Las informaciones de que dispone Turquía sobre las circunstancias del asesinato del opositor saudí Yamal Khashoggi, le fueron transferidas por el reloj de mano que llevaba y con el que entró en el consulado de su país en Estambul.

Fue el periódico turco Daily Sabah el que reveló este hecho, indicando que el reloj, de marca Appel, estaba contectado a un teléfono móvil que se había quedado con su prometida Khadidja Janqiz antes de su entrada en el recinto del consulado. La agencia Reuters se ha hecho eco también de esta versión.

El periódico The Washington Post, por su parte, informó, citando fuentes turcas, que Ankara informó a EEUU de que dispone de grabaciones de audio y vídeos de la operación de tortura y asesinato de Khashoggi así como de una llamada de teléfono de al menos una persona que se hallaba en el consulado durante su ejecución.

Las autoridades turcas han amenazado con publicar estas grabaciones, pero no lo han hecho hasta el momento, aunque han revelado su contenido.

Según el Daily Sabah, los registros fueron transferidos desde el reloj a través del programa Icloud. Ellos revelan que los saudíes torturaron a Khashoggi antes de matarlo. Pero él reloj fue detectado por el equipo encargado por su asesinato y algunos archivos fueron borrados. El equipo de asesinos, que incluyó a 15 personas, ha sido puesto al descubierto por las autoridades turcas.

El móvil ha sido sometido al programa Back up via, indicó el periódico turco.

Según Reuters, este reloj es capaz de localizar el emplazamiento de aquel que lo lleva y de revelar el estado de los latidos de su corazón.

Una pregunta es, sin embargo, ¿cómo los asesinos de Khashoggi no pudieron neutralizar el reloj a tiempo? Cuando el primer ministro libanés, Saad Hariri, fue secuestrado en Arabia Saudí en noviembre de 2017, lo primero que vieron los libaneses fue que su reloj había sido confiscado.

El 2 de octubre, el periodista saudí entró en el edificio del consulado de su país ubicado en Estambul y nunca salió vivo de allí. Las fuentes de seguridad turcas informaron, con imágenes de apoyo, de la entrada de un equipo de 15 agentes saudíes que llegaron a Turquía y se fueron el mismo día.

Versión del Yeni Shafak

Según otro periódico turco, Yeni Shafak, próximo al poder, Khashoggi tuvo una pequeña conversación con el cónsul general Mohamad al Otaibi en su oficina antes de que entraran dos hombres y lo forzaran a salir y lo empujaran hacia una habitación cercana. El periodista saudí, por supuesto, trató de resistirse, pero fue neutralizado después de inocular alguna sustancia.

Yeni Shafak también revela que él fue trasladado a una tercera habitación donde fue asesinado. “La operación de cortar su cuerpo en pedazos fue realizada por guardaespaldas personales del príncipe heredero de Mohamad ben Salman y está registrada”, dijo el periódico.

Para transportar las piezas de su cuerpo, el equipo habría comprado grandes maletas en el zoco de Serkeji, en los barrios europeos de la ciudad de Estambul. Estas maletas aparecieron durante el traslado de sus restos desde el consulado a bordo de un Mercédès Vito hasta la casa del cónsul, situada a 300 metros.

El primer grupo del equipo que llevó a cabo la operación de asesinato abandonó el sitio unos minutos después de completar el asesinato y el corte del cuerpo en trozos. Mientras que el segundo se encargó de “borrar toda la evidencia de la escena del crimen”, señala Yeni Shafak. En este último encargo participó el médico forense Mohamad Salah al Tubeiki, cuyo nombre fue dado a conocer por las autoridades turcas.

La operación de eliminación de los restos de Khashoggi también quedó registrada, asegura el diario.

El cónsul saudí Mohamad al Otaibi entró en estado de pánico y ya no abandona su hogar y ha cancelado todas sus citas, sabiendo que las fuerzas de seguridad turcas sospechan que ha enterrado el cuerpo de Khashoggi o una parte de él en el jardín del consulado o en el de su vivienda.

La vigilancia de los 26 coches del consulado reveló que uno de ellos había desaparecido de las cámaras de vigilancia durante un período de entre 5 y 6 horas en la región de Kartel Mal Tibieh Bindik, mientras se dirigía desde la parte europea de Estambul a su lado asiático. Más tarde, reapareció.

Version Arabi21

La publicación, Arabi21, de propiedad qatarí, aporta otra versión de cómo Turquía obtuvo estas informaciones.

Citando a expertos en seguridad cibernética, mencionó la posibilidad de que las autoridades turcas pudieran haber interceptado los videos y las grabaciones de sonido a través de la transmisión continua que ofrece Streaming, mediante la cual la operación pudo haber sido transmitida directamente a Mohammed bin Salman, que habría querido ser informado al instante.

Sobre las razones por las que Turquía tardó en obtener esta evidencia sobre el asesinato, los expertos explicaron que los estados evitan a toda costa revelar los medios de espionaje que tienen en las embajadas o consulados extranjeros.

Otros expertos, por su parte, dijeron que el análisis de los datos recopilados necesita tiempo, especialmente cuando la información proviene de edificios de embajadas u otros sensibles, que utilizan medios técnicos muy sofisticados para codificar los mensajes.

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