Ejército sirio prosigue sus operativo antiterroristas en Deir Ezzor y Homs

Provincias, SANA.— El Ejército sirio ha continuado este domingo sus operativos antiterroristas en Deir Ezzor y su campo, donde se enfrentó con grupos terroristas de Daesh en las zonas de al Makaber, Panorama, la periferia del aeropuerto militar y en el pueblo de al Bgheiliya en el eje sureño de la ciudad de Deir Ezzor.

En los choques, los terroristas de Daesh sufrieron numerosas bajas y pérdidas en su material bélico.

En paralelo, la aviación militar destruyó refugios y vehículos de la organización takfiri en las zonas de Panorama, las fábricas, Sariyet Yneid, la periferia de Liwa al Taimin, la Compañía de Electricidad, los barrios de al Ummal y al Hamidiya, y en los pueblos de al Tabani, al Shamitiya y al Buaitiya.

A todo ello, fuentes locales del campo oeste de Deir Ezzor informaron que habitantes del pueblo de al Masreb detonaron un depósito de municiones perteneciente a la organización EIIL. A saber que las municiones fueron trasladadas por los integrantes de Daesh del pueblo de al Tabni.

Homs

Una fuente militar ha informado que las fuerzas armadas estrecharon el cerco a los remanentes de terroristas de la organización terrorista del EIIL en la ciudad de Skhneh.

Agrega la fuente que el ejército está bombardeando las sedes de DAESH en la ciudad y los terroristas que están tratando de huir hacia la Badieh Siria, señalando que la moral de los grupos terroristas ha colapsado debido a la muerte de sus cabecillas y la destrucción de sus armas.

L.A.-Y.K.

¿Quien gobierna en realidad en Estados Unidos?

Darío Herchhoren.— La pregunta no es en absoluto retórica. Responder a ella no es nada fácil, aunque como simplificación bastaría decir que en realidad el gobierno de los EEUU está en Wall Street. Pero la cosa no solo es más compleja, sino que es muy compleja.

Solemos escuchar desde hace muchos años, que el inquilino de la Casa Blanca (en referencia al presidente de los EEUU) es el hombre más poderoso del mundo. Es totalmente falso.

Los EEUU, han venido desarrollando una política de dominación mundial desde hace aproximadamente un siglo y medio; y ello obligó a sus sucesivos gobiernos a desarrollar una serie de políticas para implementar ese fin.

Es así como el propio gobierno norteamericano en su cosmovisión imperial y de saqueo del mundo entero, se fue muniendo de un ejército, una armada, y una fuerza aérea poderosos, que en la práctica significan un poder en si mismos, al margen de la autoridad administrativa de las instituciones constitucionales.

Junto a esos elementos de poder ha ido creciendo en forma constante, una serie de servicios de información tales como la CIA, la DIA (Agencia Central de Inteligencia y Agencia de Inteligencia de la Defensa), además de otras agencias del gobierno federal como la DEA (Agencia Antidroga).

Fue el presidente Dwhigt Eisenhower, quien acuño la expresión «complejo militar industrial», para referirse a la industria de guerra de los EEUU, que es una de las más activas del mundo, ya que provee a los ejércitos propios, a los de la OTAN en buena medida, además de a otros paises del mundo que no pertenecen a esa organización. Este complejo militar industrial es en realidad otro poder en si mismo.

A todo esto hay que añadir las instituciones de crédito como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco Mundial, y los diversos tratados firmados por los gobiernos de los EEUU donde se maneja dinero como el NAFTA (Unión Aduanera con Méjico y Canadá), para poder ver las dimensiones colosales que adquiere el imperio y el poder casi divino de su emperador.

En estas fechas hemos podido ver en forma nítida especialmente desde enero de este año 2017, y a raíz de la toma de posesión de Donald Trump como nuevo emperador, como el poder real en los EEUU está no solo fragmentado, sino que existen en realidad verdaderos contrapoderes que ponen en cuestión la autoridad del emperador. Estamos asistiendo nada más y nada menos, que a los estertores de ese imperio todopoderoso. La política del gobierno de Trump frente a una Rusia cada vez más poderosa, que se ha impuesto a uno de los mayores órdagos del imperio en Medio Oriente y ha derrotado en el campo de batalla al mismo y a sus lacayos, es sintomática.

La prensa imperial que es, en realidad, una serie de empresas periodísticas que sirven para manipular a la opinión pública a favor de la vieja política imperial, está llevando una campaña de desprestigio contra el emperador, y ha creado una nube tóxica que no permite ver en torno primero a la ingerencia de Rusia en las elecciones para elegir al nuevo emperador, y segundo al tratar de presentar a Trump como un «agente ruso». Parece mentira que el país más ingerido en los asuntos de otros países, acuse a otro de ingerencia en su política interior; cuando no hay prueba alguna de ello. Pero esta prensa no busca la verdad sino que intenta crear un estado de opinión contrario a Trump, para darle la estocada final, acusándolo de traición. Estos son los que califican de demócratas o  antidemócratas a los demás.

Estos acontecimientos recientes han puesto en evidencia lo que en realidad pasa dentro del imperio. Sus intereses y su poder son imposibles de abarcar por una persona o por un grupo de personas. El poder real está en manos de las grandes corporaciones, del complejo militar industrial y de las instituciones mundiales como el FMI o el Banco Mundial.

Y esto nos lleva a pensar que el poder real está en pocas manos y que, por lo tanto, solo basta con arrancar de esas pocas manos todo su poder. Lo veremos. Lo prometo.

Defensa venezolana asegura que grupo «paramilitar» sustrajo armas en ataque a base

Caracas, 6 ago (Sputnik). – Las autoridades venezolanas se encuentran tras la pista de una parte del grupo que atacó este domingo una base militar en la ciudad de Valencia, estado Carabobo (centro – norte), la cual sustrajo armas del recinto.

«Parte del grupo logró sustraer algunas armas y están bajo intensa búsqueda por parte de organismos de seguridad del estado», informó el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, a través de un comunicado.

Entre los sujetos capturados, señaló Padrino López, se encuentran varios civiles y un primer teniente «en situación de deserción».

«Los sujetos capturados han confesado haber sido contratados en los estados Zulia (oeste), Lara (oeste) y Yaracuy (oeste), por activistas de la extrema derecha venezolana en conexión con gobiernos extranjeros», agregó.

El texto indica que la «operación terrorista» incluyó la difusión de un video grabado por el oficial subalterno, Juan Caguaripano, que hace tres años «fue separado de la institución por traición a la patria y rebelión, el cual huyó del país y recibió protección en Miami, Estados Unidos».

«El ataque terrorista de hoy (domingo) no es más que un show propagandístico, una entelequia, un paso desesperado que forma parte de los planes desestabilizadores y la conjura continuada que se viene gestando, para intentar evitar que se consolide el renacimiento de nuestra República», expresó el ministro a través del comunicado.

En tal sentido, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana señaló que mantiene su respaldo al presidente venezolano, Nicolás Maduro, así como su iniciativa de una Asamblea Nacional Constituye, la cual sostiene llevará el país a la paz.

«Reiteramos de manera contundente el más firme rechazo a esta afrenta, planeada por grupúsculos con perversos intereses y mezquinas intenciones apátridas», indicó.

El ministro de Defensa informó que notició a la fiscalía general militar para que inicie las actuaciones correspondientes, al hecho que sostiene está tipificado como delito militar.

En el comunicado no se confirma la cantidad de detenidos, ni se hace un reporte del número de heridos o víctimas que dejó el enfrentamiento.

Sin embargo, la prensa nacional hace referencia dos muertos.

Alrededor de 20 sujeto que vestían prensa de la Guardia Nacional (componente del ejército) publicaron este domingo un video en el que llamaban a la población a unirse a la policía y a la fuerza armada para «restablecer el orden constitucional».

El grupo estaba encabezado por el capitán Juan Caguaripano, quien se encuentra prófugo de la justicia desde abril de 2014, cuando también publicó un video llamando a la rebelón cívico militar, y fue señalado de formar parte de un plan denominado como «La Salida».

Caguaripano se identificó como comandante de la operación «David Carabobo» y aseguró que hablaba desde la número 41 Brigada Blindada de Valencia.

«Aclaramos que esto no es un golpe de Estado; esta es una acción cívica y militar para restablecer el orden constitucional, pero más aún, para salvar al país de la destrucción total, para detener los asesinatos de nuestros jóvenes y familiares», explicó Caguaripano.

El sujeto llamó a la población a ir a los cuarteles militares y a las sedes de la policía y aseguró que los funcionarios que no se unan a la población, serán considerados un objetivo.

En las redes sociales usuarios y periodistas reseñaron que se registraba una «situación irregular» en la brigada número 41 de Valencia.

Sin embargo, el constituyente venezolano y militar retirado, Diosdado Cabello, informó que «en la madrugada, atacantes terroristas entraron al Fuerte Paracamay en Valencia», aunque más adelante afirmó que la situación estaba «totalmente bajo control» y que reinaba la «absoluta normalidad en el resto de las unidades militares del país».

Los militares llamaron a la aplicación del artículo 350, que insta a la población a desconocer a cualquier régimen, legislación o autoridad que contraría los valores, principios o garantías democráticas.

Esto ocurre, luego que el sábado 5 de agosto la Asamblea Nacional Constituyente iniciara su actividad, con la destitución de la fiscal general, Luisa Ortega, el nombramiento en su lugar de Tarek William Saab, y la declaración de emergencia dentro del Ministerio Público.

Además, acordaron que la constituyente se mantendrá activa por los próximos dos años. (Sputnik)

CNE iniciará proceso de inscripción de candidaturas para elecciones Regionales 2017

El Consejo Nacional Electoral (CNE) realizara los días 8 y 9 de agosto el proceso de inscripción de candidaturas para optar por los cargos a gobernador y gobernadora de estado que se escogerán el domingo 10 de diciembre.

El proceso de inscripción de candidatas y candidatos se realizará a través de la página web del CNE del organismo comicial www.cne.gob.ve.

El informe sobre el proceso de renovación de las 59 organizaciones con fines políticos convocadas a renovar el registro de militantes, aún se encuentra entre los puntos de la agenda que debate el cuerpo colegiado del Poder Electoral.

Hasta el momento, las rectoras y el rector no han aprobado el informe de este proceso, por lo que no se ha hecho pública ninguna lista.

El proceso de renovación inició el pasado 18 de febrero con la convocatoria a las 59 organizaciones con fines políticos que no participaron en los dos últimos procesos electorales o que no alcanzaron una votación equivalente a 1% de los sufragios emitidos en dichos comicios.

En el país son cinco las organizaciones con fines políticos nacionales que se encuentran vigentes ante el Estado venezolano, las cuales son: Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Partido Unión y Entendimiento (Puente), Independientes por el Progreso (IPP), Unidad Política Popular 89 (UPP89)”.

Se inicia repliegue de material electoral

El CNE inicio el repliegue de las máquinas de votación y del material electoral desplegado en todo el territorio nacional, para la celebración de las elecciones en las que se escogieron a los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Con el repliegue del material electoral el organismo comicial definirá el lapso para la ejecución de la auditoria.

CNE / LRDS

Lenin sobre las contradicciones y guerras entre potencias imperialistas

Nota de ODC: Actualmente EEUU, la UE y demás aliados por una parte y China y Rusia por otra parte están enfrentados en una guerra encubierta y en una pugna interimperialista en la cual cada bando trata de quitarle al otro zonas de influencia, fuentes de materias primas, mercados, quitarle territorios de dominación, etc. Que el imperialismo norteamericano y europeo sean actualmente los más agresivos y nocivos para los pueblos no puede ocultar también la responsabilidad de China y Rusia. En esta guerra y contradicciones entre mafiosos capitalistas e imperialistas la clase obrera debe permanecer independiente y defender sus intereses de clase. La clase obrera jamás debe posicionarse de un lado de los mafiosos contra el otro lado de los mafiosos. A la guerra interimperialista entre mafisosos la clase obrera debe constituirse en una fuerza política independiente, independiente de las fracciones de su burguesía en lucha y de todos los imperialismos en pugna. La clase obrera cuando sea posible y las contradicciones entre los mafiosos se agudicen debe transformar la guerra interimperialista en guerra revolucionaria. Aprovechar las contradicciones entre los mafiosos para actuar con inteligencia, como mejor sirva a los intereses de nuestra clase, para fortalecerse y para avanzar. Tanto EEUU y Europa como China y Rusia son estados capitalistas, imperialistas y anti-obreros de esencia reaccionaria y rapaz. Ninguno es mejor que el otro, y ambos deben ser combatidos por igual. Ambos persiguen aumentar sus ganancias e influencia a consta de exprimir, oprimir, explotar a los pueblos y oprimidos del mundo. A Lenin no le importó quién propició la Primera Guerra Mundial, ni quién agredió primero, tenía bastante claro que era “la continuación de la política por otros medios” y llamó a la guerra civil revolucionaria contra la burguesía del propio país. Por desgracia en los actuales momentos de confusión y dispersión del Movimiento Comunista, inundado de oportunistas y revisionistas, algunos «izquierdistas» y «derechistas» están llamando a tomar partido por un lado de los mafiosos.

«Son tan socialchovinistas los que procuran justificar y ennoblecer a los gobiernos y a la burguesía de uno de los grupos de potencias beligerantes como los que, a semejanza de Kautsky, reconocen para los socialistas en todas las potencias beligerantes el derecho a “defender la patria». (Lenin, El socialismo y la guerra)

«… la cuestión de cuál de estos dos bandidos desenvainó primero el cuchillo no tiene para nosotros ninguna importancia.» (Lenin, La guerra y la revolución.)

LA GUERRA Y LA REVOLUCIÓN

(Extracto)

Conferencia pronunciada el 14 (27) de mayo de 1917

Lenin

La cuestión de la guerra y la revolución se plantea con tanta frecuencia en los últimos tiempos en la prensa y en cada reunión popular que, probablemente, muchos de vosotros conoceréis bastante sus aspectos e incluso estaréis hartos de ellos. Hasta hoy no había tenido la posibilidad de hablar, ni de estar presente siquiera, en ninguna asamblea de partido ni en ninguna reunión popular de este distrito. Por ello, corro, posiblemente, el riesgo de incurrir en repeticiones o de no analizar con detalle suficiente aspectos de la cuestión que os interesen mucho.

A mi juicio, hay algo principal que se olvida corrientemente al tratar de la guerra, algo que no es objeto de la atención debida, algo principal en torno a lo cual se sostienen tantas discusiones, que yo calificaría de fútiles, sin perspectivas, vanas. Me refiero al olvido de la cuestión fundamental: cuál es el carácter de clase de la guerra, por qué se ha desencadenado, qué clases la sostiene, qué condiciones históricas e histórico-económicas la han originado. En los mítines y en las asambleas del partido he observado cómo se plantea entre nosotros el problema de la guerra y he llegado a la conclusión de que gran número de las incomprensiones que surgen en torno a este problema se deben precisamente a que, al analizarlo, hablamos a cada paso en lenguajes completamente distintos.

Desde el punto de vista del marxismo, es decir, del socialismo científico contemporáneo, la cuestión fundamental que deben tener presente los socialistas al discutir cómo debe juzgarse una guerra y la actitud a adoptar frente a ella es por qué se hace esa guerra, qué clases la han preparado y dirigido. Nosotros, los marxistas, no figuramos entre los enemigos incondicionales de toda guerra. Decimos: nuestro objetivo es el régimen socialista, el cual, al suprimir la división de la humanidad en clases, al suprimir toda explotación del hombre por el hombre y de una nación por otras naciones, suprimirá ineluctablemente toda posibilidad de guerra. Pero en la lucha por este régimen socialista encontraremos ineludiblemente condiciones en las que la lucha de clases en el seno de cada nación puede chocar con una guerra entre naciones distintas, engendrada por esta lucha de clases. Por eso no podemos negar la posibilidad de las guerras revolucionarias, es decir, de guerras derivadas de la lucha de clases, de guerras sostenidas por las clases revolucionarias y que tienen una significación revolucionaria directa e inmediata. No podemos negar esto, con mayor motivo, porque en la historia de las revoluciones europeas del último siglo, de los 125 ó 135 años últimos, además de una mayoría de guerras reaccionarias, ha habido también guerras revolucionarias, como, por ejemplo, la guerra de las masas revolucionarias del pueblo francés contra la Europa monárquica, atrasada, feudal y semifeudal coaligada. Y en la actualidad, el medio más extendido de engañar a las masas en Europa Occidental, y últimamente también en nuestro país, en Rusia, es invocar el ejemplo de las guerras revolucionarias. Hay guerras y guerras. Se debe comprender de qué condiciones históricas ha surgido una guerra concreta, qué clases la sostienen y con qué fines. Sin comprender esto, todas nuestras disquisiciones acerca de la guerra se verán condenadas a ser una vacuidad completa, a ser discusiones puramente verbales y estériles. Por eso me permito analizar con detalle este aspecto de la cuestión, por cuanto habéis señalado como tenia la correlación entre la guerra y la revolución.

Es conocido el aforismo de uno de los más célebres escritores de filosofía e historia de las guerras, Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política con otros medios”. Esta frase pertenece a un escritor que ha estudiado la historia de las guerras y sacado las enseñanzas filosóficas de esta historia inmediatamente después de la época de las guerras napoleónicas. Este escritor, cuyos pensamientos fundamentales son en la actualidad patrimonio imprescindible de todo hombre que piense, luchaba, hace ya cerca de ochenta años, contra el prejuicio filisteo, hijo de la ignorancia, de que es posible separar la guerra de la política de los gobiernos correspondientes, de las clases correspondientes; de que la guerra puede ser considerada, a veces, como una simple agresión que altera la paz y que termina con el restablecimiento de esa paz violada. ¡Se han peleado y han hecho las paces! Este tosco e ignorante punto de vista fue refutado decenas de años atrás, y es refutado por todo análisis más o menos atento de cualquier época histórica de guerras.

La guerra es la continuación de la política con otros medios. Toda guerra está inseparablemente unida al régimen político del que surge. La misma política que ha seguido una determinada potencia, una determinada clase dentro de esa potencia durante un largo período antes de la guerra, es continuada por esa misma clase, de modo fatal e inevitable, durante la guerra, variando únicamente la forma de acción.

La guerra es la continuación de la política con otros medios. Cuando los vecinos revolucionarios franceses de la ciudad y del campo de fines del siglo XVIII derribaron por vía revolucionaria la monarquía e instauraron la república democrática –ajustando las cuentas a su monarca y ajustándoselas también, de modo revolucionario, a sus terratenientes–, esta política de la clase revolucionaria no podía dejar de sacudir hasta los cimientos al resto de la Europa autocrática, zarista, realista y semifeudal. Y la continuación inevitable de esa política de la clase revolucionaria triunfante en Francia fueron las guerras sostenidas contra la Francia revolucionaria por todos los pueblos monárquicos de Europa, que, habiendo formado su famosa coalición, se lanzaron sobre ella con una guerra contrarrevolucionaria. De la misma manera que el pueblo revolucionario francés reveló entonces, por vez primera en el transcurso de siglos, una energía revolucionaria sin precedente en la lucha dentro del país, en la guerra de fines del siglo XVIII mostró igual genio revolucionario al reestructurar todo el sistema de la estrategia, rompiendo con todos los viejos cánones y usos bélicos y creando, en lugar del ejército antiguo, un ejército nuevo, revolucionario, popular y nuevos métodos de guerra. A mi juicio, este ejemplo merece una atención especial, porque nos muestra palmariamente lo que olvidan ahora a cada paso los publicistas de la prensa burguesa. Ellos especulan con los prejuicios y la ignorancia pequeñoburguesa de las masas populares completamente incultas, las cuales no comprenden el inseparable nexo económico e histórico de toda guerra con la precedente política de cada país, de cada clase, que dominaba antes de la guerra y aseguraba la consecución de sus objetivos por los llamados medios “pacíficos”. Decimos llamados, pues las represiones necesarias, por ejemplo, para la dominación “pacífica” en las colonias es dudoso que puedan calificarse de pacíficas.

En Europa reinaba la paz, pero ésta se mantenía debido a que el dominio de los pueblos europeos sobre los centenares de millones de habitantes de las colonias se efectuaba únicamente por medio de guerras incesantes, continuas, ininterrumpidas, que nosotros, los europeos, no consideramos guerras porque, con demasiada frecuencia, más que guerras parecían matanzas feroces y exterminadoras de pueblos inermes. Las cosas están planteadas precisamente de tal forma, que para comprender la guerra contemporánea necesitamos, ante todo, echar una ojeada general sobre la política de las potencias europeas en conjunto. Es necesario tomar no ejemplos aislados, casos aislados, que siempre es fácil desgajar de los fenómenos sociales, pero que carecen de todo valor, pues del mismo modo puede citarse un ejemplo opuesto. Es necesario considerar toda la política de todo el sistema de Estados europeos en sus mutuas relaciones económicas y políticas, para comprender cómo ha surgido de este sistema, fatal e ineludiblemente, esta guerra.

Observamos constantemente que se hacen intentos, sobre todo por los periódicos capitalistas –lo mismo monárquicos que republicanos–, de dar a la guerra actual un contenido histórico que le es ajeno. Por ejemplo, en la República Francesa no hay procedimiento más corriente que los intentos de presentar esta guerra por parte de Francia como algo que sigue y se asemeja a las guerras de la Gran Revolución Francesa de 1792. No hay método más difundido para engañar a las masas populares francesas, a los obreros de Francia y de todos los países, que trasladar a nuestra época el “argot” de aquella época, algunas de sus consignas, e intentar presentar las cosas como si la Francia republicana defendiera también ahora su libertad contra la monarquía. Olvidan una “pequeña” circunstancia: que entonces, en 1792, la guerra de Francia la hacía la clase revolucionaria, que había llevado a cabo una revolución sin precedente, que había destruido hasta los cimientos, con el heroísmo inaudito de las masas, la monarquía francesa y se había alzado contra la Europa monárquica coaligada, sin perseguir otra finalidad que la de continuar su lucha revolucionaria.

La guerra en Francia fue la continuación de la política de la clase revolucionaria que hizo la revolución, conquistó la república, ajustó las cuentas a los capitalistas y terratenientes franceses con una energía jamás vista, y que en nombre de esa política, de su continuación, sostuvo la guerra revolucionaria contra la Europa monárquica coaligada.

Pero ahora nos encontramos, sobre todo, ante dos grupos de potencias capitalistas. Nos encontramos ante las más grandes potencias capitalistas del mundo –Inglaterra, Francia, Norteamérica y Alemania–, cuya política en el curso de una serie de decenios ha consistido en una rivalidad económica ininterrumpida por dominar en el mundo entero, estrangular a las naciones pequeñas, asegurar beneficios triplicados y decuplicados al capital bancario, que ha encadenado a todo el mundo con su influencia. En esto consiste la verdadera política de Inglaterra y Alemania. Lo subrayo. Jamás hay que cansarse de subrayarlo, porque si lo echamos en olvido, no podremos comprender nada de la guerra contemporánea y nos hallaremos indefensos, a merced de cualquier periodista burgués que nos quiera embaucar con frases embusteras.

La política auténtica de ambos grupos de los mayores gigantes capitalistas –Inglaterra y Alemania, que, con sus aliados, arremetieron la una contra la otra–, practicada durante una serie de décadas anteriores al conflicto, debe ser estudiada y comprendida en su conjunto. Si no lo hiciéramos así, olvidaríamos la exigencia principal del socialismo científico y de toda la ciencia social en general y, además, nos privaríamos de la posibilidad de comprender nada de la guerra actual. Caeríamos en poder de Miliukov, embaucador que atiza el chovinismo y el odio de un pueblo contra otro con métodos que se emplean en todas partes, sin excepción alguna, con métodos de los que escribía hace ya ochenta años Clausewitz, mencionado por mí al comienzo, el cual ridiculizaba ya entonces el punto de vista de los que piensan: ¡vivían los pueblos en paz y luego se han peleado! ¡Como si eso fuese verdad! ¿Es que se puede explicar la guerra sin relacionarla con la política precedente de este o aquel Estado, de este o aquel sistema de Estados, de estas o aquellas clases? Repito una vez más: ésta es la cuestión cardinal, que siempre se olvida, y cuya incomprensión hace que de diez discusiones sobre la guerra, nueve resulten una disputa vana y mera palabrería. Nosotros decimos: si no habéis estudiado la política practicada por ambos grupos de potencias beligerantes durante decenios –para evitar casualidades, para no escoger ejemplos aislados–, ¡si no habéis demostrado la ligazón de esta guerra con la política precedente, no habéis entendido nada de esta guerra!

Y esa política nos muestra a cada paso una sola cosa: la incesante rivalidad económica de los dos mayores gigantes del mundo, de dos economías capitalistas. De un lado, Inglaterra, Estado que es dueño de la mayor parte del globo, Estado que ocupa el primer lugar por sus riquezas, amasadas no tanto por el esfuerzo de sus obreros, como, principalmente, por la explotación de un infinito número de colonias, por la inmensa fuerza de los bancos ingleses. Estos bancos han formado, a la cabeza de todos los demás, un grupo de bancos-gigantes, insignificante por su número –tres, cuatro o cinco–, que manejan centenares de miles de millones de rublos de tal suerte, que puede decirse sin ninguna exageración: no hay un trozo de tierra en todo el globo en el que este capital no haya clavado su pesada garra, no hay un trozo de tierra que no esté envuelto por miles de hilos del capital inglés. Este capital alcanzó tales proporciones a finales del siglo XIX y principios del XX, que trasladó su actividad mucho más allá de los límites de cada país, formando un grupo de bancos gigantes con una riqueza inaudita. Valiéndose de ese número insignificante de bancos, este capital envolvió al mundo entero con una red de centenares de miles de millones de rublos. He ahí lo fundamental en la política económica de Inglaterra y en la política económica de Francia, de la que los propios escritores franceses, colaboradores, por ejemplo, de L’Humanité183, periódico dirigido en la actualidad por ex socialistas (por ejemplo, Lysis, conocido publicista, especializado en asuntos financieros), escribían ya varios años antes de la guerra: “La República Francesa es una monarquía financiera… es una oligarquía financiera… es el usurero del universo”.

De otro lado, frente a este grupo, principalmente anglo-francés, se ha destacado otro grupo de capitalistas más rapaz aún, más bandidesco aún: un grupo que ha llegado a la mesa del festín capitalista cuando todos los sitios estaban ya ocupados, pero que ha introducido en la lucha nuevos métodos de desarrollo de la producción capitalista, una técnica mejor, una organización incomparable, que transforma al viejo capitalismo, al capitalismo de la época de la libre competencia, en capitalismo de los gigantescos trusts, consorcios y cárteles. Este grupo ha introducido el principio de la estatificación de la producción capitalista, de la fusión en un solo mecanismo de la fuerza gigantesca del capitalismo con la fuerza gigantesca del Estado, mecanismo que enrola a decenas de millones de personas en una sola organización del capitalismo de Estado. Esa es la historia económica, la historia diplomática de varias decenas de años, que nadie puede eludir. Es la única que os brinda el camino hacia la solución acertada del problema de la guerra y os lleva a la conclusión de que esta guerra es también producto de la política de las clases que se han enzarzado en ella, de los dos mayores gigantes, que mucho antes del conflicto habían envuelto a todo el mundo, a todos los países, con las redes de su explotación financiera y se habían repartido el mundo en el terreno económico. Tenían que chocar porque el nuevo reparto de ese dominio se había hecho inevitable desde el punto de vista del capitalismo.

El antiguo reparto basábase en que Inglaterra, por espacio de varios siglos, llevó a la ruina a sus anteriores rivales. Su rival anterior fue Holanda, que extendía su dominio por todo el mundo; su anterior competidor fue Francia, que durante casi un siglo hizo guerras por ese dominio. Mediante guerras prolongadas, Inglaterra, basándose en su potencia económica, en la de su capital mercantil, afianzó su dominio indisputado del mundo. Pero surgió una nueva fiera: en 1871 se formó otra potencia capitalista, que se desarrolló muchísimo más rápidamente que Inglaterra. Este es un hecho fundamental. No encontraréis ningún libro de historia económica que no reconozca este hecho indiscutible: el desarrollo más acelerado de Alemania. El rápido desarrollo del capitalismo en Alemania fue el desarrollo de una fiera joven y fuerte, que apareció en el concierto de las potencias europeas y dijo: “Vosotros habéis arruinado a Holanda, habéis destrozado a Francia, os habéis apoderado de medio mundo; tomaos la molestia de entregarnos la parte correspondiente”. Pero ¿qué significa “la parte correspondiente”? ¿Cómo determinarla en el mundo capitalista, en el mundo de los bancos? Allí, en el mundo capitalista, la fuerza se determina por el número de bancos. Allí, la fuerza se determina, como lo ha definido cierto órgano de los multimillonarios norteamericanos con la franqueza y el cinismo genuinamente norteamericanos, del siguiente modo: “En Europa se hace la guerra por la hegemonía mundial. Para dominar el mundo se necesitan dos cosas: dólares y bancos. Dólares tenemos, los bancos los crearemos y seremos dueños del mundo”. Esta declaración pertenece al periódico portavoz de los multimillonarios norteamericanos. Debo manifestar que en esta cínica frase norteamericana del multimillonario engreído e insolente hay mil veces más verdad que en miles de artículos de los embusteros burgueses, los cuales presentan esta guerra como una guerra por ciertos intereses nacionales, por ciertos problemas nacionales y otras mentiras por el estilo, tan claras, que saltan a la vista, que echan por la borda toda la historia en su conjunto y toman un ejemplo aislado, como es el que la fiera germana se haya lanzado sobre Bélgica. Este caso es, indudablemente, verídico. En efecto, esa bandada de buitres cayó sobre Bélgica184 con una ferocidad inusitada, pero ha hecho lo mismo que hizo ayer el otro grupo, valiéndose de otros métodos, y que hace hoy con otros pueblos.

Cuando discutimos sobre la cuestión de las anexiones –que forma parte de lo que he tratado de exponeros brevemente a título de historia de las relaciones económicas y diplomáticas que han originado la presente guerra–, nos olvidamos siempre de que ellas son corrientemente la causa de la guerra: el reparto de lo conquistado o, dicho en un lenguaje más popular, el reparto del botín robado por dos grupos de bandidos. Y cuando discutimos sobre las anexiones, nos encontramos siempre con métodos que desde el punto de vista científico no resisten ninguna crítica, y desde el social y periodístico no pueden ser calificados sino de burdo engaño. Preguntadle al chovinista o socialchovinista ruso, y él os explicará magníficamente lo que son las anexiones por parte de Alemania: esto lo comprende a la perfección. Pero jamás os dará respuesta si le pedís que dé una definición general de las anexiones aplicable tanto a Alemania como a Inglaterra y Rusia. ¡Jamás lo hará! El periódico Riech (para pasar de la teoría a la práctica), burlándose de nuestro periódico Pravda, dijo: “¡Estos pravdistas consideran lo de Curlandia como una anexión! ¿Qué discusión puede haber con esta gente?” Y cuando respondimos: “Tened la bondad de darnos una definición tal de las anexiones que pueda aplicarse a los alemanes, ingleses y rusos, y añadimos que o bien trataréis de eludirla, o bien os desenmascararemos inmediatamente”, Riech dio la callada por respuesta. Afirmamos que ningún periódico, ni de los chovinistas en general –quienes dicen simplemente que es necesario defender la patria–, ni de los socialchovinistas, ha dado jamás una definición de las anexiones que pueda aplicarse tanto a Alemania como a Rusia, que pueda aplicarse a cualquiera de los beligerantes. Y no puede darla, porque toda esta guerra es la continuación de la política de anexiones, es decir, de conquistas, de saqueo capitalista por las dos partes, por los dos grupos que hacen la guerra. Se comprende, por ello, que la cuestión de cuál de estos dos bandidos desenvainó primero el cuchillo no tiene para nosotros ninguna importancia. Tomemos la historia de los gastos navales y militares de ambos grupos durante varios decenios, o la historia de las pequeñas guerras que han sostenido con anterioridad a la grande. “Pequeñas” porque en ellas perecían pocos europeos; pero, en cambio, morían centenares de miles de los pueblos oprimidos, a los cuales ni siquiera consideran pueblos (asiáticos, africanos, ¿son, acaso, pueblos?). Contra esos pueblos se hacían guerras del siguiente tipo: estaban inermes y los barrían con fuego de ametralladoras. ¿Son guerras, acaso? Propiamente hablando, ni siquiera son guerras y se las puede olvidar. Así enfocan este engaño completo de las masas populares.

La presente guerra es la continuación de la política de conquistas, de exterminio de naciones enteras, de inauditas atrocidades cometidas por alemanes e ingleses en África, por ingleses y rusos en Persia –no sé cuál de ellos más–, por lo que los capitalistas alemanes les consideraban como enemigos. ¡Ah! ¿Vosotros sois fuertes por ser ricos? Pero nosotros somos más fuertes que vosotros, y por eso tenemos el mismo derecho “sagrado” al saqueo. A esto se reduce la verdadera historia del capital financiero inglés y alemán durante los varios decenios que precedieron a la guerra. A esto se reduce la historia de las relaciones ruso-alemanas, ruso-inglesas y germano-inglesas. Ahí está la clave para comprender el motivo de la guerra. He ahí por qué no es más que charlatanería y engaño la leyenda corriente sobre la causa de esta guerra. Olvidando la historia del capital financiero, la historia de cómo se venía incubando esta guerra por un nuevo reparto del mundo, se presenta el asunto así: dos pueblos vivían en paz, y luego unos agredieron y otros se defendieron. Se olvida toda la ciencia, se olvidan los bancos; se invita a los pueblos a tomar las armas, se invita a tomar las armas al campesino, el cual ignora qué es la política. ¡Hay que defender y basta! De razonar así, sería lógico suspender todos los periódicos, quemar todos los libros y prohibir que se mencionen en la prensa las anexiones; por esa vía se puede llegar a la justificación de semejante punto de vista sobre las anexiones. Ellos no pueden decir la verdad sobre las anexiones, porque toda la historia de Rusia, de Inglaterra y de Alemania, es una guerra continua, cruenta y despiadada, por las anexiones. En Persia, en África, han hecho guerras sin cuartel los liberales, los mismos que han apaleado a los delincuentes políticos en la India por atreverse a formular reivindicaciones semejantes a aquellas por las que se luchaba en Rusia. También las tropas coloniales francesas han oprimido a los pueblos. ¡Ahí tenéis la historia precedente, la verdadera historia del despojo inaudito! ¡Ahí tenéis la política de esas clases cuya continuación es la guerra actual! Ahí tenéis por qué, en la cuestión de las anexiones, no pueden dar la respuesta que damos nosotros cuando decimos: todo pueblo que está unido a otro no por voluntad expresa de la mayoría, sino por decreto del zar o del gobierno, es un pueblo anexado, un pueblo conquistado. Renunciar a las anexiones significa conceder a cada pueblo el derecho a formar un Estado aparte, o a vivir en unión con quienquiera. Semejante respuesta está completamente clara para todo obrero más o menos consciente.

En cualquiera de las decenas de resoluciones que se aprueban, y que se publican, aunque sea en el periódico Zemliá y Volia185, encontraréis una respuesta mal expresada: no queremos la guerra para dominar a otros pueblos, luchamos por nuestra libertad; así hablan todos los obreros y campesinos, expresando de esta forma la opinión del obrero, la opinión del trabajador acerca de cómo entienden ellos la guerra. Con esto quieren decir: si la guerra se hiciera en interés de los trabajadores contra los explotadores, estaríamos a favor de la guerra. También nosotros estaríamos entonces a favor de la guerra, y ni un solo partido revolucionario podría estar en contra de semejante guerra. Los autores de esas numerosas resoluciones no tienen razón, porque se imaginan las cosas como si fueran ellos los que hacen la guerra. Nosotros, los soldados; nosotros, los obreros; nosotros, los campesinos, luchamos por nuestra libertad. Jamás olvidaré la pregunta que me hizo uno de ellos después de un mitin: “¿Por qué está arremetiendo constantemente contra los capitalistas? ¿Es que yo soy capitalista? Nosotros somos obreros, defendemos nuestra libertad”. No es verdad, vosotros peleáis porque obedecéis a vuestro gobierno de capitalistas; la guerra no la hacen los pueblos, sino los gobiernos. No me sorprende que un obrero o un campesino que no ha aprendido política, que no ha tenido la suerte o la desgracia de estudiar los secretos de la diplomacia, el cuadro de este saqueo financiero (de esta opresión de Persia por Rusia y por Inglaterra, al menos), no me sorprende que olvide esta historia y pregunte ingenuamente: ¿qué me importan a mí los capitalistas si el que pelea soy yo? No comprende la ligazón de la guerra con el gobierno, no comprende que la guerra la hace el gobierno y que él es un instrumento manejado por el gobierno. Ese obrero o ese campesino puede llamarse a sí mismo pueblo revolucionario y escribir elocuentes resoluciones: esto significa ya mucho para los rusos, pues sólo hace poco ha empezado a practicarse. Recientemente se publicó una declaración “revolucionaria” del Gobierno Provisional. Las cosas no cambian por ello. También otros pueblos, con mayor experiencia que nosotros en el arte de los capitalistas de engañar a las masas escribiendo manifiestos “revolucionarios”, han batido hace ya mucho todos los récords del mundo en este terreno. Si tomamos la historia parlamentaria de la República Francesa desde que ésta es una república que apoya al zarismo, a lo largo de decenios de esa historia encontraremos decenas de ejemplos, en los que los manifiestos llenos de las frases más elocuentes encubrían la política del más abyecto saqueo colonial y financiero. Toda la historia de la Tercera República Francesa186 es la historia de este saqueo. De esas fuentes ha brotado la guerra actual. No es resultado de la mala voluntad de los capitalistas, no es una política equivocada de los monarcas. Sería un error enfocar así las cosas. No, esta guerra ha sido originada de manera inevitable por ese desarrollo del capitalismo gigantesco, especialmente del bancario, desarrollo que condujo a que unos cuatro bancos de Berlín y cinco o seis de Londres dominaran sobre todo el mundo, se apoderasen de todos los recursos, refrendasen su política financiera con toda la fuerza armada y, por último, chocasen en una contienda de ferocidad inaudita debido a que no había ya a dónde ir libremente en plan de conquista. Uno u otro debe renunciar a la posesión de sus colonias. Y semejantes cuestiones no se resuelven voluntariamente en este mundo de los capitalistas. Esto sólo puede resolverse por medio de la guerra. De ahí que sea ridículo culpar a este o aquel bandido coronado. Esos bandidos coronados son todos iguales. De ahí también que sea absurdo acusar a los capitalistas de uno u otro país. Son culpables únicamente de haber establecido semejante sistema. Pero así se hace de acuerdo con todas las leyes, protegidas por todas las fuerzas del Estado civilizado. “Tengo pleno derecho a comprar acciones. Todos los tribunales, toda la policía, todo el ejército permanente y todas las flotas del mundo protegen este sacrosanto derecho mío a adquirir acciones”. Si se fundan bancos que manejan centenares de millones de rublos, si estos bancos han tendido las redes de la expoliación bancaria en el mundo entero y han chocado en una batalla a muerte, ¿quién es el culpable? ¡Vete a buscarle! El culpable es el desarrollo del capitalismo durante medio siglo, y no hay más salida que el derrocamiento de la dominación de los capitalistas y la revolución obrera. Esta es la respuesta a que ha llegado nuestro partido después de analizar la guerra, ésta es la razón de que digamos: la sencillísima cuestión de las anexiones está tan embrollada, los representantes de los partidos burgueses han mentido tanto que pueden presentar las cosas como si Curlandia no fuese una anexión de Rusia. Curlandia y Polonia fueron repartidas conjuntamente por esos tres bandidos coronados. Se las repartieron a lo largo de cien años, arrancaron pedazos de carne viva y el bandido ruso sacó mayor tajada porque entonces era más fuerte. Y cuando la joven fiera que participó entonces en el reparto se transforma en una potencia capitalista fuerte, en Alemania, dice: ¡Repartamos de nuevo! ¿Queréis conservar lo viejo? ¿Pensáis que sois más fuertes? ¡Midamos nuestras fuerzas!

A eso se reduce esta guerra. Está claro que ese llamamiento –“¡midamos nuestras fuerzas!”– es únicamente la expresión de la decenal política de saqueo, de la política de los grandes bancos…

Publicado por vez primera el 23 de abril de 1929,

en el núm. 93 del periódico “Pravda”.

  1. 32, págs. 77-102.

 

Notas

183L’Humanité” (“La Humanidad”): diario fundado por J. Jaurès en 1904 como órgano del Partido Socialista Francés. Durante la primera guerra mundial de 1914-1918, el periódico estuvo en manos del ala ultraderechista del Partido Socialista Francés y mantuvo una posición socialchovinista. Desde diciembre de 1920, después de la escisión del Partido Socialista Francés y la formación del Partido Comunista de Francia, el periódico pasó a ser órgano central de este último.

184 Al comienzo de la primera guerra mundial de 1914-1918, Alemania violó groseramente la neutralidad belga y ocupó Bélgica con el propósito de utilizar su territorio para asestar el golpe decisivo a Francia. La ocupación duró hasta el fin de la guerra causando grandes daños a la economía y arruinando la industria del país. Después de la derrota de Alemania en 1918, Bélgica fue liberada.

185Zemliá y Volia” (“Tierra y Libertad”): diario que editó en Petrogrado el comité regional del partido eserista desde marzo hasta octubre de 1917.

186 Tercera República Francesa: república burguesa instaurada en Francia a consecuencia de la revolución de septiembre de 1870. Existió hasta julio de 1940.

Obras Escogidas en 12 tomos

t. VI (1916-1917)

Editorial Progreso, Moscú, 1973

Airedale: una organización paramilitar vasca al servicio de Estados Unidos

El primer Gobierno de Euzkadi, con amplios poderes pero casi sin territorio para ejercerlos, se constituyó en octubre de 1936, en plena Guerra Civil, con José Antonio Aguirre (PNV) como lehendakari. Aguirre, además de la Presidencia, asumió también las tareas de consejero de Defensa, que incluían las políticas de Seguridad y la creación del Servicio Vasco de Inteligencia (SVI, la CIA vasca). Derrotados por los franquistas en 1937, los vascos en el exilio mantuvieron en la posguerra y durante la II Guerra Mundial esas estructuras políticas y, de hecho, fue en aquellos años cuando el SVI alcanzó su máxima operatividad. Es conocido cómo Aguirre, en Nueva York, puso esta agencia al servicio de la OSS estadounidense (el precursor de la CIA) y cómo reclamó armas para una posible operación para derrocar a Francisco Franco. También que hubo una estrechísima connivencia con el SOE británico. Ahora, una investigación historiográfica de Pedro J. Oiarzabal y Guillermo Tabernilla saca a la luz que, en 1945, el SVI no sólo colaboró con Estados Unidos, sino que bajo el nombre de Airedale pasó a convertirse en uno de sus brazos paramilitares en Europa.

Para comprender la gestación de la organización Airedale hay que viajar a la Francia ocupada, a Pointe de Grave. Allí, del 14 al 20 de abril de 1945 el batallón de “gudaris” Gernika tuvo un papel relevante contra los alemanes. Pero, secretamente, el 7 de abril ya se había decidido de mutuo acuerdo entre Estados Unidos y Euzkadi que esa unidad no sería desmovilizada. “Pointe de Grave no supuso la inmediata desmovilización de los ‘gudaris’, si bien eran muy pocos los que conocían que el papel que se reservaba a muchos de aquellos hombres que habían sobrevivido a uno de los últimos combates de la guerra en Europa les llevaría a ser adiestrados en las inmediaciones de París por uno de los mejores y más experimentados equipos de instructores formados por la OSS”, apuntan Oiarzabal y Tabernilla.

114 agentes adiestrados

En un principio, el lehendakari Aguirre consideró poner 1.000 hombres al servicio de la OSS. Luego se rebajaron las expectativas a 500 y finalmente fueron 114 y un religioso, el capellán Iñaki Azpiazu (también había cocineros de la tierra). Además de los supervivientes del “Gernika”, se unieron a Airedale miembros del SVI en el Reino Unido y algunos otros procedentes de España. Todos ellos nadaban en la “absoluta ignorancia” de cuál sería su misión. La selección corrió a cargo del alférez estadounidense Edward W. Andrews (Chicago, 1916) y, por parte vasca, del militante del PNV Primitivo Abad (fallecido en 2005 casi centenario).

El objetivo de Washington D.C. en aquel arranque de 1945, después de años en que los vascos habían actuado como espías, era conformar un brazo paramilitar operativo para llevar a cabo operaciones de “hit and run” (“golpear y correr”, en inglés) en un escenario en el que preveían resistencia e insurgencia alemana tras la caída de Adolf Hitler. El modelo era el que empleó el SOE británico en la Francia ocupada. En principio, descartaron las ejecuciones extrajudiciales de nazis. Como Airedale, la OSS había conformado otros grupos de contrainsurgencia llamados Cross o Keats, aunque de los tres era el vasco el que tenía más presupuesto (152.000 dólares de la época). De los vascos, según un informe confidencial de la OSS aportado por Oiarzabal y Tabernilla, se apuntaba que “han tenido una larga experiencia en actividades de resistencia dentro de su propio país y conocen a fondo todos los aspectos de la guerra de guerrillas”.

Y se abundaba: “Están motivados en gran medida por el deseo de servir en combate real contra el ejército alemán, que hasta ahora les ha sido imposible hacer […] De nosotros desean simplemente la paga básica y el seguro que se proporciona a un soldado de combate. Las motivaciones detrás de la oferta de servicio de este grupo son tales que podemos razonablemente esperar que su deseo de cooperar continúe durante un tiempo considerable más allá del final de las hostilidades reales con Alemania”.

La abadía de Rothschild cerca de París

Para formar a los “airedales” se eligió la abadía de Notre Dame de Vaux en Cernay-la-Ville, a 50 kilómetros de París, donde el Gobierno de Euzkadi tenía su sede. Hasta allí llegaban en camiones con código HQCOM/Z de los Estados Unidos. El lugar era propiedad del barón de Rothschild, por lo que se conoció también a esta misión como los “comandos Rothschild”. El nombre de Airedale, de hecho, sólo se descubrió en 2016 merced a la tesis doctoral de David Mota y su verdadera dimensión ha salido a la luz en 2017 fruto del análisis por parte de Oiarzabal y Tabernilla de decenas de documentos desclasificados por la CIA y de archivos personales.

La historiografía había interpretado de manera limitada que los “comandos Rothschild” eran simplemente un embrión de la futura policía vasca que Euzkadi planeaba para cuando España cayera como Alemania e Italia tras el final de la II Guerra Mundial. Así se puede ver también en todos los obituarios de Abad.

La formación de Airedale, que se inició el 26 de abril de 1945, dependió de la sección SO (Operaciones Secretas) de la OSS, mientras que la sección X-2 (contraespionaje) cribó a los candidatos para evitar infiltraciones. Un vasco fue apartado por haber trabajado en Alemania. Los instructores, además de Andrews, fueron Maurice M. R. Basset, René “Bazooka” Dussaq, el experto en artes marciales William E. Fairbairn, Louis G.V. Hyde y “Jack” LeBaigue.

En los archivos de la CIA consta un documento titulado “Records relating to Project AIREDALE, to recruit, train and employ 150–200 Spanish nationals to carry out short-range sabotage activities immediately behind enemy lines” (“Información sobre el Proyecto Airedale para reclutar, entrenar y emplear a 150-200 nacionales españoles para llevar a cabo actividades de sabotaje de pequeño alcance inmediatamente detrás de las líneas enemigas”). Allí figuraban la “asignaturas” teórico-prácticas que les fueron impartidas en la abadía de Rothschild: Armamento, Prácticas de tiro, Exploración, Táctica de pequeñas unidades, Manejo de explosivos, Lectura de mapas, Seguridad, Apertura de cerraduras con ganzúa, Problemas diurnos, Prácticas de tiro nocturnas, Problemas y ejercicios nocturnos, Minas y trampas y Prácticas de sanitario.

Expertos en la ‘muerte silenciosa’

Había una lección más: “Muerte silenciosa”. Consistía en formación en “técnicas de eliminación de personas sin ruido”. Se basaban “en el manejo del cuchillo diseñado por el propio Fairbairn [el experto en artes marciales], además de en técnicas de asalto con rifle y granadas”. Airedale contaba con el arma Welrod, la “pistola de los asesinos” y que estaba dotada con silenciador. Sólo la OSS, el SOE y otras unidades de elite contaban con este material en la época.

Explican Oiarzabal y Tabernilla que organizativamente Airedale se estructuró en dos secciones, cada una de 50 hombres que se dividían a su vez en tres grupos (“troops”). El 51% eran vizcaínos, un 38% guipuzcoanos, un 6% navarros y solamente había un alavés. También había un burgalés de Miranda de Ebro y nacidos en América Latina. La edad media de la fuerza era de 35 años, aunque Juan José Arenaza, de Bermeo, sólo tenía 17. Cobraban 6.000 francos (120 dólares) y seguían el manual del Ejército de los Estados Unidos. Tenían instrucciones de decir que eran militares mexicanos si eran detectados, aunque la discreción era una exigencia.

La historiografía había interpretado que el 8 de mayo de 1945 el batallón Gernika había viajado a París para participar en el desfile de la victoria en Europa. No es falso, aunque lo cierto es que esos hombres eran ya “airedales” acantonados en Rothschild. Fue la única vez que tuvieron el visto bueno de las autoridades para abandonar la abadía, aunque hubo otras fugas no consentidas.

A la frontera con España

Pero la primera fase de Airedale acabó pronto. El 29 de junio, William J. Donovan, jefe de la OSS en Washington D.C., recibió la instrucción de abandonar Airedale y las otras operaciones secretas. Se avecinaba el final de la propia OSS, que para el gobierno empezó a carecer de sentido finalizada la II Guerra Mundial (en Europa). A partir del 9 de julio, los vascos fueron abandonando la abadía y el 10 a la noche hubo incluso una velada de boxeo como despedida. ¿Fue el final de la colaboración vasca con Estados Unidos?

Oiarzabal y Tabernilla explican que no. Aunque el plan inicial nunca llegó a ponerse en práctica, Airedale se reestructuró y se decidió “crear al menos tres grupos de carácter paramilitar” liderados por Abad y otros hombres leales al PNV y a Aguirre. Abad encabezó la unidad más “selecta”, pero también se formó otro grupo de ex “gernikas”. Ambos se trasladaron a la frontera de España con Francia, donde entre 1945 y 1946 Estados Unidos montó una universidad militar que también fue nido de operaciones secretas de espionaje. El tercero, bajo el mando de Pablo Beldarrain, actuó en el interior de España “con la intención de realizar alguna acción armada” aunque con “nula” repercusión. No contaron con excesivos recursos y el PNV nunca apoyó abiertamente una estrategia de esas características.

Entre el equipo de Beldarrain se hallaba un joven Genaro García de Andoain. Más tarde, García de Andoain sería rescatado por el primer consejero de Interior en democracia, Luis María Retolaza, para conformar el embrión de la actual Ertzaintza. Este agente dirigió los servicios de Información de la Policía autonómica (AVCS, UIA, DAI y ahora OCI) y acabó asesinado por ETA en una operación antiterrorista en 1986.

Mientras la OSS quedaba disuelta al terminar la II Guerra Mundial y se reconvertía en la CIA en 1947 pasando por las provisionales SSU y CIG, la colaboración vasca se mantuvo al menos hasta 1950, según los historiadores. En 1951 el panorama político cambió de raíz ya que Estados Unidos no sólo descartó intervenir contra Franco, sino que reconoció a la España dictatorial otorgándole un importante aval internacional. El lehendakari Aguirre falleció en París en 1960 y le sucedió como presidente vasco en el exilio el espía británico Jesús María Leizaola.

El falso mito del uso del euskara en la II Guerra Mundial

Durante años, las estrechas relaciones entre el Gobierno de Euzkadi y Estados Unidos se habían utilizado como un punto de prestigio sobre el papel de los vascos a favor de los aliados en la II Guerra Mundial. La mitificación de estos hechos llegó a tal punto de que ha sido corriente leer en medios prestigiosos e incluso en discursos de lehendakaris de la democracia que Estados Unidos utilizó el euskara para dar la orden de intervención en un episodio bélico crucial, la batalla de Guadalcanal, de similar manera que se habían empleado lenguas nativas de indios americanos para evitar que los planes se frustraran. La investigación de Pedro J. Oiarzabal y Guillermo Tabernilla, concluye que no hay evidencia empírica del uso de la lengua vasca por parte del Ejército estadounidense, aunque sí la hay de que personas de origen vasco se enrolaran. Hay dos piezas que no encajan en la historia. La primera, que sería poco inteligente haber empleado el euskara cuando Japón, que había invadido Filipinas, podía contar con los muchos vascoparlantes allí residentes. Y la segunda, que a quien se atribuye esa orden, el mando militar Frank D. Carranza es un personaje que ni siquiera existe en los registros oficiales de Estados Unidos. La historia la contó la primera vez el Eusko Deya”, el períodico oficial del Gobierno de Euzkadi, en 1952, cuando Carranza aparentemente visitó San Sebastián.

La refritó al poco una publicación franquista llevando el agua a su molino, como una heroicidad española en la II Guerra Mundial. Antes también se aludía al personaje en 1945 en la frontera francoespañola, en la universidad militar. La tercera y última aparición del militar es la de su muerte. En 1979, el actual “Deia”, afín al PNV, cuenta que falleció atropellado en la Gran Vía de Nueva York. Por supuesto, en esas fechas no hubo ningún suceso semejante en la principal arteria de la gran manzana, sede de la OSS y del propio Gobierno de Euzkadi cuando Aguirre residió allí. Una de las hipótesis de Oiarzabal y Tabernilla es que Carranza o fuese un nombre falso de un agente de inteligencia o simplemente un personaje ficticio que marcó la pauta de las relaciones entre los vascos y la CIA. ¿Fue su muerte en el periódico “Deia” un mensaje en clave de que Euskadi -ahora con “s”– daba por cerrada su amistad con Estados Unidos unos días después de haber completado la redacción del Estatuto de Autonomía que entraría en vigor en octubre?

http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Airedale-organizacion-paramilitar-servicio-Unidos_0_672632897.html

Los integrantes de Airedale en la abadía de Rotschild

Se cumplen 122 años de la muerte de Engels

Los más grandes aportes en la historia de la liberación de las masas oprimidas, desde que la lejana comunidad primitiva dio paso a la sociedad de clases, fueron sin duda las teorías que Karl Marx y Friedrich Engels enunciaron, el llamado socialismo científico. Por primera vez en la historia de la humanidad, y por primera vez en la historia desde que el modo capitalista de producción se convirtió en hegemónico, los trabajadores del mundo tenían un instrumento científico que les serviría como faro, como guía, en la ansiada emancipación de las clases oprimidas.

Frente al socialismo utópico y otras corrientes del socialismo, el análisis materialista de la historia, el análisis de las leyes del desarrollo de la sociedad, la misma concepción filosófica del mundo se realizaba desde los intereses de clase de los oprimidos, de los parias de la tierra, explicando de manera científica las causas de la explotación, las causas de la postración de aquellos que todo lo producen y que, sin embargo, sólo recibían miseria, opresión y violencia por parte de la clase dominante.

Así, esta teoría ayudó al surgimiento de la más gloriosa página de la historia de la humanidad, el nacimiento de la Unión Soviética y del campo socialista, hito que pese a su momentánea derrota en 1989-91, marcó las enseñanzas para nuevas luchas, para una recomposición del movimiento obrero en la que los Partidos Comunistas aún nos hallamos envueltos. Todo este desarrollo de los acontecimientos, muestra la validez cada vez más extraordinaria del pensamiento de Marx, Engels y Lenin, muestra la vitalidad de su pensamiento, muestra la rabiosa actualidad de la praxis marxista-leninista.

Es por eso que desde el PCOE conmemoramos con orgullo la efeméride del fallecimiento del gran maestro Friedrich Engels, faro del proletariado mundial, cuyo inmenso legado jamás será sepultado ni por la muerte ni por la derrota en la lucha de clases, pues mientras existan comunistas, y estos existirán mientras exista la explotación del hombre por el hombre, seguirá vivo el camino revolucionario que el gran maestro alemán nos mostró y que la Gloriosa Revolución de Octubre de 1917 nos corroboró.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

Diputado ruso: Corea se arma para evitar «el destino de Siria o Yugoslavia»

Corea del Norte mantendrá sus relaciones económicas con otros países al nivel actual, a pesar de las últimas sanciones impuestas el 6 de agosto a Pyongyang por la ONU, declaró a Sputnik el vicepresidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Duma de Estado, Dmitri Nóvikov.

El diputado recordó que en los últimos años Pyongyang ha hecho mucho por ampliar sus contactos económicos con el extranjero. Según sus palabras, hoy día tiene intercambios comerciales considerables con China y Rusia.

«Considero que el nivel [comercial] que se ha acumulado para el día de hoy podrá resolver las necesidades básicas de Corea del Norte, incluso si no se incrementa. Para los contactos que ya han sido establecidos, esta [resolución de la ONU] no será una amenaza», aseguró el legislador.

Según Dmitri Nóvikov, Pyongyang incrementa su gasto militar no porque le sobre el dinero, sino «al observar lo que sucede en la actualidad y cual fue el destino que corrieron Yugoslavia, Afganistán, Libia o Siria».

El 5 de agosto, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad la resolución número 2371, que establece un nuevo paquete de medidas restrictivas contra la República Popular Democrática de Corea. En particular, el documento señala la necesidad de que los países miembros de la ONU no incrementen la cantidad de trabajadores norcoreanos en su territorio, no creen nuevas compañías conjuntas con ese país y no amplíen las ya existentes.

La medida supone una respuesta a las últimas pruebas de misiles balísticos por parte de Pyongyang y a la continuidad del programa nuclear norcoreano.

Asedio internacional contra la Asamblea Constituyente: claves de una encrucijada

William Serafino. — La instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) parece haber desplazado a totalidad el eje del conflicto hacia la arena geopolítica. Los últimos (y acelerados) movimientos internacionales a solo horas de este avance político del chavismo, van confirmado lo que el fracaso de la oposición venezolana anunciaba días antes del 30 de julio: EEUU se involucra directamente (junto a sus aliados en la región) para lograr el objetivo de derrocar al Gobierno legítimo de Venezuela.

Agresiones coordinadas y la incapacidad política de la OEA

«La crisis de Venezuela es ya la gran prioridad en todas las cancillerías latinoamericanas», así comienza un artículo publicado en por Javier Lafuente y Carlos Cué en El País de España hoy 6 de agosto.

Lo que en un diario de amplia audiencia se presenta como un interés ingenuo y total en la situación del país suramericano, encubre más bien el grado de coordinación sobre el cual actualmente trabaja EEUU y sus no más de una decena aliados en la región contra Venezuela y su ANC.

Las sanciones del Departamento del Tesoro sobre 13 altos funcionarios del Estado dictadas el pasado 26 de julio no varían demasiado ni en forma ni fondo de rondas anteriores (contra magistrados Tribunal Supremo de Justicia y el Vicepresidente Tareck El Aissami este mismo año), salvo por la cualidad que las convirtió en extraordinarias: los gobiernos de Colombia, México y Panamá fueron los primeros en plegarse a dichas sanciones a pocas horas del anuncio.

El camino que labra esta primera acción no parece ser otro que el de construir un bloque de presión regional leal a EEUU que sortee el obstáculo caribeño en la OEA, factor que junto a otros países hoy impiden que en el Consejo Permanente puedan emitir una resolución unificada que impulse sanciones colectivas.

La convocatoria a una reunión de cancilleres el 8 de agosto por parte del gobierno de Perú, un día antes de que el Departamento del Tesoro sancionara al presidente Nicolás Maduro, al mismo tiempo que da muestra de esa debilidad también clarifica la necesidad que tiene EEUU de construir un bloque geopolítico informal que acompañe sus sanciones, buscando imponerle esa posición a las más de 15 naciones que llaman al diálogo y al respeto de la soberanía venezolana.

Venezuela y la desastrosa política exterior de la Administración Trump

Como una medida de fuerza la Casa Blanca prometió sanciones al sector petrolero venezolano si se instalaba la ANC. Al momento del anuncio un intenso debate se desarrolló sobre las desventajas tanto políticas como económicas con las que cargaría EEUU si aplicaba estas medidas.

Pero con respecto a Venezuela y Latinoamérica, así como al resto de zonas de interés estratégico para EEUU, no nos referimos a una Administración que funciona bajo un criterio geopolítico unificado y con un aparato diplomático que coordine sus acciones en el terreno bajo una sola línea de mando.

«La tarea del secretario de Estado Rex Tillerson de liderar el Departamento de Estado se acaba de volver mucho más difícil», reseñaba una nota de The Washington Post sobre la renuncia masiva de funcionarios de carrera del Departamento de Estado en enero de 2017, sobre todo en el área de misiones consulares.

«Si el presidente no escucha al Departamento de Estado, la diplomacia de EEUU es torpe, en el mejor de los casos», afirma la profesora del Bowdoin College, Rebecca Gibbons, citada por El Confidencial de España en nota de junio de este año.

Gibbons se refiere a las tareas diplomáticas sensibles que ha delegado el presidente Donald Trump en su yerno Jared Kushner, tales como «mejorar» las relaciones con México y dialogar con China, pasndo por encima del organigrama del Departamento de Estado.

En lo que respecta a Venezuela este cuadro de confrontación y encono entre la Administración Trump y el Departamento de Estado, ha traído como consecuencia que Marco Rubio haya logrado la atención de la Casa Blanca para definir su política exterior.

Marco Rubio junto a otros senadores radicales de La Florida, quienes son los principales patrocinadores de Voluntad Popular, no sólo han sido actores claves en las últimas sanciones, sino que proponen abiertamente un embargo petrolero a la par de desconocer al Gobierno venezolano.

El primero de agosto el Subsecretario adjunto del Departamento de Estado para Sudamérica Michael Fitzpatrick, declaró a EFE que EEUU no reconocería a un «gobierno paralelo» en Venezuela y que existe un canal de diálogo con el Gobierno venezolano.

Ese aparente cambio de coordenadas fue frenado por Rex Tillerson, quien al día siguiente declaró: «Maduro sale bajo su propia voluntad o regresamos los procesos del Gobierno a su Constitución», dejando entrever medidas de fuerza contra el país basadas en métodos de guerra financiera, económica y también irregular.

Ese mismo día fuentes del Departamento de Estado confirmaban al Foreing Policy que el archiconocido por su participación en el golpe de 2002, William Brownfield, es uno de los principales candidatos de Tillerson para ser el nuevo Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, cargo al cual están subordinados funcionarios como de Fitzpatrick.

El reordenamiento de la política exterior hacia Venezuela bajo una línea agresiva e intervencionista que anuncia el posible nombramiento de Brownfield, encuentra su complemento en el nombramiento del general John Kelly, ex jefe del Comando Sur, como director de gabinete de la Administración Trump.

Quien en 2015 afirmara la necesidad de intervenir a Venezuela desde el Comando Sur bajo un contexto de “crisis humanitaria”, actualmente está trabajando codo a codo con Marco Rubio para «darle forma a la respuesta que deberá tener el gobierno del presidente Donald Trump ante la crisis del país sudamericano», según informa una nota de El Nuevo Herald el 4 de agosto.

Este conjunto de maniobras filtradas a la prensa no sólo son a modo de reordenar en torno a una sola política los movimientos de EEUU sobre Venezuela, también posicionar ante la opinión pública cuáles son los factores radicales de poder que tienen la voz cantante en su definición para marcar la «agenda única» que los genuflexos deben asumir sin titubear.

Para sumar un nuevo elemento de contradicción, el asesor de seguridad nacional de Trump, general H.R. McMaster, afirmó ayer que «es importante que la responsabilidad de esta catástrofe recaiga sobre los hombros de Maduro», dejando entrever su oposición a sanciones energéticas con impactos devastadores, decantándose por más sanciones individuales

De la condena de comunicados a las acciones de fuerza

A medida que la ANC vaya tomando medidas para estabilizar el país y rescatar la autoridad del Estado venezolano, EEUU y sus aliados utilizarán el asedio diplomático y financiero como mecanismo de presión política para debilitar su margen de maniobra y capacidad de reordenamiento político.

Muestra de ello fue la primera medida: remover a Luisa Ortega Díaz como Fiscal General de la República por faltas graves a sus competencias y funciones. Al momento en que ocurría países miembros del Mercosur anunciaban la suspensión ilegal de Venezuela del organismo, sin que eso significara automáticamente sanciones comerciales.

Sin embargo, la maniobra marca un precedente y una posible ruta para la escalada: si las acciones simbólicas (resoluciones, acompañamiento de sanciones individuales, comunicados, etc.) no inciden en los actos de la ANC, que derivarán en acuerdos y planes para la recuperación económica, EEUU echará mano de sus gobiernos satélites para intentar romper relaciones diplomáticas y comerciales de forma selectiva, como ruta alterna para conseguir mínimamente los mismos resultados que traería una sanción petrolera: evitar la recomposición política y económica del país vía aislamiento, promover un nuevo ciclo de violencia armada en las calles y fabricar las condiciones de un «Estado fallido» que requiere urgente una intervención multilateral. Allí la médula de la maniobra: el desgaste político y económico prolongado para doblegar a un país entero.

Distintos de analistas internacionales no precisamente chavistas, como Andrés Oppenheimer y Moisés Naím, refiriéndose a las sanciones contra Irán, Cuba o Rusia en tiempo pasado y reciente, comparten la opinión de que esas acciones son contraproducentes y no garantizan el éxito de los objetivos políticos de Estados Unidos. La encrucijada que se marca es la no garantía de doblegar a quienes reciben fuertes sanciones.

El Departamento de Estado condenó a través de un comunicado la remoción constitucional de Luisa Ortega Díaz exigiendo el «restablecimiento de la democracia». El director de la orquesta marcando el ritmo de la melodía y el tono al que deben sumarse los que están en el escalón inferior. México fue el primero en secundar el comunicado de EEUU, junto a otros gobiernos bajo la misma condición colonial. El modo de operar y la sincronía en sí es la confirmación de la mecánica del asedio en esta nueva etapa del conflicto, netamente geopolítica.

Sacar la política de la ecuación

En el horizonte político inmediato están las elecciones regionales. Varios partidos de la oposición venezolana han expresado su intención de inscribir candidatos.

Voluntad Popular, como partido creado y financiado para generar las condiciones de la intervención (en sus diversas formas de expresión, desde la militar hasta la político-financiera), expresa a través de su dirigente Freddy Guevara que «la MUD sostiene diversas reuniones para anunciar nuevas acciones para enfrentar a Maduro y su proyecto de nueva Constitución», en nota publicada por el medio El Estímulo.

Pero EEUU no puede esperar a que Freddy Guevara y demás partidos definan qué van a hacer. Divididos y sin norte político definido, menguados en la movilización de calle y en la iniciativa política, son arrastrados (lo que también implica una decisión) por una maniobra que los supera. Desde siempre.

Y así lo debe hacer la política como ejercicio de negociación y disputa pacífica, salir de la ecuación. ¿O acaso la maniobra de Smartmatic no fue promovida por EEUU para sacar del juego un escenario electoral, presionando a la oposición para no reconocer al CNE? ¿No viene a suplir, por la vía de los hechos, el desconocimiento prometido por la MUD al plantear la remoción ilegal de sus rectores? Se enmarca en la misma lógica de fractura institucional, de fragmentación y vaciamiento del Estado venezolano, sólo que ejecutada por otros medios y por otros actores.

¿A caso la maniobra mediática global de calificar al Gobierno venezolano como un «dictadura» (ahora con mayor fuerza) no es también para presionar a la oposición a quemar las naves para prolongar el conflicto, demonizando a quienes no opten por esa ruta y glorificando a los que sí? Ahí la lógica que opera, en cambio, es la del sacrificio.

La cartografía de esta nueva etapa del asedio contra Venezuela, mucho más peligrosa y agresiva, es también la configuración de un escenario donde la política busca ser cancelada y negada, sea en formato de elecciones o mesa de diálogo. La deslegitimación es contra la política y contra todos aquellos que busquen ejercerla para evitar mayores niveles de conflictividad en Venezuela.

Hoy el equilibrio geopolítico del mundo va encontrando su centro de gravedad en el bloque emergente de Rusia, China e Irán. Las últimas sanciones de EEUU que rayan en la guerra comercial certifican el desespero de subir las apuestas y exacerbar el conflicto con tal de retomar el mando que han perdido, a costa de convertir zonas del planeta en desiertos políticos y económicos.

Venezuela no escapa de esa confrontación entre dos grandes bloques de poder, y la encrucijada de EEUU está dada por su ubicación del lado que hoy tiene la ofensiva. Al fin de cuentas somos el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, además de estar en el top ten global de reservas de oro, gas, coltán y otros recursos sensibles para las corporaciones estadounidenses. No de gratis Exxon Mobil tomó control del Departamento de Estado a través de su mejor cuadro gerencial: Rex Tillerson.

Al parecer se va acabando el tiempo y es menester gastar los cartuchos guardados (ninguno es político) para intentar sostener lo que conciben como su patio trasero, ante la cada vez más poderosa inserción de capitales rusos y chinos.

El presidente Nicolás Maduro informó hace días que se está preparando una coalición internacional para intervenir a Venezuela. Guerra avisada no mata soldado. Y vaya que el chavismo ha sabido anticiparse a escenarios peligrosos, como ninguna otra fuerza política del planeta bajo asedio.

En España es «turismofobia»

En Europa es «poner límites al sector».

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