viernes, abril 3, 2020

La informática soviética también se presta a coleccionar tonterías.

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El artículo publicado en Microsiervos sobre los pioneros de la informática soviética (1) demuestra que cualquier tentativa de hablar sobre la URSS con una mínima sensatez es imposible. Es un periodo de la historia sobre el que se pude decir cualquier tontería porque nadie va a protestar. La informática no se salva, como tampoco la medicina, ni la universidad, ni el periodismo, ni los tribunales… En la URSS todo era una mierda. Si fueron los primeros en llegar al espacio debió ser por casualidad.

Dice el artículo que “las autoridades soviéticas no querían oír ni hablar de nada que tuviera que ver con la cibernética. Consideraban que era una disciplina decadente inventada por los países capitalistas. Y ahí iban incluidos los ordenadores”.

Naturalmente el autor del artículo no tiene ni la más remota noción del asunto, por lo que se limita a glosar un libro de Boris N. Malinovsky (2) que, según dice, fue uno de los pioneros de la informática soviética. Es falso. Cuando a Malinovsky le daban su título de licenciado, el primer ordenador soviético ya estaba en funcionamiento. Ambos acontecimientos ocurrieron casi al mismo tiempo y en el mismo lugar: en Kiev.

Las tonterías al uso sobre la informática soviética son consecuencia de los artículos del semanario Literaturnaya Gazeta y otros que criticaron a autores como Norbert Wiener y su libro “Cibernética”, publicado en 1948. Los artículos calificaban a Wiener como un “charlatán” y un “oscurantista” que suplantaba a los auténticos científicos.

“La cibernética fue prohibida en la URSS porque la calificaron como una seudociencia burguesa”, dice estúpidamente la Wikipedia. Lo cierto es que las críticas soviéticas a Wiener se quedaron cortas y son el mismo tipo de críticas que se pueden lanzar hoy día contra toda esa basura de artículos sobre robótica, inteligencia artificial, sociedad de la información y demás.

Sin embargo, para fabricar un ordenador o para programar no hace falta leer a Wiener y otros autores de la misma calaña, prueba de lo cual es que hoy es un autor olvidado y ni siquiera los informáticos conocen su nombre. Merecidamente, la obra de Wiener se llena de polvo en las bibliotecas soviéticas y las de casi todo el mundo… sin necesidad de que nadie la censure.

Los pioneros soviéticos de la informática son contemporáneos a los de otros países, como von Neumann, Atanasoff, Aiken, Mauchly, Zuse, Turing o Wilkes. Sin embargo, como es habitual, la ignorancia que impera en el mundo occidental ha ocultado sus nombres. Aquí somos así. Hemos convertido la estulticia en dogma y confundimos a la ciencia con una parte de ella: la que se hace en Estados Unidos, Inglaterra y países por el estilo. Lo demás no existe porque hemos cerrado los ojos y no nos molestamos en abrirlos.

En los años veinte la URSS creó los dos primeros institutos de ingeniería y electrónica, pioneros en el mundo en lenguajes de programación para el cálculo, al tiempo que las facultades de matemáticas creaban algoritmos para ellas.

En 1936 Vladimir Lukyanov diseñó un ordenador analógico, el primero de la historia capaz de resolver ecuaciones diferenciales parciales. Nunca se ha vuelto a fabricar nada parecido. El artefacto era tan genial que funcionaba con… agua. No fue uno de esos inventos estériles, ya que se fabricó en serie y se utilizó en universidades y centros de investigación hasta los años ochenta.

En occidente ningún científico, ni ingeniero, ni informático ha imaginado nunca nada parecido.

El ordenador soviético MESM

Los primeros ordenadores digitales se fabricaron tras la Segunda Guerra Mundial y, lo mismo que en Estados Unidos, estaban ligados a la guerra y a dos sectores económicos militarizados: la industria nuclear y los vuelos espaciales.

Al mismo tiempo que en la URSS se critica la obra de Wiener, los primeros ordenadores ya funcionan a pleno rendimiento porque, desde los años cincuenta, la URSS invirtió más dinero, fabricó más ordenadores y diseñó más algoritmos que Estados Unidos y cualquier otro país del mundo.

A finales de 1948 un equipo de científicos dirigido por Serguei Lebedev creó en el Instituto de Electrotecnología de Kiev un ordenador universalmente programable al que llamaron MESM (Pequeña Máquina Electrónica de Cálculo). 27 miembros formaron parte del equipo, de los cuales 12 eran ingenieros y científicos y 15 asistentes técnicos. También participaron el físico A. A. Dorodnitsin y el matemático K. A. Semendyaev.

Entonces en el mundo había muy pocos equipos similares: la SSEM de Frederick Williams y Tom Kilburn y la EDSAC (Electronic Delay Storage Automatic Calculator) de Maurice Wilkes, ambas en Inglaterra. También coincide en el tiempo con la alemana Zuse Z4 y la sueca Barca.

La diferencia es que esas máquinas eran secuenciales, mientras que la soviética fue la primera en la historia capaz de operar en paralelo. Otra diferencia es que MESM era capaz de cargar los programas en la memoria.

Se puso en funcionamiento en 1951 para la resolución de problemas de física nuclear, diseño de cohetes y aviones, control estadístico de calidad y regulación de las líneas de transporte de energía eléctrica a larga distancia.

Dentro y fuera de la URSS Lebedev obtuvo los máximos reconocimientos. En 1996 la sociedad IEEE le condecoró con la medalla Charles Babbage por su papel fundacional en la informática soviética.

El primer ordenador fabricado a gran escala, el BESM-1, se ensambló en Moscú en el Instituto Lebedev de Mecánica de Precisión e Ingeniería Informática.

Es evidente que en la URSS ni los ordenadores ni la informática estuvieron prohibidos nunca, hasta el punto de que era el Estado quien se encargaba de fabricarlos y distribuirlos.

(1) https://www.microsiervos.com/archivo/libros/pioneers-soviet-computing-historia-informatica-sovietica.html
(2) https://archive.org/details/PioneersOfSovietComputing/page/n1/mode/2up

Strela: el ordenador que en 1956 llevó a Yuri Gagarin al espacio
Su diseñador, Y.Y. Bazilevsky, recibió el título de Héroe del Trabajo Socialista

(*) En 2018 un informe de la ONU declaró que Moscú era la ciudad del mundo más conectada a internet:
https://www.unescap.org/sites/default/files/E-Government%20Survey%202018_FINAL.pdf

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