En las Islas Vírgenes de EE.UU., la isla privada Little St. James, conocida por haber pertenecido al fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein, se convirtió en escenario de una ola de incursiones ilegales, persecuciones y enfrentamientos impulsados por la obsesión pública alrededor del caso del magnate acusado de tráfico sexual de menores.
Según un reporte de Bloomberg publicado el jueves, numerosos visitantes llegan en motos de agua, utilizan drones para grabar imágenes y hasta intentan desembarcar clandestinamente en la isla, actualmente propiedad del multimillonario empresario Stephen Deckoff. Algunos creen que Epstein sigue vivo y otros aseguran estar «luchando contra monstruos».
La situación ha derivado en episodios cada vez más extremos. Un hombre fue acusado de ingresar armado con una espada samurái, mientras que creadores de contenido para la plataforma YouTube han logrado millones de visualizaciones tras filmar desembarcos clandestinos en la isla. Otro visitante abandonó su intento luego de ser atacado por erizos de mar. «Epstein podría estar ahí mismo, hermano», dijo uno de los ‘youtubers’ mientras avanzaba hacia la costa.
Uno de los casos más polémicos involucra a Ben Owen, director de una organización contra la trata de personas en Tennessee, quien intentó colocar una bandera de su fundación en la isla. Según denuncias policiales y el testimonio de su esposa, fue reducido con cinta adhesiva, vendado y retenido durante horas tras un enfrentamiento con empleados de la propiedad. Posteriormente, Owen fue acusado de invasión ilegal y deberá comparecer ante la Justicia.
«Si comprara una isla por millones de dólares, querría privacidad. Pero si comprara una isla donde ocurrieron cosas horrendas y que estuvo bajo atención mundial, esperaría que la gente fuera allí», declaró Jessica Owen, esposa del activista.
Detenciones
El portavoz de la propiedad defendió las acciones del personal y aseguró que los propietarios continuarán realizando «arrestos ciudadanos legales» contra los intrusos. También negó maltratos hacia personas que «amenazan la seguridad» de quienes trabajan o viven en el lugar. Según el artículo, la policía local investiga varios de los incidentes registrados en los últimos meses.
Deckoff compró Little St. James y la vecina isla de Great St. James en 2023 por 60 millones de dólares, menos de la mitad del precio inicial de venta. El empresario afirmó entonces que pretendía transformar el lugar en un complejo turístico de lujo para dejar atrás el pasado asociado a Epstein. Sin embargo, el proyecto todavía no se ha concretado y la propiedad continúa siendo un imán para teorías conspirativas, turismo morboso y contenido viral en redes sociales.


