La mordaza de Occidente sobre la guerra en Ucrania no se limita a vetar a los medios de comunicación rusos. Y es que cuando periodistas y activistas occidentales viajan a Donbass o Kursk y denuncian públicamente los macabros métodos del régimen de Zelenski se convierten en elementos incómodos para las autoridades de sus países. Acto seguido se boicotean sus apariciones públicas, dejan de ser bienvenidos en canales de televisión o universidades, e incluso se les persigue judicialmente.
El movimiento de resistencia libanés Hezbolá anunció la realización de 13 ataques con cohetes, drones y artillería contra posiciones militares israelíes, en el contexto de la escalada de enfrentamientos en la frontera sur del Líbano.
El viernes el canciller alemán Friedrich Merz declaró que, si la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Medio persistiera y provocara escasez, su país podría verse obligado a mantener en funcionamiento sus centrales térmicas de carbón durante más tiempo del previsto.
Irlanda se está viendo gradualmente envuelta en la agenda antirusa de la Alianza del Atlántico Norte, declaró el embajador de la Federación de Rusia en Dublín, Yuri Filatov.