidad de lo que se ha investigado”.

Es partidario de que “el pueblo se involucre [mediante la acusación popular], porque nos podemos encontrar que el fiscal ponga fin a una investigación siguiendo órdenes del Gobierno”.

Alaya confesó que no está afiliada a ninguna asociación judicial porque no está de acuerdo con el sistema. En referencia a los partidos políticos, afirmó que “tras el 15M hay un pacto de no agresión entre los grandes partidos para asegurarse la supervivencia”. Pero la juez, famosa por los ERE de Andalucía, traslada ese pacto de no agresión a su tierra, de la que afirma que PP y PSOE  vienen a decir: “no comentes mis abusos, yo no comento los tuyos”.

Los medios de comunicación no salieron mejor parados que la Fiscalía o los partidos políticos. Según Alaya, “los medios de comunicación están a favor del poder”. “Los partidos políticos dan órdenes para hablar muy poco de temas judiciales”, añadió.

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